“La estupidez humana” Miguel-A. Dedicado a Cristina S. V. (de Zaragoza). 157 seg. (M.Escobar)

1 2 ...
Author: María Antonia Rey Herrero
0 downloads 2 Views

1

2 “La estupidez humana” Miguel-A. Dedicado a Cristina S. V. (de Zaragoza). 157 seg. (M.Escobar)

3 Muchas veces se nos llena la boca de eufemismos utópicos e irreales por naturaleza. Es el caso de la traída y llevada "igualdad de oportunidades". Ahí quería yo llegar para mi historia de humor. El pueblo, que es sabio, dice que "unos nacen con estrellas... y otros nacen estrellados...", o "vale más caer en gracia que ser gracioso".

4 Y es así, hay gilipollas a los cuales la sociedad toma sus gilipolladas por gloria bendita, y quienes nacen y muere sin reconocerles sus esfuerzos, aunque hayan estado haciendo en su vida gloria bendita.

5 Cuentan que un famoso pintor, de pintura abstracta, signaba sus cuados con un rasgo ilegible. Nadie sabía si era una eme mayúscula con tres patas hacia abajo, o una u minúscula, de rasgos manuscritos, con dos patas hacia arriba. Con motivo del 25 aniversario de la declaración de los derechos humanos, un museo estatal le encargó la realización de un cuadro sobre tal motivo. No hubo dificultades para llegar a un acuerdo económico. Como el museo era estatal y jugaba con dinero de todos, no se cortó ni un pelo a la hora de añadir ceros a la cifra inicial de la oferta.

6 Pasado un tiempo, el pintor envió su cuadro. Le remitieron el cheque con la cifra convenida, dos pasajes de avión, dos estancias de una semana en un hotel de cinco estrellas, y una invitación a la inauguración del museo. El pintor excusó su asistencia, aduciendo que en tales fechas tenía concertadas una serie de conferencias por América.

7 El Director del museo, viendo que la firma no tenía gancho, tuvo la picardía de poner junto al cuadro con letras de molde: "Cuadro de Fulanito de Tal en conmemoración del 25 aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos". Las críticas de arte no regatearon elogios para tan maravillosa obra. Y durante un año los visitantes del museo se quitaban el sombrero ante tanta belleza.

8 Pasado un año, el pintor comunicó al Director del museo que, aprovechando un viaje a esa ciudad, pasaría determinado día a visitar el museo.

9 El mismo Director le estuvo esperando, y le acompañó en su visita a lo largo de salas y más salas. Al llegar a su cuadro, el pintor inmediatamente exclamó: - ¡Pero qué habéis hecho con mi cuadro!. ¡Si está colocado del revés...!.