1 Domingo de Ramos
2 En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.Amén. La gracia de nuestro Señor Jesucristo,el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén con todos vosotros Y con tu espíritu. Hermanos: para celebrar dignamente estos sagrados
3 misterios, reconozcamos nuestrospecados. Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante vosotros, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
4 Por eso ruego a santa María, siempre Virgen,a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos, que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor. Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
5 Amén. Señor, ten piedad. Cristo, ten piedad.
6 ORACIÓN COLECTA Dios todopoderoso y eterno, tu quisiste que nuestro Salvador se hiciese hombre y muriese en la cruz, para mostrar al género humano el ejemplo de una vida sumisa a tu voluntad; concédenos que las enseñanzas de su pasión nos sirvan de testimonio y que un día
7 participemos en su gloriosa resurrección.Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amen.
8 Lectura del libro de IsaíasEL Señor Dios me ha dado una lengua de discípulo; para saber decir al abatido una palabra de aliento. Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los discípulos. El Señor Dios me abrió el oído; yo no resistí ni me eché atrás.
9 Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, las mejillas a los que mesaban mi barba;no escondí el rostro ante ultrajes y salivazos. El Señor Dios me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado. Palabra de Dios
10 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
11 Al verme, se burlan de mí, hacen visajes, menean la cabeza: Acudió al Señor, que lo ponga a salvo; que lo libre, si tanto lo quiere
12 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
13 Me acorrala una jauría de mastines,me cerca una banda de malhechores; me taladran las manos y los pies, puedo contar mis huesos
14 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
15 Se reparten mi ropa, echan a suertes mi túnica. Pero tú, Señor, no te quedes lejos; fuerza mía, ven corriendo a ayudarme
16 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
17 Contaré tu fama a mis hermanos,en medio de la asamblea te alabaré. Fieles del Señor, alabadlo; linaje de Jacob, glorificadlo; tenedlo, linaje de Israel
18 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
19 Lectura de Carta del apóstol San Pablo a los Filipenses.CRISTO Jesús, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios; al contrario, se despojó de sí mismo tomando la condición de esclavo, hecho semejante a los hombres. Y así, reconocido como hombre por su presencia, se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la
20 muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobre todo y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre. Palabra de Dios
21 Lectura del santo Evangelio según San MateoC. EN aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso: «¿Qué estáis dispuestos a darme si os lo entrego?». Ellos se ajustaron con él en treinta monedas de plata. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia
22 para entregarlo. C. El primer día de los Ácimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: S. ¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?». C. Él contestó: + «Id a la ciudad, a casa de quien vosotros sabéis, y decidle: “El Maestro dice: mi hora está cerca;
23 voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos”». Cvoy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos”». C. Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua. C. Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo: + «En verdad os digo que uno de vosotros me va a entregar». C. Ellos muy entristecidos, se pusieron
24 a preguntarle uno tras otro S. «¿Soy yo acaso, Señor. ». Ca preguntarle uno tras otro S. «¿Soy yo acaso, Señor?». C. Él respondió: + «El que ha metido conmigo la mano en la fuente, ese me va a entregar. El Hijo del hombre se va como está escrito de él; pero, ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado!, ¡más le valdría a ese hombre no haber nacido!».
25 C. Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar: SC. Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar: S. «¿Soy yo acaso, Maestro?». C. Él respondió: + «Tú lo has dicho». C. Mientras comían, Jesús tomó pan y, después de pronunciar la bendición, lo partió, lo dio a los discípulos y les dijo: + «Tomad, comed: esto es mi cuerpo». C. Después tomó el cáliz, pronunció la
26 acción de gracias y dijo: + «Bebed todos; porque esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados. Y os digo que desde ahora ya no beberé del fruto de la vid hasta el día que beba con vosotros el vino nuevo en el reino de mi Padre». C. Después de cantar el himno salieron para el monte de los Olivos.
27 C. Entonces Jesús les dijo: + «Esta noche os vais a escandalizar todos por mi causa, por- que está escrito: “Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas del rebaño”. Pero cuando resucite, iré delante de vosotros a Galilea». C. Pedro replicó: S. «Aunque todos caigan por tu causa, yo jamás caeré».
28 C. Jesús le dijo: + «En verdad te digo que esta noche, antes de que el gallo cante, me negarás tres veces». C. Pedro le replicó: S. «Aunque tenga que morir contigo, no te negaré». C. Y lo mismo decían los demás discípulos.
29 C. Entonces Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y dijo a los discípulos: + «Sentaos aquí, mientras voy allá a orar». C. Y llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a sentir tristeza y angustia. Entonces les dijo: + «Mi alma está triste hasta la muerte;
30 quedaos aquí y velad conmigo».C. Y adelantándose un poco cayó rostro en tierra y oraba diciendo: + «Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz. Pero no se haga como yo quiero, sino como quieres tú». C. Y volvió a los discípulos y los encontró dormidos. Dijo a Pedro: + «¿No habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad para no caer en
31 la tentación, pues el espíritu está pronto, pero la carne es débil». Cla tentación, pues el espíritu está pronto, pero la carne es débil». C. De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo: + «Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad». C. Y viniendo otra vez, los encontró dormidos, porque sus ojos se cerraban de sueño. Dejándolos de nuevo, por
32 tercera vez oraba repitiendo las mismas palabrastercera vez oraba repitiendo las mismas palabras. Volvió a los discípulos, los encontró dormidos y les dijo: + «Ya podéis dormir y descansar. Mirad, está cerca la hora y el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levantaos, vamos! Ya está cerca el que me entrega».
33 C. Todavía estaba hablando, cuando apareció Judas, uno de los Doce, acompañado de un tropel de gente, con espadas y palos, enviado por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. El traidor les había dado esta contraseña: S. «Al que yo bese, ese es: prendedlo». C. Después se acercó a Jesús y le dijo:
34 S. «¡Salve, Maestro. ». C. Y lo besóS. «¡Salve, Maestro!». C. Y lo besó. Pero Jesús le contestó: + «Amigo, ¿a qué vienes?». C. Entonces se acercaron a Jesús y le echaron mano y lo prendieron. Uno de los que estaban con él agarró la espada, la desenvainó y de un tajo le cortó la oreja al criado del sumo sacerdote. Jesús le dijo:
35 + «Envaina la espada; que todos los que empuñan espada, a espada morirán. ¿Piensas tú que no puedo acudir a mi Padre? Él me mandaría enseguida más de doce legiones de ángeles. ¿Cómo se cumplirían entonces las Escrituras que dicen que esto tiene que pasar?». C. Entonces dijo Jesús a la gente:
36 + «¿Habéis salido a prenderme con espadas y palos como si fuera un bandido? A diario me sentaba en el templo a enseñar y, sin embargo, no me prendisteis. Pero todo esto ha sucedido para que se cumplieran las Escrituras de los profetas». C. En aquel momento todos los discípulos lo abandonaron y huyeron.
37 C. Los que prendieron a Jesús lo condujeron a casa de Caifás, el sumo sacerdote, donde se habían reunido los escribas y los ancianos. Pedro lo seguía de lejos hasta el palacio del sumo sacerdote y, entrando dentro, se sentó con los criados para ver cómo terminaba aquello. Los sumos sacerdotes y el Sanedrín en pleno buscaban un falso testimonio
38 contra Jesús para condenarlo a muerte y no lo encontraban, a pesar de los muchos falsos testigos quecomparecían. Finalmente, comparecieron dos que declararon: S. «Este ha dicho: “Puedo destruir el templo de Dios y reconstruirlo en tres días”». C. El sumo sacerdote se puso en pie y le dijo:
39 S. ¿No tienes nada que responderS. ¿No tienes nada que responder? ¿Qué son estos cargos que presentan contra ti?». C. Pero Jesús callaba. Y el sumo sacerdote le dijo: S. «Te conjuro por el Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios». C. Jesús le respondió: + «Tú lo has dicho. Más aún, yo os
40 digo: desde ahora veréis al Hijo del hombre sentado a la derecha del Poder y que viene sobre las nubes del cielo». C. Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras diciendo: S. «Ha blasfemado. ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acabáis de oír la blasfemia. ¿Qué decidís?». C. Y ellos contestaron:
41 S. «Es reo de muerte». C. Entonces le escupieron a la cara y lo abofetearon; otros lo golpearon diciendo: S. «Haz de profeta, Mesías; dinos quién te ha pegado». C. Al hacerse de día, todos los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron para preparar la condena a muerte de Jesús. Y, atándolo, lo
42 llevaron y lo entregaron a Pilato, el gobernador. Cllevaron y lo entregaron a Pilato, el gobernador. C. Entonces Judas, el traidor, viendo que lo habían condenado, se arrepintió y devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y ancianos diciendo: S. «He pecado entregando sangre inocente». C. Pero ellos dijeron:
43 S. «¿A nosotros qué. ¡Allá tú. ». CS. «¿A nosotros qué? ¡Allá tú!». C. Él, arrojando las monedas de plata en el templo, se marchó; y fue y se ahorcó. Los sacerdotes, recogiendo las monedas de plata, dijeron: S. «No es lícito echarlas en el arca de las ofrendas, porque son precio de sangre». C. Y, después de discutirlo, compraron con ellas el Campo del Alfarero para
44 cementerio de forasteroscementerio de forasteros. Por eso aquel campo se llama todavía «Campo de Sangre». Así se cumplió lo dicho por medio del profeta Jeremías: «Y tomaron las treinta monedas de plata, el precio de uno que fue tasado, según la tasa de los hijos de Israel, y pagaron con ellas el Campo del Alfarero, como me lo había ordenado el Señor».
45 C. Jesús fue llevado ante el gobernador, y el gobernador le preguntó: S. «¿Eres tú el rey de los judíos?». C. Jesús respondió: + «Tú lo dices». C. Y, mientras lo acusaban, los sumos sacerdotes y los ancianos no contestaba nada. Entonces Pilato le preguntó:
46 S. «¿No oyes cuántos cargos presentan contra ti. ». CS. «¿No oyes cuántos cargos presentan contra ti?». C. Como no contestaba a ninguna pregunta, el gobernador estaba muy extrañado. Por la fiesta, el gobernador solía liberar un preso, el que la gente quisiera. Tenía entonces un preso famoso, llamado Barrabás. Cuando la gente acudió, dijo Pilato: S. «¿A quién queréis que os suelte, a
47 Barrabás o a Jesús, a quien llaman el Mesías. ». CBarrabás o a Jesús, a quien llaman el Mesías?». C. Pues sabía que se lo habían entregado por envidia, Y, mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó a decir: S. «No te metas con ese justo porque esta noche he sufrido mucho soñando con él». C. Pero los sumos sacerdotes y los
48 ancianos convencieron a la gente para que pidieran la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús. El gobernador preguntó: S. «¿A cuál de los dos queréis que os suelte?». C. Ellos dijeron: S. «A Barrabás». C. Pilato les preguntó: S. ¿Y qué hago con Jesús, llamado el
49 Mesías. ». C. Contestaron todos: S. «Sea crucificado». CMesías?». C. Contestaron todos: S. «Sea crucificado». C. Pilato insistió: S. «Pues, ¿qué mal ha hecho?». C. Pero ellos gritaban más fuerte: S. «¡Sea crucificado!». C. Al ver Pilato que todo era inútil y que, al contrario, se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las
50 manos ante la gente, diciendo: S. «¡Soy inocente de esta sangremanos ante la gente, diciendo: S. «¡Soy inocente de esta sangre. Allá vosotros!». C. Todo el pueblo contestó: S. «¡Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!». C. Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran.
51 C. Entonces los soldados del gobernador se llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la cohorte: lo desnudaron y le pusieron un manto de color púrpura y, trenzando una corona de espinas, se la ciñeron a la cabeza y le pusieron una caña en la mano derecha. Y, doblando ante él la rodilla, se burlaban de él diciendo:
52 C. Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo forzaron a llevar su cruz. Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota (que quiere decir lugar de «la Calavera»), le dieron a beber vino mezclado con hiel; él lo probó, pero no quiso beberlo. Después de crucificarlo, se repartieron su ropa echándola a suertes y luego se sentaron a
53 custodiarlo. Encima de la cabeza colocaron un letrero con la acusación: «Este es Jesús, el rey de los judíos». Crucificaron con él a dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda. C. Los que pasaban, lo injuriaban, y, meneando la cabeza, decían: S. «Tú que destruyes el templo y lo reconstruyes en tres días, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, baja de la
54 cruz». C. Igualmente los sumos sacerdotes con los escribas y los ancianos se burlaban también diciendo: S. «A otros ha salvado y él no se puede salvar. ¡Es el Rey de Israel!, que baje ahora de la cruz y le creeremos. Confió en Dios, que lo libre si es que lo ama, pues dijo: «Soy Hijo de Dios”». C. De la misma manera los bandidos
55 que estaban crucificados con él lo insultaban.C. Desde la hora sexta hasta la hora nona vinieron tinieblas sobre toda la tierra. A la hora nona, Jesús gritó con voz potente: + «Elí, Elí, lemá sabaqtaní?». C. (Es decir: + «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»).
56 C. Al oírlo algunos de los que estaban allí dijeron: SC. Al oírlo algunos de los que estaban allí dijeron: S. «Está llamando a Elías». C. Enseguida uno de ellos fue corriendo, cogió una esponja empapada en vinagre y, sujetándola en una caña, le dio de beber. Los demás decían: S. «Dejadlo, a ver si viene Elías a salvarlo».
57 C. Jesús, gritando de nuevo con voz potente, exhaló el espírituC. Jesús, gritando de nuevo con voz potente, exhaló el espíritu. Todos se arrodillan, y se hace una pausa.
58 C. Entonces el velo del templo se rasgó en dos de arriba abajo; la tierra tembló, las rocas se resquebrajaron, las tumbas se abrieron y muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron y, saliendo de las tumbas después que él resucitó, entraron en la ciudad santa y se aparecieron a muchos. El centurión y sus hombres, que
59 custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba, dijeron aterrorizados: S. «Verdaderamente este era Hijo de Dios». C. A la mañana siguiente, pasado el día de la Preparación, acu- dieron en grupo los sumos sacerdotes y los fariseos a Pilato y le dijeron: S. «Señor, nos hemos acordado de que
60 aquel impostor estando en vida anunció: «A los tres días resucitaré”aquel impostor estando en vida anunció: «A los tres días resucitaré”. Por eso ordena que vigilen el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vayan sus discípulos, se lleven el cuerpo y digan al pueblo: “Ha resucitado de entre los muertos”. La última impostura sería peor que la primera». C. Pilato contestó:
61 S. «Ahí tenéis la guardia: id vosotros y asegurad la vigilancia como sabéis». C. Ellos aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y colocando la guardia. Palabra del Señor.
62 HOMILÍA
63
64 CREDO
65 Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierraCreo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo su único Hijo Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo. Nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y
66 sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, todopoderoso. Desde allí va a venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia católica la comunión de los santos, el perdón de los pecados,
67 la resurrección de la carne y la vida eterna.Amén
68 ORACIÓN DE LOS FIELES
69 Oremos a Dios, autor de nuestra salvación, y, sabiendo que Jesús es el que viene en su nombre para salvarnos de la muerte y del pecado, digámosle: -Te rogamos, óyenos.
70 Por la Iglesia; para que en la pasión y muerte de Cristo descubra su amor por los hombres, y en su resurrección encuentre la fuerza que necesita para anunciarlo. Oremos. -Te rogamos, óyenos.
71 Por los cristianos: para que durante esta semana nos adentremos en el Corazón de Cristo y se nos conceda descubrir el amor infinito de Dios. Oremos. -Te rogamos, óyenos.
72 Por los que no tienen fe, por los que se sienten tentados, por los enfermos y los pobres; para que el Señor Jesús sea su consuelo y su liberación. Oremos. -Te rogamos, óyenos.
73 Por los que llevan en sus vidas las marcas de la pasión de Cristo: para que como él den sentido a sus sufrimientos y con él sean redentores de la humanidad. Oremos. -Te rogamos, óyenos.
74 Dios y salvador del mundo, escucha nuestras súplicas confiadas y haz que la contemplación de los misterios de nuestra redención nos haga más sensibles a tu voz, que nos llama a la santidad y al compromiso con los pobres y necesitados. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
75 LITURGIA DE LA EUCARISTÍA
76 Bendito seas, Señor, Dios del universo,por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida. Bendito seas por siempre, Señor.
77 Bendito seas, Señor, Dios del universo,por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación. Bendito seas por siempre, Señor.
78 Orad, hermanos, para que este sacrificio, mío y vuestro, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.
79 ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDASPor la pasión de tu Hijo sé propicio a tu pueblo, Señor, y concédenos, por esta celebración que actualiza el único sacrificio de Jesucristo, la misericordia que no merecen nuestros pecados . Por Jesucristo nuestro Señor.
80 El Señor esté con vosotros.Y con tu espíritu. Levantemos el corazón. Lo tenemos levantado hacia el Señor. Demos gracias al Señor, nuestro Dios. Es justo y necesario.
81 En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro. El cual, siendo inocente, se entregó a la muerte por los pecadores, y aceptó la injusticia de ser contado entre los criminales.
82 De esta forma, al morir, destruyó nuestra culpa, y, al resucitar, fuimos justificados.Por eso, te alaban los ángeles y los arcángeles, proclamando sin cesar:
83 Santo, Santo, Santo es el Señor,Dios del Universo. Llenos están el cielo y la tierra de su gloria. Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor.
84 Santo eres en verdad, Señor,fuente de toda santidad; por eso te pedimos que santifiques estos dones con la efusión de tu Espíritu, de manera que sean para nosotros Cuerpo y Sangre de Jesucristo, nuestro Señor. El cual, cuando iba a ser entregado a su Pasión, voluntariamente
85 aceptada, tomó pan; dándote gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo:TOMAD Y COMED TODOS DE EL, PORQUE ESTO ES MI CUERPO, QUE SERÁ ENTREGADO POR VOSOTROS.
86 Del mismo modo, acabada la cena,tomó el cáliz, y, dándote gracias de nuevo, lo pasó a sus discípulos, diciendo: TOMAD Y BEBED TODOS DE EL, PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE, SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA, QUE SERÁ DERRAMADA POR VOSOTROS Y POR MUCHOS
87 PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS. HACED ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.Éste es el Sacramento de nuestra fe. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. !Ven, Señor Jesús!
88 Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo, te ofrecemos el pan de vida y el cáliz de salvación, y te damos gracias porque nos haces dignos de servirte en tu presencia. Te pedimos, humildemente, que el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos participamos
89 del Cuerpo y Sangre de Cristo.Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra; y reunida aquí en el domingo, día en que Cristo ha vencido a la muerte y nos ha hecho partícipes de su vida inmortal; y con el Papa Francisco, con nuestro Obispo Casimiro y todos los pastores que cuidan de tu
90 pueblo, llévala a su perfección por la caridad.Acuérdate también de nuestros hermanos que durmieron en la esperanza de la resurrección, y de todos los que han muerto en tu misericordia, admítelos a contemplar la luz de tu rostro. Ten misericordia de todos nosotros, y así, con María, la Virgen, Madre de
91 Dios, su esposo san José, los apóstoles y cuantos vivieron en tu amistad a través de los tiempos, merezcamos, por tu Hijo Jesucristo, compartir la vida eterna y cantar tus alabanzas.
92 Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.
93 Llenos de alegría por ser hijos de Dios, digamos confiadamente la oración que Jesús nos enseñó:Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
94 Danos hoy nuestro pan de cada día;perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
95 Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.
96 Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: "La paz os dejo, mi paz os doy"; no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad.
97 Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.Amén. La paz del Señor esté siempre con vosotros. Y con tu espíritu. Podéis daros fraternalmente la paz.
98 Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,ten piedad de nosotros. danos la paz.
99 Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.Dichosos los invitados a la cena del Señor. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme. El Cuerpo de Cristo. Amén.
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101 ORACIÓN Fortalecidos con tan santos misterios, te dirigimos esta súplica, Señor: del mismo modo que la muerte de tu Hijo nos ha hecho esperar lo que nuestra fe nos promete, que su resurrección nos alcance la plena posesión de lo que anhelamos. Por Jesucristo Nuestro Señor.
102 El Señor esté con vosotros.Y con tu espíritu. La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros. Amén. Podéis ir en paz. Demos gracias a Dios.
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