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2 A. Fuentes escritas. Fuentes Narrativas. Géneros mayores o Historia (a partir de la tradición grecolatina y autores cristianos) o Anales (nacidos en los primeros siglos del Medievo) o Crónicas (género historiográfico más extendido en la época). o Historia de los nuevos pueblos. Géneros menores o Gestas (Gesta Roderici Campidocti, sobre El Cid). o Genealogías. o Biografías. o Autobiografías. o Correspondencia privada. Fuentes hagiográficas (Vidas de santos) Fuentes literarias en el sentido estricto. El conjunto de los géneros literarios medievales. Obras técnicas. Obras de orientación didáctico-doctrinal y escritos de tipo polémico. Literatura catequética. Inventarios de bibliotecas. Documentos de archivos. Documentos cifrados y susceptibles de tratamiento estadístico. Textos legislativos y normativos. Documentos judiciales. Manuscritos musicales B. Fuentes no escritas. Fuentes monumentales. Arquitectura Artes figurativas. Artes industriales. Dominio de las ciencias auxiliares (heráldica, sigilografía, numismática, etc.). Paisaje y naturaleza. Fotografía aérea. Palinología, dendrocronología. Geografía, Climatología
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4 Hay que tener mucho cuidado con la interpretación de las fuentes y aún más en esta época: - Muy pocas fuentes escritas cuando vamos estudiando épocas más tempranas o lugares alejados de Europa Occidental. - Casi todas las fuentes provienen de la Iglesia Católica que vigila y clasifica. - Ausencia de capacidad crítica y de análisis de los autores frente a la autoridad. - Poca seriedad respecto a datos cuantitativos, léxico técnico, etc. - Plagios, copias, invenciones, etc.
5 La batalla de Covadonga según las fuentes cristianas “Pelayo se dirigió hacia la tierra montañosa, arrastró consigo a cuantos encontró camino de una asamblea y con ellos subió a un monte llamado Auseva y se refugió en la ladera de dicha montaña, en una cueva que sabía era segura. Desde ella envió mensajeros a todos los astures, que se congregaron en una junta y lo eligieron príncipe. Alqama, el dirigente musulmán, mandó entonces comenzar el combate y los soldados tomaron las armas. Se levantaron los fundíbulos, se prepararon las hondas, brillaron las espadas, se encresparon las lanzas e incesantemente se lanzaron saetas. Pero al punto se mostraron las magnificencias del Señor: las piedras que salían de los fundíbulos y llegaban a la casa de la Santa Virgen María, que estaba dentro de la cueva, se volvían contra los que las disparaban y mataban a los caldeos. Y como Dios no necesita las lanzas, sino que da la victoria a quien quiere, los cristianos salieron de la cueva para luchar contra los caldeos; emprendieron éstos la fuga, se dividió en dos su hueste, y allí mismo fue al punto muerto Alqama. En el mismo lugar murieron 125000 caldeos”. Crónica de Alfonso III. La batalla de Covadonga según las fuentes cristianas “Pelayo se dirigió hacia la tierra montañosa, arrastró consigo a cuantos encontró camino de una asamblea y con ellos subió a un monte llamado Auseva y se refugió en la ladera de dicha montaña, en una cueva que sabía era segura. Desde ella envió mensajeros a todos los astures, que se congregaron en una junta y lo eligieron príncipe. Alqama, el dirigente musulmán, mandó entonces comenzar el combate y los soldados tomaron las armas. Se levantaron los fundíbulos, se prepararon las hondas, brillaron las espadas, se encresparon las lanzas e incesantemente se lanzaron saetas. Pero al punto se mostraron las magnificencias del Señor: las piedras que salían de los fundíbulos y llegaban a la casa de la Santa Virgen María, que estaba dentro de la cueva, se volvían contra los que las disparaban y mataban a los caldeos. Y como Dios no necesita las lanzas, sino que da la victoria a quien quiere, los cristianos salieron de la cueva para luchar contra los caldeos; emprendieron éstos la fuga, se dividió en dos su hueste, y allí mismo fue al punto muerto Alqama. En el mismo lugar murieron 125000 caldeos”. Crónica de Alfonso III.
6 La batalla de Covadonga según las fuentes musulmanas “Dice Isa ben Ahmand Al-Razi que en tiempos de Anbasa ben Suhaim Al-Qalbi, se levantó en tierra de Galicia un asno salvaje llamado Pelayo. Desde entonces empezaron los cristianos en Al-Andalus a defender contra los musulmanes las tierras que aún quedaban en su poder, lo que no habían esperado lograr. Los islamitas, luchando contra los politeístas y forzándoles a emigrar, se habían apoderado de su país hasta llegar a Ariyula, de la tierra de los francos, y habían conquistado Pamplona en Galicia y no había quedado sino la roca donde se refugió el rey llamado Pelayo con trescientos hombres. Los soldados no cesaron de atacarle hasta que sus soldados murieron de hambre y no quedaron en su compañía sino treinta hombres y diez mujeres. Y no tenían qué comer sino la miel que tomaban de la dejada por las abejas en la hendidura de la roca. La situación de los musulmanes llegó a ser penosa, y al cabo los despreciaron diciendo: ‘Treinta asnos salvajes, ¿qué daño pueden hacernos?’ En el año 133 murió Pelayo y reinó su hijo Fáfila. El reinado de Pelayo duró diecinueve años y el de su hijo dos. Después de ambos, reinó Alfonso, hijo de Pedro, abuelo de los Banu Alfonso, que consiguieron prolongar su reino hasta hoy y se apoderaron de lo que los musulmanes les habían tomado”. Del NAFH AL-TIB de AL-MAQQARI. Texto tomado del tomo III de la Historia de España de Historia 16, p. 92 La batalla de Covadonga según las fuentes musulmanas “Dice Isa ben Ahmand Al-Razi que en tiempos de Anbasa ben Suhaim Al-Qalbi, se levantó en tierra de Galicia un asno salvaje llamado Pelayo. Desde entonces empezaron los cristianos en Al-Andalus a defender contra los musulmanes las tierras que aún quedaban en su poder, lo que no habían esperado lograr. Los islamitas, luchando contra los politeístas y forzándoles a emigrar, se habían apoderado de su país hasta llegar a Ariyula, de la tierra de los francos, y habían conquistado Pamplona en Galicia y no había quedado sino la roca donde se refugió el rey llamado Pelayo con trescientos hombres. Los soldados no cesaron de atacarle hasta que sus soldados murieron de hambre y no quedaron en su compañía sino treinta hombres y diez mujeres. Y no tenían qué comer sino la miel que tomaban de la dejada por las abejas en la hendidura de la roca. La situación de los musulmanes llegó a ser penosa, y al cabo los despreciaron diciendo: ‘Treinta asnos salvajes, ¿qué daño pueden hacernos?’ En el año 133 murió Pelayo y reinó su hijo Fáfila. El reinado de Pelayo duró diecinueve años y el de su hijo dos. Después de ambos, reinó Alfonso, hijo de Pedro, abuelo de los Banu Alfonso, que consiguieron prolongar su reino hasta hoy y se apoderaron de lo que los musulmanes les habían tomado”. Del NAFH AL-TIB de AL-MAQQARI. Texto tomado del tomo III de la Historia de España de Historia 16, p. 92
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8 El concepto y el término de Edad Media tuvo su origen entre los humanistas del siglo XV. El término fue acuñado por Giovanni Andrea de Bossi, a pesar de que a lo largo del período fueron varias las expresiones, imponiéndose finalmente la de ‘’Medium Aevum’’, adquiriendo la connotación cronológica. Desde el Renacimiento, tenían la visión de la existencia de dos edades: la Antigua (sobre todo Grecia y Roma) y la Moderna (que era la edad donde vivían) por lo tanto debió existir una edad intermedia entre ambas: la Edad Media. Fue considerada la oscuridad entre el mundo antiguo y el Renacimiento. La Edad Media abarca desde las invasiones germanas (siglo V) hasta la toma de Constantinopla por parte de los turcos en el año 1453. Estos límites fueron más o menos aceptados pero se deben de puntualizar: Hay autores que fijan el inicio en Constantino, otro con la muerte del Emperador Teodosio; los germanistas lo fijan en el año 476 (año del último emperador romano occidental) y otros con la promulgación del Edicto de Milán en 313. Relativo al límite final, coincidiendo con la Revolución Industrial y política del siglo XVIII que dio paso al capitalismo. En la actualidad, debido a la falta de homogeneidad durante los diez siglos, la Edad Media es dividida a su vez en 3 sub-periodos: Alta Edad Media (del siglo IV al siglo X) Plena Edad Media (del siglo XI al siglo XIII) Baja Edad Media (del siglo XIV al siglo XV)
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