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2 El Señor nos llama por el nombre a cada uno personalmente. Y esa llamada es insistente, no nos deja tranquilos: “Samuel, Samuel”
3 A partir de ahí tratamos de clarificar su llamada hablando con los que tenemos más cerca, haciendo oración, buscando la dirección de un consejero espiritual. “El sacerdote Elí le dijo a Samuel: no te he llamado” Dios es el que llama
4 Esta llamada no la hace el Señor directamente sino a través de los demás, de las circunstancias de la vida, de los problemas que viven los necesitados. Todo eso nos interpela.
5 Tratamos de iluminar nuestro interior con la escucha de la Palabra de Dios “Habla Señor que tu siervo escucha”.
6 Poco a poco nos damos cuenta que podemos y tenemos que dedicar parte de nuestra vida a los demás,
7 cada uno según su espíritu personal:unos son sensibles a la enfermedad, otros a la pobreza, o a la ignorancia.
8 Todo ello lleva consigo unas habilidades que Dios nos da para el servicio de los demás
9 Cuando tomamos la decisión formamos parte de una ONG, un grupo parroquial, una congregación, Cáritas…
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