LA ALEGRÍA DE VIVIR LOS VOTOS

1 LA ALEGRÍA DE VIVIR LOS VOTOSRené Cardozo, SI. 1h – 9:0...
Author: Andrea Jiménez Silva
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1 LA ALEGRÍA DE VIVIR LOS VOTOSRené Cardozo, SI. 1h – 9:00 a 10:00; 1h – 11:00 a 12:00 Viernes 6 diciembre CER

2 Video de «El mojado» Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

3 Sylvie robert, sa. Los votos, que afectan al vivo nuestra carne, sus apetitos fundamentales de libertad, de poseer y de amor. Son una ofrenda de todo nuestro ser a Cristo , enviado a este mundo, para hacerse carne.

4 Los votos son el resplandor de la Alegría del encuentro con el Señor que transforma nuestras vida de forma radical y produce una entrega total de nuestras vidas.

5 Cada uno de los votos, a su manera, habla de un nacimiento de lo Alto:Colocándose bajo la obediencia para recibir la propia libertad de Dios solo, realizando en la castidad célibe su capacidad de darse a los demás, de recibir al otro y dar la vida, recibiendo en la pobreza todo bien como venido de Dios y perteneciendo por principio a todas y todos.

6 Los tres votos manifiestan con fuerza la dimensión escatológica propia de la vida religiosa.A diferencia del matrimonio, que , por la descendencia, abre el presente a un futuro terrestre, la castidad en el celibato anticipa y anuncia un mundo no de generaciones sino de comunión universal, lo mismo que se promete en la otra vida, cuando “Dios hará todo en todos”.

7 La obediencia y la pobreza por el Reino son renuncia a asegurarse un futuro terrestre por sus obras y sus posesiones. El sacramento del matrimonio pone el sello de la eternidad sobre realidades terrestres y las convierte en camino de mutua santificación común para los esposos.

8 Los esposos cristianos están así llamados, a partir de su realidad en este mundo, a volverse a la trascendencia que está más allá.

9 La vocación de la vida religiosa, por su parte, es vivir aquí abajo a partir de la trascendencia que está más allá, de anunciar la promesa y la realización anticipada de las realidades que trascienden y que están más allá de lo que os rodea: la Vida Religiosa, vuelta hacia lo trascendente, marcada por la sobreabundancia de Dios que relativiza todo lo que ocurre, no puede apartarse de aquí abajo a donde el Espíritu la envía.

10 Los votos, así, es la Alegría de vivir, anticipar, y comunicar la promesa anticipada que trasciende nuestra realidad, y al mismo tiempo es encarnación en una realidad, identificados plenamente con Jesús, en un encuentro profundo y trascendente con El.

11 La vida religiosa es así invitada a vivir en la carne lo que no viene de la carne – esta podría ser una definición de los votos – y enviada al mundo por una Palabra que viene de fuera (de otra parte) – esta podría ser la definición de la misión. Sobre este horizonte se puede concebir la dimensión apostólica de los tres votos clásicos.

12 Durante mucho tiempo los discursos sobre los votos han sido ascéticos, presentándolos como “holocausto”, camino de santificación personal y un medio para luchar contra los obstáculos a la perfección de la caridad, y/o jurídicos, cuando los votos se han entendido como ley y obligación.

13 Más recientemente, el enfoque ha sido fuertemente antropológico.

14 Hoy, la tendencia es estar más atentos a los contextos, con los “retos” que nos lanzan, y las discusiones son espontáneamente más “militantes”, es decir “contraculturales”, basándose en una comprensión de la vida religiosa en términos de profetismo: los votos “anuncian y denuncian”, presentan un modo de vida alternativo.

15 No hay que omitir ninguna de estas dimensiones pero el riesgo es disociarlas, hacer que predomine una o dejar en silencio la otra, y perder así la coherencia de la vida religiosa.

16 Si la línea ascética ha tenido la tendencia a olvidar el horizonte tomista de la caridad, hoy puede costar a la perspectiva del compromiso integrar el don de Dios y la dimensión personal de la conversión.

17 Quisisera destacar ahora, cuatro aspectos fundamentales en la interpretación de los votos:

18 En primer lugar, los votos, como ofrenda a Dios, vinculan indisociablemente la conversión personal y la misión (Uno de los méritos del último libro de Simon-Pierre ARNOLD es el recordarnos: “Nuestra primera misión es nuestra vocación a la conversión evangélica. Nuestra propia sanación humana, cuyo taller es la comunidad religiosa y la comunidad cristiana del pueblo de Dios se convierte así en signo privilegiado de la humanidad rescatada, que anunciamos y preparamos con nuestro trabajo” )

19 Al encarnar en todo nuestro ser el “Tú solo” que decimos a Dios, nos ayudan a acoger todo el amor de Dios que alcanza su pleno desarrollo en el servicio a los hermanos. Así como no hay hiatos entre contemplación y acción no los hay entre conversión y misión.

20 Además, los tres votos trabajan (actúan, influyen) en nuestras capacidades y dificultades de relación. En efecto, nos ponen ante los diferentes aspectos de nuestra relación con el otro. En la obediencia, estamos ante la figura del otro como mayor o como “padre”.

21 la pobreza nos presenta al otro como “prójimo”, con quien compartir, él no es nada para mi excepto por la gracia y el deseo de Dios. Los votos nos permiten dejar que el amor de Dios se revele y transforme las relaciones que vivimos

22 Los votos implican igualmente una manera de mirar a la humanidad – a toda la humanidad, otra como mi mismo. La pobreza acepta mirar a la persona tal y como es, sin nada de aquello que el tener la reviste – la humanidad despojada, “desnuda”, tal y como salió de las manos de Dios y tal y como volverá a él el último día.

23 La castidad en el celibato nos hace ver al otro por Dios, por él mismo o por los demás, y no en el movimiento espontáneo de vuelta a nosotros mismos. La obediencia nos pone en actitud de diálogo y nos revela a la humanidad como ser parlante, es decir capaz de hablar y de escuchar.

24 Así los tres votos deben conducirnos a ser sensibles a las situaciones en las que la humanidad deseada por el Creador está herida y a hacernos cercanos de esas hermanas y hermanos nuestros que viven esas situaciones; nos comprometen también a reconocer la belleza radical de la humanidad y a dar gracias por todo lo que la respeta y la pone en valor

25 En fin, los tres votos clásicos manifiestan la dimensión escatológica de nuestra vocación. Inscriben en nuestra carne el más allá que nos llama. Pueden entenderse en una dinámica de espera, como la apertura, en el corazón del tiempo, de una ventana que se abre a aquello que no pasará. Ya que interrogan sin cesar nuestra sed de asegurarnos sobre lo que está a nuestra disposición, a nuestro alcance, sobre nuestra obra, y de proveer por nosotros mismos a todo lo necesario para nuestro futuro.

26 Alimentan en nosotros el deseo de un mundo donde todo pan (ayer compartíamos un delicioso pan), incluido el pan del afecto, será compartido con todos. Marcan con esta dimensión todo compromiso, arrancándonos a lo que, según nuestro modo de mirar el mundo, y aún con las mejores intenciones o justificaciones apostólicas, puede ser siempre “mundano”. Debido a este espacio, pueden indicar, en el corazón del mundo, el lugar de Dios.

27 El amor desciende de arriba los tres votos sólo tienen sentido si nos permiten reajustar constantemente nuestra vida a la acogida de este amor que se nos envía.

28 Nos recuerdan que no podemos dejar de realizar nuestra función diaconal (de servicio) pero que nopodemos reducir a la función diaconal la misión: Ésta hay que comprenderla y recibirla no a partir del mundo y de sus gritos sino a partir de Aquel que nos envía con su Hijo y en el Espíritu. “Si distribuyese todos mis bienes en limosnas….” 1col, 13,3

29 Por los votos, la religiosa y el religioso dedica con gozo toda su vida al servicio de Dios, considerando el seguimiento de Cristo « como la única cosa necesaria » (PC 5) y buscando a Dios, y solo a El, por encima de todo.

30 Dos razones fundamentan para ello: la primera el deseo de liberarse de los obstáculos que podrían impedir a la persona amar a Dios ardientemente y adorarle con perfección; la segunda, el deseo de ser consagrado de forma más total al servicio de Dios. En este sentido, podemos decir claramente que los votos son caminos que allanan la profunda Alegría del encuentro con el Señor, y por este encuentro que nos transforma, somos enviados a colaborara en la redención de la humanidad.

31 Los votos son también, en concreto, tres maneras de comprometerse a vivir como Cristo vivió, en sectores que abrazan toda la existencia: posesiones, afectos, autonomía.

32 Cada uno de los votos pone de relieve una relación con Jesús, consagrado y enviado.El fue rico, pero se hizo pobre por nuestra salvación, despojándose de todo y no teniendo donde reclinar su cabeza. Amó con un corazón indiviso, universalmente y hasta el fin. Vino a hacer la voluntad del Padre que le envió, y lo hizo permanentemente, «aprendiendo la obediencia por el sufrimiento y convirtiéndose en causa de salvación para todos los que obedecen » (Hb 5, 8).

33 La lógica de la Alegría del encuentro con Dios es en la entrega, en la humildad, en la pequeñez, en la fragilidad. Es la lógica de la Alegría de Dios. Dios se manifiesta así, nace así, vive así, muere así, resucita así. Es lo que evangélicamente se llama «hacernos como niños», abandonadas a nuestro papá. La alegría de saber que tenemos un Dios que nos ama, que ama lo pequeño, lo frágil, lo despreciado. Y que eso es lo más importante que existe en este mundo.

34 Podemos preguntarnos si vivimos nuestros votos con AlegríaPodemos preguntarnos si vivimos nuestros votos con Alegría. Si sentimos que una VC más pobre, más pequeña, más marginal, menos triunfal, menos poderosa, nos hace felices.

35 María que acepta lúcidamente su maternidadMaría que acepta lúcidamente su maternidad. Es un proyecto duro y exigente. No nos hagamos ilusiones. Vivir el gozo en medio de la humanidad que vive dolores de parto. Y colaborar con alegría en este parto.

36 pausa

37 Mercedes casas Sigo sus planteamientos:

38 Retos de significatividad profética para la Alegría en la Vida Religiosa

39 “El reto más grande que tenemos es devolver a la Vida Consagrada todo su encanto”

40 La significatividad profética es esencial para devolverle el encanto a la Vida Consagrada y requiere, sí, de una fidelidad creativa, de una audacia evangélica, pero sobre todo, de una vida enraizada en la alegría del encuentro con Jesucristo, y Jesucristo encarnado, que nos transforma y nos lanza a la misión..

41 “La Vida Consagrada sólo tendrá futuro si es capaz de involucrarse proféticamente en las condiciones críticas que le son contemporáneas”

42 De estas condiciones críticas, de estas situaciones que nos golpean y provocan, surgen nuestros retos, nuestros desafíos, que en el fondo, son las invitaciones que el Espíritu Santo nos hace para devolverle a nuestro seguimiento de Cristo toda su significatividad profética, es decir, “todo su encanto”.

43 Por eso es preciso “…tener una pedagogía que incluya para ver bien la realidad y discernirla adecuadamente y, sobre todo, fuerza para reaccionar. No basta con mirar la historia; hay que hacerla y transformarla”

44 RETOS Y DESAFÍOS 1er. Reto: Tomarse en serio eso de “ser Santos”2do. Reto: Con el oído atento y el corazón abierto 3er. Reto: Optar por una vida comunitaria más sencilla 4to. Reto: Que nos duela el mundo 5to. Reto: Con el Fuego y el Amor del Espíritu

45 Primer reto: Tomarse en serio eso de “ser santos”

46 “Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda clase de bienes espirituales y celestiales, y nos ha elegido en Cristo para ser santos y santas e inmaculadas e inmaculados ante El por el Amor”

47 Si no tomamos en serio esto de ser santos, ¿qué es lo que realmente buscamos en nuestra consagración?

48 Si no anhelamos dejar que se realice el sueño de Dios en nuestra vida y en la de nuestras hermanas y hermanos ¿entonces qué es lo que realmente anhelamos?

49 Si no nos enamoramos de Cristo ¿a quién verdaderamente amamos?

50 “¿Yo qué hago, en qué me ocupo, en qué me encanto“¿Yo qué hago, en qué me ocupo, en qué me encanto? Locas y locos debemos ser, si no somos santas y santos”

51 El reto es el de mostrar con claridad a Cristo, el de “hacer visible la humanidad de Dios”¿Qué hemos hecho de nuestra vocación a la santidad? “Hoy más que nunca es necesario un renovado compromiso de santidad por parte de las personas consagradas”

52 El reto en definitiva es el de una relación gratuita y fiel con el Señor, el dejarnos fascinar por El, de manera que esta relación le vaya dando hondura a nuestro amor. De otra forma nuestra vida consagrada se convierte en carga, en un mero profesionalismo y hasta en un martirio.

53 Nuestra Iglesia, nuestra gente, no necesita funcionarios del Reino, sino Testigos.

54 ¿Qué es lo que hace que, religiosas y religiosos de carne y hueso como nosotros, atraigan y despierten entusiasmo, frescura, novedad, gozo? ¿Cuál es su secreto? La fascinación que sobre ellos ha ejercido la Persona de Jesús, la seducción del Crucificado.

55 Sólo quien contempla largamente, obstinadamente a Jesús……sólo entonces y no antes podrá descubrir al Crucificado en el rostro de nuestros hermanos que completan en su cuerpo la Pasión del Hijo Amado

56 La Vida Consagrada está llamada a despertar en nuestros hermanos la sed de Dios.El fruto más anhelado en nuestra misión tiene que ser el llevar a nuestros hermanos y hermanas al encuentro con Dios, a enraizar la vida en El.

57 Segundo reto: Con el oído atento y el corazón abierto

58 “Evidentemente sois una Carta de Cristo, redactada por ministerio nuestro, escrita no con tinta, sino con el Espíritu de Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne, en los corazones” (2Co 3,3)

59 En la meditación de la Palabra, hecha bajo la acción del Espíritu Santo, se encuentran la luz, las actitudes, las palabras de consuelo, esperanza o confrontación, que se necesitan frente al hermano o en determinadas circunstancias.

60 Cuando esta Palabra se ora y se contextualiza, el Espíritu por medio de ella, nos lanza a ubicarnos en lugares de frontera, de periferia, de desierto.

61 En el corazón de la discípula y el discípulo se va engendrando, por obra del Espíritu, el corazón misionero.

62 “Cada mañana me despierta el oído, para que escuche como los discípulos. El Señor me ha abierto el oído y yo no me he resistido ni me he echado para atrás”

63 El reto está en hacer de la Palabra de Dios el contenido de nuestra oración, vida y misión.

64 Centrar la vida en la Palabra de Dios significa compartir y orar nuestra vida y la historia a la luz de ella. Hacer de nuestras comunidades la “Casa de la Palabra”…

65 La Vida Religiosa tiene que alimentarse cada vez más de este Pan, comerlo, devorarlo, masticarlo…hasta que la lectura orante de la Palabra se vaya haciendo como una “amorosa costumbre”, como “lámpara para mis pasos y luz en mi sendero”.

66 Tercer Reto: Optar por una Vida Comunitaria más sencilla

67 “Todos los creyentes vivían unidos y tenían todo en común; vendían sus posesiones y sus bienes y repartían el precio entre todos, según la necesidad de cada uno. Acudían al Templo todos los días con perseverancia y con un mismo espíritu, partían el pan por las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón. Alababan a Dios y gozaban de la simpatía de todo el pueblo. El Señor agregaba cada día a la comunidad a los que se habían de salvar” (Hech 2,44-47). ”

68 No es fácil hacer de la sencillez una actitud de vidaNo es fácil hacer de la sencillez una actitud de vida. El consumismo ha entrado también en nuestras comunidades llevándonos al aburguesamiento, a una vida cómoda, segura, sin esfuerzos. “La Vida Consagrada experimenta hoy la insidia de la mediocridad, del aburguesamiento y de la mentalidad consumista”

69 El problema es desde dónde queremos vivir: si vivimos con los pies puestos en la realidad de nuestros hermanos más necesitados. El problema no es tanto “dónde estamos” o “qué tenemos” sino “desde dónde vivimos”.

70 Una vida sencilla nos va devolviendo poco a poco la libertad y nos va haciendo más transparentes ante Dios y ante nuestras hermanas y hermanos.

71 El desafío es el de vivir en una comunidad donde todo se comparte, sin apropiarnos de nada, con la certeza de que más allá de todas las seguridades está la Providencia de Dios que no nos deja.

72 Este modo de vida sencillo es el único que nos puede llevar a vivir nuestra Vida Consagrada con radicalidad evangélica, que llame la atención, que despierte interés y atractivo.

73 El desafío incluye también vivir no cualquier pobreza…no cualquier castidad… no cualquier obediencia… no cualquier vida comunitaria…

74 Nuestras Fundadoras y Fundadores son ejemplos de una vida sencilla, que genera una audacia evangélica tan necesaria en nuestros días.

75 Optar por una vida comunitaria más sencilla quiere decir también ir pasando de unavida común comunidad de vida Donde se vivan relaciones de amistad madura, de teernura, donde discernamos y oremos juntos, donde nos preocupemos unos por otros y donde suframos menos y gocemos más. Lo más importante no es estar mucho tiempos juntos, sino la calidad de nuestra presencia, el tener “un solo corazón y una sola alma”

76 El testimonio de comunidades que optan por una vida sencilla es inteligible y transparente para nuestros hermanos. Es como un cielo despejado. Pone más en evidencia el “encanto” de la Vida Religiosa, un encanto que provoca y convoca.

77 “Radicalidad y gozo son inseparables”“Radicalidad y gozo son inseparables”. Una Vida Consagrada que vive polarizada y enraizada en Jesucristo, que opta por la sencillez de vida, genera personas armoniosas, serenas y felices capaces de entregar la vida por la causa del Reino.

78 Cuarto reto: Que nos duela el mundo

79 “Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia. Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor” (Mt 10,35-36)

80 La solidaridad evangélica nos introduce en la dinámica del Espíritu que “nos apremia”, como dice san Pablo, que nos urge a abrir horizontes nuevos que generen vida y “vida en abundancia” en medio de tantas realidades de muerte.

81 “Dios quiere que toda la humanidad se salve”¿Es esta también nuestra pasión?

82 En lo concreto este reto de un amor solidario supondrá que nuestras comunidades sean más abiertas, acogedoras, que abran sus puertas y ventanas y dejen entrar el aire de la vida, de las luchas, de los gozos y esperanzas, tristezas y angustias, búsquedas y esfuerzos de nuestros hermanos.

83 Al mismo tiempo la Vida Consagrada necesita salir para ser compañeros de camino con el hombre y la mujer que se sienten muchas veces solos y excluidos del banquete de la vida.

84 Quinto reto: Con el Fuego y el Amor del Espíritu

85 “He venido a arrojar un fuego sobre la tierra y ¡cuánto desearía que ya estuviera encendido!” (Lc 12,49)

86 La identidad de la Vida Consagrada se dinamiza y concretiza en la misión.Hay que hacer también significativa nuestra misión.

87 La misión nace de un corazón alegre y enamoradoEl Amor engendra amor. Es Fuego que enciende otros fuegos..

88 Supone acoger el amor de Dios de tal manera que, “ensanchados” por este amor “que ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado”, en nuestro corazón hay lugar para todos, cabe la creación entera.

89 El reto consiste en vivir “con fuego” nuestra misión, en vivirla bajo la acción del Espíritu Santo, en una docilidad indefectible a su fuerza y a su amor

90 Nuestros Fundadores fueron hombres y mujeres de fuego, de rumboNuestros Fundadores fueron hombres y mujeres de fuego, de rumbo. Resplandecieron como antorchas en medio de la oscuridad, en medio de la historia que les tocó no sólo vivir sino también hacer. La misión estaba en el centro de su corazón, de su vida y tenían la capacidad de intuir las necesidades más urgentes para responder con creatividad y audacia desde el amor y el fuego que los habitaba.

91 Urge a la Vida Consagrada vivir su misión con el ardor y el amor de los santos, a quienes animaba el Espíritu Santo, la Caridad de Cristo y su amor apasionado por El y por su Reino.

92 Urge enraizar la vida en Dios, como lo hicieron las santas y santos; urge que la Vida Consagrada revitalice su relación esponsal, su sentido de pertenencia al Señor, al Crucificado. Urge vivir la compasión, la ternura, para acercarse samaritanamente al hermano herido y tirado en el camino, para curarlo, vendarlo y estar dispuesto a pagar por él, por sus cuidados, hasta con el precio de la propia vida.

93 Sólo si se nos “queman los días y las noches por el Evangelio”, si emprendemos cada día la marcha como de quien va a dar vida y “Vida en abundancia” mantendremos nuestra vida y consagración con fuego, con ardor, con un encanto capaz de contagiar a otros en esta misma pasión por Dios y por su Reino.

94 Muchas gracias!