1 El cuerpo en la modernidadTránsito del tiempo y del espacio cualitativos al espacio-tiempo cuantitativos (reloj, coordenadas cartesianas). La ciencia moderna, de fuerte orientación matemática, construye una concepción también matemática del cuerpo ( = todo lo que ocupa un lugar en el espacio) coherente con la noción metafísica del cuerpo ( = substancia extensa) . La anatomía comienza a efectuar una cierta profanación de los cuerpos para arrancarles el secreto de su composición interna. Se concibe la idea del cuerpo como máquina, asociada al mecanicismo. En todos los casos se opera una reducción que despoja a los cuerpos de lo que hay en ellos de natural, de ‘humano’, de vivido, de sagrado. El cuerpo es reducido a sus propiedades matemáticas, geométricas, físicas.
2 Esta serie de reducciones del cuerpo es coherente con la identificación cartesiana del cogito con la subjetividad, y con la construcción de una concepción instrumental del mundo natural en general. Las cualidades singulares o particulares del cuerpo son marginadas de la ciencia al campo de la ética o de la política. Paradójicamente, las reducciones producidas generan un cuerpo anónimo, mecanizado, instrumentalizado y abstraído del cosmos, al mismo tiempo que surge el individualismo.
3 Sujeto cartesiano y cuerpoLos cuerpos se definen more geometrico, es decir, que la naturaleza de los cuerpos es la extensión (tridimensional) por la cual pueden ser medidos o calculados (“matemático” –Galileo-, “racional” –Hobbes-). Dicha extensión se manifiesta de diferentes modos o maneras de ser, como el tamaño, la forma y el movimiento. En consecuencia, lo que puede conocerse científicamente de los cuerpos, lo objetivo, es lo medi-ble, lo cuantificable. Otra consecuencia es que el conocimiento se realiza por el entendimiento (no por los sentidos, lo vivido, o lo experimentado) y también que el alma puede conocerse científicamente con independencia del cuerpo, pero no a la inversa.
4 Dualismo antropológico: compuesto de dos substancias distintas (res cogitans y res extensa), divide lo humano en dos realidades irreductibles. Se caracteriza al cuerpo humano de la misma manera que a los cuerpos animales o a los cuerpos mecánicos, como un conjunto de partes articuladas en cierta disposición. Confinamiento del cuerpo a un lugar secundario o accesorio
5 El cuerpo en Hobbes Todo lo que es real, entonces, es cuerpo y movimiento de los cuerpos. El universo se define como el conjunto de todos los cuerpos, y nada más. El concepto de cuerpo reemplaza al concepto de substancia. Cuerpo es lo que ocupa un lugar en el espacio, cuerpo es extensión, cuerpo es lo medible, lo calculable. Con otras palabras: el cuerpo es el objeto de la razón concebida como cómputo o cálculo. No existen dos substancias (pensante y extensa) sino sólo una: el cuerpo. Cuerpo y extensión se identifican, pero cuerpo y pensamiento no son idénticos. El pensamiento es un movimiento que pueden realizar ciertos cuerpos. El movimiento es un poder del cuerpo. El conjunto de los movimientos de los cuerpos puede comprenderse conociendo las causas que los producen. Así el proyecto hobbesiano coincide con el galileano: desarrollar una ciencia de los cuerpos y de sus movimientos. Los cuerpos naturales y los artificiales son igualmente reales. Implica que todas estas realidades (naturales o artificiales) pueden explicarse o demostrarse con el mismo rigor
6 El cuerpo en Nietzsche leído por DeleuzeEl cuerpo es un campo de fuerzas (no substan-cializar “campo”). Lo que define a un cuerpo es esta relación entre fuerzas dominantes y fuerzas dominadas. El cuerpo es un fenómeno múltiple, al estar compuesto por una pluralidad de fuerzas irreductibles; su unidad es la de un fenómeno múltiple, ‘unidad de dominación’. En un cuerpo, las fuerzas dominantes o superiores se llaman activas, las fuerzas inferiores o dominadas, reactivas. Activo y reactivo son precisamente las cualidades originales, que expresan la relación de la fuerza con la fuerza. Se llamará jerarquía a esta diferencia de las fuerzas cualificadas, conforme a su cantidad: fuerzas activas y reactivas.
7 Las fuerzas inferiores se definen como reactivas: no pierden nada de su fuerza, de su cantidad de fuerza, la ejercen asegurando los mecanismos y las finalidades, ocupándose de las condiciones de vida y de las funciones, las tareas de conservación, de adaptación y de utilidad. Este es el punto de partida del concepto de reacción. Indudablemente caracterizar a estas fuerzas activas es más difícil. Ya que, por naturaleza, escapan a la conciencia: ‘La gran actividad principal es inconsciente’. La conciencia expresa solamente la relación de algunas fuerzas reactivas con las fuerzas activas que las dominan. La conciencia es esencialmente reactiva; por eso no sabemos lo que puede un cuerpo, de qué actividad es capaz. ‘¿Qué es lo que es activo? Tender al poder’. Apropiarse, apoderarse, subyugar, dominar, son los rasgos de la fuerza activa. Apropiarse quiere decir imponer formas, crear formas explotando las circunstancias
8 El cuerpo en Deleuze El cuerpo no se comprende a partir de lo que le falta o por el límite sino por lo que puede. (No se parte de lo que no puede, lo que supone siempre una comparación con otro cuerpo). El cuerpo no es substancia. No es cosa. El cuerpo es un modo finito de expresión de la potencia infinita de Dios bajo la perspectiva de la extensión, un grado determinado de potencia, potencia dinámica de actuar y de ser afectado cuyo límite es sólo la constancia de la relación entre las afecciones de dicho cuerpo. Cuerpo = composición de afecciones y el esfuerzo por perseverar en el ser (conatus) Spinoza rompe con la jerarquía tradicional entre cuerpo y alma, entre extensión y pensamiento
9 El cuerpo sin órganos La sensibilidad del esquizofrénico sirve como vía de acceso a algo que escapa a las ciencias pero que es constitutivo de toda corporeidad, previo y condición del cuerpo-organismo aunque también, paradójicamente, es producido por el cuerpo organizado. Es un organismo sin órganos, un cuerpo sin partes. El cuerpo sin órganos es un sistema profundo (no superficial o de superficie) donde las energías, las fuerzas o las pulsiones se mezclan. Las pulsiones libidinales, las pulsiones de conservación y las pulsiones de muerte se mezclan en profundidad. “El mundo de la profundidad oral-anal-uretral es el de una mezcla móvil, que verdaderamente puede denominarse sin-fondo, y que da testimonio de una perpetua subversión.” Freud descubre el deseo como libido, como deseo que produce; pero no cesa de enajenar la libido en la representación familiar (Edipo). “Ello funciona en todas partes. (…) En todas partes máquinas. (…) Máquinas de máquinas, con sus acoplamientos, sus conexiones. (…) Siempre flujos y cortes”.
10 El CsO es el cuerpo del deseo, cuerpo liso, lleno e ilimitado, que se opone a los objetos parciales y a la organización de los órganos, a la especialización del cuerpo biológico. Es inmóvil, inmovilizante. La indeterminación, la indiferenciación, la inorganicidad, lo amorfo, lo inarticulado, lo opaco, lo blando y lo fluido del CsO sufre y rechaza toda determinación, toda diferenciación, toda organicidad, toda forma, toda articulación, toda transparencia, toda dureza, toda sedimentación y, también, toda institucionalización y toda territorialización. “El capitalismo tiende hacia un umbral de descodificación, que deshace el socius en provecho de un cuerpo sin órganos y que, sobre este cuerpo, libera los flujos del deseo en un campo desterritorializado”. Lo revolucionario del capitalismo es que produce más allá de las necesidades, no produce para el consumo de lo necesario.
11
12