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3 Caminando a Emaús … ¡ yo te añoraba !
4 Te añoraba, Señor, por los inmensos ojos de los niños famélicos, por las grietas resecas de los pechos vacíos, por los cuerpos agónicos, deformes, de un mundo numerado con índices de lujo y de riqueza.
5 Te añoraba, Señor, por las guerras inútiles de los pueblos incultos, por los fríos cadáveres que amontona el poder, por los gritos del hombre contra el cielo, ahuyentando a los pájaros de la espiga granada bajo el sol.
6 Te añoraba, Señor, por las esquinas grises de las grandes ciudades, por las cárceles tétricas del amor marginado, por las torres del culto a la opulencia, ajenas a las manos que gimen por migajas de su pan.
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9 Caminando a Emaús … ¡ yo te he encontrado !
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