Amimundo Inc. Fragmentos de Urbanidad XXX-C

1 Amimundo Inc. Fragmentos de Urbanidad XXX-CPrograma De ...
Author: Eduardo Bermudes
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1 Amimundo Inc. Fragmentos de Urbanidad XXX-CPrograma De Crecimiento Personal Y De Prevención Del Delito PCP Fragmentos de Urbanidad XXX-C

2 De las Condiciones Morales De La ConversaciónNuestro lenguaje debe ser siempre culto, decente y respetuoso, por grande que sea la llaneza y confianza con que podamos tratar a las personas que nos oyen.

3 De las Condiciones Morales De La ConversaciónNo nos permitamos nunca expresar en sociedad ninguna idea poco decorosa, aún cuando nazca de una sana intención, y venga a formar parte de una conversación seria y decente. Lo que por su naturaleza es repugnante y grosero, pierde bien poco de su carácter por el barniz de una expresión delicada y culta y con excepción de algún raro caso en que nos sea lícito hablar de cosas tales entre nuestros íntimos amigos, ellas son siempre asuntos de conferencias privadas, que la necesidad preside y tan sólo ella legitima.

4 De las Condiciones Morales De La ConversaciónGuardémonos de emplear en la conversación palabras o frases que arguyan impiedad, o falta de reverencia a Dios, a los santos y a las cosas sagradas. Es sobre manera chocante y vulgar el uso de expresiones de juramentos; y de todas aquellas con que el que habla se empeña en dar autoridad a sus asertos, comprometiendo su honor y la fe de una palabra, o invocando el testimonio de otras personas.

5 De las Condiciones Morales De La ConversaciónEl que ha sabido adquirir la reputación de veraz, no necesita por cierto de tales adminículos para ser creído; y puede más bien, al recurrir a ellos, introducir la duda en el ánimo de sus oyentes. Y el que no tiene adquirida tal reputación, en vano buscará en las formas, el medio de comunicar fuerza de verdad a sus palabras.

6 De las Condiciones Morales De La ConversaciónLa regla que antecede puede todavía admitir alguna otra excepción entre personas que se tratan con íntima confianza; mas como en este punto no es dable determinar los diferentes casos que pueden ofrecerse, tengamos por único y seguro norte un respeto inalterable a las leyes del decoro, y una atenta observación de lo que se permiten las personas cultas y bien educadas.

7 De las Condiciones Morales De La ConversaciónAun en los casos en que, con arreglo a lo establecido anteriormente, pueda hacerse mención de alguna parte del cuerpo, deben elegirse las palabras mas cultas y de mejor sonido, que son las que se oyen siempre entre la gente fina.

8 De las Condiciones Morales De La ConversaciónLas palabras cogote, pescuezo, cachete, etc., serán siempre sustituidas en los diversos casos que ocurren, por las palabras cuello, garganta, mejilla, etc., dejando a la ciencia anatómica la estricta propiedad de los nombres, que casi nunca se echa de menos en las conversaciones comunes.

9 De las Condiciones Morales De La ConversaciónPor regla general, deberemos emplear en todas ocasiones las palabras mas cultas y de mejor sonido, diciendo, por ejemplo: puerco por cochino; aliento o respiración por resuello; arrojar sangre por echar sangre, etc., etc.

10 De las Condiciones Morales De La ConversaciónPero con viene observar el uso de las personas verdaderamente instruidas y bien educadas, y tener algún conocimiento de la sinonimia de la lengua que se habla a fin de no incurrir en el extremo de emplear palabras y frases alambicadas y redundantes, ni echar mano de aquellas que no hayan de expresar clara y propiamente las ideas.

11 De las Condiciones Morales De La ConversaciónRespecto de las interjecciones, y de toda palabra con que hayamos de expresar la admiración, la sorpresa o cualquiera otro afecto del ánimo, cuidemos igualmente de no emplear jamás aquellas que la buena sociedad tiene proscritas, como caramba, diablo, demonio y otras semejantes.

12 De las Condiciones Morales De La ConversaciónEn ningún caso nos es lícito hacer mención de una persona por medio de un apodo o sobrenombre. Con esto no sólo ofendemos a aquel a quien nos referimos, sino que faltamos a la consideración que debemos a las personas que nos oyen.

13 De las Condiciones Morales De La ConversaciónLa conversación entre personas de distinto sexo debe estar siempre presidida por una perfecta delicadeza, por una gran mesura, y por los miramientos que se deben a la edad, al carácter y al estado de cada uno de los interlocutores.

14 De las Condiciones Morales De La ConversaciónPor regla general, un hombre no se permitirá jamás ninguna palabra, frase o alusión que pueda alarmar el pudor de una mujer; así como tampoco podrá una mujer dirigir a ningún hombre expresiones inmoderadas o irrespetuosas, que pongan a una dura prueba la esmerada consideración que se debe a su sexo.

15 De las Condiciones Morales De La ConversaciónEl medio más natural y expresivo para agradar a los demás en sociedad es ciertamente el de la palabra; y un hombre de buenas maneras lo aprovecha siempre en su trato con el bello sexo sembrando su conversación de manifestaciones galantes y obsequiosas, que toma en la fuente de la discreción y el respeto, y dirige con exquisita delicadeza y evidente oportunidad.

16 De las Condiciones Morales De La ConversaciónPero téngase presente que es altamente impropio y desacatado el uso de requiebros y zalamerías en todas ocasiones, con toda mujer con quien se habla, sin miramiento alguno a la edad, al estado, ni a las demás circunstancias de las personas, y sin atender al grado de confianza que con ellas se tiene.

17 De las Condiciones Morales De La ConversaciónEl hombre que incurre en esa falta no ofende tan sólo la dignidad de la mujer, sino también su amor propio; pues al ocupar tan frívolamente su atención, la declara de hecho incapaz de sustentar una conversación más seria e interesante.

18 De las Condiciones Morales De La ConversaciónY la mujer juiciosa y culta que así se ve tratada debe rechazar el insulto y hacerse respetar, combinando para ello la moderación, que le es tan propia, con la energía y la firmeza de que en tales casos debe también vestirse.

19 De las Condiciones Morales De La ConversaciónNada hay más vulgar ni más grosero, que la costumbre de usar de chanzas e indirectas con referencia a relaciones entre personas de distinto sexo, sobre todo cuando aquella a quien se dirigen esta acompañada con alguna otra, y cuando no se tiene con ella una íntima confianza.

20 De las Condiciones Morales De La ConversaciónLa natural propensión que todos tenemos a echar mano de la sátira en nuestros razonamientos, no debe ser enteramente reprimida, sino ilustrarse y morigerarse, para que pueda ser dirigida de una manera discreta, inofensiva y conveniente.

21 De las Condiciones Morales De La ConversaciónLa sátira es una de las sales que mas sazonan la conversación, y tiene además la tendencia moral de corregir y mejorar las costumbres; pero jamás cuando se la emplea en atacar la dignidad o el amor propio de señaladas personas, pues entonces se convierte en un arma envenenada y alevosa, tan sólo propia para encender y dividir los ánimos, y para destruir las más sólidas relaciones sociales.

22 De las Condiciones Morales De La ConversaciónOtro tanto debe decirse de la ironía, la cual comunica a la conversación cierta gracia que la hace animada y agradable, cuando se usa con prudente oportunidad y sin ofender a nadie.

23 De las Condiciones Morales De La ConversaciónLas personas vulgares y de mala índole sacrifican, frecuentemente, las más graves consideraciones sociales, a la necia vanidad de aparecer como agudas y graciosas, y con una sola expresión satírica o irónica llevan, a veces, la intranquilidad y la amargura al seno de una familia entera.

24 De las Condiciones Morales De La ConversaciónTan torpe conducta debe excitar siempre la indignación de todo hombre de bien, y encontrar en los círculos de la gente de moralidad y de cultura la reprobación que merece, en lugar del aplauso que busca.

25 De las Condiciones Morales De La ConversaciónExcluyamos severamente la ironía de toda discusión, de todo asunto serio, y de toda conversación con personas con quienes no tengamos ninguna confianza. Cuando hayamos de refutar las opiniones de los demás, o de responder a un argumento, y siempre que se nos hable con seriedad y se espere de nosotros una contestación, toda frase irónica será considerada como una manifestación de menosprecio, y por lo tanto, como un insulto.

26 De las Condiciones Morales De La ConversaciónNo emitamos nunca un juicio que hayamos formado por sospechas, propias o ajenas, o por relaciones poco fidedignas, presentándolo de modo que pueda entenderse que hablamos de un hecho real y verdadero. Y respecto de los juicios que no adolezcan de estos defectos, abstengámonos siempre de emitirlos, cuando directa o indirectamente hayan de recaer sobre personas y puedan por algún respecto serles desagradables.

27 De las Condiciones Morales De La ConversaciónSeamos muy medidos para sentar principios generales contra las costumbres o defectos de los hombres, pues con ellos podemos desagradar a nuestros mismos amigos, atacar los intereses o el buen, nombre de un gremio o corporación, y aún aparecer como excitados por nuestros particulares resentimientos.

28 De las Condiciones Morales De La ConversaciónLa persona que asegurase que en el mundo no hay mas que ingratos, ofendería, naturalmente, a sus oyentes; la que hablando de los extravíos de un personaje histórico, los presentase como inherentes a su estado o profesión, arrojaría una mancha sobre todo el gremio; y la mujer, en fin, que dijese que todos los hombres son inconstantes, no guardaría por cierto un perfecto decoro.

29 Niños Bien Educados Los niños deben ser disciplinados, discretos y obedientes. Debe inculcárseles buenos modales desde pequeños. Al dirigirse a una persona mayor deben hablarle de usted, y usar el nombre de la persona, ej.: señor Roble... Deben evitarse por todos los medios las discusiones cuando hay visitas. Sin embargo, si la situación ocurre a la inversa, es decir, que se encuentra de visita en una casa y el niño motiva la ira de los padres, no debe interferir de ninguna manera.

30 Niños Bien Educados El niño estará demasiado irritado para poder ser sosegado por el visitante. Por otra parte, si el invitado reprocha o critica la conducta del pequeño, sin duda los padres se sentirán ofendidos. Por esto es que decimos que las visitas no deben inmiscuirse jamás en discusiones familiares.