1
2 Clase 1. Teoría del estrés. 1.- Teoría del cerebro triuno. 2.- Síndrome General de Adaptación. 3.- Estrés psicológico y social. 5.- Psicosomática del estrés. 6.- Psiquiatría del estrés.
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18 ESTRÉS… ESTRÉS… ESTRÉS.
19 “Estrés” es una palabra de uso frecuente, tanto que ocupa un lugar preponderante en el lenguaje común En los medios de información y en muchos otros contextos. Sin embargo lo masivo de su uso ha vulgarizado A tal punto su concepto que poca gente es capaz de explicar con precisión su significado, aun cuando “todo el mundo” asume saber de que se trata, generalmente por experiencias de aprendizaje previo. El primero que utilizó la palabra “estrés” en un contexto científico fue Hans Selye, que contribuyó poderosamente tanto a su aceptación especializada como a su popularización general. Los estudios de Walter Bradford Cannon y de Walter Rudolf Hess, aunque sean menos conocidos, fueron también esenciales para sentar las bases fisiológicas y neurobiológicas del estrés. La potente personalidad de los pioneros fue un gran motor para el desarrollo histórico del concepto. Entre ellos cabe incluir al fundador de la psicoendocrinología, John W. Mason, que dio al componente psicológico del estrés la justa importancia que actualmente tiene.
20 Definiciones fisiológicas El uso científico de un término ha de estar obligatoriamente restringido a sus aplicaciones especializadas y requiere, por ello, de una definición técnica precisa y estable. Las definiciones de Selye y las que se derivan de los trabajos de Cannon y de Mason parecen cumplir estos requisitos. La segunda definición de Selye: “Estrés es la respuesta inespecífica del organismo a toda demanda hecha sobre él” (que no es sino una variación elegante de la primera, “Estrés es la suma de todos los cambios no específicos causados por hiperfunción o lesión”) formula las dos condiciones necesarias y suficientes que debe satisfacer un proceso orgánico para ser estrés: a)Producirse como respuesta a un estímulo, situación, exigencia o cambio que se sale de lo habitual o que implica un esfuerzo o sobrecarga. b)b) Ser inespecífica, es decir, común a los más variados tipos de esfuerzo o sobrecarga.
21 Otra alternativa es el recurso a definiciones ostensivas, es decir, aquellas que se sirven de un ejemplo o que nos dirigen hacia una situación general en la que se da el fenómeno, sin entrar en detalles sobre su esencia. Una de estas definiciones es la de Levi (1971), que reformula a su manera los conceptos de Cannon: El estrés tiene lugar cuando la estimulación externa incrementa la activación del organismo más rápidamente que su capacidad homeostática para atenuarlo.
22 En contraposición a los enfoques fisiológicos, y desde el pleno centro del movimiento psicosomático, Engel (1962) elaboró la primera definición de estrés en términos psicológicos: Estrés Psicológico es todo proceso, originado tanto en el ambiente exterior como en el interior de la persona, que impone un apremio o exigencia sobre el organismo, cuya resolución o manejo requiere el esfuerzo o la actividad del aparato mental, antes de que participe o sea activado ningún otro sistema (Engel, 1962). Como novedad, esta definición incluye como fuente de estrés procesos internos, con lo que explicita un aspecto importante ya señalado por Cannon y Mason: Lo que determina la reacción de estrés es la interpretación o consideración de las circunstancias externas como nocivas o peligrosas. Elaboraciones mentales patológicas, tales como amargarse la vida con opiniones negativas, atemorizarse con anticipaciones destructivas o atormentarse
23
24
25 Como en el caso de Cannon, Selye también empezó a interesarse por el estrés de una manera accidental, cuando todavía se llamaba Janos y era estudiante de Medicina en Hungría. Según a él mismo le gustaba relatar en sus conferencias en la Universidad de Montreal, su profesor de medicina interna presentó en un examen clínico a tres enfermos, uno con cáncer, otro con tuberculosis avanzada y el tercero con anemia severa. Al serle preguntado el diagnóstico diferencial, el joven Selye respondió que, para él, los tres casos eran idénticos, porque tenían en común el hecho de estar muy enfermos. Este incidente fue el fermento para su concepto sobre la inespecificidad del estrés, que desarrollaría de manera científica en la década siguiente.
26 En su desarrollo completo, este síndrome atraviesa tres fases sucesivas. La primera, llamada reacción de alarma, se inicia con una breve subfase inicial de inhibición o «shock», que rápidamente se continúa con una liberación masiva de glucocorticoides (de los que el más importante es el cortisol) por la porción cortical de la glándula suprarrenal, que pasan a la circulación general y producen un estado catabólico, con pérdida de peso y tendencia a la hemoconcentración y a la hipocloremia.
27 En la segunda o estadio de resistencia, la corteza suprarrenal aumenta su actividad y acumu la gran cantidad de gránulos repletos de corticoides, empiezan a predominar los procesos anabólicos generales, se recupera el peso normal, y se produce hemodilución e hipercloremia. Tanto en la primera como en la segunda fase se va produciendo el aumento de tamaño (hiperplasia) de la corteza suprarrenal por efecto de su excesivo funcionamiento, así como la inhibición y atrofia del timo y ganglios linfáticos, órganos de los que dependen los mecanismos inmunitarios, y que son directamente lesionados por la acción de los gluco-corticoides. La tercera fase, o de agotamiento, aparece si el estímulo estresante dura suficiente tiempo. En ella tienen lugar los infartos en la corteza suprarrenal, con pérdida progresiva de su capacidad de secreción, y el organismo finalmente muere por encontrarse totalmente exhausto de defensas. Las úlceras gástricas tienden a aparecer al principio de la reacción de alarma y al final del estadio de resistencia. Su mecanismo de producción está relacionado con isquemia y deficiencia de los mecanismos de protección de la mucosa gástrica. En la clínica humana se han descrito en períodos muy intensos de estrés agudo, como la úlcera de Curling de los quemados.
28 Integrando las teorías de Cannon y de Selye desde la perspectiva de la estimulación óptima, se puede formular la ley general del estrés: Cuando la influencia del ambiente supera o no alcanza las cotas en las que el organismo responde con máxima eficiencia, éste percibe la situación como peligrosa o desagradable, desencadenándose una reacción de lucha-huida, y/ o una reacción de estrés, con hipersecreción de catecolaminas y de cortisol (Rivera, 1977, 1980).
29 Entendemos como síndrome, siguiendo una tradición médica que se remonta a Hipócrates, al conjunto de signos y síntomas que típicamente coinciden en un determinado estado o proceso morboso, sin obviar que cada uno de ellos puede desarrollarse por mecanismos diferentes. Un síndrome es psiquiátrico cuando los signos y síntomas que lo conforman son prioritariamente accesibles a la investigación psicopatológica. Los síndromes de estrés constituyen una entidad psiquiátrica específica en la medida en que sea posible delimitarlos de la influencia inespecífica del estrés en la génesis y mantenimiento de los trastornos mentales en general. Esta relación inespecífica entre estrés y enfermedad mental es, hoy en día, y ya desde hace tiempo, algo bien conocido y aceptado (Barret, 1979; Neufeld, 1984; Buen-día, 1993). Naturalmente, esto no invalida el reconocimiento de la importancia de otros factores, genéticos, bioquímicos, psicodinámicos, de aprendizaje y evolutivos, todos los cuales tienen su lugar en la interacción patogenética. De Rivera, Luis. Los síndromes de estrés (Psicología. Manuales prácticos) (Spanish Edition) (Posición en Kindle1699-1707). Sintesis. Edición de Kindle. Síndromes del estrés.
30 Estrés psicológico y social.
31 Según la corrección de Mason a la teoría de Selye, es la interpretación del estímulo (o de su ausencia) como desagradable, nocivo o peligroso lo que determina la activación del sistema nervioso simpático y del eje hipotálamo-hipófiso-adrenal (ver página 26). Lazarus (1966) recoge esta idea cuando define el estrés psicológico como “una relación particular entre una persona y su ambiente, que es evaluada por la persona como una imposición o exigencia o como algo que excede sus recursos, poniendo en peligro su bienestar”. La valoración (“ apprai-sal”) de las situaciones y acontecimientos externos es crucial para la definición de estrés psicológico, lo cual introduce el problema de cómo se hace esa evaluación. Ciertamente que restringirse a procesos cognitivos conscientes dejaría fuera del campo de interés psicológico muchos fenómenos, no sólo relacionados con el estrés, sino con otras muchas experiencias.
32 En la práctica, el proceso de evaluación de estímulos depende tanto de la naturaleza de los mismos como de la historia personal del individuo y de su sensibilización por acontecimientos pasados, sea a través de procesos de aprendizaje y condicionamiento o de asociación simbólica, Además, la interpretación de algunos acontecimientos puede ser estresante no porque éstos tengan potencial dañino en sí mismos ni porque estén asociados de manera condicionada o simbólica con otros que sí lo tengan, sino porque entra en contradicción con el conjunto de ideas y experiencias que forman el mundo interior de esa persona. Por eso la emigración y los cambios culturales acelerados son factores de estrés. El poder estresante de las crisis, está relacionado con el desencaje producido por la falta de preparación para nuevas experiencias.
33 La reactividad del ser humano recién nacido ante el estrés es puramente fisiológica. El desarrollo progresivo de funciones mentales como la simbolización, la internalización, el aprendizaje, la creatividad, la lógica y la resolución de problemas va permitiendo un creciente manejo psicológico del estrés y resta energía a procesos fisiológicos inútiles o autodestructivos. La inmadurez de este proceso de mentalización explica los dolores abdominales, las inapetencias, la susceptibilidad a infecciones, etc., que son tan frecuentes en el niño estresado. El autoengaño y otros mecanismos inconscientes de defensa, aunque puedan crear otro tipo de problemas, también sirven de protección contra las respuestas fisiológicas perjudiciales. Idealmente, una persona con desarrollo psicológico óptimo puede atravesar un amplio espectro de situaciones de estrés sin gran activación fisiológica.
34 Psicosomática del estrés.
35 el concepto de estrés psicosocial y el descubrimiento de factores moduladores, que, como el tipo de personalidad, el locus de control o el estado afectivo, potencian, inhiben o modifican la interacción entre factores externos y factores internos de estrés. Paralelamente, los conceptos de estrés y de trauma se han ido abriendo paso en psicopatología, tanto participando en formulaciones etiopatogenéticas inespecíficas, como constituyendo la base de síndromes específicos. Se distinguen cinco grandes grupos de aportaciones progresivas de la psicosomática del estrés, que son: 1.La biología de las emociones. 2.Las enfermedades de adaptación. 3.El equilibrio homeostasis-alostasis. 4.El “efecto acontecimientos vitales”. 5.Los factores moduladores de estrés. De Rivera, Luis. Los síndromes de estrés (Psicología. Manuales prácticos) (Spanish Edition) (Posición en Kindle1318-1328). Sintesis. Edición de Kindle.
36 Las Emociones (James y Lange, 1922). Básicamente, la teoría reduce la experiencia emocional a la percepción de las sensaciones físicas que surgen en respuesta ante determinados estímulos. Como ellos mismos dicen: “El sentimiento de los cambios corporales según ocurren es la emoción; los comunes elementos sensoriales, asociativos y motores lo explican todo” (James y Lange, 1922). Se desarrollaba entonces, y de manera correspondiente a los contenidos del pensamiento, una respuesta emocional apropiada al contexto. Los resultados de Sachter y Singer confirman las conclusiones de Marañón, que podemos resumir de la manera siguiente: El estado emocional concreto que acompaña a la activación simpático-adrenal viene determinado por los componentes cognitivos y sociales de la situación en que esa activación tiene lugar. De Rivera, Luis. Los síndromes de estrés (Psicología. Manuales prácticos) (Spanish Edition) (Posición en Kindle1379-1381). Sintesis. Edición de Kindle.
37 Las enfermedades de adaptación más conocidas son las lesiones que se producen por excesiva intensidad de la primera fase del síndrome, como las úlceras gástricas, o hacia el final de la segunda fase, como la cardiopatía isquémica. De Rivera, Luis. Los síndromes de estrés (Psicología. Manuales prácticos) (Spanish Edition) (Posición en Kindle1394-1396). Sintesis. Edición de Kindle.
38 Selye inició también el estudio de los factores externos de estrés, que denominó “estre-sores”, y a los que diferenció en dos grupos: los «sensibilizadores», que inducen una predisposición latente hacia una forma específica de reacción patológica, por ejemplo, inflamación, necrosis, trombosis, hemorragia, calcificación, etc., y «desencadenantes» que son los que precipitan esta reacción y determinan la localización de la enfermedad. De Rivera, Luis. Los síndromes de estrés (Psicología. Manuales prácticos) (Spanish Edition) (Posición en Kindle1409-1413). Sintesis. Edición de Kindle. Homeostasis alostasis
39 La comprensión de la homeostasis en términos humanos requiere considerar al individuo como una unidad o psicosoma, en la que los procesos psicológicos y fisiológicos están indisolublemente unidos. Bien es cierto que las leyes que gobiernan el desarrollo de ambos tipos de proceso son diferentes y que los métodos aplicados para observarlos son distintos, pero eso no cambia la esencial unidad de la naturaleza humana. De Rivera, Luis. Los síndromes de estrés (Psicología. Manuales prácticos) (Spanish Edition) (Posición en Kindle1433-1436). Sintesis. Edición de Kindle.
40 Las primeras investigaciones sistemáticas fueron realizados por Harold Wolff et al. (1950), que prestaron atención, sobre todo, al significado de los eventos, en concreto a su potencialidad para provocar estados emocionales que no pueden ser fácilmente expresados. Mediante una técnica especial, la “entrevista de estrés”, Wolff logró inducir modificaciones fisiológicas en sujetos predispuestos, llegando a la conclusión de que el cerebro forma pautas fisiológicas de reacción al estrés, cuya activación puede ser disruptiva e incluso destructiva. Acontecimientos vitales. Admitido que el “efecto acontecimientos vitales” tiene un indudable interés científico epidemiológico, su aplicación clínica es limitada. El punto de corte, establecido en 150 LCU (life change units) para la escala de Holmes y Rahe y en 250 LCU para la de Rivera y Morera, discrimina entre poblaciones de sujetos sanos y enfermos con una probabilidad mayor que el azar, pero su predictividad individual es muy imprecisa. De Rivera, Luis. Los síndromes de estrés (Psicología. Manuales prácticos) (Spanish Edition) (Posición en Kindle1548- 1552). Sintesis. Edición de Kindle.
41 Los factores moduladores de la respuesta de estrés Se designan con este nombre aquellos factores, tanto del medio como del individuo, que, no formando parte directamente de la respuesta de estrés, la modulan o condicionan, atenuando o potenciando la interacción entre factores externos e internos. La distinción no siempre ha estado clara. “Circunstancias que se perciben como engendradoras de soledad o sin esperanza de solución no sólo drenan el ánimo, sino también la salud” e, inversamente, que una persona que tiene “autoestima, esperanza, propósito y confianza en la gente puede soportar grandes cargas y aguantar castigos crueles”. Los factores moduladores más importantes son: a) Las experiencias tempranas, b) el estado afectivo, c) algunos tipos de personalidad, d) el locus de control y e) el apoyo social. De Rivera, Luis. Los síndromes de estrés (Psicología. Manuales prácticos) (Spanish Edition) (Posición en Kindle1577-1579). Sintesis. Edición de Kindle.
42 Cuando la disfunción, el sufrimiento o el deterioro producidos por el estrés se entienden con los métodos propios de la psicopatología, se puede considerar que estos trastornos forman parte de la nosología psiquiátrica. De esta manera se configura una psiquiatría del estrés, interesada por el estudio del estrés psicológico, del trauma psíquico y de la psicopatología reactiva. En algunos trastornos la participación del estrés alcanza nivel etiológico, es decir, se convierte en un agente causal específico. Los cuadros clínicos resultantes se denominan síndromes de estrés. En todos ellos se produce la necesaria colaboración entre un evento causal o factor externo de estrés y los factores internos o reactividad al estrés propia del individuo. Según la duración del evento causal, se pueden clasificar los síndromes de estrés en agudos (o por estrés agudo) y crónicos (o por estrés crónico). Nótese que esta clasificación no hace referencia a la evolución del cuadro clínico, sino a la duración del estrés causal. De Rivera, Luis. Los síndromes de estrés (Psicología. Manuales prácticos) (Spanish Edition) (Posición en Kindle1635-1638). Sintesis. Edición de Kindle. Psiquiatría del estrés.
43 Entre los síndromes por estrés agudo se encuentran el autoestrés, la reacción aguda de estrés, el síndrome de estrés postraumático, la crisis psicosocial y los trastornos adaptativos. Entre los síndromes por estrés crónico, el trastorno por estrés extremo y persistente, del que forma parte la transformación de la personalidad por experiencia catastrófica, el síndrome de victimización de Ochberg (del que forma parte el Síndrome de Estocolmo), el síndrome de desgaste profesional o Burnout y el síndrome de acoso o mobbing, del que forma parte el síndrome de acoso institucional. En este contexto, podemos definir la reacción psicopatológica como el conjunto de alteraciones subjetivas y de la conducta directamente relacionadas con la influencia del mundo externo sobre el individuo. Jaspers delimita los siguientes criterios distintivos para reconocer una reacción psicopatológica: 1. El inicio del cuadro tiene clara relación temporal con un evento precipitante. 2. El estrés precipitante es adecuado y conmensurado con la naturaleza e intensidad de la reacción. 3. La reacción en sí tiene un significado, esto es, puede comprenderse como una defensa, una compensación, una satisfacción o un escape. 4. Los contenidos de la reacción reflejan el evento estresante de alguna manera comprensible. De Rivera, Luis. Los síndromes de estrés (Psicología. Manuales prácticos) (Spanish Edition) (Posición en Kindle1656-1665). Sintesis. Edición de Kindle.
44 Síntomas de la victimización fueron propuestos por Frank Ochberg como una subcategoría distinta de trastorno de estrés postraumático (PTSD). No es formalmente reconocida en sistemas de diagnóstico tales como DSM o CIEe incluye lo siguiente: [1] 1.Vergüenza:: Profundo vergüenza, a menudo caracterizado como humillación o mortificación. 2.Sentimiento de culpa: Exagerado sentimientos de responsabilidad por el suceso traumático, con culpa y remordimiento, pese a las evidentes pruebas de inocencia. 3.Sometimiento: Sentirse menospreciado, deshumanizados, bajada de dominación e impotentes como resultado directo de la trauma. 4.Odio morbosa: obsesiones de venganza y preocupación por el daño o humillante del agresor, con o sin arrebatos de ira o rabia.
45 5. Gratitud paradójica: sentimientos positivos hacia el victimario oscilan entre compasión y amor romántico, incluyendo accesorio pero no necesariamente de identificación. Los sentimientos son generalmente experimentados como irónico pero profunda gratitud por el don de la vida de alguien que ha demostrado la voluntad de matar. (También conocido como patológico transferencia o Síndrome de Estocolmo). 6. Contaminación: Sentirse sucio, disgustado, repugnante, contaminado, "como mercancías malcriadas" y en casos extremos, podridos y el malos. 7. Inhibición sexual: pérdida de la libido, reducida capacidad para la intimidad, más frecuentemente asociada con agresión sexual. 8. Renuncia: Un estado de rota será o desesperación, asociada a menudo repetitivos victimización o explotación prolongada, con interés marcadamente disminuida en el pasado o futuro. 9. Segunda lesión o herida segundo: Revictimización mediante la participación en la justicia criminal, salud, salud mental y otros sistemas. 10. Deriva hacia abajo estatus socioeconómico: reducción de oportunidad o de estilo de vida y mayor riesgo de victimización criminal repetición debido a la debilitación psicológica, social y profesional.
46 Síndrome de Estocolmo se refiere a un grupo de síntomas psicológicos que se producen en algunas personas en cautiverio o situación de los rehenes. Se ha recibido una publicidad considerable de los medios en los últimos años, ya que se ha utilizado para explicar el comportamiento de tales víctimas de secuestro conocidos como Patty Hearst (1974) y Elizabeth Smart (2002). El término toma su nombre de un atraco a un banco en Estocolmo, Suecia, en agosto de 1973. El ladrón tomó cuatro empleados del banco (tres mujeres y un hombre) en la caja fuerte con él y los mantuvo como rehenes durante 131 horas. Después de que los empleados fueron puestos en libertad, por último, que parecían haber formado un vínculo emocional con la paradoja de su captor, que dijo a los periodistas que vieron a la policía como su enemigo en vez de el ladrón de bancos, y que no tenían sentimientos positivos hacia el penal. El síndrome fue nombrado por primera vez por Nils Bejerot (1921-1988), profesor de medicina que se especializa en la investigación de la adicción y se desempeñó como consultor psiquiátrico de la policía sueca durante el enfrentamiento en el banco. Síndrome de Estocolmo es también conocida como Síndrome de Supervivencia de identificación.
47 La mayoría de los expertos, sin embargo, coinciden en que síndrome de Estocolmo tiene tres características centrales: Los rehenes tienen sentimientos negativos acerca de la policía u otras autoridades. Los rehenes tienen sentimientos positivos hacia su captor. Los captores desarrollar sentimientos positivos hacia los rehenes.