Hace poco regresé de Bolivia donde la Fiesta de la Gratitud ha sido preparada con mucho amor por todas vosotras, especialmente por la Provincia Nuestra.

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Author: Francisco Javier Romero Núñez
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2 Hace poco regresé de Bolivia donde la Fiesta de la Gratitud ha sido preparada con mucho amor por todas vosotras, especialmente por la Provincia Nuestra Señora de la Paz

3 Crecer y florecer con los jóvenes donde Dios nos quiere ha resultado un tema apasionante y de compromiso para todas porque llama al centro de nuestra vida y a la disponibilidad salesiana para la misión.

4 Varios acontecimientos nos ponen en sintonía con la Iglesia Universal y la Familia Salesiana: el año de la vida Consagrada, La exposición de la Santa Síndone en Turín, el anuncio del Jubileo de la misericordia y el Bicentenario del nacimiento de D. Bosco acogido en todo el mundo con mucha esperanza y alegría.

5 Os invito a vivir estos acontecimientos con María, misionera de esperanza y de alegría. Se trata de una llamada que nos pone en el camino señalado por el Evangelio para que vivamos a la luz de la espiritualidad salesiana tan bella y atrayente para los jóvenes hoy.

6 Con confianza me uno a vosotras en este camino con la conciencia de que nuestros pasos humildes, valientes y a veces inciertos, están acompañados por la presencia de María. A Ella le dedico esta circular, con Ella miro con esperanza el hoy y el futuro del Instituto, a Ella la reconozco como la verdadera Superiora que está presente con su maternidad generadora de vida y que nos ayuda a ser misioneras de esperanza y de alegría

7 Como quisiera que en todas nosotras fuera visible el rostro mariano, capaz de hacernos salir para llevar con entusiasmo la belleza del Evangelio. Somos, en efecto, mujeres de la visitación, misioneras con María y como María.

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9 La circular anterior “transformadas por el encuentro” ha abierto nuestra reflexión sobre aspectos de la Asamblea Capitular Hoy quiero compartir con vosotras la tercera opción del CG XXIII: ser como María misioneras de esperanza y de alegría.

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11 Una llamada que reclama inmediatamente otra y a la cual responde con prontitud: Ir donde Isabel, llevar no solo la ayuda material, sino ir a compartir con esta mujer anciana y sabia “el gran acontecimiento” segura que podría entenderla

12 María va de prisa, obedece a la inspiración del Espíritu Santo para comunicar la Buena Noticia a Isabel que también tiene a Juan en su seno, se trata de una salida misionera.

13 El encuentro con el Dios de la vida es inseparable del encuentro con las personas. María, colmada de gracia por la visita de Dios, es la primera evangelizadora Este ir ha dado inicio a una espiritaulidad del camino que es respuesta al Proyecto de Dios para Ella desconocido, pero acogido en la alegría de la fe, fruto de una profunda experiencia espiritual.

14 También a nosotras Dios nos reserva un viaje inédito que nos puede hacer sentir inexpertas, quizás con un poco de miedo y dudosas de los pasos que tenemos que dar. El Papa Francisco nos dice: “No perdáis nunca las ganas de caminar… andar con paso incierto o tropezando es mejor que estar parados, encerrados en las propias propuestas o en las propias seguridades”.

15 Estamos llamadas como María y con Ella a emprender o a continuar, el recorrido evangelizados para ser con nuestra vida “palabra creíble” de esperanza. Este acontecimiento nos abre a una nueva dimensión misionera, que nos hace andar con valor y alegría sostenidas por la fe y la esperanza, hacia las periferias juveniles que tienen necesidad de la luz del Evangelio.

16 María nos enseña que abrirnos a los otros nos exige unas condiciones: abandonar toda forma de autoreferencialidad, de individualismo, para llevar únicamente la Palabra que salva dejándonos guiar por el Espíritu Santo como hizo Ella

17 De aquí proviene la dulce y confortante alegría de evangelizar y la fuerza para responder al desafío de una espiritualidad misionera apasionada, vigorosa, creíble, rica de un amor gratuito. Amar es ya caminar. Quien ama no conoce la pasividad, la rutina, la inmovilidad. El amor es movimiento, novedad que germina, crece y genera continuamente nueva vida.

18 El amor por la gente, subraya el Papa, es una fuerza espiritual que lleva al encuentro con Dios y citando a Benedicto XVI, afirma que el amor es la única luz que “ aclara de nuevo un mundo oscuro y nos da el valor para vivir y hacer”.

19 María es para nosotras un modelo en el cual nos podemos inspirar cada día, en todas las situaciones, en las diversas llamadas que Dios con confianza nos ofrece...Todos los encuentros que vivimos entre nosotras y con la gente, nos hablan de Dios: estamos llamadas a hacerles sentir la voz del Señor en nuestra oración.

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21 Nos podemos interrogar: ¿cómo reconocemos y valoramos las llamadas de Dios para ser misioneras de la Palabra, prontas a salir de nuestras casas abriendo caminos de esperanza y de amor, abrazando horizontes de confianza de los cuales nosotras, o las nuevas generaciones y las familias tienen gran necesidad?

22 ¿Somos conscientes que nuestra vida es una perla preciosa a los ojos de Dios cuando, aún en las fatigas y dificultades que comporta la misión, sabemos descubrir el bien que hay en las Hermanas, en cada persona en particular en los jóvenes y con esta mirada de luz cantamos el Magnificat por las cosas grandes que Dios hace en nosotras y a nuestro alrededor?

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24 La alegría de la vida es ser misericordia y testimoniar la esperanza en una sociedad a menudo asediada por inquietudes y conflictos de injusticia e intereses de algunos, presentes en varias zonas del mundo, incapaces de globalizar la solidaridad, el respeto por la dignidad humana y los derechos-deberes de todos. Una sociedad que interviene, a menudo, sobre las nuevas generaciones ya en desventaja, explotadas y marginadas.

25 Dejémonos atraer por María, cojámonos de su mano como hijas que se cogen de la mano de la mamá. Dejémonos acompañar por Ella con humildad en los caminos escarpados y tortuosos o planos y fáciles que descubrimos cada día.

26 Dios nos invita a ser una pequeña luz que da calor, una llamita de bondad que conforta, un corazón dócil que sabe comprender y amar, una presencia que sabe bendecir y animar siempre

27 Todas nosotras, estoy segura, queremos recorrer este camino que se traduce en gestos concretos, visibles como nos enseña el Papa Francisco.

28 Estoy segura de no deciros nada nuevo pero siento la urgencia que juntas tengamos la decisión de ser FMA de rostro “mariano” disponibles para acoger en nuestro interior y en nuestra Comunidad a María y con Ella no susurrar tímidamente sino proclamar en voz alta nuestro Fiat. Solo así podremos ser misioneras de esperanza y de alegría en la Iglesia y en la sociedad, entre los jóvenes más necesitados y las familias pobres.

29 El Papa Francisco nos recuerda que “María”, modelo de toda vocación, no ha temido pronunciar el propio “FIAT” a la llamada del Señor. Con el valor generoso de la fe ha cantado la alegría de salir de sí misma y confiar a Dios sus proyectos de vida.

30 Volvámonos a Ella “para ser plenamente disponibles al designio de Dios sobre cada una de nosotras, para que crezca el deseo de salir y de ir con solicitud hacia los otros.”

31 Decirle SÍ a Dios, como María, no es siempre fácil, pero es la condición para ser testimoios creíbles de su amor, no solo de palabras sino con la vida

32 Estamos muy habituadas a “escuchar” la palabra: testimonio. Pero ¿qué es el testimonio hoy? El que testimonia es una persona que ha visto, recuerda y cuenta…

33 El testimonio es de una persona que se ha dejado cuestionar y por eso ha cambiado la vida. Cambio de vida, cambio de mentalidad presupone revisar los propios criterios de juicio, pasar de un modo de pensar a otro, consciente de la propia fragilidad, con la humildad de quien sabe comenzar siempre. No siempre es fácil abandonar la lógica del “siempre se ha hecho así”.

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35 ¿No es éste el camino recorrido por María: disponible totalmente para acoger la acción sorprendente de Dios, para llevar alegría y vida?

36 ¿Cómo puede ser nuestro camino personal y comunitario capaz de irradiar alegría y esperanza en nosotras y en el entorno, para mirar con ojos nuevos la realidad en la cual vivimos y por la cual nos entregamos?

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38 La presencia de María en casa de Isabel hace danzar la vida. El niño que la prima anciana lleva en sus entrañas llena de vitalidad y de alegría. En el pasaje de la visitación hay un a estrecha relación entre tres generaciones. El anuncio del ángel a María se hace proximidad, comunión, encuentro: el encuentro hace vibrar y exultar la vida de las nuevas generaciones.

39 También la realidad de nuestra misión nace del encuentro, de la comunión. “La comunión genera comunión y se configura esencialmente como comunión misionera”. En la Visitación de María a Isabel encontramos la síntesis vital de esta realidad

40 Del encuentro entre las dos mujeres brota el Magnificat. En este canto aquella que lleva en su seno al Salvador ofrece una lectura sapiencial de la realidad: Dios está de parte de los pobres de quien sufre la injusticia, de quien es excluido y descartado. De quien vive en las periferias existenciales

41 En María con Él el curso de la historia cambia de dirección. María vive en Ella este cambio de prospectiva y lo revela en el canto lleno de alegría.

42 Hacer danzar la vida es también nuestra misión. La realizamos ayudando a los jóvenes a proyectarse hacia la vida adulta. El canto de la esperanza, de la confianza en la acción del Espíritu de Dios en la historia.

43 Esta misión es empeñativa, nosotras somos frágiles y pobres, pero Dios es más grande que nuestro corazón. Su misericordia supera nuestros límites, su gracia hace eficaces nuestros débiles esfuerzos.

44 Con la danza de su juventud ellas nos contagian. No nos dejemos atemorizar de los problemas y desafíos educativos que tocan la existencia de los jóvenes, nos lo han repetido en el CGXXIII. Habitemos con simpatía su mundo, sepamos reconocer los pequeños signos de esperanza presentes en nuestro tiempo.

45 Con los niños, niñas y jóvenes nos abriremos a un futuro fecundo si sabremos ponernos en camino y afrontar los obstáculos que la cotidianidad nos presenta como nueva oportunidad de crecimiento, como ocasión para llevar juntas, por todas partes, la Buena Noticia del Evangelio

46 Evangelizar requiere una real conversión misionera, el ejercicio de la maternidad de María para ser Iglesia que “genera”, hace crecer, corrige, alimenta, lleva de la mano… una Iglesia capaz de descubrir las vísceras maternas de la misericordia