1 LA DESIGUALDAD Y LA POBREZA
2 Un tema del siglo XXI El Foro Económico de Davos (2014) decretó el combate a la desigualdad como guía de las acciones de la política económica a seguir en el mundo. La concentración del ingreso había llegado a tal grado en las últimas 3 décadas en el mundo, que ahora se reconoce al 1% de la población, en lugar del 5% como la punta de la pirámide. El argumento principal es que la desigualdad se había convertido en un freno para el crecimiento económico, pues se redujo de un 3% promedio entre 1950 y 1980, al 1.5% en los siguientes 30 años. Era hora de cambiar el paradigma Pareto-kuznetsiano de primero crecer y luego distribuir, dominante desde la segunda guerra mundial. En México las cosas no han sido diferentes: Frente a los 58 millones de pobres (Coneval, 2014), Forbes registraba 5 mexicanos (Slim, Larrea, Zambrano L., Salinas R. Aramburo Ma.) entre los más ricos del planeta.
3 Aspectos destacados del temaEs en este marco que nos proponemos desarrollar esta conferencia en la que destacaremos: Concepciones de la distribución del ingreso y desigualdad Fundamentos teóricos del tema Métodos de medición recomendados Relación entre desigualdad y pobreza Evidencias empíricas
4 La distribución personal del ingresoEl tema se remonta al año 1900 cuando Pareto creo la Teoría de la distribución del ingreso personal, como alternativa a la distribución clásica entre capital y salarios, resultaba insuficiente para explicar la distribución. Por ejemplo ¿como explicar el origen de los enormes ingresos que se generaban en la circulación, o en las acciones coloniales que enriquecieron a miles de agentes que aparecían como una nueva clase de rentistas: ni capitalistas, ni trabajadores, sino aventureros-administradores de los negocios coloniales, que a fines del siglo XIX amasaban grandes fortunas en Inglaterra. Pero también aparecieron agentes que derivaban sus ingresos de diferentes fuentes, que dificultaba conocer su origen clásico: capital y trabajo
5 El gran aporte de ParetoCon ser importante la nueva teoría de Pareto, ésta se acrecienta por haber creado un nuevo paradigma, que marcó la pauta de los estudios sobre el tema en el siglo XX. Encontró un parámetro distributivo a = -2, que significa que por cada 1% que incrementa la clase de ingreso entre los ricos, se reduce en 2% el número de integrantes de la clase. Además dejó lo que constituye un paradigma: La óptima distribución del ingreso en una sociedad es aquella que no permite una transferencia de ingreso, si este disminuye el bienestar de alguno de sus miembros. No dejaba lugar para la redistribución como un mecanismo para aumentar el bienestar social. ¿Qué hacer para conseguirlo? Mediante el crecimiento continuo del ingreso.
6 Un Paradigma alterno Pigou (1916), padre de la Teoría del bienestar aportó un paradigma alternativo que ha servido para crear otra corriente alternativa en los estudios de la distribución: una redistribución del ingreso que no reduzca la riqueza nacional, pero que beneficie a un individuo o clase inferior, será preferida. Junto con Dalton (1920) idearon el principio de transferencia, “Si se hace una transferencia del rico al menos rico, aumentará el bienestar social”, base de toda la nueva corriente que propone la redistribución como fundamento de las políticas de combate a la desigualdad.
7 De la distribución a la desigualdad del ingresoEn 1970 Atkinson, quizá el autor más reconocido actualmente en el tema publicó un trabajo seminal en el que propone el nuevo concepto: La desigualdad: En referencia a la manera inequitativa en la que se encontraba distribuido el ingreso entre los individuos A la par del mismo concepto la aversión a la desigual distribución del ingreso equitativamente distribuido, e igual que Pareto, pero utilizando juicios de valor, medidos con el parámetro: a = 0, 1 y 2 como exponente. FÓRMULA DEL YIED DE ATKINSON TOMARLO DE LA TESIS donde: a = 0, mide la incidencia sin calificarla; a = 1, la intensidad y a = 2 la severidad, actualmente requisito para una buena medida
8 La pobreza y la desigualdadEn este marco, Rawls (1970 ? 1975? Aporta el principio maxi-min “Si la transferencia de una unidad de ingreso se hace del más pobre al más rico, el bienestar social será mayor” Terminar con el simulador de Ana.
9 The World Bank: desigualdad (G) para países seleccionadosArgentina 2013 42.3 Australia 2010 34.9 Austria 2012 30.5 Bolivia 48.1 Brazil 52.9 Canada 33.7 Chile 50.5 China 42.2 Colombia 53.5 Denmark 29.1 France 33.1 Germany 2011 30.1 Greece 36.7 Guatemala 52.4 India 35.2 Italy Japan 2008 32.1 Mexico Netherlands 28.0 Norway 25.9 Russian Federation 41.6 Spain 35.9 Sweden 27.3 Switzerland 31.6 Turkey 40.2 United Kingdom 32.6 United States 41.1 Venezuela, RB 2006 46.9
10 México. Estimaciones de la desigualdad con diferentes índices: 1977-2008Fuente: Estimaciones propias con base a INEGI-ENIGH y Programas STATA 9 adecuado por Jenkins, S., abril del 2001, excepto para 1977, que fueron tomadas de Hernández y Velázquez, 2003, cuadro 7, p.79. Para los años 2000 y 2008, Coneval (2009); 2005 y 2006, Tello (2010), p (Camberos y Bracamontes (2015)
11 México.Índices comparativos de la desigualdad recomendados
12 México. Índices de pobreza alimentaria, capacidades y patrimonial FGT (0), 2006 - 2008.
13 El impacto de la desigualdad en la pobreza
14 De la tabla 5 se desprende claramente cómo en la medida que se incrementó la desigualdad entre 1984 y el 2000 la pobreza alcanzó altos niveles que superaron los 50 millones. Si bien es necesario reconocer que la falta de crecimiento entre 1984 y 1996 contribuyó también a esos niveles. Lo que debe quedar claro es que el efecto negativo de la desigualdad en el bienestar, señalado páginas arriba, particularmente cuando producto de la crisis no hay crecimiento económico, se constituye en un factor que contribuye, a su vez, al empobrecimiento de la población y que por lo tanto debe ser objeto de la política social (Bracamontes et al., 2012), implementar medidas para su reducción de manera sistemática muy por debajo de G = 0.5, consolidando los programas como Oportunidades.
15 Conclusiones y RecomendacionesA lo largo de este trabajo se hace por demás evidente el impacto negativo que han tenido las crisis de las últimas décadas en la pérdida de empleos formales y la caída del salario real; pero también se ha contabilizado el aumento de los pobres hasta rebasar los 50 millones de mexicanos; así como el aumento de la desigualdad, medida con el coeficiente de Gini, mayor al 0.5, siendo de los más altos en América Latina y de sus socios de la OCDE. ¿Qué hacer para reducir la desigualdad y la pobreza de México? Se requiere de reformas económicas más de fondo que afecten la demanda laboral, para sentar las bases e incrementar las oportunidades de empleos mejor remunerados, que beneficien a los individuos de los grupos bajos y medios e impulsen la movilidad de la fuerza de trabajo, lo cual reduciría las diferencias de ingreso al interior de los grupos y entre ellos, de tal suerte que llevaría a la reducción de la desigualdad, pero no como ocurrió en México con las crisis y recesiones de 1995, 2002 y , sino generando mayor riqueza y haciendo participar más a los grupos de bajos y medianos ingreso.
16 Un camino que se ha utilizado en otros países para lograr las reformas económicas que coadyuven a reducir la desigualdad y la pobreza, como ocurrió en EE.UU. en las primeras décadas del siglo pasado y en España en las últimas décadas, es combatiendo los monopolios, sean privados o públicos, porque inhiben la libre competencia y las iniciativas individuales. También se debería intensificar el proceso de calificación y certificación de la mano de obra, ello le daría al trabajador mexicano un elemento para negociar un salario más alto.
17 Cualquier propuesta quedaría trunca sin la reforma tributaria y redistributiva. Esta implicaría revisar el sistema impositivo: ingresos, subsidios y transferencias a las empresas, hogares e individuos. Como parte de ella, debería considerarse el gravamen no solamente del ingreso, sino de la riqueza y del capital financiero, fuente especulativa de concentración. Ello contribuiría a reducir el grave problema del ocultamiento y, de paso, a incentivar la creación de fundaciones u organizaciones de apoyo a las personas con capacidad, talento e ingenio, que los impulse a convertirse en emprendedores, innovadores, en lugar de informales, lo que llevaría a la redistribución del ingreso y la riqueza y a la disminución de la desigualdad.
18 Tal vez la consecuencia más grave de las crisis ha sido el empobrecimiento de una gran cantidad de mexicanos que ya rebasa los 50 millones, y ante las evidencias encontradas en este estudio de que en gran parte la insuficiencia de los recursos asignados a la política social de combate a la pobreza explica en buena medida el exiguo impacto del programa Oportunidades en la reducción de los hogares en situación de pobreza en el país, se debe incrementar el monto de recursos económicos para la puesta en práctica de esta importante iniciativa de política social, que eleve las transferencias para beneficiar a más hogares pobres producto de la crisis más reciente.
19 Aunado a lo anterior se presenta la necesidad de hacer una revisión y un importante replanteamiento de la focalización en la política social actual, en términos de la forma en que se ha venido concibiendo y aplicando hasta hoy. En general, además de que los recursos de la política social vigente resultan insuficientes en relación a los costos económicos de combate a la pobreza, actualmente la asignación de las transferencias monetarias no sólo se hace de manera focalizada, sino que también estos apoyos monetarios se otorgan de manera dosificada en cada uno de los hogares. Por lo tanto, ante la imperiosa necesidad de mayor financiamiento, también se requiere una nueva forma de intervención de la política social, la cual propicie un mayor impacto generando la inserción de los pobres hacia una mejor calidad de vida.
20 Si en el corto plazo en verdad interesa una política social que sea más efectiva en la lucha contra la pobreza en México, se deben reducir al mínimo los errores de focalización tipo I y II, lo que garantizaría el uso más eficiente de los recursos, para luego explorar nuevas formas de intervención y una de ellas pudiera ser la política social focalizada de monto máximo, cuyo impacto como se ha visto sería indiscutible. El problema estribaría en su financiamiento, pues hubiera significado una proporción de recursos por el orden del 2.05% del PIB nacional, cantidad que resulta muy superior al 0.40% asignado al programa Oportunidades en el 2006.