Desde el mundo abismal que me sustenta te llamo, cuando mi llanto, hélice quebrada, ha parado, de manera que sólo con un hilo de voz te diré: ten piedad.

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Author: Blanca Serrano Roldán
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3 Desde el mundo abismal que me sustenta te llamo, cuando mi llanto, hélice quebrada, ha parado, de manera que sólo con un hilo de voz te diré: ten piedad de mí, mi Dios y Señor.

4 Destierra de mi rostro esta indolencia perenne, despeña de mis manos la ambición de los bienes y hazme huérfano limpio de cualquier ambición hasta que la estructura de mi ser se eternice

5 y pueda descansar bajo el ciprés vertical en las baldías tierras del olvido afectivo donde las cosas muestran su verdad y apellido:

6 como noche, ciudad, escarcha, viento, rocío, y gente, que camina por el mismo camino que lleva a cada quién a su destino final.

7 Desde el mundo abismal que me sustenta te llamo, cuando mi llanto, hélice quebrada, ha parado, de manera que sólo con un hilo de voz te diré: ten piedad de mí, mi Dios y Señor. Destierra de mi rostro esta indolencia perenne, despeña de mis manos la ambición de los bienes y hazme huérfano limpio de cualquier ambición hasta que la estructura de mi ser se eternice y pueda descansar bajo el ciprés vertical en las baldías tierras del olvido afectivo donde las cosas muestran su verdad y apellido: como noche, ciudad, escarcha, viento, rocío, y gente, que camina por el mismo camino que lleva a cada quién a su destino final. Juan Manuel del Río