Enseñanzas del Papa Francisco

1 Enseñanzas del Papa FranciscoNo.134 ...
Author: María Rosa Bustos Alcaraz
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1 Enseñanzas del Papa FranciscoNo.134

2 El 29 de octubre dijo en parte de su homilía: “¡Dios no puede no amarEl 29 de octubre dijo en parte de su homilía: “¡Dios no puede no amar!  Y esta es nuestra seguridad. Yo puedo rechazar este amor, puedo rechazarlo como lo ha rechazado el buen ladrón, hasta el final de su vida”. “Pero ahí le esperaba el amor. El más malvado, el más blasfemo es amado por Dios con una ternura de padre, de papá”. Es un amor “como el de una gallina con sus polluelos”.

3 San Pablo dice a los cristianos que son vencedores porque “si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?”. “La fuerza de esta seguridad de vencedor” el cristiano la debe “tener en sus propias manos, como si fuese su propiedad” de tal forma que los creyentes podrían decir: “¡Ahora nosotros somos los campeones!”.

4 Pero somos vencedores “no porque tenemos este don en la mano, sino por otra cosa”. Es otra cosa “que nos hace vencer o al menos si nosotros queremos rechazar la victoria siempre podremos vencer”. Es el hecho de que nada “podrá separarnos jamás del amor de Dios, que está en Cristo Jesús, nuestro Señor”.

5 “No es que nosotros seamos vencedores sobre nuestros enemigos, sobre el pecado. ¡No! Estamos tan unidos al amor de Dios que ninguna persona, ninguna potencia, ninguna cosa nos podrá separar de este amor”. “Pablo ha visto en el don algo más, aquello que da el don: es el don de la recreación, es el don de la regeneración en Cristo Jesús. Ha visto el amor de Dios. Un amor que no se puede explicar”.

6 Pero “todo hombre y mujer puede rechazar el don” y preferir su pecado, y sin embargo “el don existe”. “El don es el amor de Dios, un Dios que no puede separarse de nosotros”.

7 En el Evangelio, Jesús dice que debe acudir a Jerusalén donde morirá, Dios habla también en la actualidad a través de este pasaje: “¡Cuántas veces he querido recoger a tu hijo como una gallina a sus polluelos bajo las alas y vosotros no habéis querido! Es una imagen de ternura”. Y “cuántas veces he querido sentir esta ternura, este amor, como la gallina con los polluelos y ustedes lo han rechazado”.

8 Por eso San Pablo es capaz de decir que ha entendido “que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los principados, ni lo presente ni lo futuro, ni las potencias, ni alturas, ni profundidades, ni ninguna otra cosa podrá jamás separarnos de este amor”.

9 “Dios, el potente, el creador, puede hacer todo: ¡Dios llora“Dios, el potente, el creador, puede hacer todo: ¡Dios llora! En este llanto de Jesús sobre Jerusalén, en esas lágrimas, está todo el amor de Dios. Dios llora por mí cuando me alejo; Dios llora por cada uno de nosotros; Dios llora por esos malvados que hacen tantas cosas feas, tanto mal a la humanidad… Espera, no condena, llora. ¿Por qué? Porque ama”. Las lecturas que el Papa comentó son las siguientes: Primera Lectura: Romanos 8,31b-39, Evangelio: Lucas 13,31-35

10 El 30 de octubre dijo en su homilía: “Dios tiene compasiónEl 30 de octubre dijo en su homilía: “Dios tiene compasión. Tiene compasión de cada uno de nosotros, tiene compasión de la humanidad y ha enviado a su Hijo para curarla, para regenerarla” y para “renovarla”.

11 “En la Parábola que todos conocemos del Hijo pródigo, se dice que cuando el padre –que es una figura de Dios que perdona– ve llegar a su hijo tiene compasión. La compasión de Dios no es tener piedad: no tiene nada que ver una cosa con la otra”.

12 “puedo tener piedad de un perro que se está muriendo” pero la compasión de Dios va más allá: es “meterse en el problema, meterse en la situación del otro, con el corazón de Padre”. Y por esa razón “ha enviado a su Hijo”.

13 “Jesús curaba a la gente pero no es un ‘curandero’. ¡No“Jesús curaba a la gente pero no es un ‘curandero’. ¡No! Curaba a la gente como signo, como signo de la compasión de Dios, para salvarla, para poner en su sitio del reciento a la oveja perdida”. “Dios tiene compasión.

14 Dios pone su corazón de Padre, pone su corazón por cada uno de nosotros. Y cuando Dios perdona, perdona como Padre y no como un empleado del tribunal, que lee una sentencia y dice: ‘Absuelto por insuficiencia de pruebas’. Nos perdona desde dentro, perdona porque se ha metido en el corazón de esta persona”.

15 Jesús fue enviado para “llevar la buena noticia, para liberar a aquellos que se sienten oprimidos”. “Es enviado por el Padre para meterse en cada uno de nosotros, liberándonos de nuestros pecados, de nuestros males”. Precisamente “esto es lo que hace un sacerdote: conmoverse, comprometerse con la vida de la gente, porque un sacerdote es un sacerdote, como Jesús es sacerdote”.

16 “Cuántas veces –y después nosotros tenemos que ir a confesarnos– criticamos a estos sacerdotes, a los cuales no les interesa lo que sucede en su congregación, que no se preocupan”. Este “no es un buen sacerdote” porque “un buen sacerdote  es aquel que se involucra” en “todos los problemas humanos”.

17 El 1 de noviembre dijo en antes del rezo del Ángelus, dedicado a la Fiesta de Todos los Santos: “Los santos que hoy recordamos son aquellos que han vivido en la gracia de su Bautismo, han conservado íntegro el ‘sello’ comportándose como hijos de Dios, buscando imitar a Jesús; y ahora han alcanzado la meta, porque finalmente ‘ven a Dios como es’”.

18 “¿Qué significa llevar el sello de Dios en la propia vida y en la propia persona? Nos lo dice todavía el apóstol Juan: significa que en Jesucristo somos verdaderamente hijos de Dios”.

19 “¿Somos conscientes de este don“¿Somos conscientes de este don?”, “¿Recordamos que en el Bautismo hemos recibido el ‘sello’ de nuestro Padre celeste y somos sus hijos?”. “Por decirlo de una forma sencilla, llevamos el apellido de Dios, nuestro apellido es Dios porque somos hijos de Dios”.

20 Los santos “son ejemplos a imitar”Los santos “son ejemplos a imitar”. “No sólo los que han sido canonizados, sino los santos, por decir así, ‘de la puerta de al lado’, que, con la gracia de Dios, se han esforzado en practicar el Evangelio en lo ordinario de su vida”.

21 Y como ellos “quizás hemos encontrado alguno en la familia, o entre los amigos y conocidos”. “¡Cuántas personas buenas hemos conocido y conocemos! Y decimos: ‘esta persona es un santo’, nos viene decirlo espontáneamente”.

22 “Tenemos que serles agradecidos, y sobre todo debemos ser agradecidos a Dios que nos los ha donado, que nos los ha puesto cerca, como ejemplos vivos y contagiosos del modo en el que vivir y morir en la fidelidad al Señor Jesús y a su Evangelio”. “Imitar sus gestos de amor y de misericordia es un poco como perpetuar su presencia en este mundo”.

23 “En efecto, estos gestos evangélicos son los únicos que resisten a la destrucción de la muerte: un acto de ternura, una ayuda generosa, un tiempo pasado que escuchar, una visita, una buena palabra, una sonrisa…”. Quizás “a nuestros ojos estos gestos pueden parecer insignificantes, pero a los ojos de Dios son eternos, porque el amor y la compasión son más fuertes que la muerte”.

24 Hoy “sentimos particularmente viva la realidad de la comunión de los santos, nuestra gran familia, formada por todos los miembros de la Iglesia, sea con los que todavía peregrinan en la tierra o con aquellos que ya la han dejado por el Cielo”. “Estamos todos unidos, y a esto se le llama la ‘comunión de los santos’, es decir, la comunidad de todos los bautizados”.

25 En el Libro del Apocalipsis se recuerda que los santos “son personas que pertenecen totalmente a Dios” y se les presenta “como a una multitud inmensa de ‘elegidos’, vestidos de blanco y marcados por el ‘sello de Dios’”.

26 De esta manera se subraya “que los santos pertenecen a Dios de modo pleno y exclusivo, son su propiedad”. Pidamos a la Virgen María “Reina de Todos los Santos que nos ayude a confiar siempre de la gracia de Dios, para caminar con entusiasmo sobre la vía de la santidad”.

27 “A nuestra Madre confiamos nuestro empeño cotidiano y rezamos también por nuestros queridos difuntos, en la íntima esperanza de volvernos a encontrar un día, todos juntos, en la comunión gloriosa del Cielo”.

28 El 1 de noviembre dijo en parte de su homilía: En el Evangelio hemos escuchado a Jesús que enseñaba a sus discípulos y a la gente reunida sobre la colina del lago de Galilea (Cfr. Mt 5,1-12).

29 La palabra del Señor resucitado y vivo indica también a nosotros, hoy, el camino para alcanzar la verdadera felicidad, el camino que conduce al Cielo. Es un camino difícil de comprender por que va contra corriente, pero el Señor nos dice que quien va por este camino es feliz, tarde o temprano alcanza la felicidad.

30 “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos”. Podemos preguntarnos, ¿cómo puede ser feliz una persona pobre de corazón, cuyo único tesoro es el Reino de los cielos? Pero la razón esta propio aquí: que teniendo el corazón vacío y libre de tantas cosas mundanas, esta persona está en “espera” del Reino de los Cielos.

31 “Bienaventurados los que ahora lloran, porque serán consolados”“Bienaventurados los que ahora lloran, porque serán consolados”. ¿Cómo pueden ser felices aquellos que lloran? Es más, quién en la vida nunca ha experimentado la tristeza, la angustia, el dolor, no conocerá jamás la fuerza de la consolación. En cambio, pueden ser felices cuantos tienen la capacidad de conmoverse, la capacidad de sentir en el corazón el dolor que hay en sus vidas y en la vida de los demás. ¡Ellos serán felices! Porque la compasiva mano de Dios Padre los consolará y los acariciará.

32 “Bienaventurados los mansos”“Bienaventurados los mansos”. Y nosotros al contrario, ¡cuántas veces somos impacientes, nerviosos, siempre listos a lamentarnos! Hacia los demás tenemos tantas pretensiones, pero cuando nos tocan, reaccionamos alzando la voz, como si fuéramos dueños del mundo, mientras que en realidad todos somos hijos de Dios. En cambio, pensemos en aquellas mamas y en aquellos papas que son tan pacientes con sus hijos, que “los hacen enloquecer”.

33 Este es el camino del Señor: el camino de la humildad y de la paciencia. Jesús ha recorrido este camino: desde pequeño ha soportado la persecución y el exilio; y después, de adulto, las calumnias, los engaños, las falsas acusaciones en los tribunales; y todo lo ha soportado con humildad. Ha soportado por amor a nosotros incluso la cruz.

34 “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados”. Si, aquellos que tienen un fuerte sentido de la justicia, y no solo hacia los demás, sino sobre todo hacia ellos mismos, estos serán saciados, porque están listos para recibir la justicia más grande, aquella que solo Dios puede dar.

35 Y luego, “bienaventurados los misericordiosos, porque encontraran misericordia”. Felices los que saben perdonar, que tiene misericordia por los demás, que no juzgan todo ni a todos, sino que buscan ponerse en el lugar de los otros. El perdón es la cosa de lo cual todos tenemos necesidad, nadie está excluido. Por eso al inicio de la Misa nos reconocemos por aquello que somos, es decir pecadores.

36 “Bienaventurados los constructores de paz, porque serán llamados hijos de Dios”. Miremos el rostro de aquellos que van por ahí sembrando cizaña: ¿son felices? Aquellos que buscan siempre la ocasión para engañar, para aprovecharse de los demás, ¿son felices? No, no pueden ser felices.

37 Y no es un modo de decir, una formalidad: es un acto de verdadY no es un modo de decir, una formalidad: es un acto de verdad. “Señor, aquí estoy, ten piedad de mi”. Y si sabemos dar a los demás el perdón que pedimos para nosotros, somos bienaventurados. Como decimos en el “Padre Nuestro”: Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos ofenden.

38 En cambio, aquellos que cada día, con paciencia, buscan sembrar la paz, son artesanos de paz, de reconciliación, ellos son bienaventurados, porque son verdaderos hijos de nuestro Padre del Cielo, que siembra siempre y solo paz, al punto que ha enviado al mundo su Hijo como semilla de paz para la humanidad.

39 Queridos hermanos y hermanas, este es el camino de la santidad, y es el mismo camino de la felicidad. Es el camino que ha recorrido Jesús, es más, es Él mismo este camino: quien camina con Él y pasa a través de Él entra en la vida, en la vida eterna.

40 Pidamos al Señor la gracia de ser personas sencillas y humildes, la gracia de saber llorar, la gracia de ser humildes, la gracia de trabajar por la justicia y la paz, y sobre todo la gracia de dejarnos perdonar por Dios para convertirnos en instrumentos de su misericordia.

41 Así han hecho los Santos, que nos han precedido en la patria celestialAsí han hecho los Santos, que nos han precedido en la patria celestial. Ellos nos acompañan en nuestra peregrinación terrena, nos animan a ir adelante. Su intercesión nos ayude a caminar en la vía de Jesús, y obtenga la felicidad eterna para nuestros hermanos y hermanas difuntos, para los que ofrecemos esta Misa. Así sea.

42 En twitter dijo: El desarrollo económico debe tener un rostro humano, de manera que nadie quede excluido

43 Padres: ¿saben “perder el tiempo” con sus hijosPadres: ¿saben “perder el tiempo” con sus hijos? Es una de las cosas más importantes que pueden hacer todos los días.

44 Pedimos la ayuda del Arcángel Miguel para defendernos de las insidias y engaños del demonio

45 La vanidad no sólo nos aleja de Dios sino que nos hace ridículos

46 Escribe a: [email protected] con el título suscripciones. Si deseas recibir mails, relacionados con la Iglesia: que contienen diapositivas, vida de Santos, Evangelio del Domingo, etc. Escribe a: con el título suscripciones. Servicio Gratuito. Que Dios te llene de bendiciones. Y que permanezcamos unidos en el amor a Jesús.