1 Existió una vez una rana muy simpática que tenía muchos amigos, también muy agradables.
2 Ella se llamaba Sultana y vivía con su familia en una cueva muy honda. Solo salía de allí para buscar comida, ir a la casa de sus amigos o dar un paseo por el campo.
3 Un día sucedió que Sultana desapareció y todos estaban preocupados por ella, porque la querían mucho.
4 Mamá rana estaba muy triste por su hija. Pero resulta que Sultana estaba en la casa de un amigo.
5 Cuando regresó le pidió permiso a sus padres para casarse. Ellos le dijeron que tendría que esperar treinta días. -¡Ufa!-dijo la ranita-¡eso es mucho tiempo! -Es el que necesitamos para decidir si te dejamos o no-respondieron sus padres.
6 Los días se hacían largos, muy largos, pero…¡ por fin pasaron! -Ven hija-dijo mamá rana-con tu padre hemos decidido dejarte casar. -¡Gracias padres míos! Gritó loca alegría la ranita.
7 Así que Sultana se casó con Sultán y juntos formaron la familia de sultanes más simpáticos del planeta.
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