1 La comunicación juega un papel importante en el constructo del genero y afecta la presencia de las mujeres en la esfera política Mtra. Claudia Nohemí Burciaga Castro Doctorado Internacional en Ciencias Políticas y Sociales Universidad Mundial, Campus La Paz
2 El hecho de que seas hombre o mujer es un hecho natural, pero el género es un constructo. Algo que se construye con el tiempo. La construcción del género, es un instrumento fundamental de la humanidad, es el vehículo que permite comunicar el sistema de valores, sentimientos, comportamientos y representa el papel que distingue a los hombres y a las mujeres en lo individual y en lo colectivo, con el lenguaje se comunican ideas, pensamientos e intenciones de las personas, de los grupos o de una sociedad en su conjunto. También el lenguaje sirve para comprender cómo se conforma, como se percibe e interpreta el mundo y cómo se organizan las relaciones: relaciones entre hombres y hombres, entre hombres y mujeres, entre mujeres y mujeres, así como entre los diferentes grupos que se forman.
3 Los individuos abrimos nuestros ojos al mundo circundante y al intelecto a través de la palabra. Por medio de la palabra discriminamos lo que es digno de tener en cuenta y lo que no lo es: aspectos de la realidad física y de la realidad social, de lo imaginado como nuestras creencias y mitos. De este modo el sistema lingüístico condiciona nuestra percepción del universo, consiguientemente, nuestra manera de pensar. Tenemos, por tanto, una comunidad lingüística que modela una lengua a su antojo y que ve, piensa y siente en función de esta lengua.
4 El lenguaje juega un papel importante en el proceso de naturalización de las relaciones sociales, en particular, en las relaciones violentas y discriminatorias al emitir, reproducir prejuicios, y estereotipos masculinos y femeninos. El lenguaje puede ser sexista, es decir manifestar la opresión y subordinación, la negación de los derechos de las personas a través de las expresiones que desvalorizan y humillan afectando la autoestima y la dignidad humana.
5 Aunque el rol asignado al sexo femenino haya sufrido modificaciones en esta última centuria en las sociedades, a través de la palabra se sigue trasmitiendo mensajes que refuerzan la posición social tradicional de la mujer. Por lo que el sistema lingüístico contribuye a afianzar la situación de desigualdad porque ejerce una influencia directa en el pensamiento individual y en el imaginario social. El sexismo no está en la lengua, sino en la mente de las personas.
6 El lenguaje sexista es un ejercicio de poder en tanto que subordina e invisibiliza todo lo que no es masculino. Refuerza la misoginia, que es el rechazo a lo femenino, y homofobia (miedo e intolerancia hacia las personas que no cumplen con el papel establecido para cada uno de los géneros). El lenguaje sexista no nombra a las mujeres, se utiliza el masculino como universal, otorgándole la categoría de sujeto social. Atribuirle sexismo al lenguaje desvaloriza el género femenino, en un ejemplo en genero gramatical masculino: es “Hombre público”, y en genero gramatical femenino diría mujer publica, con lo que desvaloriza a la mujer, así como ese otros tantos ejemplos: zorro, zorra, loco, loca, callejero, callejera, aventurero, aventurera.
7 Reflexionando, es necesario modificar esta construcción del lenguaje respecto al género, ya que se transmite de generación en generación afectando a las mujeres, quienes pierden posibilidad de acceder a cargos públicos, debido a esta comunicación peyorativa que la colocan en desventaja. Desventaja que refleja una realidad, que aunque el papel social de las mujeres ha experimentado transformaciones, sigue mostrando una imagen parcial y la sitúan en una posición subordinada respecto a los hombres. ¿Por qué la figura presidencial a nivel nacional o de gobierno a nivel local, aun todavía no es ocupada por una mujer?
8 Tendríamos que subrayar la importancia de eliminar todas las barreras: en el sistema electoral, en el reclutamiento dentro de los partidos políticos, en la disminución de los recursos financieros, en la motivación y la autoestima que impidan a las mujeres desempeñarse en un cargo político. En la medida en que las mujeres se incorporen a cargos públicos, oficios, profesiones y titulaciones que antes tenían vetadas, la lengua ha de adaptarse en función de los propios recursos que posea o introducir nuevas soluciones. En este sentido, los prejuicios, la inercia o el peso de las reglas gramaticales, susceptibles de ser modificadas, no pueden ni deben impedir los cambios que sean necesarios en el lenguaje, que permitan visibilizar a las mujeres y sus aportaciones a nuestra sociedad.
9 Haríamos bien al cuestionarnos, si hemos desvalorizado a la mujer con expresiones, por ejemplo: vieja el último, llora como niña, no sea marica, y sin embargo; en lo masculino, hacemos alusión al atributo y al valor del hombre, por ejemplo: aguántese como los hombres, sea hombrecito. En donde empezamos y hasta donde hemos llegado con este tipo de comunicación generacional, se ha avanzado ciertamente, pero, ¿en qué porcentaje? Hoy se les permite a los hombres llorar, entonces seguimos con los beneficios de cambios únicamente para los hombres, y la comunicación ha cambiado en las expresiones anteriores al referirnos a las mujeres. Con el lenguaje aprendemos a legitimar la violencia, a creer que es natural, a aceptarla y a fomentarla.
10 Mujeres “cabellos largos, ideas cortas”, los refranes son expresiones populares basadas en las creencias, los prejuicios, los estereotipos femeninos y masculinos que cotidianamente se escuchan y que transmiten los valores y normas del sistema patriarcal. Al sexo femenino se le exige esté siempre hermoso y joven, que el prototipo físico ideal es de la mujer exuberante. Que las cualidades que se esperan de ella son la honestidad, la castidad, la discreción, el silencio, la sumisión; que los defectos que se le atribuyen son la pesadez, el exceso en el hablar, la falta de conocimiento; que la mujer no aparece en el vocabulario laboral, más que en actividades propiamente femeninas, incluida la prostitución;
11 En la revisión del folclore verbal, hemos podido constatar que refranes, romances y cuentos populares también transmiten una ideología sexista. Una de las principales características del refranero es su misoginia; ya no se trata de una simple discriminación sexual, es una total y patente beligerancia contra las mujeres. El método que se utiliza es vender un prototipo de mujer y censurar a la que no se ajuste a él.
12 El lenguaje en una sociedad cambia con el paso del tiempo y de acuerdo con las necesidades, hoy es indispensable modificarlo para nombrar a las mujeres, no encasillar a los hombres y mujeres en deberes, en estereotipos, así como para no poner en desventaja a nadie, en sí, ¡éstas son formas de violencia!, hay que construir una sociedad libre y democrática, recordemos que las mujeres han estado privadas de ejercer su derecho al voto, y han sido consideradas ciudadanas de segunda clase, entonces las personas con esas características “no gobiernan” “carecen de capacidad, no son aptas para gobernar”, por lo tanto, si el lenguaje no se modifica y se continua desvalorizando a la mujer afectará de manera global a las mujeres, lo cual ya se refleja en un bajo porcentaje de la presencia de las mujeres en la política,
13 será como argumentar lo que se acaba de mencionar, que no son aptas para gobernar. La presencia de las mujeres en las esfera pública da relevancia simbólica, incrementa la autoestima de cada una de ellas y les da seguridad de que puede asumir roles de liderazgo, a través de reforzar la comunicación positiva. Las mujeres han tenido que luchar por temas relacionados con el acoso sexual, los derechos reproductivos, como el aborto, la violencia contra las mujeres, la doble jornada, así como pugnar en temas de discriminación e igualdad.
14 Eliminar prejuicios sociales y culturales, en donde mujeres y hombres obtengan los mismos derechos y oportunidades por igual, modificando el constructo del género a través del lenguaje, comenzando con la familia la cual es la institución más valiosa que conforman nuestras sociedades. Solo con acciones podremos trascender a una evolución verdadera en donde la cultura y las realidades avancen a un mismo paso. Bibliografía: Mercedes Bengoechea, recomendaciones de usos del lenguaje María Ángeles Calero Fernández: Sexismo lingüístico, análisis y propuestas ante la discriminación sexual en el lenguaje
15 Por su atención, gracias!