1 La condición humana individual y social
2 La condición humana: Amor Esperanza Miedo Angustia
3 La condición humana: Valoramos a las personas y definimos las relaciones con ellas según nuestras necesidades e intereses con respecto al amor, el conocimiento, el poder, los negocios, etc. El afecto está entre los sentimientos ¿te has preguntado por qué? Pues posiblemente no encuentre fácilmente la respuesta.
4 Amor: La gente normalmente reduce el amor a una sensación o sentimientos que da placer, creen que el problema es ser amado y no amar, o bien piensan que amar es sencillo y lo complicado es encontrar a quién amar. La gente valora aspectos como el éxito, el poder, el dinero, la popularidad y la atracción. Para el psicólogo social y humanista alemán Erich Fromm ( ), el amor es un arte que necesita conocimiento y esfuerzo. Afirma que las relaciones amorosas siguen el mismo patrón del mercado de bienes y trabajo; es decir, se trata de un intercambio de oferta y demanda que favorece ambas partes. Considera que el producto resultante de la unión sexual es el amor, no al contrario. El amor es la respuesta al problema de la existencia humana. El amor que Fromm describe es paradójico, puesto que “dos seres se convierten en uno y, no obstante, siguen siendo dos”. Al final, dar es recibir por que en palabras del pensador germano “el amor es un poder que produce amor”. El amor, además de entrega, significa cuidado, responsabilidad, respeto, y conocimiento dentro de una relación de unión entre hombre y mujer.
5 Esperanza: Según el pensador mexicano Antonio Caso ( ), cuando el ser humano hace de la caridad el pilar de su vida, no sólo supera toda forma de egoísmo si no que además alcanza la plenitud de su existencia: “La moral es la realización del bien, no la sumisión de una ley, no el acatamiento a un mandamiento. […] Sólo es bueno el que hace el bien. Sólo es libre el que alcanza a dar. La fe y la caridad son virtudes del cristianismo. La más filosófica y amable de todas es la esperanza. La esperanza en esta doctrina, implica poner toda confianza en Dios y en su proyecto de salvación de la humanidad. Mientras la fe es una virtud vinculada más a la razón por el hecho de creer en la promesa de Dios, la esperanza se liga más a la voluntad en el sentido de trazarse un destino más perfecto y buscar el motivo real de la vida.
6 Miedo: El pensador francés Michel de Montaige describe en su ensayo sobre el miedo como una pasión extraña de la cual desconoce su origen, pero que es la que más puede trastornar nuestro juicio. El miedo lo describe en situaciones de causa de conductas que empobrece la dignidad, tales como los arrebatos de pánico que muchas veces se confunde con la cobardía. El miedo se deriva frente a circunstancias desconocidas o hechos que amenazan con despojarnos de nuestros bienes o de la vida misma. El francés asegura que los que viven en constante sobresalto por temos a perder sus bienes, y ser desterrados, se encuentran siempre sumidos en una angustia profunda; ni comen ni beben con el necesario reposo, “en tanto que los pobres, los desterrados, los siervos suelen vivir alegremente” La paz que propicia la humildad de espíritu, el aceptar la muerte como destino natural y otros valores afines son ejemplo de la única vía que conduce a dominar nuestros miedos. El miedo es un mecanismo de defensa del individuo ante circunstancias adversas o imprevistas, para reaccionar rápida y eficazmente.
7 Angustia: El teólogo y filósofo danés, Sören Kierkegaard ( ), aborda el sentimiento de la angustia considerándola como una categoría fundamental para comprender al individuo en su relación con el mundo. A la angustia se le define como un estado anímico de profundo temor ante una situación muy difícil de comprender. Los individuos que experimentan la angustia se sienten abandonado a su propia suerte ante la imposibilidad de predecir las consecuencias de sus decisiones rente a una amenaza indeterminada. El individuo puede elegir entre dos esferas o ámbitos de existencia: la estética y la ética. La primer busca el placer y el cultivo de la apariencia y de la forma. La ética exige un apasionado compromiso con el deber y las incondicionales obligaciones sociales y religiosas. Al final de su vida considera este compromiso como una pérdida de responsabilidad individual, la cual es posible conservar en un tercer estadio: el religioso en donde el individuo se somete a la voluntad de Dios y con ello encuentra la auténtica libertad. En este esquema de reflexión, la angustia se presenta en el momento de elección, en el momento en el que el individuo decide pasar de un ámbito a otro sin más certeza que la de su misma elección.
8 Condición social: Karl Marx concibe a la lucha de clases como la fuerza que mueve a la historia y como una consecuencia natural de las relaciones sociales de explotación entre los seres humanos. Desde su perspectiva; el ser humano satisface sus necesidades a través de los medios que crea: produce bienes gracias al trabajo que ejerce sobre la naturaleza para hacer de ella un medio de vida humana. Sin embargo en la sociedad capitalista el trabajo no es una actividad libre. El pensador Tréveris propone una nueva sociedad donde cada individuo reciba de ella lo suficiente para satisfacer sus necesidades (tanto materiales como espirituales), y la retribuyan según sus capacidades o posibilidades.
9 Lucha de clases: Karl Marx define a las clases sociales como grandes grupos de personas que se diferencian entre sí por las siguientes condiciones: El lugar que ocupan en el proceso de la producción social: Hay personas que producen, que trabajan, que viven de su propio trabajo, y otras que viven del producto del trabajo ajeno; unos son los obreros, otros son los gobernantes, los distribuidores de mercancías o comerciantes, etc. Las relaciones de propiedad que establecen respecto a los medios de producción. Existen quienes solo cuentan con su fuerza de trabajo para sobrevivir, y otros que tienen las tierras, las fábricas, los grandes almacenes, su proletariado, los burgueses, que son dueños de los medios de producción.
10 El papel que desempeñan en la organización social del trabajo.Unos obedecen órdenes; los otros mandan, dominan, ejercen su poder económico y político a través de las formas jurídicas e ideológicas apoyadas en la religión, los espectáculos, la moral individualista, etc. El modo y la proporción en que perciben la parte de la riqueza social producida. Unos reciben a cambio de su fuerza de trabajo sólo lo indispensable para reponer esa fuerza a través de un salario; los otros se apropian del producto que general los trabajadores en la forma de renta, de ganancia, en el proceso de producción de plusvalor, que no es más que el valor que el trabajador crea y el cual no le es retribuido. La lucha de clases implica la lucha por el poder político, poder que se concentra en el Estado para imponer sus intereses materiales y espirituales al resto de la sociedad.