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2 Capítulo I Erase una vez un pueblo donde las tardes cálidas de verano eran largas y apacibles. En el pueblo había una lanchita a la que llamaban Hera. Solía descansar en su cama de madera a la espera de la marea alta para salir a navegar. Durante las largas esperas entre marea y marea, la gente que pasaba por allí, le hacia fotos. Con el tiempo, Hera se convirtió en una ladrona, que robaba imágenes y regalaba ilusiones. En el pueblo, también vivía…………..(Belén Ramón)
3 Capítulo II Jan, un niño de enormes ojos negros que un día trajo la marea a bordo de un pedazo de madera. Jan pasaba las horas cerca de la playa, charlando con sus amigas las gaviotas (conversadoras incansables) y observando como unos y otros deambulaban alrededor de Hera buscando esa imagen única que inmortalizar....(Bel)
4 Capítulo III Yo era de los que, como Jan, me asomaba todas las tardes a mirar a Hera desde lo alto, para ver cómo con la marea las olas se acercaban hasta ella, llamándola con sus rumores melodiosos. Pero un atardecer, cuando llegué junto al acantilado había desaparecido. Sólo se veían unas sospechosas huellas en la arena y algunas personas extrañadas por su ausencia que miraban aquí y allá...(Pacod)
5 Capítulo V Pero no lejos de allí estaba ella. Triste, sola y con complejo de “patito feo” ante su vecina "Hera”. Quizás su amiga, quizás envidiada. Castigada por el húmedo bravío del mar, pero siempre atenta, vigilante, buscando esa tierra que le fue privada. Y vio, claro que vio ….(Jose Antonio Larrasoaña)
6 Capítulo V Hera descansaba en el agua protegida del estuario, pero lejos de la tierra al cabo, y dedicada al quehacer cotidiano y tranquilo de la pesca fluvial. Mecida por la suaves ondas del agua quieta...(Frivera)
7 Capítulo VI Lejos de ella, cansada de buscarla desde el cielo, descansaba la amiga de Jan. Gran conversadora y compañera de aventuras de Hera. (Juanma)
8 Capítulo VII En realidad Hera se había marchado porque no quería acabar sus días varada en una playa, abandonada, rota y comida por las algas...como les había sucedido a sus dos amigas... Es por ello que quiso salir a navegar, y escapó de su soledad para vivir nuevas aventuras junto a aquellos que encontrara por el camino.. (Nuria)
9 Capítulo VIII …Así pues, decidió salir a mar abierto, al gran azul, sin importarle los peligros que podrían abatirla, con una sensación extraña, con sentimientos encontrados. Por una parte se sentía feliz y ansiosa por encontrar nuevas peripecias pero por otra se sentía triste por abandonar a Jan, aunque Hera estaba segura de que regresaría y podría contarle todas sus aventuras, y él la estaría esperando cada día, en el banco con vistas a la bahía…(Sergio Lar)
10 Capítulo IX En esta nueva aventura, Hera intentaba llegar al fin del horizonte. Empezó a explorar nuevos rumbos con destinos tan diversos que le hicieron darse cuenta de lo inmenso que era este mundo. Por momentos se llegó a sentir asustada y abrumada, pero en cada puerto que atracaba aprendía cosas nuevas y sobre todo hacía muchos amigos de diferentes tamaños y colores, de diferentes estilos y tradiciones, que le animaban a seguir adelante. (Israel Siria)
11 Capítulo X …y así siguió Hera, navegando sin parar, dejándose arrastrar por el viento y las mareas, y fijándose como único destino conocer los puertos de todo el mundo, utilizando las historias que sus amigos de viaje le narraban como brújula y sextante para encontrar el rumbo. Así, atracó en un puerto en el que sin entenderlo, el agua salía disparada hacia el cielo mientras que la gente nadaba a su alrededor, tomaba el sol y montaba en extrañas barcas de plástico que manejaban sin vela y con pedales. Y entonces se acordó de Jan y de lo que disfrutaría en aquel lugar, lo apunto en su cuaderno de bitácora para regresar algún día con él… (Sergio Lar)
12 Capítulo XI Jan, se había quedado aferrado a lo poco que tenia, en el mismo pueblo donde la marea lo trajo en aquel trozo de madera. Pensaba que el verdadero hogar estaba donde estaba el corazón, y el suyo seguía allí. Era un pueblo pequeño y redondo y un río lo atravesaba haciendo una S. Si se subía a lo alto, se podía ver el mar, escuchar el viento y hablar con las gaviotas. Al otro lado la montaña…y por la noche, millones de estrellas y una enorme luna iluminaba todo… (Belen Ramon)
13 Capítulo XII Jan, subía a veces al monte que hacía linde con el mar, en el lado opuesto al río. Allí dirigía su mirada hacia el horizonte buscando a su amiga. Luego, volvía la vista hacia el pueblo y así, pensativo, pasaba largas horas contemplando aquél paisaje. A veces le venían a la cabeza negros pensamientos que él rechazaba de inmediato. Mientras.... (Juanma)
14 Capítulo XIII Navegando por los mares, en una noche clara Hera se encontró con el italiano, sin saber porqué se sintió atraída, quiso viajar a su lado y compartir sus inquietudes, el italiano hacía tiempo que vagaba solitario, él también tenía una historia que contarle a Hera... (Nuria)
15 Capítulo XIV Siguiendo al Italiano, Hera fue conociendo antiguos puertecillos, islas adriáticas silenciosas y solitarias que empezaron a descubrirle junto a su nuevo amigo sus antiguos secretos... (Paco Diaz)
16 Capítulo XV Hera le explicó al italiano muchos detalles sobre su viaje a la India, le habló del rio de la vida y la muerte, el sorprendente Ganges... Hera nunca hubiera imaginado que aquel amanecer de gloria quedaría para siempre grabado en su mente, ni que cambiaría desde ese día su concepto de la vida y de la muerte. Y precisamente eso es lo que había hecho que Hera escapara de aquella primera playa donde se encontraba varada desde hacía tanto tiempo, y también es lo que le había llevado a buscar aventuras que jamás imaginó fuera de aquel lugar que la tenía apartada del mundo. Y quiso así Hera vivir el presente con más fuerza y aprovechando lo que los dioses le brindaban al regalarle otros amaneceres, se lio la manta a la cabeza, cogió su maleta, levantó el ancla y se fue... (Nuria)
17 Capítulo XVI y final Han pasado los años y Jan, aquel niño de ojos negros, se había convertido en un hombre. Añoraba sus charlas con Hera y sabia de sus aventuras por otros barcos que llegaban a puerto. Estaba seguro que si se lo proponía encontraría a La ladrona de Imágenes en algún lugar y podrían empezar nuevas aventuras y contemplar otros amaneceres Por eso, una fría mañana de aquel otoño tan lluvioso, subió por última vez a lo más alto del pueblo. Se detuvo un buen rato a mirar el horizonte, luego al valle y desde allí se despidió para siempre de su playa, del rió en forma de S y de las gaviotas que hasta aquel día le hicieron compañía. (Belen Ramón) FIN