1 A Margarita Debayle Rubén Darío 20 de marzo de 1908
2 Margarita está linda la mar, y el viento, lleva esencia sutil de azahar; yo siento en el alma una alondra cantar; tu acento: Margarita, te voy a contar un cuento:
3 Este era un rey que tenía un palacio de diamantes, una tienda hecha de día y un rebaño de elefantes, un kiosco de malaquita, un gran manto de tisú, y una gentil princesita, tan bonita, Margarita, tan bonita, como tú.
4 Una tarde, la princesa vio una estrella aparecer; la princesa era traviesa y la quiso ir a coger.
5 La quería para hacerla decorar un prendedor, con un verso y una perla y una pluma y una flor.
6 Las princesas primorosas se parecen mucho a ti: cortan lirios, cortan rosas, cortan astros. Son así.
7 Pues se fue la niña bella, bajo el cielo y sobre el mar, a cortar la blanca estrella que la hacía suspirar.
8 Y siguió camino arriba, por la luna y más allá; mas lo malo es que ella iba sin permiso del papá.
9 Cuando estuvo ya de vuelta de los parques del Señor, se miraba toda envuelta en un dulce resplandor.
10 Y el rey dijo: —«¿Qué te has hechoY el rey dijo: —«¿Qué te has hecho? te he buscado y no te hallé; y ¿qué tienes en el pecho que encendido se te ve?».
11 La princesa no mentía. Y así, dijo la verdad: —«Fui a cortar la estrella mía a la azul inmensidad».
12 Y el rey clama: —«¿No te he dicho que el azul no hay que cortarY el rey clama: —«¿No te he dicho que el azul no hay que cortar? ¡Qué locura! ¡Qué capricho!... El Señor se va a enojar».
13 Y ella dice: —«No hubo intento; yo me fui no sé por quéY ella dice: —«No hubo intento; yo me fui no sé por qué. Por las olas por el viento fui a la estrella y la corté».
14 Y el papá dice enojado: —«Un castigo has de tener: vuelve al cielo y lo robado vas ahora a devolver».
15 La princesa se entristece por su dulce flor de luz, cuando entonces aparece sonriendo el buen Jesús.
16 Y así dice: —«En mis campiñas esa rosa le ofrecí; son mis flores de las niñas que al soñar piensan en mí».
17 Viste el rey pompas brillantes, y luego hace desfilar cuatrocientos elefantes a la orilla de la mar.
18 La princesita está bella, pues ya tiene el prendedor en que lucen, con la estrella, verso, perla, pluma y flor. * * *
19 Margarita, está linda la mar, y el viento lleva esencia sutil de azahar: tu aliento.
20 Ya que lejos de mí vas a estar, guarda, niña, un gentil pensamiento al que un día te quiso contar un cuento.