1 El cuarto voto ¡ Que poquito le pides a la vida!. Un rincón ordenado y pacífico, donde puedas ser libremente mamá de tus muñecos, madre tierna sin sonrisa y sin palabras, pero llena de dulzura y de un profundo amor. Todo en ti es sencillo, puro y limpio, como el agua que mana en la gruta escondida del bosque en la gruta escondida del bosque o como el rayo de luz que resbalando por las hojas del árbol frondoso se enciende, y al chocar con el suelo, como una vela de Dios. Pero como esta carta es para ti, mi niña querida, y ha de recoger la impresión que tu imagen produce en mi alma –la música que suena al vibrar el arpa de mi vida--, necesariamente tengo que hablar de tus caprichos e intransigencias, de cuando lloras desconsoladamente y sin explicables motivos, de tus inocentes tiranías, de cuando sin disimulos adoptas una actitud de agravio ante cosas no pensadas ni dichas. Entonces nos esforzamos en hallar el perdón por la ofensa no hecha, porque yo creo que todos en silenciosa intimidad nos formulamos un solemne juramento: el de que no llores nunca por nuestra culpa. Y cuando no conseguimos tranquilizarte con nuestras caricias y mimos, con gestos de infinita y teatral humildad te suplicamos el perdón, pedir siempre perdón, aunque estemos libres de toda culpa. q
2 Tus hermanos Algunos de tus hermanos creo que han sentido la llamada de Dios y se proponen renunciar a todo por servirlo, y no sabes como tiemblo porque tal vez seas tú una de esas cosas que tendrán que dejar, ya que si tienen que vivir en compromiso de fe no podrán tenerte a tu lado. Estarás siempre pendiente en sus oraciones, serás el corderillo incruento en sus sacrificios, por eso a mí que no puedo dejar de medir con el “metro de los hombres”.
3 La elección No me basta ni me tranquiliza. Yo quisiera en ese día. Yo quisiera en ese día en que tu madre y yo tengamos que dejarte, que alguno de tus hermanos ocupara nuestro lugar y te prodigara su protección y cariño, porque alguien dijo con verdad que la mas bella manera de recordar a los que se fueron es ocupar su puesto. Tal vez los demás me consideren egoísta, pero si te quisieran como yo te quiero se pelearían por permanecer a tu lado ya que su vida estará vacía sin ti. El Señor ha querido que fueras entre siete hijos nuestra única hija y esto complica el hallar ese hogar tranquilo, seguro y feliz que quisiéramos lograrte para ese mañana inevitable en que te quedes sin nosotros. Si yo tuviera la vara mágica de las hadas, no transformaría la nuez en palacio, ni la montaña en oro, ni pediría el imposible que fueras otra y distinta, sino algo más fácil y simple: el poder elegir las novias de mis hijos. Además de vestirlas con todas las cualidades y adornos de la esposa del “Cantar de los Cantares”.
4 El Cantar de los Cantares El libro de la más profunda y seria filosofía amorosa ”Ponme como sello sobre tu corazón”, “que es fuerte el amor como la muerte y son como el sepulcro duros los celos”- les pondría los ropajes de la perfecta casada conjugando la fortaleza del ánimo, el no ceder jamás el trabajo a la fatiga, ni las lágrimas al dolor, ni las palabras al silencio, con el dulce imán de la incitación a la vida, desbordándose su sangre con el vibrar de vientos y olas y el calor alegre del sol. Pero también exigiría que se cumpliese en ellas la piadosa inspiración anhelada sin reservas por el bienaventurado Luid María Grignon de Montfort, “el cuarto voto”, el que está por encima de la obediencia, la pobreza y la pureza, el voto de esclavitud, de esclavitud por amor. Vivímos en unos tiempos en que quiere asegurarse todo, las cosechas, la salud, la integridad física, la vida… Pero el seguro que yo pretendo no lo cubre ninguna póliza. Yo querría para ti, como beneficiaria, un seguro de delicadas atenciones, de respeto, de ternura, en una palabra, un seguro de amor. Es un seguro éste que no puede contratarse y que solo puede firmar la mano de Dios en su infinita bondad y misericordia. Y por eso yo le ruego a El que grabe en el corazón de cuantos te rodeen y sobre todo en el de esas novias de tus hermanos que un día se vestirán de nieve, el voto de esclavitud, el que te tiene ofrecido y cumplirá mientras viva tu PAPÁ