1 Dra. Lucía Gallego Instituto de Psiquiatría y Salud MentalCEREBRO Y MENTE Dra. Lucía Gallego Instituto de Psiquiatría y Salud Mental
2 Agradecimientos Prof. JM Giménez AmayaCatedrático de Anatomía y Embriología
3 EL HOMBRE COMO REALIDAD DUALDesde la prehistoria, el ser humano se ha entendido a sí mismo como una realidad dual: Vida actual - vida imaginada después de la muerte Cuerpo- voluntad,. Es a esta dualidad del ser humano a lo que se refiere en primera instancia el problema mente-cuerpo. Cabe señalar (Martínez-Freire, 2002: ) que, desde la prehistoria, el ser humano se ha entendido a sí mismo como una realidad dual, al menos empleando dos argumentos distintos. Por un lado, puede distinguir entre su vida actual y una vida imaginada después de la muerte en la que podría sobrevivir algo de su naturaleza. Y por otro lado, puede distinguir entre su cuerpo, en medio de otros cuerpos, y su voluntad, que puede sentirse ajena a su propio cuerpo e incluso insatisfecha con él. Al menos este dualismo entre lo que somos y lo que seremos o podríamos ser es algo presente en el ser humano desde que es homo sapiens. Las más primitivas religiones y los mitos más antiguos dan testimonio de esta idea del ser humano como realidad dual. Es a esta dualidad apercibida o imaginada del ser humano a lo que se refiere en primera instancia el problema mente-cuerpo. Sin embargo, actualmente podemos distinguir tres formulaciones diferentes de tal problema, las cuales inciden en un aspecto u otro del mismo según el contexto de su propia formulación. Tales formulaciones son la religiosa, la filosófica y la que aparece como propiamente científica (aunque no exenta de facetas filosóficas).
4 LA FORMULACIÓN RELIGIOSA entiende que la dualidad es entre cuerpo y alma, es decir, entre lo que tenemos de común con las realidades materiales de este mundo y nuestra alma o espíritu en cuanto realidad inmaterial y distinta de este mundo. La formulación religiosa del problema mente-cuerpo entiende que la dualidad es entre cuerpo y alma, es decir, entre lo que tenemos de común con las realidades materiales de este mundo y nuestra alma o espíritu en cuanto realidad inmaterial y distinta de este mundo. Cabe llamar a esta formulación del problema “el problema de San Agustín”, ya que este santo experimentó como pocas personas el enfrentamiento doloroso entre las pasiones de su cuerpo y el anhelo de inmortalidad y paz de su alma.
5 LA FORMULACIÓN FILOSÓFICA entiende que la dualidad se da entre el cuerpo, que es público, observable por los demás y sometido a las leyes físicas, y la mente o pensamiento, que es una realidad privada, observable sólo por ella misma y en apariencia no sometida a las leyes físicas A su vez, la formulación filosófica tradicional del problema mente-cuerpo entiende que la dualidad se da entre el cuerpo, que es público, observable por los demás y sometido a las leyes físicas, y la mente o pensamiento, que es una realidad privada, observable sólo por ella misma y en apariencia no sometida a las leyes físicas. Cabe denominar a esta formulación del problema “el problema de Descartes”, ya que, como veremos, fue René Descartes quien, al defender la radical diferencia entre extensión corporal y pensamiento inextenso, dejó planteadas las dificultades para explicar las relaciones que, por otra parte, todos podemos experimentar entre mente y cuerpo, como cuando deseamos mover nuestro cuerpo y éste se mueve.
6 LA FORMULACIÓN CIENTÍFICA entiende que la dualidad se da, o se daría, entre el cerebro (o bien el sistema nervioso central) y la mente. Esto es, la dualidad se refiere al cerebro, en cuanto órgano del cuerpo que recibe la información del ambiente, la procesa y produce respuestas adecuadas, y la mente, en cuanto el conjunto de las distintas clases de procesamiento de información. Finalmente, hay una formulación científica del problema mente-cuerpo, que no está libre de aspectos filosóficos. Para tal formulación la dualidad se da, o se daría, entre el cerebro (o bien el sistema nervioso central) y la mente. Esto es, la dualidad se refiere al cerebro, en cuanto órgano del cuerpo que recibe la información del ambiente, la procesa y produce respuestas adecuadas, y la mente, en cuanto el conjunto de las distintas clases de procesamiento de información. Tal es el problema mente-cerebro, en el que se discute si los procesos mentales (tal como los estudia la psicología) se identifican o no con los procesos cerebrales (tal como los estudia la neurociencia). Cabe llamar a esta formulación del problema “el problema de Penfield”, ya que fue Wilder Penfield, célebre neurocirujano americano, uno de los científicos más destacados en el estudio de las relaciones entre mente y cerebro.
7 PROBLEMA MENTE –CEREBRO EN LA HISTORIA DEL PENSAMIENTOHa sido una constante en la historia de la filosofía Todos los grandes filósofos se han preguntado cómo el cuerpo humano puede desempeñar actividades que, al menos aparentemente, trascienden lo puramente material. La cuestión ha vuelto a avivarse en nuestros días dado el espectacular avance de la Neurobiología.
8 HISTORIA DEL PENSAMIENTO 427-370 a.C.PLATON Filósofo y fundador de la Academia de Atenas, relaciona el cerebro con las funciones superiores del hombre. Se considera el primero en realizar la distinción entre mente y cuerpo. La solución platónica ha sido considerada como dualista. Para el filósofo griego, la mente se relaciona con el mundo de las ideas eternas e inmutables y pertenece por ello, a ese orden. El cuerpo, por su parte, se inscribe en el mundo sensible, inestable y perecedero
9 384-322 a. C ARISTOTELES Crítica al dualismo de PlatónNoción de la vida como principio unitario del ser vivo Unidad sustancial de alma y cuerpo El alma es el principio vital del cuerpo. Alma y cuerpo son principios distintos pero inseparables Problema: No se resuelve por completo el dualismo: Como un principio inmaterial y por consiguiente inmortal, se relaciona con un cuerpo corruptible.
10 d. C AVICENA Uno de los principales difusores del pensamiento aristotélico en el medievo de Occidente. Gran influjo sobre Santo Tomas de Aquino, Buenaventura o Duns Escot. Acepta en su obre que el cerebro es el órgano implicado en el conocimiento y afectividad humana.
11 1225-1274 d.C TOMAS DE AQUINO Defiende la inmortalidad del almaLa potencia intelectiva se ejerce gracias a un principio que trasciende lo puramente orgánico Deja claro que el principio intelectual es individual
12 1596-1650 DESCARTES Plantea un nuevo dualismoPara él la conciencia y el cuerpo son irreductibles. No logra explicar como se relacionan el ámbito mental con el corporal. Este planteamiento le lleva a considerar el cuerpo como una maquina, es decir, como un conjunto de procesos materiales que no se distingue de cualquier artefacto que puedan crear los hombres,
13 Siglos XVIII y XIX El idealismo se convierte en la filosofía dominante en el S. XIX con Hegel como su máximo representante. Este pretende dar una explicación filosófica absoluta de la realidad partiendo de la conciencia. De este modo el mundo empírico y material queda relegado solamente a un momento provisonal del proceso dialéctico que culmina con el Saber Absoluto
14 Finales del S.XIX y principios del S. XXCon la crisis del idealismo, entra en escena el positivismo y con él la creencia de que nuestro saber se reduce a la ciencia empírica. Este saber tiende a marginar la conciencia, porque esta escapa a la experimentación. Es esta situación la que explica que tomaran gran fuerza tesis como el psicologismo, para el cual la actividad mental debía explicarse como una consecuencia del funcionamiento del cerebro. Augusto Comte
15 Una de las respuestas más contundentes al psicologismo procedió del matemático y filósofo Edmund Husserl . Si como sostiene el psicologismo todo contenido semántico es relativo a la configuración del sistema nervioso, la propia teoría psicologista depende de la constitución del cerebro de aquel que la defiende y, por tanto, su verdad será absolutamente subjetiva. Según Husserl, lo propio de una teoría científica en no tener que decidir arbitrariamente las condiciones de verdad, como hace el psicologismo
16 S. XX A lo largo del S. XX ha nacido y madurado la Filosofía de la Mente en el seno de la tradición anglosajona, de corte empirista. Esta filosofía centra su estudio en los problemas lógicos y en el análisis del lenguaje, así como en la aplicación de dichos estudios a la discusión del problema “mente-cerebro” La Filosofía de la Mente es una rama de la filosofía que trata los problemas conceptuales que surgen al estudiar la mente. En especial, los filósofos de la mente estudian la naturaleza de los fenómenos mentales tales como: la consciencia, la sensación, la percepción, el razonamiento, el deseo, la intencionalidad, la decisión, las creencias, la imaginación y la memoria. Explora la relación que existe entre el mundo físico y el mundo mental, entre la mente y el cerebro, y temas relacionados como la voluntad libre, el determinismo y la causalidad mental.
17 Hechos notables en la historia de la neurociencia1664: Thomas Willis medico británico ha sido reconocido como el fundador de la Neurociencia Moderna. Sus trabajos en investigación completan con gran acierto el conocimiento que se tenía hasta su época de la organización del SN. El año 1664 publica el tratado sobre anatomía cerebral. Sin embargo, lo que me gustaría resaltar aquí es que este autor se planteó de forma muy radical el estudio de la mente en el cerebro humano. Muy influenciado por los escritos del filósofo René Descartes, se interesó en particular por las implicaciones de la filosofía cartesiana en la comprensión de los trastornos mentales. Según la doctrina cartesiana, el espíritu, como realidad simple, no podía ser la sede de la enfermedad mental, sino que ésta debía encontrarse en algún lugar del cuerpo al que se encuentra unida. Con estas premisas, Willis se adentra, con audaces investigaciones, en una prodigiosa búsqueda causal del trastorno mental en el cerebro del hombre. De hecho, es el primer científico que intentó asignar determinadas funciones mentales a áreas concretas del cerebro. En este momento, sin embargo, queremos incidir en una de sus más meritorias aportaciones: su gran capacidad interdisciplinar. Como miembro de la Oxford Philosophical Society, nuestro autor está en permanente contacto y discusión con otros profesores de disciplinas humanísticas, aspecto éste que le permitió conocer de primera mano el pensamiento filosófico de su tiempo, poniéndole en las mejores condiciones a la hora de intentar dar una mayor coherencia a sus propias investigaciones neurobiológicas En el siglo XIX comienzan a darse gran importancia a los estudios anatomo-clínicos de las funciones cerebrales. Estos estudios se enmarcan dentro del esfuerzo por superar al dilema entre localizacionistas (quienes sostienen que es posible atribuir las funciones cerebrales a áreas específicas del cerebro) y los antilocalizacionistas (que afirman lo contrario). Pese a que el debate persiste en nuestros días, el peso de las pruebas y estudios realizados sobre el cerebro, parece indicar que la razón está del lado de los localizacionistas. La primera prueba a favor de la posibilidad de atribuir funciones mentales a áreas cerebrales determinadas apareció a raíz de un singular accidente: Phineas P. Gage (1823 – 21 de mayo, 1861) fue un obrero de ferrocarriles, quien debido a un accidente sufrió daños severos en el cerebro en 1848, específicamente en parte del lóbulo frontal. Una barra de hierro, entró a su cráneo por la mejilla izquierda y salió por la parte superior tras atravesar el cortex cerebral anterior. Gage sufrió cambios notorios en su personalidad y temperamento, lo que se consideró como prueba de que los lóbulos frontales eran los encargados de procesos relacionados con las emociones, la personalidad y las funciones ejecutivas en general.
18 1861 El siguiente descubrimiento reseñable fue debido a Paul Pierre Broca. El campo de estudio en el que Broca se hizo famoso y una piedra angular en la historia de la medicina y las neurociencias fue el descubrimiento del centro del habla (ahora conocido como el área de Broca, o tercera circunvolución del lóbulo frontal). Llegó a este descubrimiento estudiando los cerebros de pacientes afásicos (personas incapaces de hablar). A él debemos el descubrimiento de que distintas partes físicas del cerebro corresponden a distintas funciones estudiando el cerebro de cadáveres y relacionándolo con las conductas conocidas del antiguo dueño del órgano podría entenderse plenamente el comportamiento humano. Con ese fin conservó cientos de cerebros humanos en jarros de formaldehído, incluyendo el suyo propio. 1874 Karl Wernicke ( ), neurólogo y psiquiatra alemán conocido por sus estudios sobre la afasia (alteraciones de la expresión y/o la comprensión causadas por trastornos neuronales). Publicó a los 26 años de edad una monografía de gran importancia sobre la afasia. Esta obra reúne tres características fundamentales: responde a un estudio interdisciplinar, aborda los trastornos lingüísticos sin simplificarlos y expone de modo coherente una teoría acerca de la producción y comprensión del lenguaje. El modelo de Wernicke conservó su validez durante mas de 100 años. 1890: Santiago Ramón y Cajal (1852- 1934) fue un médico español, especializado en histología y anatomía patológica. Compartió el premio Nobel de Medicina en 1906 por sus investigaciones sobre los mecanismos que gobiernan la morfología y los procesos conectivos de las células nerviosas, una nueva y revolucionaria teoría que empezó a ser llamada la «doctrina de la neurona», basada en que el tejido cerebral está compuesto por células individuales. Identificó a las células principales del SN: neuronas y glía. Fue el primero en ofrecer un mapa convincente y completo del SN en diversas especies animales. A lo largo de todo el s. xx sus hallazgos han servido como base para el estudio del comportamiento neuronal. 1950: El siguiente hito lo constituye el nacimiento de la psicofarmacología. Hasta 1950, no existía ninguna terapia para tratar la esquizofrenia. Henry Laborit ( ) descubrió que la clorpromazina era efectiva en el tratamiento de algunos trastornos psiquiátricos. En 1952, Jean Delay ( ) y Pierre Deniker ( ), aprovechando los trabajos de Laborit, encontraron que la clorpromazina en dosis altas, resulta muy eficaz para el tratamiento de la esquizofrenia. Por primera vez se conseguía un efecto farmacológico sobre las estructuras cerebrales. En 1960 se fundo la International Brain Research Organitation (IBRO). En 1962 el Massachussets Institute of Technology implantó el programa docente en neurociencias. 7 años mas tarde, 1969 nació tb en EEUU la Society for Neuroscience. Estos proyectos buscaban abordar con un enfoque interdisciplinar el tratamiento médico del sistema nervioso.
19 1981: En las décadas posteriores a los 70, la neurociencia sigue avanzando a grandes pasos . Muestra de ello es que en 1980 tres importantes neurobiólogos reciben el premio nobel en fisiologia o medicina: Roger Sperry por su trabajo en pacientes con el síndrome de cerebro dividido, David Hubel y Torsten Wiesel por sus aportaciones en el estudio del área visual de la corteza cerebral. 1990 En este año el presidente de EEUU George Bush reconoce públicamente la importancia del estudio del cerebro para la lucha contra las enfermedades nerviosas y la mejora de las condiciones de vida. El impacto mediático de las palabras de Bush dieron a la Neurociencia un importante prestigio y reconocimiento. Estas palabras han inaugurado lo que se ha llamado la década del cerebro. En el año 2000, Erik Kandel, psiquiatra y neurocientifico de la Universidad de Columbia, obtiene el premio nobel en fisiología o Medicina . En su universidad se inicia la docencia interdisciplinar en Neurociencia. Elaboro una serie de libros de texto desde una perspectiva integradora de la neurobiologia. 2002 La Dana Foundation, El Stanford Center for Biomedical Ethics de la Univ. Stanford y la Univ. De California. Organizaron una importante reunión en San Francisco que da lugar al nacimiento de la Neuroetica
20 DESARROLLO DE LA NEUROCIENCIAGran impacto mediático Creciente impacto de las enfermedades del sistema nervioso en las sociedades occidentales. Las autoridades sanitarias han multiplicado los medios materiales dedicados a la investigación del cerebro y de sus alteraciones. Incremento de pacientes que sufren accidentes cerebrovasculares, procesos neurodegenerativos, o trastornos psiquiátricos La llamada Iniciativa BRAIN, también referida como Brain Research through Advancing Innovative Neurotechnologies o Brain Activity Map Project (en español:Investigación del cerebro a través del avance de las neurotecnologías innovativas o Proyecto de mapeo de la actividad cerebral), es una iniciativa de investigación colaborativa que fue propuesta y anunciada por la administración Obama el 2 de abril de 2013, con el objetivo de trazar un mapa de la actividad de cada neurona en el cerebro humano.1 2 34 5 Basado en el éxito del Proyecto de Genoma Humano (HGP por su sigla en inglés), la iniciativa planea asignar más de 300 millones de dólares por año durante diez años Rafael Yuste es un neurobiólogo español, ideólogo del proyecto BRAIN acrónimo inglés del Brain Research Through Advancing Innovative Neurotechnologies, es decir, "Investigación del Cerebro a través del Avance de Neurotecnologías Innovadoras"
21 NEUROCIENCIA Marcado enfoque sintético e integrador de todas aquellas ciencias dedicadas al estudio del sistema nervioso normal y patológico Los grandes problemas que plantea el enfermar neurológico y psiquiátrico, y un gran desconocimiento de base de cómo funciona nuestro sistema nervioso, ponen en marcha la interdisciplinaridad de la ciencia neural en un grupo de neurocientíficos que lideran la investigación del cerebro en los años 60 del siglo pasado. De ello da fe, por ejemplo, la fundación de la Society for Neuroscience en Estados Unidos. La inspiración común de todos estos proyectos era la convicción de que la cooperación de los diversos puntos de vista científicos, podía hacer progresar el conocimiento biológico y médico de una estructura tan compleja como el sistema nervioso.
22 NEUROIMAGEN TC PET SPECT fMRIPero, sin duda, el crecimiento más reciente de la Neurociencia, tanto desde el punto de vista del mayor conocimiento de las funciones cerebrales como de su impacto mediático, se ha debido al espectacular desarrollo de las técnicas de neuroimagen. De entre ellas, la más importante a destacar es la resonancia magnética funcional. Precisamente, en los últimos años, los estudios de neuroimagen basados en esta técnica han llegado a ser la herramienta más importante para el desarrollo de una subdisciplina neurocientífica de gran repercusión interdisciplinar, la Neurociencia cognitiva. Según el Dr. Dolan del University College de Londres, este campo de la neuroimagen está concentrando su investigación en dos tipos de cuestiones: ¿dónde? y ¿cómo? La primera ha sido objeto de una inmensa producción de trabajos científicos en los últimos años. Es difícil entender la popularidad que tienen los estudios cerebrales, sin ver esas imágenes tan gráficas cuyos colores indican activaciones y desactivaciones de diferentes zonas cerebrales. Sin embargo, este investigador advierte que es la segunda pregunta la que plantea el mayor reto de este tipo de estudios para los próximos años, ya que intenta desentrañar los mecanismos básicos de la actividad neural, cuando inducimos una función cerebral mediante diferentes tareas o paradigmas experimentales. En estos trabajos, los neurocientíficos están relacionándose con otros científicos, abriéndose nuevamente a una amplia interdisciplinaridad. SPECT fMRI
23 NEUROIMAGEN Y DIAGNÓSTICOEl propósito principal es el diagnóstico médico de los desórdenes psiquiátricos basados en síntomas de la conducta identificados mediante un criterio clínico. Algunas enfermedades identificables.
24 NEUROIMAGEN PREDICTIVATambién se podrían diagnosticar enfermedades antes de que aparezcan los primeros síntomas. ¿Neuroimagen y genética?
25 Necesitamos elaborar una teoría generalSIGUE HABIENDO DIFICULTADES PARA ANALIZAR EL FUNCIONAMIENTO GLOBAL DEL CEREBRO Necesitamos elaborar una teoría general Proyecto Conectoma: mapa de las conexiones entre las neuronas del cerebro. ¿Por qué las enfermedades mentales son tan difíciles de tratar?¿Porqué se manifiestan de distinta forma en cada sujeto? Modelo en ordenador: una arquitectura informática de todas las conexiones cerebrales: conectoma. Nos permitiera tener el cerebro en la mano y su función. Construiríamos la técnica necesaria para poder elaborar una teoría cerebral. Pero lo que necesitamos es un Copérnico: con todos los resultados de la neurociencia haga una teoría valida .pero es muy difícil hacer esa teoría si los métodos de análisis no son los adecuados. Aquí es donde empiezan los problemas y nos encontramos ante los TM. Ahora sabemos que son enfermedades del cerebro pero que son muy difíciles de catalogar biológicamente. Además las TM producen situaciones devastadoras en la calidad de vida. Las personas con trastornos mentales presentan tasas desproporcionadamente elevadas de discapacidad y mortalidad. Así, por ejemplo, las personas con depresión mayor o esquizofrenia tienen una probabilidad de muerte prematura un 40% a 60% mayor que la población general, debido a los problemas de salud física, que a menudo no son atendidos (por ejemplo, cánceres, enfermedades cardiovasculares, diabetes e infección por VIH), y al suicidio. A nivel mundial, el suicidio es la segunda causa más frecuente de muerte en los jóvenes. Hay evidencia de que las pastillas mejoran el funcionamiento de los enfermos mentales ya que son capaces de modificar las conexiones sinápticas
26 Enfermos así te cuestionan que es el hombreSi alteramos las conexiones cerebrales somos capaces de crear un esquizofrénico? Mejor comprensión del neurodesarrollo : que una sociedad sea mejor tiene que ver con esto: Que nos hace decidir por el mal? El cerebro
27 ¿REQUIERE DE UNA ÉTICA O UNA BIOÉTICA ESPECIAL?EL PROBLEMA DE LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA ACERCA DEL CEREBRO DEL HOMBRE ¿REQUIERE DE UNA ÉTICA O UNA BIOÉTICA ESPECIAL?
28 De la neurociencia a la neuroéticaPero ¿por qué la Neuroética surge entonces con un perfil tan propio, con un aspecto distintivo respecto a la Bioética en general? Para responder a esta pregunta conviene considerar dos hechos. Primero, que la Neurociencia es quizá la disciplina biológica que más potencial mediático está teniendo en los últimos años. La importancia que se está dando a las funciones del sistema nervioso en una sociedad del conocimiento cada vez más hormada por los medios de comunicación, así como la creencia de claro corte cientificista según la cual podemos mejorar o manipular nuestro cerebro para ser mejores o para aminorar las deficiencias de una humanidad en peligro —muchas veces frente a ella misma— hace que la Neuroética pueda verse también como forma de contención o control y como un claro corolario de desarrollo interdisciplinar. No obstante, esta importancia otorgada es más teórica que práctica, puesto que aunque nuestro conocimiento del cerebro en los últimos años ha crecido mucho, no hemos conseguido unas respuestas claras y sistemáticas para comprender cómo funciona el cerebro en su conjunto de forma unitaria, y para la superación terapéutica de las enfermedades neurodegenerativas o mentales. El segundo hecho es que esa perplejidad de la Neurociencia ha sido vista como una limitación tanto de contenido como metodológica. ¿Cómo podemos enfocar realidades humanas éticas (tales como la decisión libre, el sentimiento de culpa, el sentido de responsabilidad, la conciencia del deber u obligación moral, las convicciones acerca de lo correcto y de lo bueno, la búsqueda de la felicidad humana, etc.) basándolo en una estructura biológica —o al menos buscando sólo su relación con ella— de la que ni siquiera podemos presentar una teoría coherente de su funcionamiento global? Ante cuestiones de tanta importancia, sólo queda una actitud interdisciplinar de colaboración y de ayuda. De esta manera, se comprende que algunos neurocientíficos hayan visto la alianza de la Neurociencia con la Ética (o con la Filosofía en general) como otra forma de abordar las grandes preguntas que cada vez con más frecuencia afloran como relevantes en sus investigaciones: ¿qué es el hombre?, ¿podemos controlar nuestro cerebro?, ¿existe la libertad?, ¿es posible utilizar la Neurociencia para luchar contra el crimen, el terrorismo u otras lacras sociales que nos invaden?
29 Nacimiento de la NeuroéticaEl término neuroética nace en 1989 En el 2002 se realizo el primer simposio sobre neuroética : "Neuroethics: Mapping the Field" Neuroética Necesidad Fundamental Gazzaniga Libro Ethical Brain Marc Hauser Pionero en Neuroética La reunión celebrada en mayo de 2002 en San Francisco (California) supuso el verdadero arranque oficial y programático, por así decir, de la Neuroética. Este congreso, patrocinado por la Dana Foundation y organizado por las Universidades de Stanford y California en San Francisco, congregó a unos 150 especialistas de muy diversos campos para estudiar y analizar las implicaciones éticas y sociales de la investigación sobre el cerebro. Las distintas ponencias de este encuentro se transcribieron en el libro Neuroethics. Mapping the Field [Marcus 2002].
30 NEUROÉTICA «El estudio de las cuestiones éticas, legales y sociales que surgen cuando los hallazgos científicos sobre el cerebro son llevados a la práctica médica, a las interpretaciones legales y a las políticas sanitarias o sociales.» [Marcus 2002] «El examen de lo que es correcto o incorrecto, bueno o malo, acerca del tratamiento, perfeccionamiento, invasiones o manipulaciones del cerebro humano» [Safire 2002].
31 “NEUROETHICS” Safire W. Stem cell hard sell.The New York Times, c19, 2001. Safire W. Visions for a New Field of “Neuroethics”. Neuroethics. Mapping the Field. Conference Proceedings, San Francisco, California, 2002. Marcus Neuroethics. Mapping the Field .
32 PROBLEMAS A CONSIDERARLa privacidad y la confidencialidad del pensamiento El “yo”, el “self” El cerebro y el “contenido de la conciencia”. Safire W. (2001)
33 Temas a tratar por la Neuroética(1) Neurociencia del yo, del actuar y de la responsabilidad; (2) Neurociencia y políticas sociales; (3) Neurociencia en la práctica clínica; (4) Neurociencia en el discurso público y en la formación [Illes-Bird 2006]. Según estos autores, los cuatro grandes objetivos de la Neuroética se reducen a: (1) Neurociencia del yo, del actuar y de la responsabilidad; (2) Neurociencia y políticas sociales; (3) Neurociencia en la práctica clínica; y (4) Neurociencia en el discurso público y en la formación [Illes-Bird 2006]. 1. Neurociencia del yo, del actuar y de la responsabilidad : trata de las relaciones de la ciencia neural con el yo, se incluyen temas como la relación de la Neurociencia con la libertad y la responsabilidad, las bases biológicas de la personalidad y de la conducta social, la neurobiología de la elección y de la toma de decisiones y, finalmente, el amplio capítulo de la autoconciencia. 2. Neurociencia y políticas sociales; se encuentran temas como la responsabilidad personal y criminal, el estudio de las memorias verdaderas y falsas, la educación y los procesos de aprendizaje, las patologías sociales, la privacidad y la predicción de futuras patologías cerebrales. 3. Ética de la práctica clínica de la ciencia neural, y ahí se incluían temas como la farmacoterapia, la cirugía y uso de células estaminales en el sistema nervioso, la terapia génica, las prótesis neurales y los parámetros en los que se debe establecer la investigación y el tratamiento de las patologías nerviosas. Cuestión también verdaderamente paradigmática desde el punto de vista ético ha sido la utilización de las células estaminales embrionarias en el cerebro adulto de pacientes con patologías neurodegenerativas y la estimulación cerebral profunda en las enfermedades mentales. Respecto a ello, el artículo de Mayberg y colaboradores representa un hito histórico [Mayberg 2005]. 4. Relaciones de la ciencia neural con el discurso público y la formación, y ahí se podrían tratar temas como la formación de los jóvenes investigadores tanto clínicos como básicos y el estímulo para una comprensión adecuada de los problemas tratados, así como su oportuna divulgación e información a los medios de comunicación social.
34 POSIBLES PROBLEMAS QUE DEBE RESOLVER LA NEUROÉTICA1. Aquellos que se suscitan, sobre todo, con el avance de las técnicas de imagen cerebral, de la psicofarmacología o de los implantes cerebrales. 2. Problemas éticos que se suscitan con el aumento de nuestro conocimiento de las bases (neuro)biológicas de la conducta, la personalidad, la autoconciencia o los estados de trascendencia espiritual. Sin embargo, aunque la Neuroética se concibe aquí como ciencia interdisciplinar, la explícita mención a las ciencias neurológicas da a entender que la idea de Neuroética se refiere todavía, sobre todo, a los efectos de las enfermedades del sistema nervioso. Esta vinculación va a ir cambiando muy rápidamente a lo largo de estos últimos años hasta llegar a una visión de la Neuroética más compleja y articulada que abarque temas más filosóficos, como es el caso de la conciencia de sí mismo, del enfermar psiquiátrico, de la libertad o de la mejora cerebral en el futuro o la manipulación mediante intervenciones externas sobre nuestro cerebro. Es cierto que la ciencia busca el buen fin de conocer. Pero la ciencia moderna busca conocer para actuar; busca poder manipular y dominar. Naturalmente, esta aplicación del conocimiento ha supuesto para la humanidad unas posibilidades de mejora incalculables. En concreto, la Medicina va logrando diagnosticar, aplicar terapias adecuadas y exitosas, así como prevenir cada vez más enfermedades. Pero para ello es necesario la manipulación y la intervención. Sin embargo, desgraciadamente no faltan casos de manipulaciones dirigidas hacia fines diversos, hacia fines que nadie duda en calificar como inmorales: los experimentos científicos que utilizaban personas como material de experimentación en los campos de concentración, la eugenesia aplicada a los más débiles o a una determinada etnia, los sofisticados instrumentos de tortura, etc. Pero el caso es que, a la vista de cómo se está desarrollando la Neurociencia, estos peligros se agigantan. Las posibilidades de manipulación de los individuos penetran hasta donde antes nunca se había podido. Y las consecuencias de esas intervenciones no sólo son muchas veces irreversibles, sino también bastante desconocidas. Por otro lado, no sólo hablamos de daños infligidos, sino de intromisiones en el ser humano que parecen no dejar espacio a la hasta ahora inexpugnable identidad e intimidad del hombre. De esta manera, la reacción lógica ha sido —como en otras ocasiones— la de señalar ciertos criterios éticos que, a modo de diques, contengan la investigación y la aplicación de la Neurociencia dentro de un uso que se considera legítimo o no lesivo.
35 LOS DESAFIOS DE LA NEUROÉTICARegulación de la psicocirugía Privacidad y efecto de las imágenes del cerebro El uso de drogas que modifican el cerebro El paciente incompetente para dar consentimiento Cómo definir la verdad o falsedad de un testimonio El efecto de la información sobre el paciente. (Safire W, 2002)
36 OTRAS ÁREAS DE INTERÉS El problema del status moral del embriónEl problema del envejecimiento del cerebro La mejora del cerebro a través de los genes El entrenamiento del cerebro La moldeamiento del cerebro por medio de drogas El “libre albedrío” y la responsabilidad moral El problema de la memoria y las creencias morales (Gazzaniga, M. The Ethical Brain, 2005)
37 «La investigación neurológica puede transformar de forma radical nuestra imagen del hombre y consecuentemente el fundamento de nuestra cultura, la base de nuestras decisiones éticas y políticas» [Könneker 2003].
38 PROBLEMA MENTE-CEREBRO EN LA ACTUALIDADLas experiencias en primera persona, las vivencias subjetivas de tipo cognitivo, afectivo o emocional El conocimiento científico de estas experiencias nos permite examinar el comportamiento de los órganos implicados en ellas Hablamos del “problema “ mente-cerebro porque en el estudio de la psique humana aparecen dos ámbitos difícilmente conciliables. Por una parte, las experiencias en primera persona, las vivencias subjetivas de tipo cognitivo, afectivo o emocional. Por otro lado, el conocimiento científico de estas experiencias nos permite examinar el comportamiento de los órganos implicados en ellas. La dificultad consiste en encontrar la unidad entre las dos perspectivas: la personal y la científica. Dificultad: encontrar la unidad entre las dos perspectivas: la personal y la científica.
39 CEREBRO Órgano que elabora los estímulos externos e internos del individuo, los integra con los estados cerebrales anteriores y da lugar a un conjunto de respuestas. Su funcionamiento es estudiado por la ciencia experimental En los últimos años se han desarrollado una serie de técnicas que han permitido un avance espectacular del estudio del cerebro: 1) Se han delimitado distintas áreas de la corteza cerebral especializadas en recibir y procesar las informaciones sensoriales y controlar las reacciones musculares: áreas auditivas, visuales, motoras, etc. 2) Sin embargo, estas áreas especializadas no representan apenas una cuarta parte de la corteza cerebral; el resto, las denominadas áreas de asociación, no cumplen ninguna función específica y parecen estar encargadas de interpretar, integrar y coordinar las informaciones procesadas por las áreas sensoriales y motoras. Las áreas de asociación serían responsables así de nuestras funciones mentales superiores: lenguaje, pensamiento, razonamiento, memoria, planificación de la acción, creatividad, etc. 3) Cada uno de los hemisferios controla y ejecuta funciones diferentes o aspectos diferentes de una misma función. En términos generales, parece que en la mayor parte de las personas el hemisferio izquierdo controla la habilidad lingüística, numérica y de pensamiento analítico, mientras que el hemisferio derecho controla las habilidades espaciales complejas, como la percepción de patrones y aspectos de ejecución artística y musical. 4) Sin embargo, las actividades complejas requieren de la interrelación de los dos hemisferios. Así, por ejemplo, cuando leemos un relato, el hemisferio izquierdo entiende el significado de las palabras, pero es el hemisferio derecho el que capta el contenido emotivo y las imágenes utilizadas. 5) Por otra parte, hay muchas funciones, principalmente de las áreas primarias sensoriales y motoras que parecen idénticas en ambos hemisferios. En definitiva, hay una especialización funcional pero la actividad conjunta de ambos hemisferios es necesaria para el funcionamiento integral del cerebro. La participación de los dos hemisferios en las actividades psicoorgánicas es variable según los individuos: las reglas a que esto obedece y las razones que la determinan (genéticas, sociales) son todavía poco conocidas. 6) Por consiguiente, aunque ciertas funciones de la mente están localizadas en determinadas regiones cerebrales, el cerebro se comporta como un todo unificado. Estos descubrimientos ponen de manifiesto ante todo lo mucho que queda por conocer en torno al cerebro humano, pero han sido suficientes para replantear el problema clásico de la relación entre el cuerpo y la mente o alma en términos de la relación entre el cerebro, en cuanto centro que recibe los estímulos del medio, los integra con la experiencia acumulada y diversas estructuras, produciendo las respuestas correspondientes, y la mente, como conjunto de los procesos de recepción y procesamiento de información y de la ejecución o inhibición de las respuestas.
40 MENTE Conjunto de actividades y procesos psíquicos conscientes e inconscientes especialmente de carácter cognitivo o afectivo, tal como aparecen en la experiencia subjetiva y en la medida que se encuentran referidos a ella.
41 La Mente Jean-Pierre Changeux, cuando afirma que "el pensamiento no puede pensarse sin el cerebro", nos ilustra cuan íntimamente imbricados están la mente y el cerebro.
42 Mentes morales: ¿Cómo la naturaleza ha diseñado nuestro sentido universal del bien y el mal? Marc Hauser
43 El problema de la Mente Las Relaciones de Causalidad Entre lo físico y lo mental: Atribución de realidad al universo físico Atribución de realidad al universo mental
44 Experimento Joshua GreeneCaso # 2: usted se encuentra en un puente peatonal, por debajo del cual pasa el tren. De nuevo, la vida de cinco trabajadores del ferrocarril está amenazada por un vagón descolgado. Junto a usted, en el puente, se halla un hombre obeso. Sólo basta un empujón para que su cuerpo imponente sirva de freno al vagón, antes de que alcance a los trabajadores. Evidentemente, él moriría. Y de nuevo la pregunta: ¿empujaría a un inocente hacia la muerte para salvar a cinco?
45 AUTOCONCIENCIA Experiencia de la propia subjetividadLa conciencia, semiológicamente, se define como la sumatoria del estado de alerta con el reconocimiento y adecuada interacción con el medio interno y externo. Por lo tanto, no solo basta con estar despiertos para estar conscientes, sino que además requerimos de la capacidad de autoconocimiento y conocimiento del medio que nos rodea. Para que el individuo mantenga la conciencia es fundamental que haya integridad de las vías neurales, especialmente de las activadoras del tallo cerebral referidas a la sustancia gris periacueductal y la sustancia reticular activadora. Estas dos vías permiten fundamentalmente mantener la alerta. No obstante, la posibilidad de autoconocimiento y reconocimiento del medio dependen de la integridad de la corteza cerebral, que es la que interpreta las señales internas y externas dándoles sentido. Precisamente la adjudicación de sentido es la función más compleja, pues implica, además de la sensación y la percepción, el aprendizaje y la memoria. Para ilustrar este punto vale un ejemplo. Un rayo no es más que una descarga eléctrica desde las nubes que encuentran en el aire cargado un excelente conductor que actúa como polo a tierra. Para entender este fenómeno y dimensionarlo en su realidad física es fundamental conocer los conceptos básicos de electricidad y meteorología. Cuando se desconocen estos conceptos es fácil interpretar el rayo como la ira del dios Thor. Seguramente en tiempos de los vikingos esta interpretación era totalmente plausible y a nadie se le tildaría de demente si la esgrimiera como razón de su temor. Pero hoy, en vista del conocimiento que tenemos de la realidad física, este argumento es totalmente impensable y esgrimirlo sería razón suficiente para dudar de la cordura del individuo en cuestión. Por lo tanto, la conciencia, entendida exclusivamente como auto y alo conocimiento, es una respuesta cognitiva compleja dependiente de una serie de funciones mentales superiores, especialmente del juicio, el raciocinio y la memoria. Pero sería obtuso detenerse en este escalón del conocimiento, pues al ser el autoconocimiento parte de la conciencia es obligatorio preguntarse quién conoce y qué conoce. Claramente, y esta es una paradoja absoluta del autoconocimiento de la persona humana, somos el único animal capaz de convertirse a sí mismo, a su ser personal, en objeto del conocimiento. Así que el que conoce es a su vez materia de conocimiento. Al conocerse, el hombre debe de alguna manera hacerse una autoimágen que es el reflejo de aquello que considera que lo define integralmente. Ninguno de nosotros ha visto realmente su cara. Tan solo cree haberla visto en el reflejo del espejo. Pero a ciencia cierta nunca ha posado sus ojos sobre su rostro. Sin embargo, al verse en una foto ninguno duda en señalarse a sí mismo y reconocerse como “yo”. Por lo tanto, la imagen que proyectan espejo y cámara coinciden y, por deducción lógica, esa imagen corresponde a mi yo. Cuando se le pide a alguien que se describa, raramente utiliza una descripción de su ser físico. Nadie se describe como un mamífero de 160 cm de estatura, de tez rosada, dos ojos de color marrón etc. Al describirnos, trascendemos la corporeidad y utilizamos una serie de adjetivos calificativos de nuestra personalidad. Somos cariñosos o solitarios, agresivos o calmados, honestos o tramposos. Es decir, al describir el verdadero yo no nos detenemos en lo que, aparentemente para el materialismo, sería la única realidad tangible y existente: la dimensión física. Más bien nos describimos con las cualidades de lo que es intangible y pertenece al mundo espiritual. Nuestra conciencia, de manera impensada, nos describe con base en la dimensión no tangible de nuestro ser y, por lo tanto, acepta la existencia de un ser dual. No se requiere más demostración de la existencia real de un espíritu humano. Sin tratar de emular las explicaciones de Santo Tomás en la Summa Theologica, la satisfacción de las necesidades no orgánicas implica la existencia de dimensiones no orgánicas, pues de lo contrario ¿cómo puede satisfacerse algo que no existe? Todos debemos aceptar que la música nos deleita y satisface algunas de nuestras necesidades. Pero estas necesidades no son orgánicas, ya que la música no quita el hambre, el frío o el dolor. Sin embargo, si la música realmente satisface una necesidad, y esta no es orgánica y tangible, debe ser una necesidad espiritual intangible. Ya que el cuerpo no puede sentir aquello que no es (espiritual e intangible), otra dimensión del ser unitivo debe ser la satisfecha. La única parte de nuestra unidad que es intangible es la espiritual. Creo que someramente queda explicada la existencia de un yo espiritual. Ese espíritu se describe con base en las características3 de la personalidad.
46 LIBERTAD ¿Está el hombre determinado por su dotación biológica y su entorno o, por el contrario, es un agente responsable de sus acciones? Neurocientificos: Es una ilusión Te cargas una sociedad. Los filósofos les dicen ten cuidado
47 EMOCIONES E INTERACCION SOCIALLa individualidad del ser humano consiste no solo de sus variables anatómicas y su carga genética, sino también de las realidades que ha construido, en el interior y en el exterior, en la medida en que ha escrito su biografía. La individualidad del ser humano, la expresión de su humanidad se logra solamente a través de la relación con otros. Tenemos la convicción de que aquello que experimentamos en primera persona pertenece exclusivamente a nuestro yo y es intransferible. Sin embargo, la ciencia está logrando desentrañar cada vez mejor los procesos neuronales que constituyen la base orgánica de estas experiencias. Esto ha llevado a algunos científicos a reducir emociones y sentimientos a procesos neuronales En la simple definición del Diccionario de la Real Academia de la Lengua, persona es un individuo de la raza humana. Aunque más que simple, la definición es simplista, pero por lo menos reconoce en la persona una característica innegable y definitoria: que es un individuo. Por lo tanto, independientemente de la cantidad de seres humanos que existan en la naturaleza, cada uno es único e irrepetible. Como dijera algún autor: Cuando se ve a un león, se han conocido todos, pero cuando se ve a un ser humano tan solo se ha conocido a uno, y superficialmente. Esa individualidad del ser humano consiste no solo de sus variables anatómicas y su carga genética (síntesis pasiva, como la definiera Yepes Stork), sino también de las realidades que ha construido, en el interior y en el exterior, en la medida en que ha escrito su biografía. La individualidad del ser humano, la expresión de su humanidad se logra solamente a través de la relación con otros
48 RESPUESTAS ACTUALES DE LA FILOSOFIA ANTE LOS PROBLEMAS DE LA NEUROCIENCIAA lo largo del S. XX, filósofos de tradiciones muy diversas han intentado explicar los resultados que nos ofrece la ciencia. Por su parte, la ciencia neurobiológica se ha encontrado con la necesidad de acudir a categorías filosóficas para poder interpretar sus resultados Si no existieran los actos humanos y nos limitásemos a los actos del hombre, se entendería una programación neurobiológica del ser. Pero la persistente búsqueda de la estética, de la compasión o del amor nada tiene que ver con lo biológico. De hecho, muchos actos humanos son francamente desadaptativos. Cuidar del enfermo o alimentar al anciano pueden ser atentatorios contra la supervivencia de la especie, pero el hombre emprende estas tareas motivado por razones que trascienden la organicidad. El hombre revela en sus actos humanos la existencia de ese otro componente indivisible y no determinado por la realidad causal.
49 El reduccionismo monistaNiegan la existencia de la mente como una realidad distinta del cerebro y adoptan alguna forma de reduccionismo, tratando de explicar los fenómenos mentales en términos físicos o biológicos. La distinción entre la mente y el cerebro es debida a la insuficiencia actual de nuestros conocimientos acerca de los procesos cerebrales. 1. El reduccionismo monista Los partidarios de un planteamiento monista de la cuestión niegan la existencia de la mente como una realidad distinta del cerebro y adoptan alguna forma de reduccionismo, tratando de explicar los fenómenos mentales en términos físicos o biológicos. Las posturas reduccionistas consideran, en general, que la distinción entre la mente y el cerebro es debida a la insuficiencia actual de nuestros conocimientos acerca de los procesos cerebrales, pero que el desarrollo científico futuro permitirá reducir los fenómenos mentales a fenómenos puramente físicos o biológicos que tienen lugar en el cerebro.
50 El conductismo No existen los estados mentalesLos conductistas entendían la conducta como el conjunto de respuestas dadas por un organismo frente a determinados estímulos del medio. El conductismo trata de reducir todos los fenómenos psicológicos en términos de estímulo-respuesta. Los fenómenos internos, como las emociones o los sentimientos, deben quedar excluidos del objeto de la psicología. Esta se limita al estudio de la conducta observable. Desde sus inicios a fines del siglo XIX, con la obra de Wilhem Wundt, la psicología tenía como objeto la mente y sus contenidos (sensaciones, sentimientos e imágenes). Pero, a comienzos del siglo XX, John B. Watson ( ) fundó una nueva escuela que consideraba la conducta como el tema de estudio de la psicología. En los años 50, Skinner continuó y amplió el conductismo de Watson, radicalizando sus presupuestos. Difería de Watson en que los fenómenos internos, como las emociones o los sentimientos, debían ser totalmente excluidos. La psicología debía quedar restringida al estudio de la conducta observable, quedando excluida la mente, que en modo alguno se puede observar o medir. Los conductistas entendían la conducta como el conjunto de respuestas dadas por un organismo frente a determinados estímulos del medio. La psicología debía ser una ciencia natural que tuviera por objeto describir, predecir y controlar la conducta, no teniendo en cuenta los estados mentales ni siquiera como causa de la conciencia. El conductismo trata de reducir todos los fenómenos psicológicos en términos de estímulo-respuesta.. Cualquier forma de comportamiento es analizada como una cadena de respuestas fisiológicas simples que pueden ser observadas y medidas. Los procesos que ocurren en la "caja negra" de la mente entre el estímulo y la respuesta no tienen ningún interés para la investigación psicológica, ya que es posible explicar la totalidad de la conducta sin referirse para nada a supuestos estados mentales. El conductismo de Watson y Skinner era un conductismo metodológico que trataba de trasladar a la psicología el método general de las ciencias naturales puramente empíricas. Pero ciertos filósofos de la mente, como Gilbert Ryle y Carl G. Hempel, lo convirtieron en un conductismo ontológico al negar positivamente la existencia de la mente. Para el conductismo lógico la mente no existe propiamente y el cerebro es irrelevante para el estudio de los fenómenos psicológicos. Todo lo mental se reduce a la conducta y a disposiciones para la conducta. La mente es sólo la aptitud y disposición a hacer un determinado tipo de cosas. Propugnan, en consecuencia, abandonar el lenguaje mentalista (es decir, términos como deseo, creencia, sentimiento o propósito) de las explicaciones psicológicas, siendo sustituido por un lenguaje descriptivo de los estímulos y respuestas, así como de las leyes que gobiernan la conducta. Así, por ejemplo, mi creencia de que va a llover consiste en hechos tales como que lleve puesto un impermeable y coja un paraguas cuando salgo a la calle.
51 El conductismo de Watson y Skinner era un conductismo metodológico que trataba de trasladar a la psicología el método general de las ciencias naturales puramente empíricas. Pero ciertos filósofos de la mente, como Gilbert Ryle y Carl G. Hempel, lo convirtieron en un conductismo ontológico al negar positivamente la existencia de la mente, y que el estudio del cerebro es irrelevante para explicar los fenómenos psicológicos. Todo lo mental se reduce a la conducta y a disposiciones para la conducta.
52 Teoría de la identidad mente-cerebroJ.J.C. Smart y David Armstrong propusieron la teoría de que los procesos mentales son idénticos a los procesos cerebrales. Admiten la existencia de los procesos mentales como causa interna de la conducta. Los estados mentales son idénticos a los estados puramente físicos del sistema nervioso central y la psicología debe reducirse a la neurofisiología. b) Teoría de la identidad mente-cerebro El conductismo llevaba a un callejón sin salida ya que era imposible no diferenciar los estados mentales de sus manifestaciones conductuales; por ejemplo, entre el estado subjetivo de dolor y la conducta asociada a ese dolor. Además, hay procesos mentales a los que no acompaña conducta alguna y estados mentales que parecen implicar otros estados mentales: si cojo el paraguas es no sólo por mi creencia en que va a llover sino también por mi deseo de no mojarme, lo cual supone a su vez la creencia de que el paraguas me mantendrá seco. Los estados mentales parecen resistirse a ser pura y simplemente eliminados. Para resolver estas dificultades J.J.C. Smart y David Armstrong propusieron la teoría de que los procesos mentales son idénticos a los procesos cerebrales. Admiten la existencia de los procesos mentales como causa interna de la conducta. Ahora bien, la única explicación de la conducta humana y animal que es posible establecer en términos científicos es la que se realiza en términos del funcionamiento físico-químico del sistema nervioso central. Por consiguiente, los estados mentales son idénticos a los estados puramente físicos del sistema nervioso central y la psicología debe reducirse a la neurofisiología. La teoría de la identidad mente-cerebro se enfrenta también a dificultades insuperables: por un lado, no todos los estados cerebrales producen estados mentales; por otro lado, cabe suponer la existencia de organismos en otros planetas que también tuvieran estados mentales a pesar de tener una química diferente a la nuestra. Por último, los computadores no tienen procesos neurológicos pero son capaces de ejecutar determinados procesos que en los seres humanos calificamos de mentales: cálculos aritméticos complicados, demostración de teoremas lógicos y matemáticos, jugar a las damas y al ajedrez, etc.
53 Materialismo eliminativoPaul Churchland vuelve a eliminar los estados mentales. Las actividades cognitivas son en última instancia actividades del sistema nervioso. c) Materialismo eliminativo Paul Churchland vuelve a eliminar los estados mentales. Considera que la creencia popular en la existencia de la mente es una teoría primitiva precientífica y que los estados mentales de los que hablamos en el lenguaje ordinario (creencias, deseos, sentimientos, intenciones) no existen realmente. Tal psicología del sentido común o "psicología popular" debe ser sustituida por una neurociencia estricta, que parta de la idea de que las actividades cognitivas son en última instancia actividades del sistema nervioso. Propone una inversión del procedimiento habitual de la investigación de los procesos cognitivos (aproximación de arriba abajo) que parte de las actividades cognitivas de los seres humanos (pensar, hablar, recordar, aprender, etc.) y luego indagan las operaciones cerebrales que pueden producirlas, por una aproximación de abajo arriba: empezar por comprender el comportamiento físico, químico, eléctrico y de desarrollo de las neuronas y sólo después tratar de comprender lo que sabemos intuitivamente sobre nuestras actividades cognitivas.
54 ¿Donde está la intimidad, la libertad y la voluntad de los individuos?Si se concibe el comportamiento del hombre como un proceso neurobioquímico modificable, como un simple proceso físico-químico sujeto a la intervención, se da cabida a la visión del hombre como una máquina organizada, pero, sobre todo, organizable en función del bien común. Este reduccionismo o neurodeterminismo [1] que pretende entender a la persona y sus estados emocionales y mentales como simples estados cerebrales, pone en riesgo la intimidad, la libertad y la voluntad de los individuos. Si se concibe el comportamiento del hombre como un proceso neurobioquímico modificable, como un simple proceso físicoquímico sujeto a la intervención, se da cabida a la visión del hombre como una máquina organizada, pero, sobre todo, organizable en función del bien común. Si queremos ver al hombre reducido a una compleja interrelación de redes neuronales, tendremos que aceptar que, indudablemente, la voluntad y la libertad no son más que meros espejismos producidos por el cerebro en respuesta a un fenómeno físico desencadenado por un estado cerebral. Sin embargo, si nos negamos a reducir a la persona a un estado cerebral; si hemos de aceptar que la persona es más que solamente biología y que posee un espíritu trascendente, y si aceptamos que somos seres duales, los actos no ocurren solamente en la realidad biológica, sino que también lo hacen en la realidad espiritual, y por lo tanto no es el cerebro el que realiza actos, sino la persona, unitiva y única. En consecuencia, si bien es cierto hay una serie de fenómenos eléctricos y bioquímicos ocurriendo dentro del encéfalo, estos ocurren porque la persona entera, en ejercicio libre de su capacidad de volición, permitió que ocurrieran
55 Dualismo neurofisiológicoSegún John Eccles, premio Nobel de Medicina en 1963, el cerebro no es una estructura lo suficientemente compleja para dar cuenta de los fenómenos relacionados con la conciencia, por lo que hay que admitir la existencia autónoma de una mente autoconsciente distinta del cerebro, como una realidad no material ni orgánica que ejerce una función superior de interpretación y control de los procesos neuronales. El dualismo neurofisiológico de Eccles deriva finalmente a un planteamiento religioso puesto que identifica la mente con el alma, objeto de la creación divina. Eccles encuentra el fundamento de su hipótesis dualista en la teoría de los tres mundos del filósofo Karl Popper, según la cual todo lo que existe y nuestra experiencia está contenida en uno de estos mundos: Mundo 1 Realidad física objetos naturales tanto inanimados como biológicos y objetos artificiales Mundo 2 Fenómenos mentales percepciones, sentimientos, intenciones, recuerdos, estados de conciencia, etc. Mundo 3 Productos culturales mitos, herramientas, teorías y problemas científicos, instituciones sociales, obras de arte, etc. Según Eccles, mientras el cerebro está contenido en el Mundo 1, al Mundo 2 pertenecen todos los elementos de lo mental: a) el sentido externo: percepciones producidas por los datos de los órganos sensoriales; b) el sentido interno: pensamientos, recuerdos, intenciones, representaciones, emociones o sentimientos; c) el yo: núcleo del Mundo 2, base de la identidad y continuidad personal que experimentamos. Por consiguiente, mente y cerebro son dos entidades distintas (la una perteneciente al Mundo 2 y la otra al Mundo 1) pero entre ambas existen interacciones: 1) Las experiencias de la mente autoconsciente están en relación con los procesos neuronales que tienen lugar en las áreas asociativas del córtex cerebral pero no son idénticas a ellos como afirma la teoría de la identidad mente-cerebro. 2) Las informaciones procedentes de los órganos sensoriales son transmitidas al cerebro, pero sólo en la mente se transforman en las experiencias perceptivas, que son distintas a los procesos cerebrales. 3) La mente autoconsciente es capaz de actuar sobre los procesos cerebrales desencadenando procesos neuronales: recordar algo, hacer un cálculo mental, buscar la frase apropiada para expresar una idea, etc. En definitiva, la mente autoconsciente selecciona las informaciones procedentes de multitud de centros cerebrales y los integra en un todo unitario, ejerciendo una función superior de interpretación y control de los procesos neuronales. La unidad de la experiencia consciente es producto de la mente y no de los procesos cerebrales. El dualismo neurofisiológico de Eccles deriva finalmente a un planteamiento religioso puesto que identifica la mente con el alma, objeto de la creación divina.
56 VIA INTERMEDIA: El fisicalismo no reduccionistaSe presenta como una vía intermedia entre el materialismo y el dualismo. Se oponen al dualismo al afirmar que no es preciso defender la existencia de una segunda entidad superior para darse cuenta de los fenómenos mentales. Se separan del materialismo al sostener que la mente se encuentra fisiológicamente expresada-”encarnada”-en nuestra persona. No tenemos alma sino somos almas encarnadas
57 Funcionalismo Hillary Putnam y Jerry Fodor propusieron que los procesos mentales internos son estados funcionales del organismo cuyo órgano no es necesariamente el cerebro. El funcionalismo presupone que una misma función puede ser desempeñada por sistemas muy distintos, ya que la naturaleza de sus componentes no es esencial para el correcto desempeño de su función. Cualquier sistema puede tener mente a condición de que sea capaz de realizar la función adecuada. Funcionalismo Para tratar de superar las dificultades del monismo, Hillary Putnam y Jerry Fodor propusieron el funcionalismo según el cual los procesos mentales internos son estados funcionales del organismo cuyo órgano no es necesariamente el cerebro. Así, por ejemplo, el dolor no es un estado físico-químico del cerebro o del sistema nervioso, sino un estado funcional del organismo tomado en su totalidad. De este modo, los fenómenos mentales son estados funcionales del organismo y no es posible conocerlos estudiando procesos parciales en los que están implicados, como los procesos cerebrales. El funcionalismo presupone que una misma función puede ser desempeñada por sistemas muy distintos, ya que la naturaleza de sus componentes no es esencial para el correcto desempeño de su función. Una cosa es un reloj o un termostato por la función que realiza (dar la hora, desconectar la corriente cuando se alcanza una determinada temperatura) y tanto da el material del que está hecho. Del mismo modo, las creencias y deseos son estados físicos de sistemas físicos que pueden estar hechos de diferentes tipos de materiales. Algo es una creencia o un deseo en virtud de lo que hace y no en virtud de los materiales de los que su sistema está compuesto. No es analizando el sistema sino su función como comprenderemos el proceso. De este modo, podemos atribuir estados mentales a seres extraterrestres con una estructura fisicoquímica muy diferente a la nuestra y las funciones mentales podrían muy bien ser desempeñadas por un soporte no orgánico, como un ordenador digital. Cualquier sistema puede tener mente a condición de que sea capaz de realizar la función adecuada. La objeción más importante a la que se enfrenta el funcionalismo es el denominado problema de los qualia (caracteres cualitativos de las sensaciones). Para la teoría funcionalista un estado psicológico es idéntico a un estado funcional; en consecuencia, el estado psicológico de experimentar una determinada cualidad (un matiz de azul, por ejemplo) deberá ser idéntico a cierto estado funcional. Pero puede ocurrir que un mismo estado funcional pueda producir la experiencia de cualidades distintas (de azul, pero también de rojo o verde); en ese caso no habría una correspondencia estricta entre estados mentales y estados funcionales.
58 Problema de los qualia del funcionalismoLa objeción más importante a la que se enfrenta el funcionalismo es el denominado problema de los qualia (caracteres cualitativos de las sensaciones). Para la teoría funcionalista un estado psicológico es idéntico a un estado funcional; en consecuencia, el estado psicológico de experimentar una determinada cualidad (un matiz de azul, por ejemplo) deberá ser idéntico a cierto estado funcional. Pero puede ocurrir que un mismo estado funcional pueda producir la experiencia de cualidades distintas (de azul, pero también de rojo o verde); en ese caso no habría una correspondencia estricta entre estados mentales y estados funcionales.
59 Respuestas actuales al problema de los qualiaEmergentismo Dualismo de propiedades
60 Emergentismo Los estados mentales no son idénticos a estados físicos del cerebro ni pueden reducirse a ellos, pero no son tampoco independientes de los mismos. La más importante de estas teorías es el naturalismo biológico de John Searle. Los procesos mentales, ya sean conscientes o inconscientes, están causados por procesos cerebrales, pero no se reducen a estos sino que son fenómenos o propiedades autónomos que emergen de los sistemas neurofisiológicos en el curso del largo proceso evolutivo de la especie. Los procesos mentales de percibir, sentir, recordar, imaginar, desear, pensar, etc. son propiedades emergentes de sistemas neurológicos pero no pueden explicarse simplemente analizando los componentes de estos sistemas porque son distintos a ellos. 4. Emergentismo Cómo solución a las dificultades tanto del monismo como del dualismo, algunos autores han propuesto algún tipo de teoría emergentista, según la cual los estados mentales no son idénticos a estados físicos del cerebro ni pueden reducirse a ellos, pero no son tampoco independientes de los mismos. La más importante de estas teorías es el naturalismo biológico de John Searle. Los procesos mentales, ya sean conscientes o inconscientes, están causados por procesos cerebrales, pero no se reducen a estos sino que son fenómenos o propiedades autónomos que emergen de los sistemas neurofisiológicos en el curso del largo proceso evolutivo de la especie. Los procesos mentales de percibir, sentir, recordar, imaginar, desear, pensar, etc. son propiedades emergentes de sistemas neurológicos pero no pueden explicarse simplemente analizando los componentes de estos sistemas porque son distintos a ellos, como la digestión es algo distinto al sistema digestivo o la liquidez es algo distinto de la estructura de las moléculas. Hay, pues, dos niveles de descripción del cerebro que no deben ser confundidos: a) las micropropiedades: estructura y funcionamiento de las neuronas; b) las macropropiedades: estructura y funcionamiento de los procesos mentales. Es posible, pues, distinguir entre procesos mentales, tal como los estudia la psicología, y procesos cerebrales, tal como los estudia la neurociencia, sin necesidad de reducir los primeros a los segundos.
61 Dualismo de propiedadesDavid Chalmers sostiene que únicamente existen sustancias físicas, pero tales sustancias poseen dos tipos de propiedades irreductibles entre sí: Propiedades físicas y propiedades no físicas o mentales. Los qualia se incluirían dentro de esta última categoría
62 Objeciones al cientificismoEdmund Husserl David Chalmers John Searle Pese a la gran variedad de perspectivas y corrientes filosóficas que pretenden hacer comprensible la relación mente-cerebro, muchos neurocientíficos y filósofos de la mente afirman que la única respuesta válida al problema es el materialismo eliminativo. De un modo más o menos explícito, se halla ampliamente difundida la idea de que únicamente el estudio neurológico del cerebro puede ofrecer una respuesta racional al problema. Esto ha sido ampliamente discutido a través del S. XX e inicios del S. XXI
63 Edmund Husserl Para el filósofo alemán la existencia de la ciencia descansa sobre la posibilidad de verdad de sus afirmaciones. Esto nos obliga a considerar la inteligencia como una realidad irreductible a la materia. Esto es así porque para Husserl, la potencia intelectiva es capaz de alcanzar verdades absolutas y no puede ser estudiada, por tanto, como una realidad física más. Por ello, no puede explicarse de modo suficiente la inteligencia en términos fisiológicos.
64 David Chalmers Si el cerebro, desde el punto de vista biológico, responde únicamente a un patrón de estímulo-integración-respuesta ¿Qué necesidad hay de que exista la conciencia? Todo este proceso podría realizarse perfectamente sin ella y , sin embargo, la conciencia no solo existe, sino que juega un papel insustituible en la psicología humana.
65 John Searle Denuncia que hasta el momento, únicamente se ha intentado identificar la relación entre la actividad neuronal y aspectos concretos de la conciencia: se ha omitido estudiar la conciencia de forma unitaria. Según Searle, la unidad es precisamente un atributo propio y esencial de la conciencia (especialmente de la autoconciencia). Las experiencias son esencialmente subjetivas, es decir, se dan en el sujeto y en relación a las vivencias de un sujeto
66 Críticas El método científico considera la realidad únicamente desde su dimensión cuantificable. Esto no significa que la realidad se reduzca únicamente a lo que es mensurable. En todo caso, si se quiere afirmar que la única realidad que existe es aquella que se puede medir y cuantificar, hay que proponerlo como lo que es: una teoría filosófica que habría que justificar, no un resultado científico
67 CONCLUSIONES La Neurociencia ha nacido y crecido con un carácter y vocación interdisciplinar. Además está generando repercusiones éticas, morales y antropológicas de un alcance hasta ahora desconocido. Es generalmente admitido que hay algunas incógnitas que no parecen susceptibles de solución con la tecnología experimental: sobre todo, la explicación del funcionamiento global del cerebro. Todo lo anteriormente expuesto invita y urge a una reflexión profunda. Y ésta arranca necesariamente de la Neurociencia. Esta ciencia, cuyo progreso se ha acelerando exponencialmente en las últimas décadas gracias al desarrollo tecnológico, ha nacido y crecido con un carácter y vocación interdisciplinar. Además, se trata de un campo científico que inevitablemente está generando repercusiones éticas, morales y antropológicas de un alcance hasta ahora desconocido. Por otra parte, aunque las perspectivas de desarrollo potencial de las investigaciones neurocientíficas son ciertamente prometedoras desde el punto de vista de las técnicas de neuroimagen, es generalmente admitido que hay algunas incógnitas que no parecen susceptibles de solución con la tecnología experimental: sobre todo, la explicación del funcionamiento global del cerebro. A ello se une que la Neurociencia se ha encontrado de repente planteándose cuestiones filosóficas (antropológicas, psicológicas y éticas) a las que no puede responder con los meros instrumentos técnicos y desde la concepción de sí misma como ciencia exclusivamente experimental. Estos últimos hechos han provocado que un cierto número de científicos muy significativos se hayan planteado abrir un nuevo campo de investigación muy ligado al desarrollo neurocientífico: la Neuroética. Esta nueva disciplina se viene concibiendo según dos categorías o planos. El primero se refiere a los criterios éticos de experimentación y de aplicación clínica de la Neurociencia. En este sentido, la Neuroética se configura como una rama especializada de la Bioética. El segundo plano se mueve en un nivel más profundo, considerando los problemas filosóficos que la Neurociencia cuestiona. De entre esos problemas destacan el análisis de la libertad, de la responsabilidad jurídica y moral, de la intimidad constitutiva de la identidad de la persona, de la autenticidad de las emociones como personales y propias, etc. Arriba se han recogido los eventos y trabajos acaso más sobresalientes acerca de la Neuroética, desde la decisiva reunión celebrada en San Francisco el año 2002 hasta artículos y monografías recientes. En todos estos estudios se muestra la doble preocupación que define la Neuroética: el establecimiento de criterios éticos y la necesidad de abrir la reflexión a problemas filosóficos que resultan decisivos para el individuo e incluso para toda la sociedad, y, dentro de ésta, en diferentes vertientes, como son la jurídica, la política, la informativa, la sanitaria, la militar, etc. Por otra parte, respecto a esas consideraciones filosóficas se observan posturas diversas en los distintos investigadores: desde la actitud de quienes pretender reducir toda la argumentación a un nivel científico experimental (como por ejemplo P. Churchland o algunos planteamientos de N. Levy), y la de aquellos que admiten un discurso y un ámbito de repuestas más amplio que el puro materialista o biologicista (como es el caso de T. Fuchs). El resultado lógico al que se llega es la necesidad de que la Neuroética acoja diversas ciencias, también las humanistas, en un fructífero diálogo interdisciplinar. La interdisciplinariedad se revela, así, como una exigencia intrínseca de la actividad científica; se trata de algo que radica en la esencia del conocimiento, de la búsqueda de la verdad y del contacto con ésta. Si esto no se tiene en cuenta, la inevitable consecuencia es un reduccionismo que privilegia una determinada forma de entender la ciencia y la experiencia —que habitualmente será la forma científica empírica— y que desecha las otras formas de experiencia (la artística, la moral, la religiosa, la emocional, etc.) como ilusorias. Pero como estas últimas, al ser evidentes, no desaparecen tan fácilmente y se resisten a ser encajadas en los moldes del método matemático y mecánico de la ciencia moderna, lo que termina sucediendo es que aparecen profundas contradicciones, muchas de las cuales se perciben hoy con gran claridad. Contradicciones o paradojas que surgen entre vivencias muy heterogéneas que reclaman una verdad unitaria que englobe y comprenda las diferentes esferas vitales y las diversas ciencias particulares. En este contexto, puede advertirse la oportunidad que se abre con el interés y ejercicio de la Neuroética para iniciar un diálogo interdisciplinar profundo. En la Neuroética se ven claramente los límites conceptuales (aunque no los técnicos) de la Neurociencia, y al mismo tiempo se plantean desde esta ciencia biológica las cuestiones más profundas sobre el ser y obrar humanos. En definitiva, la Neuroética ofrece una excelente oportunidad para que científicos y filósofos dialoguen, y constituye a la vez una exigente llamada a la responsabilidad —dirigida especialmente a la comunidad académico-científica— a la vista de las repercusiones crecientes que la ciencia experimental (y en particular la Neurociencia) está teniendo en los individuos y en la entera sociedad, atomizando y disgregando nuestro saber y nuestro actuar.
68 CONCLUSIONES La Neuroética se viene concibiendo según dos categorías o planos. 1. Se refiere a los criterios éticos de experimentación y de aplicación clínica de la Neurociencia. 2. Se considera los problemas filosóficos que la Neurociencia cuestiona. De entre esos problemas destacan el análisis de la libertad, de la responsabilidad jurídica y moral, de la intimidad constitutiva de la identidad de la persona, de la autenticidad de las emociones como personales y propias, etc. Por otra parte, respecto a esas consideraciones filosóficas se observan posturas diversas en los distintos investigadores: desde la actitud de quienes pretender reducir toda la argumentación a un nivel científico experimental (como por ejemplo P. Churchland), y la de aquellos que admiten un discurso y un ámbito de repuestas más amplio que el puro materialista o biologicista (como es el caso de T. Fuchs).
69 Un nuevo camino: la interdisciplinariedadEn las últimas décadas, psiquiatras y neurobiólogos de prestigio internacional, como Thomas Fuch y Francisco Varela, han puesto de relieve la necesidad de un diálogo abierto y profundo entre Neurociencia y Filosofía Neurocientífico se pregunta sobre la verdad de sus resultados El filósofo reflexiona a partir de la realidad En las últimas décadas, psiquiatras y neurobiólogos de prestigio internacional, como Thomas Fuch y Francisco Varela, han puesto de relieve la necesidad de un diálogo abierto y profundo entre Neurociencia y Filosofía En la medida que un científico se pregunta sobre la verdad de sus resultados, en un sentido amplio, acaba recurriendo a argumentaciones filosóficas. Por su parte, el filosofo, en la medida en que reflexiona a partir de la realidad, no puede ignorar el conocimiento logrado por Interdisciplinariedad Metodológica: de sentido común. Avanzar en el conocimiento evaluar el problema desde muchas perspectivas Antropologia vital y unitaria: La separacion entre exterioridad (materia) o interioridad (espiritu, eso que somos) propia del pensamiento moderno desde Descartes, se debe al olvido de la vida Robert Spaermann (1927) La vida te lleva a vivir tu cuerpo material y espiritual (concepto no religioso) de forma unitaria. Lo vivimos todos en muchos detalles: personas que han ido a Liberia con profunda repugnancia del horror que están viendo provocado por el ébola. Al cabo de un tiempo eso ha desaparecido, hay una elevación espiritual, una emoción profunda de satisfacción de estar sirviendo, ayudando a los demás. Es una conjunción de tu cuerpo y espíritu. Lo vivimos todos: el concepto de sensibilidad interna esta todo aunado en la música. Se da una conjunción de percepción, movimiento y de algo espiritual que no sabemos explicar. Uno dirige mejor una orquesta cuando no se da cuenta que la esta dirigiendo. Si te fijas como lo haces es cuando fallas. Hay algo en nuestro ser biologico que nos lleva a habituarnos.
70 Conocimiento de la realidad neurobiológica y filosóficaEs importante que el neurobiólogo y el filosofo traten de hacer comprensible el objeto propio de su disciplina y sus fundamentos epistemiológicos Es necesario que el neurobiólogo y el filosofo tengan un conocimiento real de las disciplinas con las que pretende dialogar. Para ello, es importante que ambos traten de hacer comprensible el objeto propio de su disciplina y sus fundamentos epistemiológicos
71 Acuerdos claros en el lenguajeEl dialogo interdisciplinar exige evitar las ambigüedades terminológicas. Las imprecisiones en el uso de los términos son una de las principales causas de la dificultad que presenta el dialogo entre profesionales de distintas disciplinas. No puede haber dialogo si no hay un acuerdo previo sobre que significan los conceptos que se utilizan.
72 Ciencia sin ideologíasUna de las condiciones fundamentales de la interdisciplinariedad es la de plantear los problemas y soluciones sin condicionamientos ideológicos. En el trabajo interdisciplinar, cada una de las partes debe ser consciente de las limitaciones y asunciones que conlleva el propio método. La primera exigencia del dialogo entre ciencia y filosofía consiste en no limitar por razones ideológicas las tesis que se pueden defender
73 CONCLUSIONES La interdisciplinariedad se revela, así, como una exigencia intrínseca de la actividad científica; se trata de algo que radica en la esencia del conocimiento, de la búsqueda de la verdad y del contacto con ésta. Si esto no se tiene en cuenta, la inevitable consecuencia es un reduccionismo que privilegia una determinada forma de entender la ciencia y la experiencia —que habitualmente será la forma científica empírica— y que desecha las otras formas de experiencia (la artística, la moral, la religiosa, la emocional, etc.) como ilusorias. Pero como estas últimas, al ser evidentes, no desaparecen tan fácilmente y se resisten a ser encajadas en los moldes del método matemático y mecánico de la ciencia moderna, lo que termina sucediendo es que aparecen profundas contradicciones, muchas de las cuales se perciben hoy con gran claridad. Contradicciones o paradojas que surgen entre vivencias muy heterogéneas que reclaman una verdad unitaria que englobe y comprenda las diferentes esferas vitales y las diversas ciencias particulares. La interdisciplinariedad se revela, así, como una exigencia intrínseca de la actividad científica; se trata de algo que radica en la esencia del conocimiento, de la búsqueda de la verdad y del contacto con ésta. Si esto no se tiene en cuenta, la inevitable consecuencia es un reduccionismo que privilegia una determinada forma de entender la ciencia y la experiencia —que habitualmente será la forma científica empírica— y que desecha las otras formas de experiencia (la artística, la moral, la religiosa, la emocional, etc.) como ilusorias. Pero como estas últimas, al ser evidentes, no desaparecen tan fácilmente y se resisten a ser encajadas en los moldes del método matemático y mecánico de la ciencia moderna, lo que termina sucediendo es que aparecen profundas contradicciones, muchas de las cuales se perciben hoy con gran claridad. Contradicciones o paradojas que surgen entre vivencias muy heterogéneas que reclaman una verdad unitaria que englobe y comprenda las diferentes esferas vitales y las diversas ciencias particulares. En este contexto, puede advertirse la oportunidad que se abre con el interés y ejercicio de la Neuroética para iniciar un diálogo interdisciplinar profundo. En la Neuroética se ven claramente los límites conceptuales (aunque no los técnicos) de la Neurociencia, y al mismo tiempo se plantean desde esta ciencia biológica las cuestiones más profundas sobre el ser y obrar humanos. En definitiva, la Neuroética ofrece una excelente oportunidad para que científicos y filósofos dialoguen, y constituye a la vez una exigente llamada a la responsabilidad —dirigida especialmente a la comunidad académico-científica— a la vista de las repercusiones crecientes que la ciencia experimental (y en particular la Neurociencia) está teniendo en los individuos y en la entera sociedad, atomizando y disgregando nuestro saber y nuestro actuar.
74 BIBLIOGRAFÍA Capó, Miguel; Nadal, Marcos; Ramos, Carlos. Neuroética. Derecho y neurociencia. Ludus Vitalis. Vol. XIV, Pp Slachevsky, Andrea. La neuroética: ¿Un neologismo infundado o una nueva disciplina?. Revista chilena de neuro-psiquiatría. Vol. 45, Pp Hauser, Marc . Moral Minds: How Nature Designed Our Universal Sense of Right and Wrong. The new England journal of medicine. ISBN Year pp 489. ( Documento en Inglés) Schleim, Stephan; Walter, Henrik. Neuroética. Mente y Cerebro. Vol. 32, Pp Giménez-Amaya, J. M.; Murillo, J. I., Mente y cerebro en la neurociencia contemporánea. Una aproximación a su estudio interdisciplinar, «Scripta Theologica» 39 (2007), pp Hyman, Steven E. Progreso de la investigación del cerebro. Suiza: EDAB, Pp Gazzaniga, Michael S. El cerebro ético. Nueva York: Dana press , 2005 Glannon, Walter. Bioethics and the Brain. New York: Oxford University Press, Inc., Pp. 3-31; Program in Neuroethics, Stanford Center for Biomedical Ethics (Stanford University), Society for Neuroscience, THE DANA FOUNDATION, The Wellcome Centre for Neuroethics, (University of Oxford),