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3 El Señor es mi pastor, y es también mi pastora.
4 La pastora conduce sabiamente, el camino se hace corto, porque entretiene con sus canciones y leyendas.
5 Cuando hay que pasar por senderos difíciles, ella, va delante quitando los miedos. En los tramos peores, me coge en sus brazos, haciéndome sentir todo su cariño.
6 La pastora capta en seguida el peligro y defiende a su rebaño con inteligencia, y si es preciso con la fuerza, como una madre delante de su cría.
7 Distingue claramente las hierbas venenosas, anuncia los cambios de los tiempos y sintoniza con la naturaleza.
8 Conoce a cada oveja por su nombre, la conoce por dentro y encuentra palabras y el tono para comunicarse.
9 ¡Me conoce! Sobresale sobre todo por su amor, está hecha para dar vida.
10 Prepara la mesa abundante y bonita, con alimentos bien condimentados, con vinos escogidos, con abundancia de flores y perfumes, y la música que embelesa.
11 Está hecha para dar vida, en la vigilancia y en el desvelo, en la preocupación entrañable, en la entrega cotidiana.
12 Ama especialmente a las ovejas desvalidas, a las más débiles y pequeñas, a las heridas y a las enfermas. Ella misma, de sí misma, a todas alimenta.
13 Yo sé que me ama, que su misericordia me acompaña.
14 Sé que no me va a faltar la luz de su mirada, el zurrón de sus regalos, el perfume de su ternura. Y viviré para siempre en su palacio.
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