3ª 43 Virtudes 29 Caridad 15 La caridad no es descortés, no es interesada, no se irrita, no piensa mal.

1 3ª 43 Virtudes 29 Caridad 15 La caridad no es descortés...
Author: José Manuel Carrizo Hernández
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1 3ª 43 Virtudes 29 Caridad 15 La caridad no es descortés, no es interesada, no se irrita, no piensa mal.

3 Está relacionada con la humildad, porque los verdaderamente humildes y caritativos saben despreciar las grandezas de la tierra y no ambicionan otra cosa que la gloria de Dios y el mérito espiritual propio y ajeno. Por eso podemos decir que esta cualidad trata de la cortesía, buena educación y trato correcto que se debe tener con el prójimo. Es una manifestación de la verdadera caridad.

4 También se puede dar una cortesía o una educación refinada en un ambiente propicio para ello y que a veces no tiene que ver nada con la caridad, sino simplemente para quedar bien con el mundo, para hacerse simpáticos o amables con otros. Pero cuando hay una verdadera caridad, siempre se da esta cortesía con los demás.

5 Como estamos hablando de que es necesaria una refinada cortesía como signo de una fina caridad al prójimo, bueno es decir que para manifestar nuestro amor a Dios, es necesaria también una «cortesía para con Dios». Pondré algún ejemplo más común. Si uno ama a Jesús, que está en el sagrario, un signo de cortesía es saludarle dignamente cuando uno entra o sale del templo.

6 El saludo digno a Jesucristo puede realizarse por medio de una cordial inclinación de cabeza o cuerpo, aunque lo mejor es hacer una digna genuflexión. En esto puede haber diferencias según las diferentes culturas y circunstancias. Otro signo con el que mostramos nuestro amor a Dios, y conviene hacerlo con cortesía, es la señal de la cruz (desde la frente a debajo del pecho y de un hombro al otro). Es que hay personas que en vez de señal de la cruz hacen un garabato.

7 Estos signos de cortesía, por ejemplo en el saludo, que son apreciados entre los mundanos, se llenan de virtud y méritos espirituales cuando uno usa esta delicadeza por un verdadero amor hacia Dios o hacia las cosas santas. No en vano algunos pintores realizaban obras con delicadeza y cortesía en el saludo del ángel a la Virgen María.

8 Y sigue san Pablo diciendo que la caridad no es interesadaY sigue san Pablo diciendo que la caridad no es interesada. En la traducción antigua latina decía: no busca lo que es suyo. En otras simplemente dice: no es egoísta. En esto también santo Tomás de Aquino da diversas interpretaciones. Dice que la caridad excluye el desorden del egoísmo cuando dice que no busca lo que es suyo, porque al amar al prójimo como a sí mismo, fomenta y busca los bienes de los demás como si fueran propios.

9 Otra manera de entender, según santo Tomás, «no busca lo que es suyo» sería: No reclamar en juicio y con escándalo las cosas que le han arrebatado, porque vale más la salud del prójimo que su propio dinero, según aquellas palabras que dice el mismo san Pablo a los filipenses: «No busco dádivas sino que busco fruto que produzca interés en vuestra cuenta».

10 Quiere decir, que la verdadera caridad, el hacer el bien a otros nos impele a no reivindicar ásperamente lo que en realidad nos pertenece y que en derecho se podría defender. En esto puede haber diferencias según el valor y otras varias circunstancias. Pero es el seguir el pensar de Jesús sobre el ceder hasta cuando te quitan el manto, que era muy importante para los israelitas.

11 Sobre esto decía san Agustín que es una conclusión de que la caridad prefiere el bien común al bien particular y no al revés. Por eso entendiendo un poco más sobre las cualidades de la caridad o el amor, podemos decir: El amor es paciente, es afable y no tiene envidia.

12 El amor es paciente, es afable y no tiene envidia;Automático

13 el amor no se engríe, ni busca lo suyo.

14 El amor no simpatiza con la injusticia,

15 el amor no lleva cuentas del mal que hiciste.

16 El amor disculpa siempre, confía siempre,

17 el amor espera siempre, aguanta siempre.

18 El amor es paciente, es afable y no tiene envidia;

19 el amor no se engríe, ni busca lo suyo.

20 El amor. Hacer CLIC

21 Así que decía san Agustín que iremos conociendo el aprovechamiento de la virtud en la medida que prefiramos el bien común al nuestro particular. La caridad que permanece debe prevalecer en todo sobre la necesidad que es transitoria. Había filósofos antiguos que hablaban del amor de las madres, cómo gozan viendo crecer a los niños, aunque ellos no sepan corresponder a ese amor.

22 Y algún filósofo antiguo, sólo por la ley natural, decía que es preciso ser hermano incluso de aquellos que no quieren ser hermanos nuestros. Si hay amor, hay que saber renunciar al propio derecho. A veces nos empeñamos en decir que tenemos derecho (para lo que sea), como si fuese lo principal para actuar de cierta manera. Y no nos damos cuenta que por encima del derecho está el amor.

24 Jesucristo nos dijo: «No resistáis al mal» (Mt 5,39) O en otra traducción: «No hagáis frente al que os agravia». Y pone ejemplos: lo de la mejilla, quien te pega en una poner la otra; lo de quien te pide el manto; o el caminar una milla. Y termina: «a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehúyas». No es fácil para la caridad verdadera el que no sea interesada.

25 Y luego sigue diciendo san Pablo: «La caridad no se irrita»Y luego sigue diciendo san Pablo: «La caridad no se irrita». Aquí coinciden muchas traducciones en la misma palabra. Alguno pone: no se exaspera. En la caridad no debe haber irritación. Todo desorden o exceso de ira va contra la caridad. Esto se parece a lo que se dijo antes: que la caridad es benigna, hace el bien. La única diferencia es que antes se ha fijado san Pablo en la parte positiva de hacer el bien; y ahora se fija en lo negativo.

27 Lo contrario del no irritarse vendría a ser el tener mansedumbre y dulzura. De esto los santos nos enseñan en abundancia. Antes dije que muchas veces hay personas que en alguna discusión dicen que tienen el derecho o tienen la razón. Si lo dicen con ira, es cuando se va directamente contra la caridad, es señal de que no se busca el bien de la otra persona, sino el egoísmo propio.

28 Se cuenta que una vez un malvado abofeteó inesperadamente al santo Cura de Ars. Y el santo espontáneamente y sin reflexionar le respondió con una gran dulzura: «Amigo, la otra mejilla tendrá celos». Para que a uno le salga una respuesta tal o una actitud parecida, indica que tiene metido en su corazón muy arraigado el mensaje del Evangelio.

29 De pocas cosas se nos puso Jesucristo como ejemplo para nuestro comportamiento. Una de ellas fue: «Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón». Su bondad es lo que atraía las multitudes hacia Él. Es una gran cualidad de la caridad. Es aprender a no irritarse cuando se reciben afrentas, burlas, calumnias y hasta golpes. Estas personas son especialmente agradables a Dios.

30 De los mansos dijo Jesús que son bienaventurados porque poseerán la tierra. Cuando Jesús se puso como ejemplo de mansedumbre, añadió: «y humilde de corazón». El que es humilde de corazón no se irrita, porque no busca sentimientos de grandeza sino que se siente pequeño. Esa es una gran caridad: hacerse pequeño, hacerse niño para amar como Jesús. Se lo pidamos al Señor.

31 Dame, Señor, un corazón de niño.Automático

32 Dame, Señor, un corazón de niño.

33 Dame, Señor, un corazón de niño.

34 Un corazón humillado.

35 Para amar, para perdonar.

36 Para amar, para perdonar.

37 Para amar, para perdonar.

38 Para amar, para perdonar. Hacer CLIC

39 Así que la mansedumbre y la caridad deben ir juntas.Decía un religioso famoso: «El cielo es la patria de los despreciados, de los perseguidos y abatidos, porque a éstos y no a los soberbios, que disfrutan de las honras y estimaciones mundanas, les está reservada la posesión del reino celestial». Los santos, en vez de cobrar odio a una persona que les injuria, les cobraban más amor». Lo dice la misma santa Teresa: «Parece cobrarles un amor nuevo».

40 Este cobrarles más amor se debía, sobre todo, a la humildad, al bajo concepto que tenían de sí mismos. Estos santos llegan a convencerse que merecen toda clase de desprecios. Y nosotros, que somos más pecadores, merecemos más desprecios. Sin embargo los orgullosos es natural que sean iracundos y vengativos, porque creen que son dignos de todo honor y por lo tanto creen que no se les da el honor que ellos se merecen.

41 Y sigue san Pablo diciendo cosas hermosas sobre la caridadY sigue san Pablo diciendo cosas hermosas sobre la caridad. Ahora dice que la caridad no piensa mal. Otras traducciones dicen: no lleva cuentas del mal. Es lo contrario de los malvados, o de los que no tienen caridad, como decía el profeta Miqueas: «Ay de los que traman el crimen y planean pérfidas acciones en sus camas! En cuanto apunta el día las ejecutan, porque tienen poder» (Miq 2,1). Así que hacen una obra muy mala porque lo han pensado.

42 La caridad excluye un consejo perversoLa caridad excluye un consejo perverso. Por eso se dice que «no piensa mal». Es decir, no piensa en la manera de realizar el mal. Cuando se dice que la caridad no piensa mal significa que tiene que tener una elección ordenada. Es decir, que el hombre peca a veces por elección, no por pasión. Quiere decir que se deja llevar de lo que le dicta la razón.

44 Algo de esto nos quería decir Jesucristo cuando decía; «No juzguéis y no seréis juzgados». Y «con la misma medida con que midiereis, seréis medidos». Es decir, que si queremos que los demás piensen bien de nosotros, comencemos pensando bien de los demás. Hay veces que nosotros hemos hecho algo con buena intención y quisiéramos que así lo viera la gente. Pues pensemos más en las buenas intenciones del prójimo.

45 Las manifestaciones externas de la caridad pueden ser muy hermosas y hasta impresionantes, pero ellas solas no bastan. Ante Dios, que ve el fondo de nuestros corazones es necesario tener la caridad interna, la que tiene su asiento en la inteligencia y en el corazón. Jesús les decía a los fariseos: «¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? El que tiene caridad no piensa mal.

46 Y, como dice alguno, cuando hay verdadera caridad, hasta cierra los ojos ante algo malo evidente del prójimo. Claro, habrá que ver las circunstancias y los casos diversos. Pero la tendencia debe ser esa. Si así actuásemos, además de estar en la verdad y en la estimación de Dios, viviríamos con mayor felicidad.

47 Es esa felicidad que Dios da a aquel que va haciendo el bienEs esa felicidad que Dios da a aquel que va haciendo el bien. A veces hasta una sonrisa para la caridad tiene más valor que muchas cosas externas. Así que, amigo, si no tienes otra cosa que dar, da algo muy bueno: SAL A LA CALLE Y REGALA UNA SONRISA.

48 Sal a la calle y regala una sonrisa, porque el mundo precisa un poco más de amor.Automático

49 Sal a la calle y regala una sonrisa, porque el mundo precisa un poco más de amor.

50 Hay mucha gente que camina sola, que necesita un poco de ilusión.

51 Sal a la calle y regala una sonrisa, porque el mundo precisa un poco más de amor.

52 Sal a la calle y regala una sonrisa, porque el mundo precisa un poco más de amor.

53 Dale tu mano, no tu indiferencia; deja la piedra y tírale una flor.

54 Hay mucha gente que no tiene nada, su compañía sólo es el dolor.

55 Sal a la calle y regala una sonrisa, porque el mundo precisa un poco más de amor.

56 María, siempre haciendo el bien a todos, sea nuestro ejemplo en ayudar especialmente al “prójimo”, al que está cerca. AMÉN