Creo en la U.C.V., Creadora de ciencia y de cultura, la de Vargas, la del hombre justo y bueno que sueña un país decente. Creo en su biblioteca, bañada.

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Author: Catherina Marron
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3 Creo en la U.C.V., Creadora de ciencia y de cultura, la de Vargas, la del hombre justo y bueno que sueña un país decente. Creo en su biblioteca, bañada por las luces multicolores del pensamiento, en su Aula Magna, acaso el recinto más hermoso y democrático de la cultura nacional y el único lugar donde puede oírse el silencio reflexivo de la multitud.

4 Creo en los sueños que dormitan tras las nubes de Calder; en la dignidad del alma ucevista y en los nombres olvidados de los que la hicieron y la hacen grande. Creo en el poder ético de la docencia y la cultura, puesto que el hombre sabio sólo puede buscar el bien. Creo en las señoras que mantienen viva la utopia frente al cafetín de ingeniería y en el mural de Aquiles y su muñeca de trapo. En Alfredo Moreno, Mecenas de la lectura. Creo en las fotocopiadoras, en la reproducción clandestina de libros y en las ediciones piratas. Creo en el Comedor Universitario como el único mal negocio que se justifica. Creo en la mística del investigador solitario, mal remunerado y peor valorado, en el estudiante que marcha con su veinte bajo el brazo.

5 Creo en la protesta pacífica como derecho irrenunciable y en la obligación moral que tiene la mayoría de oponerse a una minoría corrupta que ni la respeta ni la representa. Creo en las pequeñas batallas y en la irreductible fuerza del bien, en la pluma de Earle Herrera y en el arte que se esconde por los rincones insospechados de la U.C.V. Creo en el Orfeón Universitario, cuya sola existencia es suficiente para justificar la universidad. Y por último, creo en la dicha que florece a la sombra de las horas azules del reloj, ya que allí descubrí el amor. ¡Feliz Navidad! Nuestra UCV seguirá venciendo las sombras…