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2 Deseos y súplicas de un desterrado Automático
3 Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti;
4 no me escondas tu rostro el día de la desgracia.
5 Inclina tu oído hacia mi; cuando te invoco, escúchame en seguida.
6 Que mis días se desvanecen como humo, mis huesos queman como brasas;
7 mi corazón está agostado como hierba, me olvido de comer mi pan;
8 con la violencia de mis quejidos, se me pega la piel a los huesos.
9 Estoy como lechuza en la estepa, como búho entre ruinas;
10 estoy desvelado, gimiendo, como pájaro sin pareja en el tejado.
11 Mis enemigos me insultan sin descanso; furiosos contra mí, me maldicen.
12 En vez de pan, como ceniza, mezclo mi bebida con llanto,
13 por tu cólera y tu indignación, porque me alzaste en vilo y me tiraste;
14 mis días son una sombra que se alarga, me voy secando como la hierba.
15 Tú, en cambio, permaneces para siempre, y tu nombre de generación en generación.
16 Levántate y ten misericordia de Sión, que ya es hora y tiempo de misericordia. […]
17 Los gentiles temerá tu nombre, los reyes del mundo, tu gloria.
18 Cuando el Señor reconstruya Sión, y aparezca en su gloria, […]
19 cuando se reúnan unánimes los pueblos y los reyes para dar culto al Señor. […]
20 Los hijos de tus siervos vivirán seguros, su linaje durará en tu presencia.
21 Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo