Domingo 7º De Pascua La Ascensión del Señor 28 de Mayo 2017.

1 Domingo 7º De Pascua La Ascensión del Señor 28 de Mayo ...
Author: María José Paula Salinas Maidana
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1 Domingo 7º De Pascua La Ascensión del Señor 28 de Mayo 2017

2 La ascensión de Jesús es un hecho de su vida, que lo narran varios evangelistas y san Lucas de una manera especial al principio de los “Hechos de los Apóstoles”. Pero más que un hecho es un sentido de toda su vida: Si Jesús es Dios que vino a salvarnos, su final, junto con la resurrección, debe terminar en la plena glorificación.

3 Por eso la Ascensión de Jesús va unida a la resurrecciónPor eso la Ascensión de Jesús va unida a la resurrección. Es una consecuencia lógica, como lo es también la venida del Espíritu Santo, aunque Jesús lo prometió de una manera efectiva. Todo ello encierra el capítulo de la glorificación de Jesucristo.

4 La ascensión, aunque es el final de la vida de Jesús, es un indicarnos que Dios es ascensión continua, que la vida debe tender a la alegría. Y sobre todo para nosotros, que la ascensión de Jesús es una fiesta también de esperanza: Porque, si Jesús, que es la Cabeza, fue glorificado, los miembros de su Cuerpo, deben tender a la glorificación.

5 Veamos lo que nos dice hoy la primera lectura, que se lee igual todos los años, pues es la narración que hace san Lucas al principio de los Hechos de los Ap. (1, 1-11).

6 En mi primer libro, querido Teófilo, escribí de todo lo que Jesús fue haciendo y enseñando hasta el día en que dio instrucciones a los apóstoles, que había escogido, movido por el Espíritu Santo, y ascendió al cielo. Se les presentó después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, y, apareciéndoseles durante cuarenta días, les habló del reino de Dios. Una vez que comían juntos, les recomendó: "No os alejéis de Jerusalén; aguardad que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que yo os he hablado. Juan bautizó con agua, dentro de pocos días vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo." Ellos lo rodearon preguntándole: "Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?" Jesús contestó: "No os toca a vosotros conocer los tiempos y las fechas que el Padre ha establecido con su autoridad. Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta los confines del mundo.“ - Dicho esto, lo vieron levantarse, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Mientras miraban fijos al cielo, viéndole irse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: "Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo volverá como le habéis visto marcharse."

7 De hecho Jesús, desde el momento de resucitar, ya estaba en el cielo, que es estar con su Padre y el Espíritu Santo. Por eso algunos dicen que esta escena que narra san Lucas viene a ser como una parábola, pero Dios quiso que fuese algo externo para que los apóstoles entendieran mejor la glorificación de la persona total de Jesús.

8 Viendo la narración que nos hace san Lucas, contemplamos a aquellos dos ángeles que les dicen a los apóstoles que no estén tanto mirando al cielo: Jesús volverá. Pero mientras tanto es hora de trabajar cumpliendo lo que, según nos cuenta san Mateo, fue la última advertencia de Jesús. Veamos el evangelio en este ciclo A:

9 En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús les dijo: "Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo." Mateo 28,16-20

10 Jesús les da a los apóstoles el encargo de hacer discípulos por todo el mundo.Para ello deberán enseñar y congregar comunidades por el bautismo en el nombre de la Trinidad. Para darles ese encargo testimonia su poder recibido de una manera plena “en el cielo y en la tierra”. Por eso merece toda nuestra gloria y en este día merece nuestra aclamación como Señor de cielo y tierra.

11 En el cielo y en la tierra eres tu nuestro Señor,Automático

12 el final de nuestros pasos, la alegría y el dolor.

13 En el cielo y en la tierra eres tu nuestro Señor,

14 el final de nuestros pasos, nuestro bien mayor.Hacer CLICK

15 El hecho de mirar hacia el cielo y de trabajar en la tierra nos presenta una cierta dificultad. Y por eso, muchas veces unos se van a un extremo y otros al otro. Hay personas, que son las menos, que demasiado miran al cielo, como de forma un poco bobalicona, descuidando y quizá despreciando el trabajo que debemos hacer en la tierra para el bien común.

16 Pero son muchos más los que miran demasiado a la tierra, a lo material, descuidando su finalidad más importante, que está en el cielo. La fiesta de la Ascensión nos debe impulsar más a mirar hacia el cielo, donde esperamos tener nuestra patria definitiva.

17 Mirar al cielo significa tender a una renovación, a imitar a Dios que es creación continuada, superación sin límite. Es meta sin límite, pero también es vida creciente. Por eso vivir mirando al cielo significa crecer, llenarnos de aspiraciones cada vez más grandes.

18 Mirar al cielo es vivir en amor, pero un amor que se renueva siempre, que nos libera de toda esclavitud. Dios es energía y dinamismo ascensional; es imán que todo lo atrae y eleva. Ese Dios se manifestó en Jesucristo, que vino a nosotros para hacernos subir.

19 Una de las palabras más hermosas que aparecen en el evangelio es: “arriba” o “levántate”. Así al paralítico postrado, a la mujer encorvada, a la que llora sus pecados, a la niña muerta en su lecho, a la mujer con fiebre, a Pedro que, envuelto en dudas, se hunde en el mar.

20 Todos debemos levantarnosTodos debemos levantarnos. Para poder mirar al cielo con dignidad, primero tendremos que levantarnos de nuestros pecados y marginaciones, como Pedro de su falta de correspon-dencia al amor de Jesús, o como Tomás de sus dudas y orgullo personal.

21 La fiesta de la Ascensión es el final del paso de Jesús por esta tierra, es el remate de su obra restauradora. Había venido a restaurar nuestra imagen deteriorada, a enseñarnos a reconocer la dignidad y el valor de cada persona, a comprometernos en la construcción de un mundo de hermandad, el Reino de Dios.

22 Por todo ello la fiesta de la Ascensión es fiesta de esperanza, pues se nos garantiza la satisfacción de las mejores ansias y de los proyectos más dignos. Nos impulsa a una esperanza que no tiene límites, porque esos límites están en Dios, en el cielo.

23 La Ascensión nos impulsa a mirar siempre más al cielo, pero sin separarnos de la tierra, teniendo los pies en la tierra. Y esto es lo difícil. Podríamos decir que para nuestras fuerzas solas es imposible. Pero tenemos la ayuda de Jesús. Pero ¿no se fue al cielo? Se fue, pero se quedó, de modo que la ausencia quedó superada por su presencia.

24 Jesús se marcha al Padre, pero se queda con nosotrosJesús se marcha al Padre, pero se queda con nosotros. Hay una ausencia corporal, pero no real. Hoy el evangelio termina con las últimas palabras o el último gran mensaje de Jesús antes de subir al cielo: “sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo." Y sabemos que está con nosotros de muchas maneras.

25 Hay un himno de “laudes” en que nos dice Jesús que nos quiere tanto que, aunque se va, no se olvida de nosotros sino que está tan cercano que nos ayuda para que podamos conseguir su “presencia viva”.

26 No; yo no dejo la tierra. No; yo no olvido a los hombres.Automático

27 Aquí, yo he dejado la guerra; arriba, están vuestros nombres.

28 ¿Qué hacéis mirando al cielo, varones, sin alegría?

29 Lo que ahora parece un vuelo ya es vuelta y es cercanía.

30 El gozo es mi testigo, la paz, mi presencia viva.

31 Que, al irme, se va conmigola cautividad cautiva.

32 No; yo no dejo la tierra. No; yo no olvido a los hombres.

33 Aquí, yo he dejado la guerra; arriba, están vuestros nombres.Hacer CLIC

34 Jesús está entre nosotros, pero hay que descubrirleJesús está entre nosotros, pero hay que descubrirle. Esta nueva presencia no es tangible ni visible, pero sí es real y reconfortante. Y tiene más ventajas: pues la presencia corporal es limitada y externa. Esta presencia de ahora es más íntima y espiritual y más duradera. Es el amigo invisible que nos acompaña siempre.

35 Cuando se ha mirado mucho a Jesús con amor, ¡Qué diferente parece la tierra! Se piensa que cuando los apóstoles volvían del monte donde habían estado contemplando a Jesús por última vez, mirarían la tierra de diferente manera!

36 Cuando uno mira bastante, con amor, al cielo, que no significa mirar a las nubes sino al fondo del alma donde está Jesús, acaba por mirar a las cosas con los ojos de Jesús. Ello significa hacer de todas las relaciones y necesidades, de todo lo de aquí abajo, como un paso para ir a cielo.

37 La fiesta de la Ascensión nos enseña también que somos caminantes que vamos hacia el cielo. Hay muchas personas que intentan instalarse aquí, como si esta tierra fuese el final o el último escenario de nuestra existencia. Pero nuestra patria final es el cielo; aquí debemos actuar caminando o corriendo hacia la verdadera meta.

38 Nos hallamos aquí en este mundo: este mundo que tu amor nos dio.Automático

39 Mas la meta no está en esta tierra: Es un cielo que está más allá.

40 Somos peregrinos que vamos hacia el cielo,

41 La fe nos ilumina, nuestro destino no se halla aquí.

42 La meta está en lo eterno, nuestra patria es el cielo.

43 La esperanza nos guía y el amor nos hará llegar.Hacer CLIC

44 Todo esto nos quiere decir hoy san Pablo en la 2º lectura: Cristo no sólo resucitó, sino que está en el cielo sentado a la derecha, que significa teniendo la dignidad de Dios. Pero esa es la “herencia de los santos”, o seguidores de Jesús, ya que formamos un Cuerpo con Él. Y esa es nuestra esperanza. Efesios 1,17-23

45 Hermanos: Que el Dios de nuestro Señor Jesu-cristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para nosotros, los que creemos, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resuci-tándolo de entre los muertos y sentándolo a la derecha en el cielo, por encima de todo principado, potestad, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no sólo en este mundo, sino en el futuro. Y todo lo puso bajo sus pies, y lo dio a la Iglesia como cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que lo acaba todo en todos.

46 Estas palabras de san Pablo son las de un hombre enamorado de su fe, entusiasmado con Dios a quien ha conocido profundamente. El descubrimiento de Cristo le produjo a san Pablo tal felicidad que no puede guardarla sólo para sí.

47 Si Jesús ha ido al cielo, es para que nosotros miremos a esa ciudad llena de gloria y felicidad, donde está Jesús esperándonos. Jesús está en el cielo velando por nosotros, para que nosotros, viviendo aquí, le busquemos y le encontremos con los hechos de vida.

48 Y vamos subiendo al cielo: cuando uno es capaz de sonreír al que le resulta antipático, o cuando es capaz de compartir el dinero y otras cosas, cuando uno actúa con justicia aunque nadie nos vea, cuando uno no se aprovecha de la necesidad del prójimo aunque pueda hacerlo, cuando uno no miente aunque pudiera encontrar ganancia con la mentira.

49 Terminamos recordando que este irse Jesús al cielo, aunque se quede, en las personas que han intimado mucho con Él tiene como un deje de tristeza o más bien de nostalgia. Así podríamos considerar el ánimo de los apóstoles al recordar los ratos de intimidad con Él. ¡Cuánto darían por verle otra vez!

50 Así lo han sentido muchos santos, que han intimado con Jesús, hasta decirle: “Muero porque no muero”. Así nos dice el himno de “vísperas” de esta fiesta, que es una poesía muy famosa de Fray Luis de León:

51 ¿Y dejas, Pastor santo, tu grey en este valle hondo, oscuro,Automático

52 con soledad y llanto; y tú, rompiendo el puro aire,

53 ¿te vas al inmortal seguro?

54 Los antes bienhadados, los ahora tristes y afligidos,

55 a tus pechos criados, de ti desposeídos,

56 ¿a dó convertirán ya sus sentidos?

57 ¿Qué mirarán los ojos que vieron de tu rostro la hermosura, que no les sea enojos? 

58 Quien oyó tu dulzura, ¿qué no tendrá por sordo y desventura?

59 Aqueste mar turbado, ¿quién le pondrá ya freno? ¿Quién concierto

60 al viento fiero, airado? Estando tú encubierto,

61 ¿Qué norte guiará la nave al puerto?

62 ¡Ay!, nube, envidiosa aun deste breve gozo, ¿qué te aquejas?

63 ¿Dó vuelas presurosa? ¡Cuán rica tu te alejas!

64 ¡Cuán pobres y cuán ciegos, ay, nos dejas!

65 ¿Qué mirarán los ojos que vieron de tu rostro la hermosura,

66 que no les sea enojos? Quien oyó tu dulzura

67 Que podamos estar con Jesús y María en el cielo.AMÉN