1 El santo de la escoba Fray Martín de Porras 1579-1639 (1579-1639)
2 Fray Martín de la caridad Fray Martín de la caridad San Martín de Porras vivió 60 años, de 1579 a 1639. Su padre fue Juan de Porras, español, nativo de Burgos y su madre Ana Velásquez, "negra- libre“, nacida en Panamá, entonces provincia del norte del Perú. Según los prejuicios racistas vigentes entonces por el color de su piel, Martín fue objeto de mal trato por la pretextada inferioridad racial. En aquel entonces capturaban africanos en las costas de Guinea como si fueran animales, los hacinaban en los barcos y los negociaban en las Indias, vendiéndolos en pública subasta. Los jóvenes eran comprados a buen precio, y, recibían cierto mejor trato, siendo registrados con el apellido de sus amos.
3 Casa natal de San Martín de Porras en el jirón Callao
4 Era inhumano el trato a los esclavizados, los apiñaban en inmundas bodegas y los marcaban quemándoles sus carnes con tocino derretido, con cera ardiendo, con brea o con hierro candente, Por otra parte, no faltaban amos sin entrañas, que los reprimían con crueldad; encadenándolos, condenándolos al cepo y negándoles el alimento necesario y los medicamentos, sobre todo, cuando enfermaban o llegaban a viejos. Frente a esta tragedia tremenda Martín de Porras eligió dar ejemplo de caridad, para él la miseria humana sólo merecía compasión y consuelo, afecto y comprensión, dotando así de esperanza a oprimidos y opresores, todos hijos de Dios, aunque esclavos de sus flaquezas.
5 Primer claustro del convento de Santo Domingo, donde fuera fraile “donado”, San ´Martín de Porras
6 Testimonios de su tiempo pintan a Martín de cuerpo entero. Ingresó al Convento de Santo Domingo de Lima, como “donado”, lego indigente, el 2 de junio de 1603, cuando contaba 24 años de edad. Hasta aquel día, el que en adelante fuera Fray Martín, había frecuentado el consultorio del Dr. Marcelo de Rivero y la farmacia de Don Mateo Pastor, con el afán de aprender el arte de curar y preparar medicamentos, para socorrer a los enfermos y pobres. En el campo de la medicina, Fray Martín no fue un empírico, antes de curar supo diagnosticar y señalar el remedio mejor para cada mal. Él se tornó en "médico del cuerpo y el alma".
7 San Martín de Porras acoge a los desamparados
8 Sabía curar todo mal: fracturas, hemorragias, fiebres malignas, infecciones. Después de la jornada de cada día, Fray Martín salía del consultorio del Dr. Marcelo, y luego visitaba las rancherías y galpones para extender su obra de caridad con los esclavos, los indios, los pobres y enfermos. Se podría decir con el Evangelio: "que estaba ocupado en las cosas de su Padre", sembrando la semilla de la la salud y de la vida, y al propio tiempo, sembrando la semilla de la fe y de la esperanza, en el Señor de la Vida.
9 Cruz de la penitencia de San Martín de Porras en el muro de la escalera del segundo claustro de Santo Domingo
10 Por aquellos años, ya había en Lima nueve hospitales, para cada casta social. Entre estos estaba el hospital de Santa Ana para los indios y el hospital de San Bartolomé para los negros. Mas, indios y negros se resistían a entrar a estos nosocomios; porque, casi todo el que entraba en ellos con sus propios pies, salía cadáver. Por eso, preferían curarse o morir en sus ranchos o en los matorrales del río Rímac, antes que ir a un hospital. Fray Martín conocía perfectamente esta situación, y salía por las haciendas de Lurigancho, Amancaes, Limatambo, Surco y otros lugares aledaños, en busca de los enfermos, impedidos y pobres, y a todos los acogía bajo el manto de su caridad.
11 San Martín de Porras en oración, pidiendo por los necesitados
12 Juan Velásquez de la Parra, asistente de fray Martín, a quien enseñó el oficio de barbero, dejó hermosos testimonios de su caridad. Él dio informó al tribunal del Santo Oficio, bajo juramento, cómo fray Martín, todos los sábados, entregaba a 160 pobres, 400 pesos que recibía a la vez de almas caritativas.. Cómo conseguía frazadas, camisas y ropa para los pobres: indios, esclavos y españoles pobres; cómo preparaba los medicamentos y la forma cómo los aplicaba; cómo ayudaba con "la dote" a las jóvenes pobres casaderas; cómo promovió la fundación de la Escuela de Santa Cruz, para las niñas abandonadas; cómo sembró manzanillas en los puquiales de los Amancaes y plantó 700 olivares e higueras, en Surco, diciendo:
13 Celdilla de penitencia de San Martín de Porras bajo las escaleras del segundo claustro de Santo Domingo
14 “De aquí a dos o tres años, los pobres que por aquí anduvieren, tendrán este refugio y comerán de sus frutos". También informó de sus penitencias y clamores por los pobres y enfermos; de su compasión por los delincuentes, y de su presteza para trasladarse de un lugar a otro: 'Parecíame que no andaba’, declaró. Otros declarantes informaron, asimismo, del don de la bilocación que recibió del Señor, para volar, en alas de la caridad, a socorrer a los enfermos que lo llamaban desde Angola, Méjico, Francia y otros lugares, sin salir de su convento de Santo Domingo de Lima. Fray Martín de Porras fue en vida un auténtico samaritano.
15 Capilla de la tumba de San Martín de Porras en el Convento de Sto. Domingo
16 Fray Martín no quería la muerte de nadie, ni por el hambre, ni por la enfermedad, ni por la violencia. Amaba la vida. Quería la vida. Defendía la vida. Dios tiene muchas maneras de obrar. Una de ellas es haciéndose presente y visible a través de sus elegidos, como los fue Fray Martín: saciaba el hambre, curaba enfermedades, denunciaba las injusticias, clamaba por los desvalidos, comprometía a otros en su misión, reanimaba la esperanza, en fin, ofrendando su vida en nombre del Señor que dijo: "Yo soy la Vida“, de quien era Fray Martín el más humilde y fiel seguidor.
17 Altar de San Martín de Porras en la capilla de su tumba
18 "Fue su tránsito a la vida eterna fue entre las ocho y nueve de la noche, del día 3 de noviembre del año 1639; teniendo la edad de 60 años y de religioso 30, gastados en el servicio de Dios, utilidad y servicio del prójimo", concluye Meléndez. Atendiendo a la vida, virtudes y milagros que Dios obró en vida y después de muerto por intercesión de Fray Martín de Porras, el Arzobispo de la Arquidiócesis de Lima, don Pedro de Villagómez, a solicitud del pueblo, abrió el proceso de beatificación el día 15 de mayo de 1660. En dicha ocasión, setenta y seis testigos, bajo juramento, declararon haber conocido a Fray Martín de Porras y haber recibido algún favor de sus manos, en vida o después de muerto.
19 San Martín de Porras asiste a los desahuciados
20 El bienaventurado Fray Martín, que fuera despreciado por muchos negros y blancos, ayudó a los más miserables, llegó a tener control sobre los elementos, juntó perro, pericote y gato, curó enfermos, levitaba, desaparecía y tenía el don de poder estar en más de un sitio a la vez. A pesar de su evidente santidad tuvieron que pasar más de 300 años para que este humilde y virtuoso limeño fuera elevado a los altares de la Iglesia.
21 San Martín de Porras intercede por los médicos cirujanos en su abnegada labor
22 El 8 de agosto de 1837 se publicó en Roma la Bula de Beatificación y se designó el 29 de octubre del mismo año para su solemne triunfo en la Basílica Vaticana. Aquel día lució la figura plácida y amable del Beato Fray Martín, del enamorado de los pobres de Cristo, del moreno de alma pura que supo atraer sobre sí las miradas del Omnipotente, del esclavo de sus hermanos exaltado por su humildad al solio de los Bienaventurados. En mayo de 1838 la espléndida Iglesia de Santa María supra Minerva, centro de las actividades de la Orden de Santo Domingo, vistió sus mejores galas para solemnizar la Beatificación de Fray Martín
23 San Martín de Porras ora y vela por los enfermos
24 Tras largo proceso en la Sagrada Congregación, pudo iniciarse el de la Canonización recién a mediados del siglo XX. Terminados en 1961, los exámenes de los expertos que comprobaran la veracidad de los milagros efectuados por su intercesión. La comisión dio su fallo favorable. El 13 de febrero del 1962, la Junta de Teólogos revisó el proceso y la conclusión también cedió en favor de la causa. Por fin, en la Congregación General, presidida por su Santidad el Papa Juan XXIII se aprobó el decreto llamado de Tuto, o sea que se consideró que no había óbice alguno. La canonización tuvo lugar el 20 de marzo de 1962 llenando de alborozo a los devotos del Santo en el Perú y en el mundo.
25 San Martín de Porras ora desde el cielo por su ciudad y su pueblo
26 San Martín de Porras se unió así al conjunto de santos del Perú que forman Toribio de Mogrovejo, Rosa de Lima, Francisco Solano y Juan Masías. Tornando a Lima, la Ciudad de los Reyes, en la Ciudad de los Santos. En los claustros de Santo Domingo, que San Martín aseaba con la escoba, en la enfermería, hoy convertida en capilla, donde prodigara su caridad por los hermanos enfermos y en la sala capitular, donde todavía pende el Santo Cristo, que abrazara más de una vez, en lo alto, venerando la llaga del costado del Crucificado, permanece su bondadoso recuerdo, que los peruanos, latinoamericanos y fieles de todo el mundo tienen presente ayer como hoy, dando gracias por su vida ejemplo de bondad.
27 Iglesia de San Martín de Porras Sunland Park, Nuevo Méjico
28 AGD – iaapr – XI 05