Delegación Episcopal de Catequesis de Madrid. 2 índice 3.

1 Delegación Episcopal de Catequesis de Madrid ...
Author: almudena de Miguel
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1 Delegación Episcopal de Catequesis de Madrid

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6 Ayudarles a conocer los elementos y contenidos básicos y fundamentales de la fe cristiana Ayudarles a comprender el significado y el alcance que tienen para la vida de cada día la fe de la Iglesia. Por eso se considera el Símbolo de los Apóstoles como el primer catecismo al servicio de la catequesis. 6

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9 quid credendam (credo), quid petendam (padrenuestro), quid faciendam (mandamientos) quid sperandam (gloria del paraíso y postrimerías del hombre). índice 9

10 En los siglos XIV y XV la predicación y la enseñanza tuvieron un fuerte acento moralizador ante la decadencia general de las costumbres cristianas. índice 10

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12 Las preguntas escolares de los catecismos ya no respondían a las nuevas inquietudes y a los nuevos problemas que el hombre debía afrontar, ni en la cultura, ni en la sociedad, ni en la familia, ni en el trabajo, etc. índice 12

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14 Lutero, inspirándose probablemente en la obrita de A. Althamer, publicó su célebre Katechismus en dos ediciones o modalidades (1529). Se había dado como un instrumento educativo eficaz de largo alcance para el crecimiento en la fe del pueblo cristiano. Por eso Lutero es considerado como el padre de los catecismos modernos y el iniciador de la enseñanza religiosa popular. Contribuyó a su éxito la gran calidad de lenguaje  alemán  y el progreso de la difusión escrita por medio de la imprenta. índice 14

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17 El portavoz más notable de esta teología y de la catequesis controversista fue nada menos que el cardenal san Roberto Belarmino. Publicó sus catecismos en 1597 y 1598. Estos catecismos, tras la recomendación de los papas, fueron acogidos como oficiales en toda Italia y en no pocos países, hasta la publicación del Catecismo de san Pío X, en 1905. índice 17

18 índice Ambos han sido los más utilizados en las diócesis de España y en las de origen hispánico hasta la década de 1960. 18

19 índice 19 Tantos catecismos breves y tan diferentes métodos de transmitir lo esencial de la fe, hizo nacer el deseo de un catecismo único para toda la Iglesia. La idea se propuso en el concilio Vaticano I (1869). Los padres conciliares querían una norma común para la enseñanza inicial de la fe. El catecismo quedó redactado y aprobado. Tras incorporar varias enmiendas, se leyó en el aula conciliar, pero no fue votado de manera definitiva por el aplazamiento indefinido del Concilio.

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21 Antes de publicarse el Directorio general de pastoral catequética (Directorium catechisticum generale [1971]), reverdeció el tema del catecismo universal en la sesión del sínodo de obispos de 1967. Algunos obispos pidieron que apareciera algún documento magisterial o regla de fe con las verdades fundamentales, frente a los errores u opiniones peligrosas, o una versión actualizada del catecismo de Trento o, mejor, un catecismo del Vaticano II. Pero el sínodo (1967) no dejó constancia de esta cuestión. índice 21

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23 índice 23 Estos catecismos oficiales respondían a la finalidad de proporcionar un aprendizaje práctico de los documentos de la revelación y de la tradición cristiana y los principales elementos que debían servir para la actividad catequística, para la educación personal de la fe. Ponían al alcance de la mano las principales fuentes de fe en relación con la edad determinada, a la que se dirigen.

24 índice Fue el sínodo episcopal extraordinario de 1985, convocado para evaluar los veinte años del posconcilio, el que, en su Relación final, recuperó el tema del catecismo universal. 24

25 ¿Por qué pidió el Sínodo lo que el Concilio había obviado? En la época del Concilio no se sentía la necesidad de un instrumento como un catecismo universal. Es más, no se veía siquiera conveniente, pues de lo que se trataba no era tanto de definir y consolidar la fe cuanto de buscar fórmulas nuevas para su proposición al mundo, en diálogo abierto con la cultura contemporánea. En la época posconciliar, sin embargo, se fue viendo la necesidad de hacer una síntesis que pusiera al alcance de diversos círculos de personas una comprensión del conjunto de la fe cristiana en el contexto de la cultura actual. Había llegado el tiempo de la sedimentación y de la recolección de todo lo sembrado y puesto en movimiento desde la celebración del concilio Vaticano II. índice 25

26 El sínodo extraordinario de 1985 hizo, además, balance de los veinte años transcurridos desde la clausura del Concilio. La relación final hablaba, entre otras cosas, de los frutos muy grandes y también de los defectos y dificultades. El defecto más importante de los señalados fue la desafección a la Iglesia. La causa fundamental de esta situación, localizable en el interior de la Iglesia (además del secularismo, procedente más bien del exterior) la vio el Sínodo en la lectura parcial y selectiva del Concilio y en la interpretación superficial de su doctrina en uno u otro sentido. Especialmente se destacaba la deficiente recepción de la constitución Dei Verbum que condujo a una interpretación de la Sagrada Escritura «separada de la tradición viva de la Iglesia» y de «la interpretación auténtica del Magisterio» (II, B, 1). índice 26

27 Se hizo también el siguiente diagnóstico sobre la evangelización y la catequesis: «Por todas partes en el mundo, la transmisión de la fe y de los valores morales que proceden del evangelio a la generación próxima (a los jóvenes) está hoy en peligro. El conocimiento de la fe y el reconocimiento del orden moral se reducen frecuentemente a un mínimo. Se requiere, por tanto, un nuevo esfuerzo en la evangelización y en la catequesis integral y sistemática» (II, B, 2). índice 27

28 Con el fin de salir al paso de esta situación, el Sínodo hizo en este mismo epígrafe la famosa sugerencia que iba a acabar siendo llevada a la práctica siete años después con el Catecismo: «De modo muy común se desea que se escriba un catecismo o compendio de toda la doctrina católica, tanto sobre la fe como sobre la moral, que sea como el punto de referencia para los catecismos y compendios que se redacten en las diversas regiones. La presentación de la doctrina debe ser tal que sea bíblica y litúrgica, que ofrezca la doctrina sana y sea, a la vez, acomodada a la vida actual de los cristianos» (II, B, 4). índice 28

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36 1.porque la idea de su publicación partió del sínodo extraordinario de los obispos de 1985; 2.porque la responsabilidad de su elaboración fue llevada por una comisión de doce prelados de todo el mundo; 3.porque la materialidad de su redacción estuvo a cargo de los siete obispos miembros del comité de redacción, que la llevaron a cabo en sus respectivas sedes residenciales; 4.porque cada uno de los obispos del orbe fue consultado y la voz de una tercera parte de ellos se dejó oír. 5.Jurídicamente el Catecismo de la Iglesia Católica es una obra pontificia; materialmente es una obra del colegio de los obispos con su cabeza. índice 36

37 Presbíteros, catequistas, familias y teólogos. índice 37 Cuantos no creen pueden encontrar en el Catecismo una valiosa ilustración de lo que la Iglesia católica cree y procura vivir.

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42 índice «Si la fe no se concreta en obras, permanece muerta [cfr, Sant 2,14-26]» (Fidei depositum, 3). 42

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48 índice Se parte de que el misterio de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, es la fuente de todos los demás misterios de la fe y, además, es la luz que los ilumina. La creación, el hombre, la Iglesia, la liturgia y la vida espiritual de los creyentes se entienden desde la luz que proyecta el misterio del ser de Dios: Padre, Hijo y Espíritu, la comunión entre las personas divinas y lo que cada una de ellas realiza de forma propia. 48

49 índice Cristo es quien nos revela el misterio de Dios. Cristo es quien da sentido y sustenta la creación entera, lo visible y lo invisible. Cristo es la revelación plena del hombre y de su destino. Cristo, y el misterio pascual, es el centro de la liturgia de la Iglesia. La unión con Cristo es lo que da sentido a la vida espiritual del cristiano. 49

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59 índice Artículo 1: La liturgia, obra de la Santísima Trinidad. Artículo 2: El misterio pascual en los sacramentos de la Iglesia. Capítulo 2: La celebración sacramental del misterio pascual. Artículo 1: Celebrar la Liturgia de la Iglesia. Artículo 2: Diversidad litúrgica y unidad de misterio. 59

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61 índice Mientras tanto, alentados por esta Esperanza cierta y segura, siguiendo las huellas de Cristo y guiados por el Espíritu Santo, los bautizados dan muerte al hombre viejo con todas sus concupiscencias y se habitúan a vivir como hombres celestiales en medio de este mundo. Un mundo en el que poco a poco la semilla del evangelio y la levadura de la salvación va dando paso a que surja y se manifieste el Reino de Dios. 61

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66 El primero: con las virtudes teologales y la virtud de la religión. El cuarto: con la piedad filial. El sexto: con la castidad. El séptimo: con la justicia. El octavo: con la veracidad. índice Y Decálogo desemboca en las bienaventuranzas. 66

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