1 BOLETIN DE SALESIANOS COOPERADORES “MARIA AUXILIADORA” SDB - BREÑA 8. VALORES: LA ALEGRIA 2. AGUINALDO 2011 7. PROCESO FORMATIVO... 9. LA HUMILDAD 6. 11 MANERAS DE LLEVA.. 3. NOVENA ON LINE... 10. ORACION: JUNIO 5. RUA ME ESTUDIABA... 4. RM: MENSAJE DE JUNIO 11. SONRIE ES BUENO...
2 “¡He aquí el Cordero de Dios!... ¿Qué buscáis?...Maestro, ¿dónde vives?... Venid y veréis” Jn 1, 36-39 PRESENTACION DEL AGUINALDO 2011 Un dato histórico, confirmado por los cuatro evangelistas, es que, desde el comienzo de su actividad evangelizadora (cfr. Mc 1, 14-15), Jesús llamó a algunos a seguirle (cfr. Mc 1, 16-20). Sus primeros discípulos se convirtieron así en “compañeros por todo el tiempo en el que Jesús ha vivido entre nosotros, comenzando por el bautismo de Juan hasta el día en el que, estando con nosotros, ha ascendido al cielo” (Hch 1, 21-22). Evangelización y vocación son, pues, dos elementos inseparables. Incluso podríamos decir que un criterio de autenticidad para una buena evangelización es la capacidad de ésta para suscitar vocaciones, para madurar proyectos de vida evangélica, para implicar enteramente la persona de los que son evangelizados hasta hacer de ellos discípulos y apóstoles. Después del Aguinaldo de 2010, “Señor, queremos ver a Jesús”, sobre la urgencia de evangelizar, hago una insistente llamada a la Familia Salesiana a experimentar la urgencia, la necesidad de convocar. Queridos hermanos y hermanas, miembros todos de la Familia Salesiana, os invito por tanto a ser verdaderos guías espirituales para los jóvenes, como Juan Bautista que indica a Jesús a sus discípulos diciéndoles: “¡He aquí el Cordero de Dios! (Jn 1, 36), de manera que puedan ir detrás de El; hasta el momento en el que Jesús dándose cuenta de que lo siguen se dirige directamente a ellos con la pregunta: “¿Qué buscáis?” y ellos, con el deseo de conocer en profundidad quien es este Jesús, le preguntan: “Rabbi, ¿dónde vives?” (Jn 1, 38), y el Maestro los invita a hacer una experiencia de convivencia con Él: “Venid y veréis”. Algo inmensamente hermoso habrán experimentado los discípulos cuando “fueron, vieron donde vivía y se quedaron con El” (Jn 1, 39). HE AQUI EL CAMINO PEDAGOGICO QUE OS PROPONGO RECORRER: 1. VOLVER A DON BOSCO Hacer nuestra su experiencia en Valdocco, donde crea un ambiente de familiaridad, de fuerte valor espiritual, de compromiso apostólico y de acompañamiento espiritual, sostenido por un inmenso amor a la Iglesia y al mundo. Manifestar la belleza, la actualidad y la variedad de nuestra vocación salesiana: una vida entregada por entero a Dios en el servicio a los jóvenes vale la pena ser vivida. Vivir la propia vida y ayudar a comprender la vida de los demás como vocación y misión. Todo como un gran don vivido en la centralidad de Dios, en la fraternidad entre los consagrados y en la entrega a los jóvenes más pobres y necesitados. 2. PARA LLEGAR A SER DON BOSCO PARA LOS JOVENES DE HOY Ser conscientes y hacer palpable la centralidad de los consagrados en la realización de la misión salesiana. Esta ha sido la convicción y la experiencia de Don Bosco. Crear, como en Valdocco, una cultura vocacional caracterizada por le búsqueda del sentido de la vida, en el horizonte de la Trascendencia, sostenida e impulsada por valores profundos, con carácter de proyectualidad, hacia una cultura de la fraternidad y de la solidaridad. Asegurar el acompañamiento a través de calidad de la vida personal, la educación al amor y a la castidad, la responsabilidad hacia la historia, la iniciación a la oración, el compromiso apostólico. Hacer del Movimiento Juvenil Salesiano un lugar privilegiado para un camino de discernimiento vocacional: en él los jóvenes experimentan y manifiestan una corriente de comunión en torno a la persona de Don Bosco y a los valores de su pedagogía y de la Espiritualidad Juvenil Salesiana, desarrollan el voluntariado y maduran proyectos de vida. Roma, 31 de mayo de 2010 Don Pascual Chávez Villanueva - Rector Mayor
3 En el mes de mayo del 15 al 23 se realizó la novena a nuestra Madre María Auxiliadora, pero este año hubo una novedad que puso a nuestra Parroquia a tono con los nuevos avances de la tecnología en el campo de las comunicaciones. Los nueve días se vieron en TIEMPO REAL (en vivo y en directo) a través de internet, así los devotos de nuestra Madre podían seguirla desde cualquier parte del mundo con solo ingresar al web site de los Salesianos del Perú, por este medio se logró una mayor difusión y se dio un gran paso en la misión de la Iglesia de salir -de una forma nueva- al encuentro de los creyentes. TEMA: "YO TE DARE LA MAESTRA, MARIA CONDUCE HACIA JESUCRISTO Y NOS SEÑALA LA META ALTA DE LA SANTIDAD SOLIDARIA“ PREDICADOR: R.P. ALEJANDRO ARANGO sdb.
4 “Subió al monte, y llamó a los que él quiso, y vinieron junto a él. Instituyó doce, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con poder de expulsar los demonios” (Mc 1, 13-15). Lo que nos dice el primer evangelista, san Marcos, aparece en los cuatro evangelios, con narraciones muy diversa, como una de las primeras acciones de Jesús, al iniciar su vida pública. 2010 EL EVANGELIO A LOS JOVENES: LA LLAMADA DE LOS DISCIPULOS JUNIO Esto nos indica que la “buena noticia” del Reino de Dios es inseparable de una comunidad, en la que, como en un doble movimiento de diástole-sístole, los discípulos conviven con Jesús y condividen su misión. A la base del discipulado y del seguimiento de Jesús, encontramos siempre un encuentro personal con Él, que transforma totalmente la vida de las personas. En algunos casos Jesús les llama mientras desempeñan su trabajo ordinario: “Bordeando el mar de Galilea, vio a Simón y Andrés, el hermano de Simón, largando las redes en el mar, pues eran pescadores. Jesús les dijo: ‘Venid conmigo, y os haré llegar a ser pescadores de hombres’. Al instante, dejando las redes, le siguieron” (Mc 1, 16-18; lo mismo sucede con Santiago y Juan, vv. 19-20). A Mateo, en cambio, le llama mientras está cobrando los impuestos (cfr. Mt 9, 9). En esta selección de sus discípulos, encontramos un “criterio”, por decir así, de la acción de Dios: sus pensamientos no son nuestros pensamientos humanos (cfr. Is 55, 8). Es una constante ya desde el Antiguo Testamento, que encontramos, entre otros muchos personajes, en la elección de David para rey de Israel: “El hombre ve las apariencias, pero Yahvé ve el corazón” (1 Sam 16, 7). Es la misma experiencia de Abraham anciano y sin hijos, de Moisés anciano y tartamudo, de Jeremías joven e inexperto... de María. Los textos evangélicos subrayan la diversidad de procedencias de los discípulos de Jesús, sobre todo de los “doce” que le acompañan desde el primer momento. Entre ellos encontramos algunos pescadores, comenzando por Cefas, a quien Jesús cambia el nombre por Pedro, y su hermano Andrés, así como los hijos del Zebedeo, Santiago y Juan. Pero también aparece al menos un publicano, Mateo-Leví, junto con alguno que pertenecía al grupo de sus acérrimos enemigos: Simón, “llamado Zelota” (Lc 6, 15). Juan nos habla de Natanael, quien, como auténtico judío, despreciaba a los galileos (Jn.1, 45ss). Difícilmente podría encontrarse un grupo más heterogéneo que el de los doce amigos de Jesús, a quienes, además, podría aplicarse la frase de Pablo cuando escribe a los corintios: “¡Mirad, hermanos, quiénes habéis sido llamados! No hay muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos de la nobleza” (1 Cor 1, 26). Difícilmente podría encontrarse un grupo más heterogéneo que el de los doce amigos de Jesús, a quienes, además, podría aplicarse la frase de Pablo cuando escribe a los corintios: “¡Mirad, hermanos, quiénes habéis sido llamados! No hay muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos de la nobleza” (1 Cor 1, 26). Incluso, en el caso de Simón Pedro, Lucas subraya la “pobreza” de quien será la cabeza del grupo apostólico, indicando cómo fracasa incluso en lo que constituía su tarea ordinaria como pescador (cfr. Lc 5, 4-10).Recordando la frase de Marcos, el discipulado incluye, esencialmente, dos aspectos: la convivencia con Jesús, la creciente familiaridad y amistad con él, y la participación en su misión: el anuncio del Reino de Dios, acompañado de los “signos” que lo autentifican....
5 ...Posteriormente, hablaré de la formación progresiva y amorosa que Jesús lleva adelante con sus discípulos. Por ahora quiero subrayar lo que implica este discipulado, en relación a la pregunta que, en diversas ocasiones, se plantean ante Jesús: “¿Quién es este hombre?” Se trata de un tema relativamente nuevo, pues tradicionalmente se veía el seguimiento de Jesús en perspectiva moral y espiritual, mientras que ahora se ha recuperado toda la relevancia bíblica y teológica que implica, al grado de que se considera uno de los elementos fundamentales que permiten ahondar en el Misterio de Jesús, el Hijo de Dios, durante su vida mortal. A primera vista, parecería que Jesús se comporta como un rabbi, un maestro como los demás. Sin embargo, hay diferencias muy grandes. Nadie le puede pedir a Jesús, por ejemplo, que lo reciba entre sus discípulos: “No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os ha elegido” (Jn 15, 16). Además, seguir a Jesús implica dejarlo todo: los propios bienes, la propia profesión, incluso a la familia: la exigencia de Jesús es superior a la de Elías cuando llama a la misión profética a su sucesor, Eliseo (Lc 9, 59-62 –y Mt. 8, 21-22 en relación a 1 Re 19, 19-21). No abarca sólo momentos de enseñanza, sino que abarca la vida entera, compartiendo con Jesús la precariedad de su vida itinerante, las dificultades y peligros, e incluso la amenaza de la persecución y muerte. Todo esto sólo lo puede exigir Alguien que es más que un simple hombre; sólo Dios puede exigir el ir más allá de los lazos humanos más sagrados: “El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí” (Mt 10, 37-38). Creo que podemos establecer una relación de semejanza con un acontecimiento que como Familia Salesiana acabamos de celebrar: el 150 aniversario de la fundación de la Pía Sociedad de San Francisco de Sales. Don Bosco convocó a un puñado de jóvenes colaboradores suyos, para que “estuvieran con él” y para que condividieran la Misión que Dios le había encomendado, para la salvación de la juventud más pobre y abandonada. A ese pequeño grupo reunido en el cuarto de Don Bosco el 18 de diciembre de 1859 se le podían aplicar las mismas palabras de San Pablo a los Corintios: humanamente hablando, y ante las dificultades internas y externas de la sociedad de su tiempo, no había ninguna perspectiva de futuro. ¡Basta pensar que el Director Espiritual de la Pía Sociedad era un joven subdiácono de 22 años, Miguel Rúa! Como escribí en una Carta reciente, “erano tutti giovanissimi, e si trattava di giocarsi l’intera vita in un colpo solo: sulla fiducia in Don Bosco; fino a questo momento erano legati solo da promessa o voto di stare con Don Bosco per aiutarlo nell’opera degli oratori. Alcuni erano sconcertati. Scrive don Lemoyne: ‘Più di uno disse sottovoce: ‘Don Bosco ci vuol fare tutti frati!” (ACG 404, p.10). La famosa expresión del joven Juan Cagliero, de 21 años, “fraile o no fraile, ¡siempre con Don Bosco!”, evoca, indudablemente, la respuesta de Pedro a Jesús: “Señor, ¿a quién iremos? Sólo Tú tienes palabras de vida eterna” (Jn 6, 68). Evidentemente, es a Jesucristo a quien Cagliero entiende donar su vida entera, al igual que todos los demás; pero Don Bosco constituye para ellos una mediación concreta e insustituible de la Voluntad de Dios y de la Misión que quiere confiarles. JUNIO 2010 EL EVANGELIO A LOS JOVENES: LA LLAMADA DE LOS DISCIPULOS
6 Don José Vespignani, que será un grandísimo Salesiano y misionero en América del Sur, llegó a Valdocco en 1876. Sacerdote recién ordenado con 23 años, había venido de Faenza para estar con Don Bosco. En su sencillo «Un año en la escuela de Don Bosco» nos ha dado un cuadro vivísimo de la actividad de Don Rua, del que fue uno de los secretarios en los primeros años. Con la sensibilidad que en general no tiene el que vive la normalidad de la vida diaria, fotografió la atmósfera y el ambiente de Valdocco, animados por la presencia de dos santos: Don Bosco y Don Rua. «Desde el primer día –escribe- me puse de corazón a las órdenes de mi querido superior Don Rua. ¡Cuántas cosas aprendí en aquella escuela suya de piedad, de caridad, de actividad salesiana! La suya era una cátedra de doctrina y de santidad; pero era sobre todo una palestra de formación salesiana. Cada día admiraba más en Don Rua la puntualidad, la constancia incansable, la religiosa perfección, la abnegación unida a la más suave dulzura. ¡Cuánta caridad, qué bellas maneras para encaminar a un dependiente suyo en el trabajo que quería confiarle! ¡Qué delicado estudio, qué penetración en conocer y experimentar sus capacidades para educarlas de modo que fueran útiles para la Obra de Don Bosco!… El despacho de Don Rua era un lugar de piedad y de oración. Apenas se entraba él recitaba devotamente el avemaría y después leía un breve pensamiento de san Francisco de Sales; terminaba del mismo modo, con la lectura de una máxima de nuestro Santo y el avemaría. Por la mañana nos tenía preparada una buena cantidad de cartas apostilladas por él. Con frecuencia venían con notas del mismo Don Bosco, que dejaba al criterio de Don Rua el trámite de encargos, admisión gratuita de jovencitos, agradecimiento por limosnas, peticiones de aspirantes. Yo respondía siguiendo las indicaciones del margen, considerándome feliz por poder interpretar el pensamiento y los sentimientos de los Superiores y aun de imitar su estilo breve, dulce y sustancioso, que veía que era propio de los Salesianos. Así Don Rua me estudiaba a mí para hacerme hábil en los deberes de mi vocación; pero también yo le estudiaba a él y en él a Don Bosco, del que él aparecía como fiel intérprete y vivo retrato en cada momento de su conducta... El mismo trabajo se alternaba y condimentaba con sentimientos de piedad, porque todas aquellas apostillas de Don Bosco y de Don Rua, que yo debía desarrollar en las cartas de respuesta, se inspiraban en la fe y en la confianza en el Señor y en María Santísima: eran verdaderas incitaciones a orar, a resignarse, a recibir todo de la mano de Dios, a descansar en la divina Bondad; se consolaba, se animaba, se aconsejaba; se prometían oraciones, se aseguraban las oraciones de los jovencitos y la bendición de Don Bosco. No era raro dar pareceres y sugerencias sobre la vocación, se indicaban las condiciones para ser admitidos como aspirantes o hijos de María... Se ejercitaba, pues, un verdadero apostolado de piedad y de caridad, mientras que se ejecutaban las consignas del mando supremo, es decir, la dirección general de toda la Obra de Don Bosco. Aquella habitación, además, era meta de visita de sacerdotes y Directores, de Cooperadores de toda condición y de jovencitos. Si no se trataba de temas reservados, también el secretario oía a los visitantes, completando cada día más su conocimiento sobre el movimiento interno y exterior del Oratorio y aprendiendo cómo se hace para buscar en todo la gloria de Dio y el bien de las almas... FIGURA HUMANA Y ESPIRITUAL DEL BEATO MIGUEL RUA Don Pascual Chávez Villanueva
7 La habitación-despacho de Don Rua fue para mí un alto puesto de observación, desde donde descubría todo el movimiento característico de la Sociedad Salesiana; fue como el puente de mando de una gran nave, donde está el capitán, que estudia la ruta para evitar los escollos y mirar con seguridad al puerto y, al mismo tiempo, imparte las órdenes para el gobierno de toda su gente... Junto a Don Rua me iba formando una idea grandiosa y bella de toda la Congregación y de toda la Obra de Don Bosco». Desde allá arriba pudo Vespignani observar los patios inundados de muchachos que, junto a sus asistentes, se entregaban a diferentes juegos o a conversaciones alegres. Sigue todavía: «Se me explicó que aquellos sacerdotes y seminaristas tenían, en las clases y en el estudio, un sistema o método especial para guiar a sus discípulos al cumplimiento de sus deberes. Lo mismo en los talleres. Don Rua se tomaba muy a pecho la formación de los clérigos, cuya escuela de filosofía y teología era objeto de su atención. ‘Así es, pensaba, como trabajan todos estos Salesianos, sacerdotes, clérigos y coadjutores, con un mismo fin y todos de acuerdo con el único fin de salvar las almas». Aprendió también el modo con que se vivía entre los Salesianos. Cuando Don Rua lo envió al Prefecto externo, don Bologna, para que sus datos personales se hiciesen constar en el registro general, al oír su edad, 23 años, don Bologna le miró y con palabras alegres «me dijo: ‘¿Y por qué se pone usted tan serio?’ (entonces en los seminarios se enseñaba que los sacerdotes tenían que mantener un porte de «gravedad sacerdotal»). Aquellas palabras me hicieron reflexionar en el aire que debía dar a mi cara, en las palabras y los modos para darme aspecto de Salesiano y de verdadero hijo de Don Bosco. A mi alrededor todo sonreían, incluido Don Bosco: todos me miraban y se me acercaban como amigos y hermanos; parecían conocidos y amigos de tiempos pasados. «Había leído en las Reglas que de vez en cuando convenía que los Salesianos hablasen con su Superior y Padre de cosas espirituales». Pero Don Bosco estaba muy ocupado y pedí a Don Rua, que era Director, poder hablar con él. Él tenía que ir a Valsalice a confesar a los muchachos. Le dijo: «Toma tu sombrero y vamos. De camino hablamos». «Así tuve mi primer coloquio». Don Rua le preguntó qué le había causado buena impresión los primeros días y qué, en cambio, le había impresionado mal. «Lo que más he admirado ha sido, no sólo ver la santidad de Don Bosco, sino también encontrar en todas partes Superiores tan unidos a él; todavía más, digámoslo claramente, tan parecidos a él en el comportamiento, en el modo de hacer y de tratar, que en todo y para todo se ve el espíritu del Fundador y del Padre». «Tienes razón, hijo mío querido; esta unidad de pensamiento, de afecto y de método procede de la educación de familia que Don Bosco ha dado a los suyos, ganándose nuestros corazones e imprimiendo en ellos todo su ideal. ¿Y de desagradable?» «Para mí, todo fue edificante. El clero infantil, la banda de música y, sobre todo, las Compañías de San Luis, de San José, del Santísimo Sacramento... Sus socios ejercen una influencia beneficiosa sobre los compañeros». FIGURA HUMANA Y ESPIRITUAL DEL BEATO MIGUEL RUA Don Pascual Chávez Villanueva
8 MANERAS COMPROBADAS DE LLEVARSE BIEN CON LOS DEMAS 1. Antes de decirle algo a alguien, pregúntante a tí mismo tres cosas: ¿ Es verdad ? ¿ Es algo amable ? ¿ Es algo necesario ? 2. Haz promesas que puedas cumplir y guárdalas fielmente. 3. Nunca pierdas la oportunidad de felicitar o alentar a alguien. 4. Niégate a hablar negativamente de los demás; no digas chismes y no escuches chismes. 5. Perdona a las personas. Piensa que la mayoría de la gente está haciendo las cosas lo mejor que ellos pueden. 6. Mantén una mente abierta; discute pero no pelees, (es posible no estar de acuerdo con alguien sin ser desagradable). 7. Olvídate de contar hasta diez. Cuenta hasta mil antes de hacer o decir algo que empeore las cosas. 8. Deja que tus virtudes hablen por sí mismas, deja que se manifiesten siempre. 9. Si alguien te critica, ve si hay algo de cierto en esa crítica y si es así haz los cambios necesarios. Si no hay nada de verdad en ello, ignórala y vive como si nadie hubiera hecho el comentario negativo. 10. Cultiva tu sentido del humor; la sonrisa es la distancia más corta entre dos personas. No busques tanto ser consolado, si no consolar; no busque tanto ser entendido, si no entender; no busque tanto ser amado, si no amar. 11. Ruego porque todos nosotros tengamos siempre presente estos puntos y los principios que hay detrás de ellos, para que podamos continuar mejorando nuestras relaciones personales con los demás dondequiera que nos encontremos.
9 La vocación y el compromiso de ser hoy discípulos y misioneros de Jesucristo en América Latina y El Caribe, requieren una clara y decidida opción por la formación de los miembros de nuestras comunidades, en bien de todos los bautizados, cualquiera sea la función que desarrollen en la Iglesia. Miramos a Jesús, el Maestro que formó personalmente a sus apóstoles y discípulos. Cristo nos da el método: “Vengan y vean” (Jn 1, 39), “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14, 6). Con Él podemos desarrollar las potencialidades que están en las personas y formar discípulos misioneros. Con perseverante paciencia y sabiduría, Jesús invitó a todos a su seguimiento. A quienes aceptaron seguirlo, los introdujo en el misterio del Reino de Dios, y, después de su muerte y resurrección, los envió a predicar la Buena Nueva en la fuerza de su Espíritu. Su estilo se vuelve emblemático para los formadores y cobra especial relevancia cuando pensamos en la paciente tarea formativa que la Iglesia debe emprender, en el nuevo contexto sociocultural de América Latina. El itinerario formativo del seguidor de Jesús hunde sus raíces en la naturaleza dinámica de la persona y en la invitación personal de Jesucristo, que llama a los suyos por su nombre, y éstos lo siguen porque conocen su voz. El Señor despertaba las aspiraciones profundas de sus discípulos y los atraía a sí, llenos de asombro. El seguimiento es fruto de una fascinación que responde al deseo de realización humana, al deseo de vida plena. El discípulo es alguien apasionado por Cristo, a quien reconoce como el maestro que lo conduce y acompaña. ASPECTOS DEL PROCESO En el proceso de formación de discípulos misioneros, destacamos cinco aspectos fundamentales, que aparecen de diversa manera en cada etapa del camino, pero que se compenetran íntimamente y se alimentan entre sí: a) EL ENCUENTRO CON JESUCRISTO. Quienes serán sus discípulos ya lo buscan (cf. Jn 1, 38), pero es el Señor quien los llama: “Sígueme” (Mc 1, 14; Mt 9, 9). Se ha de descubrir el sentido más hondo de la búsqueda, y se ha de propiciar el encuentro con Cristo que da origen a la iniciación cristiana. Este encuentro debe renovarse constantemente por el testimonio personal, el anuncio del kerygma y la acción misionera de la comunidad. El kerygma no sólo es una etapa, sino el hilo conductor de un proceso que culmina en la madurez del discípulo de Jesucristo. Sin el kerygma, los demás aspectos de este proceso están condenados a la esterilidad, sin corazones verdaderamente convertidos al Señor. Sólo desde el kerygma se da la posibilidad de una iniciación cristiana verdadera. Por eso, la Iglesia ha de tenerlo presente en todas sus acciones. b) LA CONVERSION: Es la respuesta inicial de quien ha escuchado al Señor con admiración, cree en Él por la acción del Espíritu, se decide a ser su amigo e ir tras de Él, cambiando su forma de pensar y de vivir, aceptando la cruz de Cristo, consciente de que morir al pecado es alcanzar la vida. En el Bautismo y en el sacramento de la Reconciliación, se actualiza para nosotros la redención de Cristo. c) EL DISCIPULADO: La persona madura constantemente en el conocimiento, amor y seguimiento de Jesús maestro, profundiza en el misterio de su persona, de su ejemplo y de su doctrina. Para este paso, es de fundamental importancia la catequesis permanente y la vida sacramental, que fortalecen la conversión inicial y permiten que los discípulos misioneros puedan perseverar en la vida cristiana y en la misión en medio del mundo que los desafía. d) LA COMUNION: No puede haber vida cristiana sino en comunidad: en las familias, las parroquias, las comunidades de vida consagrada, las comunidades de base, otras pequeñas comunidades y movimientos. Como los primeros cristianos, que se reunían en comunidad, el discípulo participa en la vida de la Iglesia y en el encuentro con los hermanos, viviendo el amor de Cristo en la vida fraterna solidaria. También es acompañado y estimulado por la comunidad y sus pastores para madurar en la vida del Espíritu. e) LA MISION: El discípulo, a medida que conoce y ama a su Señor, experimenta la necesidad de compartir con otros su alegría de ser enviado, de ir al mundo a anunciar a Jesucristo, muerto y resucitado, a hacer realidad el amor y el servicio en la persona de los más necesitados, en una palabra, a construir el Reino de Dios. La misión es inseparable del discipulado, por lo cual no debe entenderse como una etapa posterior a la formación, aunque se la realice de diversas maneras de acuerdo a la propia vocación y al momento de la maduración humana y cristiana en que se encuentre la persona. V CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO Y DEL CARIBE APARECIDA EL ITINERARIO FORMATIVO DE LOS DISCIPULOS MISIONEROS EL PROCESO DE FORMACION DE LOS DISCIPULOS MISIONEROS CONTINUARA...
10 TEN EN CUENTA... “Estén siempre alegres en el Señor, se lo digo otra vez, estén alegres” Filipenses 4, 4 “Si yo tuviera que pedirle a Dios un don, un solo don, un regalo celeste, le pediría, creo que sin dudarlo, que me concediera el supremo arte de la sonrisa” Martín Descalzo “Ten buena conciencia y tendrás siempre alegría. Si alguna alegría hay en el mundo, la tiene seguramente el hombre de corazón puro” Kempis “Un santo triste es un triste santo”. (Atribuido a Santa Teresa de Ávila) Triste puedo estar solo; para estar alegre necesito compañía” Hubbard “Muchas personas se pierden las pequeñas alegrías mientras aguardan la gran felicidad” Pearl S. Buck “No busques premio, porque tú tienes una gran recompensa en esta tierra: tu alegría espiritual, que sólo el justo puede gozar” Dostoievski “Nadie tiene la culpa de la cara que tiene... ¡pero sí de la cara que pone!” Refrán popular “¿Quién da a esta casa alegría?, ¡María!” Oración popular LA ALEGRIA P. Sergio G. Román DESPUES DEL HURACAN Estábamos viendo las noticias del reciente huracán y la cámara nos mostraba las desgarradoras escenas de los caminos destruidos, de las casas arrancadas de sus cimientos, de las inundaciones y, sobre todo, de la pobre gente aferrada a las ruinas de sus hogares para evitar el inhumano saqueo de lo poquito que les quedaba. El reportero entrevistaba a una pareja de esposos en cuyos rostros se notaba la preocupación y la tristeza, mientras al fondo de la escena se veía su casita inundada casi hasta el techo. Me llamó la atención ver a los niños trepados en el techo y desde allí echarse clavados a la circunstancial alberca... ¡estaban felices! Dichosos los niños que conservan la alegría a pesar de la catástrofe. ¿QUES ES LA ALEGRIA? Es la manifestación del gozo que se experimenta ante un bien. Es la expresión de la felicidad. Las causas de la alegría pueden ser desde un simple bienestar físico, y entonces la alegría dura lo que dura esa causa meramente natural, hasta un bienestar moral o espiritual. La alegría que surge de amar y ser amado perdura a pesar de la tribulación. La alegría que tiene como causa una amistad con Dios, es eterna. Se llama bienaventuranza o, también, cielo. ¡El cielo se puede vivir desde aquí! La alegría de los niños es causada por su paz interior, que es la verdadera inocencia. La verdadera alegría no se compra embotellada ni la producen las drogas o el abuso de la sexualidad. Cuando nos sumimos en ese torbellino sensorial la aparente alegría dura lo que nos dura una noche de parranda, y después viene el vacío, el hastío ¡y la cruda! Los que viven este tipo de alegría están dominados por una profunda tristeza. La tristeza de no saber ser. Tristeza y melancolía, ¡fuera de la casa mía! Hay por ahí un relato que me impresionó. Habla de un hombre sumido en una profunda melancolía que va a visitar a un sabio médico en busca de remedio. El buen médico comienza a darle una lista enorme de actividades para causarle alegría: viajes, aventuras, buena mesa, vinos, placeres de la carne, amistades ilustres, música, libros... El paciente le dice al médico que todo eso lo ha tenido en abundancia y no ha bastado para alejar su tristeza. – Entonces -dijo el médico-, vaya a ver a Garrick. David Garrick era un gran actor del siglo XVIII que había triunfado divirtiendo a la sociedad inglesa siempre tan exigente. Y aquel paciente le contestó al sabio médico: – Doctor, ¡yo soy Garrick! ¡La tristeza de los famosos! Esta historia del pobre Garrick, enterrado con honores al lado de reyes y príncipes en la Abadía de Westminster en Londres, es estremecedora. Y en nuestra memoria se presenta una larga lista de hombres y mujeres famosos, bellos, ricos y triunfadores que decidieron dar fin a su vida porque no pudieron alejar de ella la tristeza. ¿HAY GENTE ALEGRE? Además de los niños, sí; mucha gente que vive su vida con buen humor y con la alegría que le causan las cosas, y las personas, amables de su existir. Es cuestión de abrir los ojos y saber descubrirlas. Pero sobre todo, la alegría verdadera nace del bien que hacemos y del bien que recibimos. Los santos también son triunfadores; los verdaderos triunfadores, y todos ellos son alegres y tienen sentido del humor. San Felipe Neri repetía constantemente: “Tristeza y melancolía, fuera de la casa mía”, y tenía como lema “Omnia in laetitia”, “Todo con alegría”. La vida es muy seria y exige de nosotros grandes sacrificios nacidos de nuestra responsabilidad; podemos hacerlos con el rostro alargado y taciturno o podemos hacerlos con un rostro radiante de alegría porque amamos esa vida por muy seria y exigente que sea.
11 Caminaba con mi padre, cuando él se detuvo en una curva y después de un pequeño silencio me preguntó: - Además del cantar de los pájaros, ¿escuchas alguna cosa más? Agudicé mis oídos y algunos segundos después le respondí: - Estoy escuchando el ruido de una carreta. - Eso es, -dijo mi padre- - Es una carreta vacía. Pregunté a mi padre: - ¿Cómo sabes que es una carreta vacía si aún no la vemos? Entonces mi padre respondió: - Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía, por el ruido que causa... Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace. Me convertí en adulto y hasta hoy, cuando noto a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de todos, siendo inoportuna, presumiendo de lo que tiene, sintiéndose prepotente y haciendo de menos a la gente, tengo la impresión de oír la voz de mi padre diciendo: - Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace. La humildad consiste en callar nuestras virtudes y permitirle a los demás descubrirlas. Y recuerden que existen personas tan pobres que lo único que tienen es dinero. Nadie está más vacío, que aquel que esta lleno del Yo Mismo. Seamos lluvia serena y mansa que llega profundamente a las raíces, en silencio, nutriendo. Dios no elige a los preparados... Dios prepara a los elegidos.
12 JUNIO 2010 GENERAL DEL SANTO PADRE: EL RESPETO DE LA VIDA HUMANA Para que todas las instituciones nacionales y transnacionales se comprometan a garantizar el respeto de la vida humana, desde la concepción hasta su fin natural. MISIONERA DEL SANTO PADRE: LAS IGLESIAS EN ASIA Para que las Iglesias en Asia, que constituyen "una pequeña grey" entre poblaciones no cristianas, sepan comunicar el Evangelio y testimoniar con gozo su adhesión a Cristo. MISIONERA SALESIANA: SALESIANOS EN ASIA SUR Para que los Salesianos y los miembros de la familia salesiana en Sur Asia - especialmente en Bangladesh - tengan el ánimo de promover y defender la dignidad humana de los más pobres, en la sociedad y en los entornos culturales y políticos de sus mismos países, como parte integral de su anuncio del Evangelio. En el trabajo evangelizador de los diversos países de Asia Sur, dónde la Iglesia católica vive en condiciones de una pequeña minoría se necesita mucha paciencia y ánimo para vivir un estilo abierto hacia los no cristianos en la zona, en nuestras escuelas y obras sociales. Estamos llevando adelante un estilo de diálogo con todos: dedicando también atención a las necesidades fundamentales de toda la gente - esperando que un día puedan encontrar personalmente a Jesús. Para que los Salesianos y los miembros de la familia salesiana en Sur Asia -especialmente en Bangladesh- tengan el ánimo de promover y defender la dignidad humana de los más pobres, en la sociedad y en los entornos culturales y políticos de sus mismos países, como parte integral de su anuncio del Evangelio