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2 José Mª Lerga Automático
3 De la infancia a la vejez caminamos el sendero que nos va acercando a Dios por curvas y vericuetos.
4 Los años traen achaques, pero también luz y aciertos, al menos si se ha vivido con el espíritu abierto.
5 Yo recuerdo en mi niñez aquellos años primeros, cuando el vivir y el rezar eran dos polos opuestos.
6 La vida era perseguir la mariposa en su vuelo; si se elegía la vida, se estropeaban los rezos.
7 Y si se optaba por Dios, se derrumbaban los sueños. Imposible combinar en uno los dos anhelos.
8 Pero el rodar de la vida me enseñó este gran secreto: que Dios, justo por ser Dios, no necesita lo nuestro;
9 Es el hombre, por ser niño, quien a Dios busca travieso...
10 y le reza de mil formas lo que le inquieta por dentro.
11 Mas, si madura la fe y se atisba su misterio, ya no hacen falta palabras que expresen el pensamiento;
12 Basta abrir el corazón y disfrutar el encuentro, pues Dios se hace en cada cosa caminante y compañero.
13 Y así rezo en el trabajo, y me sabe a juego el rezo, no caben las distracciones, si todo está de Dios lleno.
14 Te invito a conocer mis dos blogs: "Pequeñas Semillitas" http://peque-semillitas.blogspot.com/ "Juan Pablo II inolvidable" http://juanpabloinolvidable.blogspot.com/ Felipe de Urca