1 ¡ ATRÉVETE A DISCIPLINAR !
2 Seminario basado en el libro “THE NEW DARE TO DISCIPLINE” del Dr. James Dobson
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4 Primera Parte
5 El sentido común y su hijo
6 Los métodos y las filosofías sobre la disciplina han sido punto de acalorados debates y desacuerdos a los largo de los últimos setenta años. En el drama han intervenido por igual psicólogos, pediatras y catedráticos universitarios, todos diciéndoles a los padres cómo criar correctamente a sus niños.
7 Lamentablemente, muchos de estos “expertos” directamente se han contradecido entre sí, difundiendo más conflicto que luz acerca de un tema de enorme importancia
8 Tal vez por eso el péndulo pasa de un lado a otro regularmente, por un lado el rudo y opresor y por otro la permisividad sin estructura que vimos a mediados del siglo XX. Ya es hora de que nos percatemos de que ambos extremos dejan sus cicatrices en la vida de las jóvenes víctimas, y resulta difícil decir cuál de los dos es más dañino.
9 En el extremo del espectro donde se toma una postura opresora, el niño sufre la humillación de una dominación total. La atmósfera es fría y rígida y vive en constante temor.
10 Es incapaz de tomar sus propias decisiones y su personalidad queda aplastada bajo la bota de la autoridad de sus padres.
11 Mayor preocupación producen los niños y niñas que se ven sometidos al maltrato físico y emocional.Es difícil de creer lo crueles que pueden ser algunas madres y padres con su hijo o hija indefensos y asustados, quienes no entienden por qué se les odia.
12 Un padre terrible que constantemente envolvía la cabeza de su hijo pequeño en la sábana que el niño había mojado la noche anterior. Luego embutía al chiquitín de cabeza en la taza del inodoro, a modo de castigo. Una madre enloquecida que, con una navajilla de afeitar, le arrancó los ojos a su hija. Pobre niña, ciega para toda la vida. Estos son algunos ejemplos verídicos
13 Hay otras formas de maltrato, que no están fuera de la leyHay otras formas de maltrato, que no están fuera de la ley. Se los hace sutilmente. Pueden ser castigos injustos, o algunos “castigos corporales”, como el tener la rutina de golpear al niño, abofetearlo, patearlo o tirarlo al suelo. Hay otra gama de conductas humillantes que realiza una madre o un padre, haciendo que el muchacho se sienta tonto y raro y no amado.
14 Afirmamos con el mayor énfasis que las formas de disciplina agresiva, pertinaz, que genera servilismo, destructivas para los niños y no debe tolerarse. Un niño puede quedar dañado de por vida. Más adelante veremos la forma correcta y juiciosa del castigo corporal en ciertas circunstancias y límites; ¡No el maltrato y el abuso!
15 Debemos tomar nota, como se indicó anteriormente que el extremo opuesto es también perjudicial para los niños. Ante la ausencia de la autoridad de los adultos, el niño se convierte en su propio amo desde su más tierna infancia.
16 Piensa que el mundo gira alrededor de su caprichoso imperio y con frecuencia muestra absoluto desprecio y falta de respeto por quienes están más cerca de él.
17 La anarquía y el caos reinan en su hogar y su madre suele ser la mujer mas nerviosa y frustrada del barrio. Cuando el niño es pequeño, la madre se queda confinada en la casa porque le da demasiada vergüenza llevar su pequeño hijo colérico a alguna parte.
18 Muchos profesionales que en años recientes han ofrecido sus opiniones sobre el tema de la disciplina han confundido a los padres, despojándolos de la capacidad de gobernar en su propio hogar.
19 No han logrado reconocer que la mayoría de los pequeños desean gobernar sus propias vidas y prevalecer en la contienda de voluntades que típicamente de da entre una generación y otra.
20 Por ejemplo un tal doctor Luther Woodward, en su libro “ Your Child from Two to Five” (Su niño de dos a cinco años), a mediados del siglo veinte aconsejaba a los padres a cruzarse de brazos en la educación de los hijos, ya que según él, ellos solos van a comenzar en algún momento a portarse bien. Solo es cuestión de paciencia y comprensión.
21 La cosa no es así de simpleLa cosa no es así de simple. Si deseamos que los niños sean amables, agradecidos y agradables, esas cualidades hay que enseñarles, en vez de simplemente tener la vaga esperanza.
22 Si queremos ver en nuestros hijos cualidades como honradez, honestidad y generosidad, entonces esas características deben ser objetivos conscientes de nuestro proceso de instrucción en su infancia.
23 El argumento es evidentela herencia genética no equipa al niño con aptitudes apropiadas; los niños aprenden lo que se les enseña
24 No debemos esperar que la conducta anhelada aparezca por arte de magia, si no hemos hecho nuestra tarea desde el principio.
25 La clase de consejo que el doctor Woodward y otros han ofrecido a madres y padres a lo largo de los años, ha conducido a una especie de parálisis en la forma de criar a sus niños. Al no contar con el “permiso” para intervenir y dirigir, los padres y madres quedaron únicamente con su enojo y frustración, como reacción a la conducta desafiante.
26 Si ambos extremos son perjudiciales, la excesiva rigidez y la permisividad, ¿cómo encontramos la seguridad de un punto intermedio? Sin duda hay una filosofía lógica y razonable sobre la crianza de los niños, que podrá orientar nuestras interacciones cotidianas en el hogar.
27 ¿No será posible que a los científicos del campo social se les ocurra un plan de juego realizable?Creemos que la comunidad científica no es la mejor fuente de información acerca de técnicas apropiadas del papel de padres.
28 Desde luego se han hecho investigaciones importantesDesde luego se han hecho investigaciones importantes. Pero el tema de las relaciones entre padres e hijos es increíblemente complicado y sutil.
29 La mejor fuente de orientación para los padres se puede hallar en la sabiduría de la ética judeocristiana, que tuvo su origen en el propio Creador y luego fue transmitida de generación en generación, desde los tiempos de Cristo
30 Hace cien años, cuando nacía un bebé, las tías, las hermanas y las abuelas venían a enseñarle a la nueva madre cómo cuidar de su hijo. Lo que estaban haciendo era transmitir la sabiduría tradicional – el legado – a la siguiente generación, realizando posteriormente el mismo servicio para los recién llegados al vecindario.
31 Ese sistema funcionó bastante bien hasta la época de 1920 y un poco después. Pero entonces la cultura comenzó lentamente a perder confianza en esa tradición y pasar su lealtad mas bien a los “expertos”.
32 J. B. Watson experto en comportamiento humano fue uno de los primeros y más influyentes guías que aparecieron. Ofrecía lo que le llamaba un método infalible, para la crianza de los niños y las madres se tragaron el anzuelo, el hilo y la caña.
33 Con sólo que siguieran su consejo, decía él, ellas podrían producir cualquier clase de niño que quisieran… “un médico, un pintor, un jurista elocuente, un empresario, y ¡claro, hasta un mendigo o un delincuente!”
34 Watson aconsejaba: “Nunca los abrace, ni los bese, nunca los deje mecer en su regazo. A lo mucho, béselos una sola vez en la frente cuando se van a acostar. Por la mañana dense un apretón de manos… Recuerde, cuando usted sienta la tentación de mimar a su niño, que el amor materno es un instrumento peligroso”
35 Hoy en día este consejo del doctor Watson nos parece un verdadero absurdo y en efecto eso es exactamente lo que es. Incluso es difícil de creer que alguien hubiera dado crédito a un consejo así en Aun así Watson fue enormemente popular en su tiempo y sus libros se vendieron por millones.
36 Luego vinieron los doctores Sigmund Freud, Benjamín Spock, A. SLuego vinieron los doctores Sigmund Freud, Benjamín Spock, A. S. Neill, Tom Gordon, Ruth Westheirmer, Phil Donahue, Oprah Winfrey, y revistas para amas de casa y por último un periódico para “mentes inquietas que quieren saber”… Y con cada consejo nuevo y extraño.
37 El propósito principal de este seminario ha sido consignar para la posteridad el concepto judeocristiano de la paternidad, que ha servido de guía a millones de madres y padres durante siglos. Este concepto demostrará ser exitoso también en su familia.
38 Entonces… comencemos a examinar cinco fundamentos de la crianza de niños basados en el sentido común:
39 El inculcar respeto por los padres es el factor crucial en la 1 El inculcar respeto por los padres es el factor crucial en la educación del niño
40 Es imperativo que el niño aprenda a respetar a sus padres, no para satisfacer su ego, sino porque su relación con ellos sirve de base en su trato con el resto de la gente en el futuro.
41 Su modo de ver la autoridad de los padres en los primeros años se convierte en la piedra angular para su actitud futura ante la autoridad escolar, los funcionarios de la ley, los jefes y otras personas con quienes en algún momento va a convivir y trabajar.
42 El respeto a los padres debe mantenerse por otra razón igualmente importante. Si usted quiere que su hijo acepte sus valores cuando llegue a la adolescencia, entonces usted debe hacerse digno de su respeto durante sus primeros años.
43 Cuando su hijo logra exitosamente desafiar a sus padres durante sus primeros quince años, riéndose de ellos en su cara y burlándose con terquedad de su autoridad, va formándose un desprecio natural hacia ellos.
44 “¡Esos viejos tontos de mamá y papá. Me los eché al bolsillo“¡Esos viejos tontos de mamá y papá! Me los eché al bolsillo. Claro que me quieren, pero en realidad creo que me tienen miedo.” Es posible que un niño no articule esas palabras, pero las siente cada vez que demuestre ser más astuto que sus padres y cada vez que gana las confrontaciones y peleas.
45 Mas adelante es probable que demuestre su falta de respeto en formas más descaradas. Al considerar que sus padres son indignos de su respeto, muy bien puede rechazar todo vestigio de la filosofía y la fe que ellos tienen.
46 Este factor es también de vital importancia para los padres cristianos que quieren transmitir a sus hijos e hijas el amor que ellos tienen por Jesucristo.
47 Porque los niños pequeños típicamente identifican a sus padres – y especialmente a su papá – con Dios. Por consiguiente, si la mamá o el papá no son dignos de respeto, entonces tampoco lo son su moral, su patria, sus valores y creencias y ni siquiera su fe.
48 Dios nos ha dado la tarea de representarlo a Él durante los años formativos de la paternidad. Por eso resulta tan fundamental que pongamos a nuestros niños en contacto con los dos rasgos predominantes de Dios: su profundo amor y su justicia.
49 Si amamos a nuestros hijos, pero les permitimos que nos traten sin respeto ni consideración, habremos distorsionado su comprensión del Padre. Por otro lado, si ejercemos una disciplina rígida sin mostrar amor, habremos empujado la balanza en la otra dirección.
50 La cuestión de respeto también es útil para orientar a los padres en su interpretación de una conducta determinada. Ante todo, decidir si un acto indeseable representa un desafío directo a su autoridad, a su posición directiva como padre o madre. La forma de acción disciplinaria que emprendan debe depender del resultado de esa evaluación
51 Por ejemplo, supongamos que Luisito está jugando en la sala y tropieza con una mesa, quebrando muchas tazas de porcelana, caras y otros objetos. O supongamos que Clara pierde su bicicleta o deja la cafetera de su mamá afuera bajo la lluvia. Estos son actos irresponsabilidad infantil y deben ser tratados como tales. Quizá el padre o la madre dejará pasar por alto el acontecimiento, o tal vez pondrá a su hijo a trabajar para pagar las pérdidas, según su edad y madurez, por supuesto.
52 Sin embargo, estos ejemplos no constituyen desafíos directos a la autoridad. No derivan de una desobediencia deliberada y altanera, y por lo tanto, no deben ocasionar castigos serios. Las nalgadas (de lo cual trataremos después) deben ser reservarse para el momento en que un niño (entre la edad de un año y medio hasta diez años) expresa a sus padres en forma desafiante: “¡No lo voy a hacer!” o “¡Cállense la boca!”
53 Cuando los pequeños transmiten esa clase de rebeldía pertinaz, uno debe estar dispuesto a responder al desafío. Cuando tiene lugar una confrontación cara a cara entre usted y su hijo, no es hora de conversar sobre las virtudes de la obediencia. No es la ocasión para mandarlo a su dormitorio a hacer pucheros. Tampoco es apropiado postergar las medidas disciplinarias hasta que su cónyuge regrese cansado del trabajo.
54 Usted ha trazado una línea en el suelo, y el niño deliberadamente, ha extendido el piececito al otro lado de ella. ¿Quién va a ganar?, ¿Quién es más valiente? ¿Quién manda aquí? Si usted responde en forma terminante a esas preguntas, a sus niños de voluntad fuerte, ellos precipitarán otros confrontamientos diseñados especialmente para plantear las mismas preguntas, una y otra vez.
55 La máxima paradoja de la infancia es que los pequeños quieren ser guiados, pero insisten en que sus padres se ganen el derecho a guiarlos.
56 Cuando las madres y los padres se quedan sin asumir el mando, en momentos de desafío, crean para sí mismos y para la familia, lo que puede ser, toda una vida de pesadumbre.
57 Para que el respeto funcione, debe ser recíprocoPara que el respeto funcione, debe ser recíproco. Los padres no pueden exigir que sus hijos los traten con dignidad, si no están dispuestos a hacer lo mismo a cambio. Los padres deben tratar con cortesía a sus niños, sin humillarlos ni avergonzarlos, jamás frente a sus amigos. Por lo general, la disciplina debe administrase lejos de los ojos curiosos de quienes gozan en contemplar eso. No hay que reírse de los niños si eso los hace sentirse incómodos.
58 Sus profundos sentimientos y solicitudes, aunque parezcan tontos, deben ser objeto de una apreciación sincera. Ellos deben sentir de sus padres: “realmente sí se interesan por mí”. El amor propio es el atributo más frágil de la naturaleza humana. Puede ser dañado por incidentes menores, y su reconstrucción suele ser difícil de realizar.
59 Antes de dejar el tema del respeto, digamos algunas cosas respecto a ese maravilloso tiempo de la vida que se conoce como la EDAD DE LAS TRAVESURAS. Comienza con un estallido (por ejemplo una lámpara o un florero de porcelana que se rompe en mil pedazos) más o menos al año y medio de edad y avanza lleno de emociones y acontecimientos más o menos hasta el tercer cumpleaños.
60 Un niño de esa edad es el enemigo más empedernido de la ley y del orden y cree que el universo da vueltas alrededor de él. Con su propio estilito simpático, resulta curioso, encantador, divertido, adorable y emocionante… pero también egoísta y exigente, rebelde y destructivo.
61 Los padres y madres que hacen todo correctamente al manejar a estos preciosos bebés, aun así es probable que les resulten difíciles de controlar. Por esa razón los padres no deben abrigar la esperanza de hacer que sus niños de dos años actúen como niños más maduros.
62 Una mano firme pero paciente logrará, con el tiempo apaciguar al pequeño anarquista, pero probablemente no antes de que cumpla tres o cuatro años.
63 Lamentablemente, sin embargo, la actitud del niño para con la autoridad puede ser perjudicada gravemente durante la edad de las travesuras. Los padres y madres que sienten tanto cariño por esa graciosa personita amada, pero no se atreven a correr el riesgo de contradecirlo, pueden perder el control sobre él para no recuperarlo jamás.
64 Cuando los padres pierden confrontaciones tempranas con sus hijos, los conflictos posteriores se vuelven difíciles de ganar. Los padres que son demasiado débiles o que están demasiado cansados u ocupados como para ganar, cometen un costoso error que les acosará durante la adolescencia de su hijo.
65 Si usted no puede hacer que un niño de cinco años recoja sus juguetes, es poco probable que vaya a ejercer mucho control durante la etapa más desafiante de su vida. Es importante entender que la adolescencia es una condensación o compendio de toda la instrucción y la conducta que le han precedido.
66 Dijo el Pediatra Bill Slonecker: “Si la educación comienza el segundo día de vida, ya lleva usted un día de retraso”
67 Hay algunas formas de conducta rebelde que son claramente diferentes en su origen, de ese desafío “insolente” que hemos venido describiendo. El antagonismo de un niño y su terco negativismo pueden emanar de la frustración, la desilusión o el rechazo y deben interpretarse como señal de advertencia a la que hay que prestar atención.
68 Tal vez la tarea más difícil del papel de padres estriba en discernir la diferencia entre esas dos motivaciones distintas. La conducta resistente de un niño envía siempre un mensaje para sus padres, que ellos deben descifrar antes de reaccionar:
69 “¿Son ustedes los que mandan o yo“¿Son ustedes los que mandan o yo?” En ese caso, lo apropiado es una respuesta clara que desanime todo intento futuro de derrocar el gobierno constituido del hogar.
70 Por otro lado, el antagonismo de pequeño puede ser su modo de decir: “Me siento poco amado, ahora apareció el obstáculo de ese hermanito, el bebé gritón. Antes mamá se ocupaba de mí; ahora nadie me quiere. Detesto a todo el mundo.” Cuando es este tipo de significado lo que subyace a la rebeldía, los padres deben tomar medidas cuanto antes para apaciguar su causa.
71 Los padres más eficientes son los que tienen la destreza de penetrar en la mente de su hijo, viendo lo que ve, pensando lo que piensa, sintiendo lo que siente. El arte de ser buenos padres gira en torno a la interpretación del significado que está detrás de la conducta.
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