1 La cerveza y la orina ¿guardan relación? Evidentemente si.-- Es la respuesta
2 Tanto cerveza como orina son amarillas Miremos a la historia, que es la que nos antecede; Fraederick Wilhem von Baeyer (1835-1917) Ya uno de sus apellidos delata que estamos hablando de un químico y farmacólogo, aunque no tiene, nada que ver con los laboratorios. Efectivamente “con él llegan los barbituricos” sin embargo, hay varias hipótesis sobre su descubrimiento, a cada cual mas cómica. Una es que este hombre dedicó varios años de su vida a estudiar la urea, uno de los componentes más abundantes de la orina. Lógicamente para poder investigar, necesitaba grandes cantidades de éste líquido. Así que recabó la ayuda de una amiga camarera en una cervecería muniquesa, llamada Barbara, que recogía su orina en un recipiente y se lo llevaba al investigador en garrafas. Tras litros y litros, garrafas y garrafas de orina Baeyer consiguió condensar la urea con el ácido malónico y obtener un nuevo elemento, un ácido muy potente con efectos sedantes, tranquilizantes e hipnóticos, al que denominó: ácido barbitúrico lo que delata el agradecimiento que quería demostrar a la fiel proveedora de su materia prima, la orina de Barbara la camarera.
3 La terminación úrico – Se refiere al ácido úrico de la orina. A partir de éste momento, se desarrollaron los barbitúricos, según otras versiones, menos contrastadas, la orina era de su secretaria, también llamada Bárbara. Este hallazgo le valió el premio Nobel en 1905. Y el odio o amor y/o celos entre las dos Barbaras, pero como se dice en la Marina: – “DONDE HAY PATRÓN, NO MANDA MARINERO” – Y OTRO “DICE UNA NOVIA EN CADA PUERTO”