1 El desprecio por lo rural Por David Roca Basadre Noviembre, 5 del 2015.
2 El desprecio por lo rural “Se vienen desafíos que lindan con la amenaza de catástrofes inéditas. Y se puede evitar el efecto de migraciones calamitosas que ya sabemos a que conducen. Tenemos una historia reciente que testimonia sobre eso”
3 El desprecio por lo rural Los discursos electorales focalizan sus propuestas en la ciudad y sus presuntas bondades, y poco importa la desaparición de la vida rural tradicional. En general la vida rural aparece tan sólo por necesidad para avituallamiento de las urbes mediante producción de monocultivos, y, en el mejor de los casos, folklore. Es decir que si no es mercancía, no interesa. Y cualquier defensa de la vida en el campo es vista como regresión, utopía bucólica como la llaman algunos. El crecimiento desmesurado de las urbes en las décadas recientes ha generado, sin embargo, inmensurables problemas. Llámese hacinamiento, demanda de servicios saturados, escasez de suelo, acumulación de residuos, contaminación del aire, del agua, contaminación sonora y visual, transporte complicado incluso para distancias cercanas, y formas de pobreza también modernas, cargadas de objetos inútiles. La utopía urbana ha creado más problemas que soluciones. Pero además ese crecimiento poblacional de las ciudades esta asociado a la devastación de los espacios rurales por destrucción del hábitat, usos inadecuados del suelo, desposesión y expolio de la tierra, invasión, colonización…y ahora cambio climático. El tema es antiguo, y para mencionar al territorio peruano en este drama universal, recordemos la tragedia que significó la devastación de bosques andinos durante la invasión europea que, al destruir fuentes de vida, impide hasta hoy el surgimiento de un espacio andino más vigoroso, e influyó siglos después en la migración de millones de personas hacia las ciudades costeras. Y también, hay que mencionarlo, hacia la selva alta, donde la extensión de los cultivos de cocales y producción de cocaína es no sólo un drama policiaco sino un caso de devastación ecológica sin precedentes que, inmediatamente, genera nuevos espacios de pobreza. El caso es que la migración del campo a la ciudad como refugio, que ya no encuentra sólo a Lima como destino sino que incrementa los cordones de pobreza en torno a capitales de las regiones como Cajamarca, Arequipa, Puerto Maldonado, es un problema que está en el origen de muchos de los problemas sociales que se tocan siempre por el síntoma, y nunca por la raíz. La fiebre extractivista, que es una de las causas de todo esto, no solo ha destruido tierras y zonas de agua y envenenado el aire sino que al hacerlo ha generado desplazamientos inesperados para ciudades que no estaban listas para esos flujos de población. No sería raro, por ello, que Cusco, o Andahuaylas o Abancay tengan que recibir a los desempleados que acaba de generar Las Bambas, tras la …
4 Es posible crecer en otra dirección … primera etapa de instalación del proyecto. Efecto colateral para el que no se ha establecido protocolo alguno. De hecho, las víctimas de estas circunstancias en otros tantos lugares deben vivir con la indiferencia de todos por su suerte. ¿O a alguien le incomodan los indígenas muertos por causa de Camisea ? ¿O los problemas intestinales de quienes beben las aguas contaminadas en la ciudad de Cajamarca? ¿O Espinar? A todo ello se agrega la migración que poco a poco se acrecentará más como consecuencia del cambio climático – como bien hace en destacar Teófilo Altamirano, quien estudia el caso del nevado Huaytapallana, que, al desaparecer en pocas décadas, promoverá presión poblacional sobre la ciudad de Huancayo-. En realidad, es el caso de todas las ciudades cuyas poblaciones rurales dependen del agua de glaciares que pronto serán recuerdo. Pero también el de … … las tierras que empiezan a empobrecer aún más su capacidad productiva, como es el caso ya actualmente de las del sur andino. Esto es un fenómeno reversible, y debe incrementar la carga poblacional, y sus demandas, en muchas ciudades en las décadas por venir. Pensar en planes de gobierno centrados sobre todo en la modernidad urbana y el neolatifundismo, y que desconozcan el rol fundamental de la vida rural tradicional, es un absurdo. Más bien hay que rescatar esas formas de vida, promoviendo y apoyando alternativas para los pequeños productores agrícolas. Se vienen desafíos que lindan con la amenaza de catástrofes inéditas. Y se puede evitar el efecto de migraciones calamitosas que ya sabemos a qué conducen. Tenemos una historia reciente que testimonia sobre eso. A ver qué candidato piensa de verdad en algo serio.●