♫ Enciende los parlantes ♫ Enciende los parlantes HAZ CLIC PARA AVANZAR.

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Author: José Ramón Acuña Córdoba
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3 En el segundo Libro de Samuel (2Sam 23,8ss) se cuenta la historia de los hombres >. Uno de estos valientes fue «Benayas, hijo de Yehoyadá… que bajó a la cisterna y mató en ella a un león un día de nieve (2Sam 23,20). Las Escrituras no nos dicen qué hacía Benayas en el momento en que se topó con el león. No sabemos cuál era su estado de ánimo, pero sí cuál fue su reacción. ¡Tuvo agallas!

4 A riesgo de incurrir en una obviedad, digamos que Benayas no llevaba las de ganar. Además de pesar hasta 225 kilos y correr a 55 km/h, el león cuenta con una vista cinco veces superior a la del hombre en condiciones óptimas. Aquel león tenía una superioridad enorme en un foso con escasa luz. En un lugar resbaloso y cubierto de nieve el equilibrio de un león con reflejos felinos supone una ventaja considerable.

5 ¿No da la impresión de que Benayas no era muy inteligente a la hora de decidir dónde y con quién pelear? Lo suyo fue en extremo arriesgado e imprevisible. Sin embargo, las Escrituras no dicen que Benayas fuera prudente, sino valiente.

6 Donde menos querríamos estar la mayoría sería en un foso con un león en un día de nieve. Pero hay que reconocer algo: en un currículum vitae para postular ante el rey de Israel a un puesto de guardaespaldas, decir «maté un león en un foso un día que estaba nevando» tendría un peso tremendo. Benayas no sólo consiguió el puesto de jefe de la guardia de David, sino que fue ascendiendo por la jerarquía hasta llegar a comandante del ejército de Israel. Terminó por convertirse en la segunda autoridad del reino, y la genealogía de su éxito se remonta a su enfrentamiento a muerte con un animal devorador de hombres. No le quedaba otra que huir o luchar. Y tuvo las agallas para enfrentarse al león.

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8 No tuvo miedo de ofender a los escribas y fariseos, tocar a los leprosos, lavar pies, defender a prostitutas o trabar amistad con publicanos y pecadores.

9 No está de más citar las palabras de la escritora británica Dorothy Sayers: «Los que crucificaron a Jesús no lo hicieron porque Él fuera un ñoño. Todo lo contrario; Su dinamismo ponía en riesgo la estabilidad de ellos. Fueron las generaciones posteriores las que aplacaron aquella personalidad iconoclasta envolviéndola en un halo empalagoso. Hemos despojado al “León de Judá” de sus garras para convertirlo en un gato doméstico al servicio de pastores deslucidos y ancianitas rezanderas.»

10 Siempre me he preguntado sobre el episodio que narra el evangelio de san Juan (Jn 2,13ss) cuando Jesús monta en cólera, improvisa un látigo y echa a los mercaderes y cambistas del Templo. No encaja muy bien con la imagen que se tiene de Él. Pero ahora podemos percibir otra faceta de Jesús.

11 Serle fiel no tiene nada que ver con mantener el estado de cosas ni defender la trinchera. Se trata más bien de competir por el Reino y violentar las puertas del infierno. Las puertas del infierno son defensivas. El papel que debe desempeñar la iglesia es el de atacante. (Mt 16,18).

12 Deja de vivir como si el propósito de la vida fuera llegar a la muerte sin encarar riesgo alguno. Trázate objetivos a la medida de Dios. Persigue pasiones ordenadas por Él. Ve tras algún sueño que esté destinado a no hacerse realidad sin intervención divina. Deja de identificar problemas y conviértete en parte de la solución. Cesa de criticar y empieza a crear. Amplía tus horizontes.

13 No te contengas. Deja de huir. ¡Persigue al león! No te contengas. Deja de huir. ¡Persigue al león!

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