1
2
3 Hay ciertas horas en que no necesitamos de un amor. No necesitamos de la pasión desmedida. No queremos esas caricias ni esos besos...
4 Hay ciertas horas en que sólo queremos la mano en el hombro, el brazo apretado, o soló el estar allí, quieto, al lado... sin nada para decir...
5 Hay ciertas horas, cuando sentimos que estamos por llorar, que deseamos una presencia amiga, que nos oiga paciente, que juegue con uno, que nos haga sonreir.
6 Alguien que ría de nuestros chistes sin gracia, que sienta que nuestras tristezas son las mayores del mundo, que nos brinde elogios sin fin... Y que, apesar de todas esas mentiras utiles, nos sea de una sinceridad incuestionable.
7 Que nos haga callar la boca o nos evite un gesto impensado. Alguien que pueda decirnos: pienso que estas equivocado pero estoy a tu lado. O tan sólo alguien que nos diga:
8 SOY TU AMIGO Y ESTOY AQUÍ.