Cuando Pides aventón. Para mi Madre. La única mujer que me ha querido como soy. Para Marcelo. El único amigo que se interesó en mis escritos. A.

1 Cuando Pides aventón ...
Author: Pablo Casado Gómez
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1 Cuando Pides aventón

2 Para mi Madre. La única mujer que me ha querido como soy. Para Marcelo. El único amigo que se interesó en mis escritos. A

3 Nota del autor. (O sea yo) Me han preguntado que de donde saco "imaginación" para "escribir". Pues bien, confesaré mi secreto. Siempre fui un niño al que le gustaba imaginar historias que difícilmente podían suceder en mi vida ordinaria. Esto no revelará nada nuevo para mucha gente. Incluso aquellos que se den un tiempo para leer estas lineas tal vez pensarán "Asi son casi todos los niños del mundo" Bien, esta última afirmación es cierta. Pero, a mi personal imaginación de repente le da por ir más allá. En esta ocasión llegó hasta sus e-mails. Claro que no de todos. Únicamente llegó a los correos electrónicos de aquellos que se tomaron la molestia de pedir que les hiciera llegar el relato completo. Alguién más me pregunto que de donde saque la idea..... Pues bien, aquí otra confesión. Tengo una amiga que vive en Tesistán. Para los que vivan en Gdl o en Zapopan, y, que además sepan donde vivo yo, sabrán que la distancia es larga. Pués bien, un buen día me dió por ir a visitarla. ¿Qué de raro tiene esto? Pues que fui en mi bicicleta ¡¡¡ Mi bicicleta es rodado 20, osea que es una bicicleta chica. Asi que tarde más de hora y media en llegar a su casa. Cuando por fin me regrese ya oscurecia y, algo que no había mencionada, el recorrido incluye varios kilometros en carretera. La oscuridad, mi bicicleta y uno que otro bocinaso de conductores molestos por ver aparecer a un "ciclista" delante de ellos fue lo que me dió pie a empezar a imaginarme el relato que leeran. Desde ese entonces (hace apróximadamente un año) ya le estaba dando forma a lo que sería este escrito que ahora llega a tus ojos y que espero te guste..... Aunque sea un poco. B

4 Espero que el final no decepcione a más de 3. Tengo una fuerte influencia de un escritor que es especial en arruinar sus historias con finales nada buenos. Espero que no sea mi caso. Bueno, aquí quedan mis dos confesiones de este primer relato que hago un poco más formal para ustedes....... Mis amigos. Carlos Casas. Guadalajara, Jal. Abril 2004. C

5 Índice. Inicio.................................................... Dedicatorias............................................... AA Nota del autor.............................................. BB 1ra. Parte.................................................. 11 2da. Parte.................................................. 55 3ra. Parte.................................................. 99 Salir...................................................... D

6 1ra. Parte. 1

7 ¿A donde vas? Esta puede ser en verdad una pregunta simple. Lo único que se está requiriendo es la información del lugar al que te diriges. Pero, si la pregunta es hecha porque alguién que se está ofreciendo a llevarte quizá no sea tan simple como eso. Quizá sea tan sólo el comienzo de algo increible, de algo fascinante. Esa noche en verdad que muchas ganas de caminar no tenía. El frío calaba con cierta intensidad y yo no tenía más que mi camisa de manga corta que no ayudaba mucho en eso de no sentir frío. Ese día había decidido que no ocuparía de más. Camisa ligera, pantalón casual, zapatos discretos y limpios, calcetines de algodón y una truza -por si había suerte- sería todo mi atuendo. La cartera con una respetable cantidad de dinero puesto que esas reuniones con los amigos siempre terminan a una hora indecente. Y ese día no fue la excepción. Reunirme con ellos fue como siempre habia sido. Empezar platicando de lo que había acontecido en la vida de cada uno desde el último día que nos vimos y hasta el presente. Las odiosas comparaciones entre unos y otros que nunca podían faltar y los chistes aprendidos en algún funeral o fiesta infantil eran el modo de "abrir apetito" para las tandas de cervezas indio (cualquier otra nada más no me entra) que una tras otra iban desfilando por nuestra mesa. Las horas sucedieron a los minutos y de esta forma fue como se empezaron a despedir los amigos. Unos porque trabajan al día siguiente y otros porque en casa los esperaban. Como fuera, el detalle fue que me quede sin compañía. Ni siquiera la rubia de grandes tetas que desde la barra del bar me veía invitandome a quizá algo más que una cerveza me motivo a quedarme. A final de cuentas quizá hasta me hubiera cobrado............ Y en eso nunca he gastado mi dinero. No es que sea un don juan o un adonis, pero, en este mundo actual ¿quién ocupa pagar para tener sexo? Afortunadamente yo no. 2

8 Pedir la cuenta y retirarme fue lo más cuerdo que pude hacer. O al menos eso fue lo que creí. Al salir del bar donde había sido la reunión caí en la cuenta de que era ya demasiado tarde, o muy temprano, cuestión de enfoques. En ese momento fue cuando me arrepenti de no haber alcanzado a Luis y pedirle que me llevará a casa. Posiblemente eso si hubiera sido lo más cuerdo que podría haber hecho, pero de igual modo ya no había sucedido. Ahora no me quedaba más que perder la vista hasta donde ya no alcanzaba a ver nada más que la profunda oscuridad de la noche-madrugada. Nada se veía a lo lejos, ni siquiera la calle................. Tarde unos minutos en decidirme a empezar a caminar. Como ya comente, esa noche no tenía ganas de hacerlo -caminar-, pero ante las circunstancias no quedaba más que hacer. No recordaba si la caminata hasta el primer sitio de taxis sería larga. Esto no fue muy alentador a mi causa. De hecho empezaba a sentirme como uno de esos protagonistas de peliculas churro a los cuales nada les sale bien. Y vaya que he visto demasiadas películas de esas. Renegué una vez más el no haberme retirado más temprano. En su momento al menos los chistes que contaba Saúl estaban para matar de risa -en sentido figurado claro está- a cualquiera. Como Saúl fue uno de los 3 últimos en retirarse -incluidos Luis y yo- eso me dificulto el decidirme a irme a casa. Vaya que tendría problemas para levantarme al día siguiente, y ese era sólo el menor de mis problemas...... Claro que yo no lo sabía en ese momento. Llevaba alrededor de 5 minutos caminando cuando empecé a creer que estaba en aprietos. Cada vez volteaba con más frecuencia a ver el bar donde habiamos compartido la noche mis amigos y yo, y cada vez que lo hacía el bar quedaba más y más distante. ¿Cuántas veces me pregunté si debía regresarme? No lo sé, pero si sé que fueron muchas. Misma cantidad de veces que me conteste que lo mejor era el seguir hacia adelante. De todos modos en el bar ya no me darían "asilo" puesto que la hora del cierre ya había llegado. Una cantidad de cosas empezarón a circular por mi cabeza. Desde lo más disparatado que hasta entonces había podido pensar, hasta cosas con la menor importancia. Desde la A hasta la Z se me ocurrierón mil y una loqueras. Y mientras más entretenido estaba asustandome con lo que me podría pasar, fue cuando a lo lejos vi venir el primer automóvil. 3

9 Ver que venía hacia mi me hizo dudar en si sería buena idea pedir "aventón". A final de cuentas el carro iba en sentido contrario a donde yo quería ir. Este último "razonamiento" me decidió a no intentar pedir que me llevara. Cuando el carro pasó cerca de mi pude distinguir que era un golf venido a menos. Quizá por el descuido del dueño, quizá por que no a todos los carros el tiempo les pasa por encima de la misma manera, claro que esto está muy dependiente del trato que el dueño le da. Pero de igual modo el carro estaba para desear no ser el dueño. En ocasiones es mejor andar a pie...... Aunque no suene creíble. ¡imaginense como estaba el carrito! Yo en lo personal no tengo coche. Siempre fui de la idea que si todo te quedaba cerca no tenías porque contribuir con tu "granito de arena" a la contaminación y al exceso de carros circulando por la ciudad. Claro que mención aparte se merece el hecho de que para mi gastar miles de pesos en un automóvil era "cosa de locos". Asi que aparte del hecho de reconocer que el auto era un golf, no preste mayor atención a la situación. Aunque si me sorprendió un poco el hecho de poder saber que marca de auto era. La verdad es que nunca fui bueno para marcas de autos. Aparte del stratus y el jetta que siempre fueron mis favoritos, no reconocía más allá de un vw. Insisto, lo de saber de carros nunca fue para mi. 4

10 2da. Parte. 5

11 Mi pantalón casual era color negro. Si el camino de carretera era color chapopote -parecido al negro- pues entre eso y el que mis zapatos también eran negros, ya me sentía como flotando en vez de caminando. El efecto visual que provocaba ante mis ojos esta situación era entre divertido y de miedo. Lo divertido era poder "alusinar" que volaba, que podía creer que no tenía pies y que de alguna manera sobrenatural estaba avanzando sin ningún apoyo posible. Aunque mis pies y mis piernas se encargarían de recordarmelo más tarde. Vaya si compadecía a todos esos chicos de la novela de Bachman. *1 Una extraña sensación de que la carretera me absorvía empezó a invadirme, creer que el asfalto me devoraba de pies a cabeza, cómo en esas fotos de delirio que se estuvieron distribuyendo por internet hace ya un buen rato, en donde una super serpiente -una anaconda, me parece- engulló por completo a un hombre de algo así como 1.80 mts. El asfalto dejaba de devorarme más o menos a la altura de mi cintura -o, al menos, donde alguna vez estuvo- para reirse de mí y disfrutar con mi total paranoia. Mientras me divertía y asustaba al mismo tiempo, a mi cabeza llego la manera de como dejar de estar creyendo que todo era color negro. Mis calcetines de algodón eran blancos. Nunca pude olvidar cuando aquella simpatica gordita me hizo un comentario que me siguio a la mente durante mucho tiempo "Lo peor que pueden hacer los hombres es vestir calcetines blancos, eso es muy ordinario. No hay nada como que utilicen calcetines de color" Con todo y esto, ese día en particular los escogi blancos, situación que, eventualmente, sirvió de algo. Al menos deje de sentirme comida para asfalto. Pasada la sensación de sentirme alimento para asfalto, continué con mi caminata que cada vez se me antojaba más larga. A cada paso se acumulaban los metros y con ello los kilómetros, kilómetros que empecé a creer que se reían de mí. Y es que, no era posible, al menos no físicamente, que mientras más caminaba, menos esperanza tenía de llegar a algún lado. También un detalle que me empezó a aterrorizar fue el hecho de caer en la cuenta de que ya era mucho el tiempo que no veía pasar ni un automóvil. *1. La novela referida es "La larga marcha" (The long walk) escrita por Stephen King utilizando el sinónimo de Richard Bachman. 6

12 Después de este pensamiento, todavía tuvierón que pasar algunos minutos para que, por fin, viera que venía uno. Lo extraño fue que ese automóvil venía a una velocidad demasiado lenta. De hecho, un poco más lento y podría decirse que más que un automóvil era un cortejo funebre................ Y de hecho, eso era. Ya en un estado de total alucinación, quizá provocado por la extensa caminata a la que me tuve que exponer, casi podía jurar que lo que se venía acercando -¿o era yo el que se acercaba?- era un cortejo funebre. El automóvil, que, mejor dicho, era una carroza, avanzaba a 10 km por hora cuando muy rápido. Las luces delanteras en "bajas" cómo supongo deben estar al transitar por carretera. Además, no podían faltar, las dos filas de gente, una a cada lado del carro, seguramente dolientes. Al frente, presidiendo el cortejo, una persona de apróximadamente 1.90 mts de estatura, 75 kg de peso cuando mucho, y, de acuerdo a lo que mi visión me permitía cabello largo y rubio. El cortejo estaría a unos 5 km de distancia a lo mucho. Entonces fue cuando la calma volvío a mi cuerpo. Si estaba tan lejos no era posible que pudiera "adivinar" ni a lo mucho ni a lo poco cosas tales como el peso, estatura y color de cabello de alguién ¿o sí? Seguí avanzando por la carretera, a cada paso me acercaba más al punto donde tendría frente a mí al tipo alto y flaco junto con todo y la carroza y la demás gente. Claro que esa reunión no se concretó. Algo pasó a un lado mío. No pude distinguir bien que era. Parecía un carro de carreras a juzgar por la velocidad a la que iba. Lo que si sé es que al sentir la rafaga de aire que me sacudió cuando el automóvil pasó, me hizo sentir un breve pero intenso escalofrío. Quizá propiciado por mi visión del cortejo funebre.... El cual desapareció tras la rafaga de viento provocada por el auto deportivo, como me acabé convenciendo que era. Para ese momento había varias cosas que no cuadraban de ningún modo. Por una parte ¿cómo era posible que viera un cortejo funebre en medio de una carretera? ¿Por qué desapareció con el paso del deportivo? ¿Por qué no llegaba a ningún lado a pesar de ya haber caminado bastante? 7

13 Esta última pregunta fue la que me puso más alerta. En verdad no había recapacitado en ésto. ¿Cuánto tiempo llevaba ya de haber empezado a caminar? No lo sabía, cierto. Pero, lo que si sabía era que no quería ver mi reloj. Me atemorizaba la idea de ver que el tiempo transcurrido no coincidiera con mi realidad. Una realidad que ya estaba empezando a creer que no era posible. Claro está que me reproche una y mil veces más por no haberme ido con Luis. Para estos momentos, aún sin saber cual era la hora, ya estaría en mi casa, tendido en mi cama y roncando a todo lo que mis pulmones dan. Bueno, las muchachas con las que he tenido suerte dicen que ronco. En lo personal yo nunca me he escuchado. El pensar en Luis me hizo esbozar una sonrisa fugaz. Ya tendría ocasión de platicarle todo lo que me había sucedido. Claro que, como buen mexicano, le pondría esos toques extras que me harían pasar por un super-heroe. Batman siempre fue mi ídolo. Luis, Saúl y de hecho casi todos, se burlaban de mi. Siempre me alegaban que Superman era el máximo héroe. Pero claro estaba que yo tenía mis argumentos para debatir eso. ¿Cómo era posible que a ese superhombre una simple piedrita de kriptonita le causaba todo ese daño? A Batman no le pasaba nada de eso. Además con todos sus millones él siempre ha podido diseñarse todo aquello que le haga falta. Si no puede volar, simplemente se fabrica unas alas. Si no tiene visión de rayos x, pués fácil, lentes que cubran el problema. Cualquier cosa que le quieran ver que le hace falta.... Él la compra y listo. Ah¡ pero la kriptonita no lo pone al borde de la muerte. Pero, al paso que iba, aparte de querer ser Batman para poder salir de donde quiera que yo estaba, ya empezaba a creer que quizá ya no vería a Luis ni a Saúl ni a los demás..... 8

14 3ra. Parte. 9

15 Lo que probablemente más me atormentaba era el pensar que tal vez, sólo tal vez, había caminado para el lado equivocado de la carretera. Tenía al menos una hora evitando pensar en esa posibilidad pero para este momento ya era imposible hacerlo. Claro que no podía ser posible tanta estupidez. Digo, en la vida he hecho tonterias del tamaño de continente americano, pero algo como eso..... Vamos ¡¡¡ no podía acumular tanta estupidez en mi interior...... ¿o si? Además, ¿cómo era posible que en al menos 2 horas nada ni nadie pasaba por esta estupida carretera? Es tan fácil caminar y caminar y no ver, escuchar o sentir algo....... Ni la oscuridad de la noche me preocupaba tanto como el hecho de no saber donde estaba y a donde iba. En un momento dado me empezó a llamar la atención el "funeral" que había presenciado en plena carretera, pero ni este pensamiento pudo disminuir mi alarma. ¿Cuantas veces me maldije por estar caminando como tonto por ese camino oscuro en vez de estar en mi cama descansando tranquilamente? Fueron muchas, eso lo sé. A la distancia vislumbraba una pequeña luz como de luciernaga. Quizá era una luciernaga. Aunque, por lo poco que podía recordar, las luciernagas no se podrían ver a tanta distancia.... ¿o si? Para este momento ya eran demasiadas las preguntas a las cuales no tenía una respuesta y, por el contrario, tenía muchas dudas. Un frío intenso recorrió mi espina dorsal. La sensación de miedo se apoderó, si no lo había hecho ya, por completo de mi. Un sentimiento intenso de correr a todo lo que podían dar mis pies, fue lo que me hizo dar media vuelta y uir a toda la velocidad que me era posible. Claro que la total oscuridad que a esa hora de la madrugada reinaba en la carretera, era un factor en contra para una carrera como la que me proponía emprender. No llevaría ni siquiera 20 metros recorridos cuando pude medir la distancia que habia entre el pavimento y mi cara. Esto fue posible gracias a que tropece de fea manera y fuí a dar con toda mi humanidad al suelo. Golpes en ambas rodillas, el codo derecho y la barbilla. El miedo que se me desbordaba por todo el cuerpo. La sensación de ser alcanzado por algo o por alguien. Me levante y continué mi alocada carrera hacia una oscuridad que no permitía ver más allá de 2 ó 3 metros, sintiendo algo a tan sólo pasos de mi espalda. Corriendo, corriendo.. 10

16 El despertar fue lento y pastoso. Aparentemente la mayor parte de la gente tiende a llamar a esto "resaca". La boca seca y amarga y la cabeza dando vueltas a intervalos cortos. El reloj marcaba las 11:00 a.m. del sábado. Ese día me reuniría con mis amigos en un bar algo retirado de la ciudad. Pero, algo no encajaba. Si la reunión sería hasta la noche, ¿por qué tenía la resaca si aún no tomaba? Algo quería entrar a mi confundida y mareada cabeza pero no podía. El recuerdo de algo que había pasado apenas horas antes. No podía razonar que era y menos con el dolor de piernas como si hubiera corrido un maratón o algo por el estilo. Además esos moretones en las rodillas y el codo inchado. Y para redondear una cortada en la mejilla y eso que soy lampiño......... Pero, la sensación de no haber dormido en casa y........ y........ ¿Qué rayos es esa luz amarilla que se viene acercando a mi???????????????? 11 SALIR