1 Hace algunos años, en las Olimpiadas Especiales de Seattle, nueve participantes, todos ellos con discapacidad mental o física, se alinearon para la salida de la carrera de los cien metros lisos.
2 Al sonar la señal, todos salieron… no exactamente disparados, pero con la voluntad de dar lo mejor de sí mismos, terminar la carrera y ganar.
3 Todos, excepto un muchacho, que tropezó, cayó al suelo y comenzó a llorar...
4 Los otros escucharon el llanto, disminuyeron el paso y miraron hacia atrás. Vieron al muchacho en el suelo, se detuvieron y regresaron... ¡Todos!
5 Una de las muchachas, con síndrome de Down, se arrodilló, le dio un beso y le dijo: "Listo, ahora vas a ganar"....
6 Y todos, los nueve competidores, entrelazaron los brazos y caminaron juntos hasta la línea de llegada.
7 El estadio entero se puso de pie y los aplausos duraron varios minutos. Las personas que estaban allí continúan repitiendo esa historia hasta hoy. El estadio entero se puso de pie y los aplausos duraron varios minutos. Las personas que estaban allí continúan repitiendo esa historia hasta hoy.
8 Tal vez los atletas tuvieran alguna discapacidad. Pero, con seguridad, no estaban discapacitados en sensibilidad.
9 Porque, en el fondo, todos sabemos que lo que importa en esta vida es más que ser un ganador solitario.
10 Lo que importa en esta vida es ayudar a los otros a vencer, aunque esto signifique disminuir el paso y caminar más despacio junto a los demás.
11 Que nuestra vida, nuestros proyectos, no sean una experiencia individual, sino colectiva, colaborativa, enriquecedora.