¿Cómo pudiste? Texto de Jim Willis

1 ¿Cómo pudiste? Texto de Jim WillisDirector de “The Tier...
Author: Purificación Páez Salas
0 downloads 2 Views

1 ¿Cómo pudiste? Texto de Jim WillisDirector de “The Tiergarten Sanctuary Trust”. Miembro acreditado de “The American Sanctuary Association”. Coordinador del Programa “International Society for Animal Rights”.

2 Cuando yo era un cachorrito yo te entretenía con mis travesuras y te hacía reír.

3 Tú me llamabas tu niño y a pesar de que te mordí un sinnúmero de zapatos y te destruí un par de almohadas, yo me convertí en tu mejor amigo.

4 Siempre que era un cachorro travieso me apuntabas con el dedo y decías: “Cómo has podido...?”, pero a continuación te agachabas, me tumbabas boca arriba y me acariciabas la barriga.

5 Mis descansos en casa eran más largos de lo deseado, porque tú estabas terriblemente ocupado, pero trabajábamos juntos. Recuerdo esas noches con mi hocico pegado a ti en la cama, escuchando tus confidencias y sueños secretos; y yo pensaba que la vida no podía ser más perfecta.

6 Juntos hacíamos largas caminatas, corríamos por el parque, viajábamos en coche, parábamos a tomarnos un helado (para mí solo el cono de galleta, porque “el helado es malo para los cachorros”, me decías). Hasta íbamos juntos al mar …

7 ¡Cuántas siestas al sol tomé mientras esperaba que volvieses a casa al final de la jornada!

8 Gradualmente comenzaste a pasar más tiempo en el trabajo y tus negocios, y más tiempo fuera buscando una compañera humana.

9 Te esperaba pacientemente, y consolaba tus angustias y decepcionesTe esperaba pacientemente, y consolaba tus angustias y decepciones. Nunca te reprochaba las malas decisiones y daba saltos de alegría cada vez que volvías a casa. Y me alegré cuando te enamoraste.

10 Ella, ahora tu esposa, no es una “persona de perros” (no le gustan), aún así le di la bienvenida a nuestro hogar. Traté siempre de mostrarle mi afecto y obediencia. Yo era feliz porque os veía felices a vosotros.

11 Pronto llegaron los “cachorros humanos” y yo compartí vuestro entusiasmo. Me fascinó su ternura, su olor... y hasta deseé ser su madre...

12 Pero a ella y a ti os preocupó que pudiese lastimarlePero a ella y a ti os preocupó que pudiese lastimarle. Y pasé a estar la mayor parte del tiempo en otra habitación, o en una jaula para perros. ¡Oh, cuánto deseé amarles!, y sin embargo me he convertido en un “prisionero del amor”.

13 Cuando ellos comenzaron a crecer, yo me convertí en su amigo, los lamía mientras ellos galopaban sobre mi espalda.

14 Me cogían de la piel y me arrastraban, me ponían los dedos en los ojos, inspeccionaban mis orejas y me daban besos en la nariz.

15 Yo les adoraba, y adoraba sus caricias también, porque las tuyas ya no eran tan frecuentes. Les hubiese defendido con mi vida si hubiese sido necesario.

16 Me escondía en la cama con ellos y escuchaba sus preocupaciones y sueños secretos.

17 Esperaba pacientemente en la ventana escuchar tu coche cuando llegabas de la calle.

18 Hubo un tiempo en que cuando alguien te preguntaba si tenías perro sacabas una foto mía de tu cartera y les contabas historias sobre mí. Han pasado unos pocos años, y ahora les respondes “si” y cambias rápido de tema. He pasado de ser “tu perro” a ser solo “un perro”.

19 Ahora te cuesta darme caprichos y te quejas de cada gasto que ocasiona mi mantenimiento.

20 Has tenido una oferta de trabajo en otra ciudad y tú y tu familia os estaréis mudando a un apartamento donde no aceptan perros. Tú has tomado la correcta decisión por “tu familia”, pero recuerdo que hubo una época en la que yo era tu única familia. Ahora, en este nuevo viaje, estaba excitado montado en el coche, hasta que llegamos…

21 ¡A la perrera municipal¡A la perrera municipal! Olía a perros, a gatos, a miedo, a desesperación...

22 Rellenaste unos papeles y dijiste: “Sé que vais a encontrar un buen hogar para él”. Esas mujeres se encogieron de hombros y te miraron tristemente. Ellas sabían el destino que le espera a un perro de cierta edad, incluso teniendo “pedigrí”.

23 Tú tuviste que apartar de mí a tu hijo cuando abrazado a mi cuello gritó: “¡no papá, no permitas que ellos se queden con mi perro!”.

24 Me entristecí por ellos por la lección que acababas de enseñarles sobre amistad, lealtad, amor, responsabilidad y respeto por la vida. Acariciaste mi cabeza evitando mirarme a los ojos, y te negaste a tomar mi collar contigo...

25 Tú tenías un límite de tiempo para este tiempo y ahora, yo también lo tenía.

26 Después de irte, esas dos mujeres dijeron que probablemente sabías desde hacía meses que ibas a mudarte y que seguramente no habías hecho la menor tentativa de encontrarme un buen hogar. Moviendo sus cabezas se preguntaron: “¿Cómo pudiste...?”

27 Había cierta cortesía en la perrera para nosotros siempre y cuando los complicados horarios lo permitían. Nos daban de comer, por supuesto, pero perdí el apetito a los pocos días. Al principio siempre que alguien pasaba por mi celda me asomaba esperando que fueses tú, que habías cambiado de idea, y que todo hubiese sido un mal sueño...

28 A última hora del día oí los pasos de alguien que venía a por mí…O esperando al menos que fuese alguien que me cuidase, que me salvase. Cuando me di cuenta que no podía competir con los cachorros graciosos que acaparaban toda la atención, me desvanecí, me retiré a una esquina y esperé… A última hora del día oí los pasos de alguien que venía a por mí…

29 Me llevó al final del pasillo. A una habitación separadaMe llevó al final del pasillo. A una habitación separada. Una habitación sospechosamente tranquila.

30 Me subió en la mesa, acarició mis orejas y me dijo: “No tengas miedo”Me subió en la mesa, acarició mis orejas y me dijo: “No tengas miedo”. Mi corazón latía más rápido de lo acostumbrado al deducir lo que iba a pasar. Al “prisionero del amor” se le habían acabado los días. Como era propio de mí, sentí pena por esa mujer. La orden que tenía encomendada pesaba sobre ella a pesar de que lo disimulaba con humor. Lo sabía de la misma manera que desde cachorro sabía cada uno de tus estados de humor.

31 Me puso con cuidado un torniquete en la pata delanteraMe puso con cuidado un torniquete en la pata delantera. Le lamí la mano de la misma forma que tanto te reconfortaba a ti cuando yo era un cachorro. Profesionalmente me pinchó la aguja en la vena. Sentí el pinchazo y el líquido frío corriendo a través de mi cuerpo. Pronto me sentí adormilado... Mirándole a sus ojos le murmuré: “¿Cómo pudiste…?”

32 Quizás porqué entendía mi lenguaje de perro dijo: “Lo siento”Quizás porqué entendía mi lenguaje de perro dijo: “Lo siento”. Me explicó que este era su trabajo y que yo iría a un sitio mejor, donde no sería ignorado ni abandonado. Un lugar de amor y luz muy diferente a este sitio terrenal.

33 Y con mi último soplo de energía intenté decirle moviendo mi cola: “¿Cómo pudiste...?”

34 No iba dirigido a ella. Era para ti, mi querido amo. Pensaba en tiNo iba dirigido a ella. Era para ti, mi querido amo. Pensaba en ti. Y en ti pensaré y te esperaré eternamente. Pido al cielo que todos te sean tan fieles amigos como yo lo he sido cuando estuve a tu lado. Jamás te olvidaré…

35 Nota del autor Si “¿Cómo pudisteNota del autor Si “¿Cómo pudiste?” ha arrancado lágrimas de tus ojos al leerlo, como en los míos al escribirlo, es porque se trata de la historia de millones de perros y gatos abandonados que mueren cada año en las perreras. Se invita a cualquier persona a distribuir este escrito para fines no comerciales, mientras se atribuya correctamente el aviso de copyright. Por favor, utilizarlo para ayudar a educar, en vuestros sitios web, en boletines de noticias, en los tablones de anuncios de veterinarios y protectoras de animales. Decid al público que la decisión de agregar un cachorro a la familia es muy importante y de por vida, que los animales merecen todo nuestro amor y cuidado. Si no puedes atenderle es tu responsabilidad encontrarle otro hogar apropiado. Y cualquier protectora de animales puede ofrecerte buen consejo. Todo ser vivo es precioso. Por favor, pon un poco de tu parte para detener los sacrificios y apoya las campañas contra el abandono de animales. Gracias. Jim Willis

36 Esta historia que hemos leído es solo uno de los muchos problemas que sufren nuestros amigos los animales. Pero hay muchos otros…

37 EL ABANDONO Es asombroso ver la indiferencia de los llamados seres humanos hacia el sufrimiento de los indefensos animales condenados al abandono. EL MALTRATO Es asombroso ver la crueldad con la que los llamados seres humanos tratan a los indefensos y nobles animales.

38 Respetar la naturaleza no significa simplemente usar aerosoles que no dañen la capa de ozono, o detergentes biodegradables.  Significa también comprometerse con el daño al que son sometidos nuestros hermanos menores, los animales. Aportemos algo a la solución del problema empezando por nuestra casa. 

39 “Si no sois parte de la solución, sois parte del problema”.REFLEXIONAD: “Si no sois parte de la solución, sois parte del problema”.