La crítica a la democracia contemporánea

1 La crítica a la democracia contemporáneaLa presente ses...
Author: Benito Bustamante Castillo
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1 La crítica a la democracia contemporáneaLa presente sesión quiere abordar dos críticas frecuentes a nuestra democracia: su falta de participación y su fracaso en pasar de la igualdad política a la social. Para analizar estos temas veremos los pensamientos de Robert Dahl, Norberto Bobbio y Carls Marx

2 El problema de la democracia directaRobert Dahl, ¿Después de la revolución?

3 Las críticas de RousseauLos diputados del pueblo no son sus representantes, ni pueden serlo; sólo son sus mandatarios; no pueden resolver nada definitivamente. Toda ley no ratificada por el pueblo en persona es nula: no es una ley. El pueblo inglés cree ser libre; y mucho se equivoca: lo es solamente durante la elección de los miembros del Parlamento; pero no bien son elegidos, el pueblo es esclavo, ya no es nada. (El contrato social; Libro III, capítulo 15).

4 La experiencia de RobespierreRobespierre era un admirador de Rousseau, pero cuando llegó al poder olvidó la democracia directa y optó por la representativa. “La democracia no es un Estado en el que el pueblo, reunido en asamblea permanente, gestiona por sí mismo los asuntos públicos... La democracia es un Estado en el que el pueblo soberano, guiado por leyes que él mismo ha elaborado, hace por sí mismo lo que puede hacer bien, y a través de sus delegados lo que no puede”.

5 Las razones del cambio ¿Por qué tenían los atenienses un Consejo de Quinientos; los Quinientos, un consejo interno de cincuenta; y los cincuenta, un presidente? Por sobre todas las razones, por el tiempo. Los ciudadanos no pueden estar en reunión permanente. El tiempo consagrado a la toma de decisiones está limitado tanto porque las personas involucradas no desean dedicar una cantidad desmedida de tiempo a las decisiones como por los plazos determinados por acontecimientos que no pueden esperar.

6 Rapidez e idoneidad 1.- Dado que los griegos eran un pueblo locuaz, sus capitanes dedicaban mucho tiempo a debatir en conciliábulo acerca de cómo enfrentar la invasión persa. Pero si hubieran seguido debatiendo indefinidamente en Salamina, la historia habría tomado un rumbo muy 2.- No me gustaría ser un paciente quirúrgico en una sala de operaciones en la que rigiera el principio de que la opinión de una persona es tan digna de escucharse como la de otra.

7 Razones para participar1.- Cuanto más se disfruta de tomar parte. 2.- Cuanto mayores sean las diferencias entre las opciones a adoptar en las decisiones de la sociedad. 3.- Cuanto más probable sea que a través de la participación pueda cambiarse el resultado en la dirección de la elección propia. 4.- Cuanto más probable sea un resultado desfavorable al no participar. 5.- Cuanto más idóneo sea uno con respecto al tema en cuestión.

8 El apático En un extremo está el miembro inactivo de una sociedad, que no disfruta de tomar parte, está bastante satisfecho con el modo en que ocurren las cosas, piensa que su participación no puede cambiarlas demasiado, ve poca diferencia en las opciones, no se siente muy competente, y quizá cree que lo que la sociedad hace no es muy importante al fin y al cabo. En ese caso, todo tiempo dedicado a los asuntos de la sociedad lo considerará tiempo perdido.

9 El activista En el otro extremo está el activista frenético que preferiría hacer política a comer, cree que el futuro del mundo depende de su sociedad, ve infinitos temas incluidos en cada decisión, se siente seguro de su idoneidad, y está igualmente convencido no tan sólo de que puede dar forma al resultado sino de que sobrevendrá el desastre si no participa. Para él, el tiempo dedicado a cualquier otra cosa que no sea la sociedad es tiempo perdido.

10 Conclusiones 1.- Robert Dahl desconfía de una concepción de la democracia que se agote en sus formas directas; 2.- Sin embargo, su trabajo lo dedicó a lograr cómo hacer más participativas las democracias reales (poliarquía) y cómo lograr que la igualdad se realizara en las sociedades capitalistas.

11 (Metiendo el dedo en la llaga)Carlos Marx, la crítica al Estado representativo y a la democracia liberal (Metiendo el dedo en la llaga) Bobbio, Norberto; La Teoría de las formas de gobierno en la Historia del Pensamiento Político; FCE; México; 1992.

12 Carlos Marx no tiene un pensamiento positivo (propositivo) ni acabado acerca del Estado y la democracia, pues a pesar de que se propuso escribir en sus primeros años “una crítica de la política” y que mostró interés por la teoría política al comentar algunos parágrafos sobre el Estado de la Filosofía del Derecho de Hegel (se trata del escrito de juventud, Crítica de la filosofía del derecho público de Hegel, escrita en 1843 y publicada por primera vez en 1927), no escribió ninguna obra dedicada expresamente al problema del Estado, tan es así que la teoría política marxista debe ser deducida de pasajes, generalmente breves, tomados de obras de economía, historia, política, literatura, etc.

13 Gran parte de la filosofía política es una exaltación del EstadoGran parte de la filosofía política es una exaltación del Estado. Así el fin del Estado es la justicia (Platón), el bien común (Aristóteles), la felicidad de los súbditos (Leibniz), la libertad (Kant), la máxima expresión del ethos de un pueblo (Hegel). En contraste, Marx considera al Estado como un puro y simple instrumento de dominación, tiene una concepción técnica del Estado para oponerla a la prevaleciente concepción ética de los escritores anteriores, de los que el máximo representante ciertamente es el teórico del “Estado ético”.

14 Muy brevemente los dos elementos principales de esta concepción negativa del Estado en Marx son: a) la consideración del Estado como pura y simple superestructura que refleja la situación de las relaciones sociales determinadas por la base social, y b) la identificación del Estado con el aparato o los aparatos de los que se vale la clase dominante para mantener su dominio, razón por la cual el fin del Estado no es un fin noble, como la justicia, la libertad, el bienestar, etc., sino pura y simplemente es el interés específico de una parte de la sociedad, no el bien común.

15 I.- El rechazo de la políticaBasta recordar el famoso fragmento del Manifiesto del Partido Comunista (1848): En sentido propio, el poder político es el poder de una clase organizado para oprimir con él a otra.

16 2.- El rechazo de la democracia representativaLa democracia directa fue el ideal de Rousseau, quien al criticar el sistema representativo británico, afirmó que el pueblo inglés “pienso que es libre y se engaña, lo es solamente durante la elección de los miembros del Parlamento: tan pronto como éstos son elegidos, vuelve a ser esclavo, no es nada”. (Contrato Social, III, 5).

17 3.- La dictadura del proletariadoMarx usa en la Crítica al programa de Gotha: Entre la sociedad capitalista y la comunista está el periodo de la transformación revolucionaria de una en otra. A él corresponde un periodo político de transición, cuyo Estado no puede ser otro más que la dictadura revolucionaria del proletariado.

18 (citado de C. Marx y F. Engels)Últimamente las palabras dictadura del proletariado han vuelto a sumir en santo horror al filisteo socialdemócrata. Pues bien, caballeros, ¿queréis saber qué faz presenta esta dictadura? Mirad a la Comuna de París: ¡he ahí la dictadura del proletariado¡ (citado de C. Marx y F. Engels)

19 3.- El elogio de la democracia directaCiertamente, al hacer el elogio del gobierno de la Comuna, ejemplar aunque fuese efímero, Marx tiende a resaltar sobre todo el ejercicio directo del pueblo en los diversos niveles del poder estatal, en las diferentes funciones gubernamentales. Efectivamente, después de decir que la Comuna fue la antítesis directa del Imperio (es decir de la forma de Estado que le surgieron las páginas sobre el “bonapartismo”), enumera algunos rasgos del breve gobierno de la Comuna que le parecieron una innovación radical frente a las formas de gobierno anteriores.

20 Estos rasgos son: 1) supresión del ejército permanente, sustituido por el pueblo armado; 2) elección por sufragio universal de los consejeros municipales, responsables y revocables en cualquier momento, y transformación de la Comuna en un lugar de trabajo, al mismo tiempo ejecutivo y legislativo; 3) privación a la policía de sus atribuciones políticas y su conversión en instrumento responsable de la Comuna; 4) lo mismo para la administración pública, con una drástica reducción de los sueldos (a salarios de obreros); 5) disolución y expropiación de todas las “iglesias en cuanto entes poseedores”; 6) apertura gratuita para el pueblo de todos los institutos de enseñanza, y 7) magistrados y jueves elegidos, responsables y revocables como todos los demás funcionarios públicos. El ejemplo de la Comuna de París debería haberse extendido a todos los entes locales franceses.

21 Conclusiones 1.- Carlos Marx asertó al criticar a la democracia de su tiempo de formal; 2.- Pero fracasó pues su concepción de la política y del Estado fue enteramente negativa; y 3.- Al centrarse en formas directas de democracia se equivocó pues la experiencia demuestra que ellas son insuficientes y cuestionables.

22 ¿Qué socialismo? Norberto BobbioBobbio, Norberto; ¿Qué socialismo?; Plaza & Janés; Barcelona; España; 1986.

23 ¿Qué socialismo? Los problemas de las alternativas a la democracia liberalEl problema de la democracia directa es que más la pedimos hoy cuando menos se puede practicar porque ella supone pequeños grupos y un gran amor a la patria (virtud). El Estado crece al satisfacer las demandas sociales, lo que genera burocracia y tecnocracia que son inescapablemente no democráticas. La sociedad de masas, vía industria cultural y política, destruye la iniciativa individual, la autonomía moral y genera pasividad. Las dictaduras, por muy socializantes e igualitaristas que sean, son dictaduras pues son ejercicios despóticos del poder que degeneran aún más si ella no es ni excepcional ni temporal.

24 ¿Qué socialismo? Los problemas de las alternativas a la democracia liberalNo hay ningún régimen político que haya cerrado el Parlamento y mantenido las libertades ni un régimen que haya mantenido el Parlamento y suprimido las libertades. Las formas directas de democracia deben ser complementos y no alternativas a las formas representativas. Debemos cuidarnos del plebiscitos, asambleas y revocaciones de mandato que pueden fácilmente degenerar en manipulación, arbitrariedad y caudillismo. El problema de las democracias representativas en los países capitalistas parece ser más bien lo poco representativa que son, no que sean representativas.