Espiritualidad: vocación, encarnación, comunión

1 09 ESPIRITUALIDAD DE LA ACCION SOCIAL creando fratern...
Author: Alejo Gonzalez
0 downloads 0 Views

1 09 ESPIRITUALIDAD DE LA ACCION SOCIAL creando fraternidad alimentados por Cristo

2 Espiritualidad: vocación, encarnación, comuniónE. Mounier, importante filósofo cristiano, define a la persona espiritual en una triple dimensión que podemos poner bajo el signo de la cruz: El trazo vertical ascendente, "hacia arriba", es la vocación. La vocación llama a la persona a superarse, a trascenderse, a ir más allá de lo que hoy es, de lo que parece posible, de lo vivido en el pasado. Es la necesidad de caminar hacia la meta marcada, de abrirse a los sueños y a las esperanzas, de seguir creyendo en la utopía, de luchar por adelantar el futuro y la llegada del Reino. Es apertura a Dios que crea, en la espiritualidad, un mundo nuevo de posibilidades.

3 Espiritualidad: vocación, encarnación, comunión (2)El trazo vertical descendente, "hacia abajo", es la encarnación. Al encarnarse la persona se compromete con la realidad que le rodea, con su entorno material y social, y hace suyos los problemas y las esperanzas de la creación. Aquí la persona baja de su Tabor, de su monte lejano, y se mete en las luchas cotidianas; sale de su mundo narcisista para sembrarse en los surcos de la historia. Hay que encarnarse –embarrarse– para hacer de la tierra una casa común, limpia, con futuro. Encarnarse es meterse en la masa humana, para divinizarla y en la masa terrena, para espiritualizarla.

4 Espiritualidad: vocación, encarnación, comunión (3)El trazo horizontal, “hacia los lados”, es la comunión. Ella nos hace semejantes a la Trinidad, moviendo a la persona a darse a los demás, a abrir bien sus brazos para acoger a todos sin excluir a nadie. El trazo horizontal, bajo la inspiración del Espíritu, obliga a romper muros, a borrar fronteras, a hacer saltar cerrojos, a cortar alambradas, a abrir puertas y ventanas, a tender puentes, a cerrar divisiones, a sembrar reconciliación, a salir al encuentro de los alejados… Vivir la comunión es vaciarse para que otros puedan entrar; no retener y acaparar; no sentirse propietario de nada ni de nadie; no vivir para sí, sino para los demás.

5 Solidaridad que nace de la feLa espiritualidad cristiana es, en sí misma, profundamente solidaria. No puede ser de otra manera ya que, de entrada, la misma presencia de Jesús entre nosotros nace de la profunda cercanía e identificación de Dios con el ser humano.

6 Solidaridad que nace de la fe (2)La Iglesia es sacramento de esta identificación. Somos comunidad que en lo que hace y dice, busca transparentar la presencia del Señor en medio de un mundo que no siempre sabe a donde va.

7 Solidaridad que nace de la fe (3)La unidad entre vida y espiritualidad, entre acción y oración, es esencial en la experiencia cristiana. En nuestra acción social no actuamos por nuestra cuenta sino en el nombre del Señor Jesús y para comunicar su Vida a otras personas: “Es necesario formar a los discípulos en una espiritualidad de la acción misionera, que se basa en la docilidad al impulso del Espíritu, a su potencia de vida que moviliza y transfigura todas las dimensiones de la existencia” (AP 284).

8 Solidaridad que nace de la fe (4)¿Será posible construir una auténtica PS-Caritas al margen de la comunidad de fe? Ciertamente no. Así podremos organizar una ONG respetable, incluso eficaz, pero no un instrumento vivo de la misericordia de Dios. No hay compromiso social cristiano sin una profunda espiritualidad alimentada en la Palabra y en la Eucaristía (AP 175).

9 Alimentar la misericordia en la PalabraPero no vale cualquier espiritualidad. Jesús lo dice con insistencia: no basta con escuchar la Palabra diciendo “Señor, Señor”; es necesario ponerla en práctica (Mt 7,21-27).

10 Alimentar la misericordia en la Palabra (2)¿Cómo transformar nuestros corazones de piedra? Iremos a Jesús y le diremos “Tú solo tienes palabras de vida eterna” (Jn 6,68). Nos pondremos a los pies de Cristo con María (Lc 10,38-42) para escuchar esa Palabra eficaz que no vuelve a Dios vacía (Is 55,11); Palabra que puede hacernos verdaderos hijos e hijas de Dios (Jn 1,12).

11 Alimentar la misericordia en la Palabra (3)La Palabra acompaña a un pueblo en marcha que con frecuencia pierde el rumbo; que se cansa y desconfía; que cae en la tentación de adorar a dioses populares pero vacíos; que siente la nostalgia de la seguridad; que rechaza la cruz y no entiende el amor entregado hasta la muerte.

12 Alimentar la misericordia en la Palabra (4)El exilio más peligroso es el del propio corazón: la capacidad de acostumbrarse a la injusticia, la obsesiva preocupación por uno mismo que ni sabe ni quiere saber del otro y de sus angustias, la imposibilidad de descentrarse.

13 Alimentar la misericordia en la Palabra (5)Esta es una tentación personal y comunitaria. La tuvo el pueblo de Israel y la tenemos nosotros, todos los días. Los profetas del AT sufrieron y trabajaron duro para insuflar espíritu en cuerpos aparentemente muertos. Sus gritos quieren despertarnos también hoy. El proyecto de Dios, que refleja su Palabra, sigue siendo el mismo de siempre: una humanidad reconciliada, un pueblo-familia liberado de sus servidumbres. Pero nuestra resistencia es fuerte.

14 Alimentar la misericordia en la Palabra (6)Hoy, como ayer, el Pueblo de Dios escucha la Palabra y quiere creer en ese proyecto divino de fraternidad. Hoy, como ayer, la Biblia nos ayuda a mantener vivo el ideal de lo que la Iglesia puede y debe ser en medio del mundo, de lo que ha de decir y hacer para vivir en fidelidad a la voluntad de Dios. “Si se quieren pequeñas comunidades vivas y dinámicas, es necesario suscitar en ellas una espiritualidad sólida, basada en la Palabra de Dios, que las mantenga en plena comunión de vida e ideales con la Iglesia local y, en particular, con la comunidad parroquial” (AP 309).

15 Alimentar la misericordia en la EucaristíaLa Palabra cobra fuerza cuando se hace carne. Por eso la Eucaristía, es “fuente y cumbre de la vida cristiana” (LG 11). Es “el lugar privilegiado del encuentro del discípulo con Jesucristo. Con este sacramento Jesús nos atrae hacia sí y nos hace entrar en su dinamismo hacia Dios y hacia el prójimo” (AP 251).

16 Alimentar la misericordia en la Eucaristía (2)El “sacramento del altar” y el “sacramento del hermano” están indisolublemente unidos. Amós, Isaías y Oseas nos recuerdan la profunda identidad entre culto verdadero y misericordia: “Odio y aborrezco sus fiestas; no me agradan sus celebraciones” (Am 5,21-24; cf Is 1,11-17 y Os 6,6).

17 Alimentar la misericordia en la Eucaristía (3)La práctica de una Eucaristía que separa sacramento y vida, altar y fraternidad, es una tentación desde los orígenes de la Iglesia. Hacia el año 55 Pablo tiene que llamar la atención a la comunidad de Corinto por este motivo: “su reunión ya no es la Cena del Señor; pues cada uno se adelanta a tomar su propia comida y mientras uno pasa hambre, otro se embriaga” (1Cor 11,20-21).

18 Alimentar la misericordia en la Eucaristía (4)Por el contrario, la práctica de la verdadera Eucaristía es una fuente inagotable de espiritualidad solidaria. La cena es el gran signo de la diaconía de Jesús, como nos recuerda el lavatorio de los pies (Jn 13).

19 Creyentes de Palabra y de Eucaristía…“Todas las comunidades y grupos eclesiales darán fruto en la medida en que la Eucaristía y la Palabra de Dios sean faro de su camino y su actuación en la única Iglesia de Cristo” (AP 180). Decía Karl Rahner: “los creyentes del siglo XXI, o serán místicos o no serán.” Quien mira con asombro y admiración a la vida, quien se descalza ante cada persona humana como quien entra en terreno sagrado, quien puede descubrir en el pobre a Jesús mismo, ese es un místico.

20 Creyentes de Palabra y de Eucaristía… (2)Cristo nos quiere hombres y mujeres de la Palabra y de la Eucaristía. Si nos dejamos, ellas pueden transformarnos. Una Iglesia de la Palabra y la Eucaristía será siempre una Iglesia de comunión y de servicio, Iglesia-familia, fraternidad abierta, comprometida con las hermanas y hermanos más débiles. Porque en el proyecto de Dios, Eucaristía y Misericordia van siempre juntas.

21 Creyentes de Palabra y de Eucaristía… (3)Orientados en la sabiduría de la Palabra, alimentados en el pan partido y compartido, hay y seguirá habiendo creyentes que se arrodillan para abrazar la debilidad humana, reconociendo valor y dignidad donde muchos no ven sino fealdad y miseria.

22 … sosteniendo la trama de la misericordiaEn el Evangelio hay un proyecto radical de igualdad, de inclusión, de fraternidad. Jesús no fue un mesías político pero afirmó el valor de la misericordia como el don central de Dios y la respuesta creyente capaz de revolucionar la sociedad humana.

23 … sosteniendo la trama de la misericordia (2)Sin excluir una preocupación universal, el Evangelio de Lucas refleja la ternura especial de Cristo por los pecadores, los enfermos, los pobres, las mujeres y los samaritanos. Esa atención particular expresa la “trama de misericordia” que debería inspirar y sostener toda nuestra vida comunitaria y nuestra acción pastoral.

24 … sosteniendo la trama de la misericordia (3)Las parroquias no pueden ser comunidades burocratizadas. Como el corazón de Jesús, hemos de tenerlas especialmente abiertas a los pecadores (Lc 7,37; 19,7), a los pobres, a los enfermos, a los diferentes, a los extranjeros. De todos ellos podemos aprender mucho. Cristo, por ejemplo, elige presentar a los samaritanos como modelo de gratitud (Lc 17,11-19) y de misericordia (Lc 10,29-37). Y lo hace con toda intención.

25 Vivir la mística de la caridad: cuatro dimensionesLevántate (caridad liberadora): “Mujer, quedas libre de tu mal” (Lc 13,12) le dijo Jesús a la mujer encorvada. Dios no nos quiere postrados, decaídos, sino de pie, con dignidad. Jesús critica a los que imponen cargas pesadas. Su yugo es llevadero, su carga ligera (Mt 11,30). Los que hemos sido levantados por Dios queremos compartir nuestra experiencia y tendemos la mano para levantar a otros postrados.

26 Vivir la mística de la caridad: cuatro dimensiones (2)Escucha (caridad acogedora). "¡Ojalá me escucharas, Israel!” (Sal 81,9). La verdadera caridad consiste en oír lo que Dios está intentando decirnos. El también nos habla en los pobres y ahí nos cuesta escucharle. Oímos pero ya no escuchamos. Nos deshumanizamos cuando nos hacemos sordos al clamor de los sufrientes, cuando se aplican a nosotros las palabras de Abraham al rico: "Si no escuchan a Moisés y a los profetas, aunque resucite uno de entre los muertos, no le creerán“ (Lc 16,31).

27 Vivir la mística de la caridad: cuatro dimensiones (3)Vete (caridad misionera). “He bajado para librar a mi pueblo de la opresión… ve, pues, yo te envío” (Ex 3,8-10). Moisés recibió un encargo. Ahora Dios te llama a ti para enviarte a una misión. “Sal de tu tierra,” le dice Dios a Abraham (Gn 12,1) es decir, de tus hábitos, de tu vida cómoda, de tus criterios, de tus seguridades; en una palabra, sal de ti mismo y descéntrate. Y entra en territorio desconocido, el de los hermanos débiles, de los pobres. Descálzate y camina como por terreno sagrado. Estar dispuesto/a a salir es ya, en sí mismo, una forma de disponibilidad para servir. “Como el Padre me envió a mí, así los envío a ustedes" (Jn 20,21). Ponernos en camino con presteza y con amor. !Son tantos los que esperan!

28 Vivir la mística de la caridad: cuatro dimensiones (4)Vive (caridad creativa). “La gloria de Dios consiste en que el hombre viva” nos decía S. Ireneo. A Dios le gusta dar vida, quiere insuflar su aliento en nuestros huesos secos (Ez 37,5); va a enviar su espíritu y recrearnos (Sal 103,30); a renovar nuestra existencia caída (Ez 16). Sencillas pero poderosas metáforas para explicar esa VIDA en calidad, en plenitud, que nos llega con Cristo porque “el que no ama permanece en la muerte" (1Jn 3,15). La caridad de los que están vivos recrea vida a su alrededor. El trabajo de la PS-Caritas consiste en defender la vida, en multiplicarla, en contagiarla, en llenarlo todo de más vida.

29 Vacío de plenitud Recuerdo a un maestro que pedía que a su muerte le esculpieran vacío, como prueba y expresión de que se había gastado todo por sus alumnos. Una bella imagen, capaz de inspirar el compromiso social de los cristianos y cristianas. De tanto compartir, de tanto dar y de tanto entregarse, se quedarán vacíos. Y así podrán decir al final del camino: “Aquí me tienes Señor, con las manos vacías y el corazón lleno de nombres."

30 A T E R R I Z A N D O El trabajo de la PS-Caritas, ¿qué características lo diferencian de la actividad de una ONG? Asume el compromiso de leer y orar cada semana y durante las próximas 7 con un capítulo del evangelio de Marcos, empezando por el primero y terminando con el séptimo. Medita sobre las actitudes de Jesús hacia los demás. Considera la posibilidad de asistir una vez por semana a una eucaristía en día laborable. Ayuda a organizar una jornada de retiro espiritual sobre el tema “espiritualidad de la caridad,” invitando a alguien a acompañar la reflexión y la oración del grupo. Medita Mt 25,34-40 haciendo examen de conciencia personal a partir de las interpelaciones concretas que Jesús nos hace en el texto. Teresa de Calcuta puso junto a la cruz de su celda la frase “tengo sed.” Elige tu propio lema y ponlo junto a la cruz, en tu casa. ¿Por qué lo has elegido?

31 OREMOS EN COMUNIDAD Canto de entrada.Salmo 121 (120).- Estribillo: “Quédate junto a nosotros que la tarde está cayendo.” Proclamación de la Palabra: Jn 15,1-8. Silencio y lectura espontánea de algunas frases del tema. Canto: “Al partir el pan.” Palabra de la Iglesia: Lugares de encuentro con Jesucristo (AP ) Compartir reflexiones. Oraciones espontáneas. Padre nuestro. Canto a la Virgen.

32 GLOSARIO DE SIGLAS AP Documento de Aparecida, V Conferencia Episcopado Latinoamericano, 2007 LG Lumen Gentium, Constitución Dogmática Concilio Vaticano II, 1965 SRS Sollicitudo rei sociales, Encíclica Juan Pablo II, 1988