1 - 4 - El llamado período de Amarna
2 Tras el reinado de Ahmosis y la victoria contra los hicsos, el Templo de Karnak, consagrado al dios Amón –símbolo de la victoria– se vio abocado a una gran revitalización y adquirió una enorme fuerza como centro espiritual
3 Los sacerdotes del Templo de Karnak se convirtieron en un factor de poder que, en el futuro, habrían de chocar seriamente con los monarcas egipcios Estatua de Pinedyem I, sumo sacerdote de Amón, situada en el primer patio del Templo de Karnak
4 El paso decisivo para contrarrestar la influencia política del clero de Karnak –al menos por un tiempo– lo dará Amenofis IV
5 …quien dedicará toda la riqueza del Imperio Nuevo y toda su energía personal a imponer un nuevo sistema religioso basado en el culto a un sólo dios, el dios Atón (el disco solar)
6 El año cuarto de su reinado, al abordar la construcción de su nueva capital –donde la exclusividad del dios Atón no fuera cuestionada– y consciente del papel que cumplían Menfis como centro administrativo y Tebas como núcleo espiritual…
7 …Amenofis IV construyó la ciudad de Akhetatón entre ambas
8 En este contexto, el faraón Amenofis IV adoptará un nuevo nombre, en sintonía con el culto al disco solar: Akhen-atón
9 Este período de la historia egipcia –conocido como “el período de Amarna”– es particularmente conocido, dado que el Archivo Real de Akhen-Atón I se encontró íntegro
10 …en un lugar llamado Tell-el-Amarna, nombre actual del emplazamiento donde había sido construida la antigua Akhet-Aton
11 Tell-el-Amarna hoy
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13 Imagen satelital del actual emplazamiento de Tell-el-Amarna
14 Las cartas de Amarna
15 Con el nombre de “Cartas de Amarna” se designa un archivo de correspondencia, en su mayor parte diplomática, grabada en tablillas de arcilla, entre la administración egipcia –sobre todo de Amenofis III y Akhenaton– con sus representantes en Canaán y Amurru…
16 …encontradas casualmente por una campesina hacia fines del siglo XIX en Tell-el-Amarna
17 El primer arqueólogo profesional que excavó con éxito las ruinas de la antigua Akhet-atón fue –hacia 1891-92– Sir William Flinders Petrie
18 Las tablillas de Amarna hoy día están dispersas por varios museos del mundo
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20 Por ejemplo… 202 o 203 están en el “Vorderasiatischen Museum” de Berlin Hay 49 o 50 en el Museo Egipcio de El Cairo 7 están en el Louvre Hay 3 en el Museo de Moscú 1 está actualmente en la colección del “Oriental Institute” en Chicago
21 Tablillas de Amarna British Museum Galería de A.M. Kuchling
22 Las cartas revelan la pasividad de Akhenatón en política exterior, lo que propició que Egipto perdiera la hegemonía que ejerció en Oriente Medio durante el Nuevo Imperio
23 También revelan el tono arrogante con que el faraón se dirigía a sus vecinos extranjeros
24 Muchas de las cartas fueron escritas desde o hacia la zona de Canaán o se relacionan con asuntos de esa área, lo que las constituye en el testimonio más importante sobre la organización política de Palestina y Siria a lo largo del siglo XIV a.C.
25 El panorama que permiten vislumbrar estos textos sobre la vida socio-política en esta región incluye: Guerra continua entre los príncipes o jefes locales, que se acusan mutuamente de deslealtad al faraón
26 Jueces y oficiales egipcios asentados en la región denunciados por prácticas administrativas corruptas (que incluyen secuestros y cobro de rescate)
27 Población cananea explotada: Tributos regulares, trabajos forzados, multas, aporte de alimentos y vestidos a las tropas egipcias
28 Territorios importantes y fértiles (como las tierras de Meguiddo y la llanura del Sarón) considerados como propiedad real, cosechas recogidas en graneros oficiales
29 Presencia cada vez más numerosa de personas de diferente origen étnico que, en estos textos, son llamadas “hapiru” Inscripción en Abu Simbel, con un listado de pueblos de la batalla de Qadesh Barnea. Expedición de James H. Breasted (1905). ¿Menciona a los ’abiru?
30 apr(w) parece ser un término de origen egipcio, derivado del verbo “pasar, atravesar” y del sustantivo “límite, final o frontera”
31 El sentido literal podría ser entonces: “los que atraviesan los límites o fronteras” es decir, “errantes”, “que andan de una parte a otra”, los que no tienen tierra propia y van de un país a otro
32 Según los textos egipcios, cualquiera puede ser considerado “habiru / hapiru / apiru” independientemente de su origen étnico o de su clase social, si, por la razón que sea, adopta esa forma de vida “errante”
33 Según las fuentes y las épocas, los Habiru pueden ser descriptos de formas tan variadas como: Nómadas o seminómadas, vagabundos Rebeldes, enemigos, amotinados Fuera de la ley, prisioneros Asaltantes, bandidos, contrabandistas Mercenarios, marginales Sirvientes, esclavos, endeudados, desarraigados Trabajadores migrantes, extranjeros refugiados Vendedores ambulantes, etc.
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35 Numerosos reyezuelos de las ciudades estado cananeas –entre ellos, ‘Abdi Khepa príncipe de Jerusalén– se quejan insesantemente a lo largo de toda esta etapa ante la administración egipcia a causa de la alarmante amenaza de los habiru
36 En una de las numerosas cartas que ‘Abdi Khepa envió al faraón Amenofis IV se lee:
37 “Al rey, mi señor, mi dios-sol, dí: Así (dice) ‘Abdi-Jepa, tu siervo. A los dos pies del rey, mi señor, siete veces y siete veces me postro… Que el rey conozca la situación de este país. El país del rey está perdido; en su totalidad ha sido tomado de mi; hay guerra contra mi hasta los países de Seir (=Edom) y hasta Gat Carmel...”
38 “Todos los gobernadores están tranquilos, pero hay guerra contra mi… El brazo poderoso del rey conquista el país de Naharayim y el país de Cus (=Etiopía) pero ahora los japiru capturan las ciudades del rey. No queda un sólo gobernador para el rey mi señor: todos han perecido… Mira el caso de Zimreda: los ciudadanos de Lakish lo han matado, esos esclavos que se convirtieron en japiru…”
39 “Que el rey se ocupe de este país, que el rey decida y envíe arqueros a este país; si no hay arqueros este año todos los países del rey mi señor van a perecer…” [Carta 288 de Tell-el- Amarna “Vorderasiatisches Museum” Berlin ] Traducción tomada de S. Croatto, Las Culturas del antiguo próximo oriente, Buenos Aires, 1994, 127.
40 El grupo más importante es el de casi 70 cartas escritas por o a el príncipe Rib-Adda de Biblos, referidas a su conflicto con el príncipe (¿’abiru?) ‘Abdi-Ashirta de Amurru
41 De este grupo suele tenerse muy en cuenta la carta en la que se reseña el intento de Abdi-Ashirta de movilizar a campesinos desesperados, endeudados, fugitivos, proscriptos…
42 …para dar lugar a un gran proyecto político de tipo “revolucionario”, mediante el que se pretendía subvertir por completo el sistema de tipo “feudal” vigente de los reyezuelos de las ciudades-estado cananeas, sostenidos por Egipto
43 Dice el texto en cuestión: “Todas mis ciudades –declara Rib-Adda, rey de Biblos– las que están en los montes y las de la orilla del mar, se vuelven habiru. Me quedan sólo Biblos y otras dos ciudades. Pero ahora Abdi-Ashirta ha conquistado Shiqata y ha dicho a las gentes de Ammiya: «¡Matad a vuestro señores y sed como nosotros y tendréis paz!». Y ellas han actuado según sus palabras y se han hecho como los habiru”.
44 “Y ahora Abdi-Ashirta ha escrito a las tropas: «¡Reuníos en el templo de Anat y lancémonos sobre Biblos! ¡No hay nadie que pueda salvarla de caer en nuestras manos! ¡Expulsemos a los reyes del país, y todas las tierras se harán habiru! ¡Hágase un pacto para todas las tierras y los hijos y las hijas tendrán paz para siempre!...”
45 “ …Incluso si el faraón saliera (con su ejército) todas las tierras le serían hostiles, ¿y qué podrían hacer contra nosotros?». Así, han hecho un juramento entre ellos y yo tengo un gran miedo que no haya nadie capaz de salvarme de sus manos”. [Carta 135 de Tell-el-Amarna] Traducción tomada de M. Liverani, Más allá de la Biblia, Barcelona, 2005 2003, 33-34.
46 Otro personaje inquietante fue un tal Labaya, quien parece haber controlado la región montañosa central, desde Jerusalén al Carmelo y llegó a ser príncipe de Siquem
47 Varias cartas de Amarna lo mencionan. En una de ellas, el ya citado ‘Abdi Khepa, príncipe de Jerusalén denuncia:
48 “Al rey, mi señor…Así dice ‘Abdi-Hepa, tu siervo, a los pies de mi señor, el rey, siete veces yo me postro. He aquí que Mílkilu [príncipe de Guézer] no rompe con los hijos de Lab’ayu y con los hijos de Arzayu, codiciando para ellos el país del rey. En cuanto a un gobernador que hace tal cosa, ¿por qué el rey no lo llama a rendir cuentas?…”
49 “…Ahora bien, en cuanto a Jerusalén, si este país pertenece al rey, porque no preocupa al rey como la ciudad de Gaza?… ¿O debemos hacer como Labáyu y sus hijos quienes dieron el pais de Siquem a los habiru? …”
50 “ … ¡Que el rey envíe 50 hombres con guarnición para proteger el país! El país entero se ha rebelado…” [Carta 289 de Tell-el- Amarna “Vorderasiatisches Museum” Berlin ] Traducción tomada de S. Croatto, Las Culturas del antiguo próximo oriente, Buenos Aires, 1994, 128
51 Textos similares –la mayoría referidos al período entre 1450 y 1350– se han hallado en excavaciones en Palestina: 12 en Tana’ak 1 en Meguiddo 1 en Gezer 2 en Siquem 1 en Jericó 1 en Jazor Excavación arqueológica en Hazor. Mayo 2006.
52 Abundamos en este tipo de información por su incidencia en las teorías recientes sobre el presunto origen de “Israel”
53 Hay quienes sostienen que el grupo llamado “Israel” se originó a partir de una rebelión de campesinos explotados y endeudados contra el sistema de tipo feudal de las ciudades-estado cananeas, protegidas (hasta entonces) por Egipto
54 No pocos investigadores opinan que al menos parte de los “hebreos” podrían haber sido habiru liberados, unidos ulteriormente entre sí mediante una alianza y por la adopción del mismo dios liberador del éxodo, Yahweh
55 Según el libro de Josué, esa alianza entre los jefes de los territorios conquistados se habría concretado precisamente en el territorio dominado a fines del siglo XIV por ¿el habiru? Labaya: Siquem [ver Josué 24]