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2 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Automático
3 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
4 a pesar de mis gritos, mi oración no te alcanza.
5 Dios mío, de día te grito, y no respondes; de noche, y no me haces caso;
6 Pero yo soy un gusano, no un hombre, vergüenza de la gente, desprecio del pueblo;
7 al verme, se burlan de mí, hacen visajes, menean la cabeza:"acudió al Señor, que lo ponga a salvo; que lo libre si tanto lo quiere".
8 Tú eres quien me sacó del vientre, me tenías confiado en los pechos de mi madre;
9 desde el seno pasé a tus manos, desde el vientre materno tú eres mi Dios.
10 No te quedes lejos, que el peligro está cerca y nadie me socorre.
11 Me acorrala un tropel de novillos, me cercan toros de Basán;
12 abren contra mí las fauces leones que descuartizan y rugen.
13 Estoy como agua derramada, tengo los huesos descoyuntados;
14 mi corazón, como cera, se derrite en mis entrañas;
15 mi garganta está seca como una teja, la lengua se me pega al paladar;
16 me aprietas contra el polvo de la muerte.
17 Me acorrala una jauría de mastines, me cerca una banda de malhechores;
18 me taladran las manos y los pies, puedo contar mis huesos.
19 Ellos me miran triunfantes, se reparten mi ropa, echan a suerte mi túnica.
20 Pero tú, Señor, no te quedes lejos; fuerza mía, ven corriendo a ayudarme.
21 líbrame a mí de la espada, y a mí única vida de la garra del mastín;
22 sálvame de las fauces del león; a éste pobre, de los cuernos del búfalo.
23 Contaré tu fama a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré.
24 Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo