LA HUMILDAD DE LA SABIDURÍA DIVINA LA HUMILDAD DE LA SABIDURÍA DIVINA Lección 8.

1 LA HUMILDAD DE LA SABIDURÍA DIVINA LA HUMILDAD DE LA SA...
Author: Guillermo Mora Blázquez
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1 LA HUMILDAD DE LA SABIDURÍA DIVINA LA HUMILDAD DE LA SABIDURÍA DIVINA Lección 8

2 PARA MEMORIZAR: “Humillaos delante del Señor, y él os exaltará” (Santiago 4:10). LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Santiago 3:13-4:10; Deuteronomio 4:6; Gálatas 5:17; Jeremías 3:6-10, 20; Hechos 19:13-16; Salmo 24:3-6.

3 EN MUCHAS EMPRESAS DE TAMAÑO MEDIO y grande existe una “men- talidad de mando interme- dio”. Esta actitud ocurre cuando los obreros se sienten con derecho a al- go que todavía no tienen: un salario más alto, una posición más avanzada, etc. Aun cuando estas aspiraciones son legítimas en sí mismas, una actitud no saludable puede desarrollarse con el tiempo, mientras la persona procura salir adelante. Los síntomas incluyen observaciones aduladoras hacia quienes hacen decisiones y revelaciones desfavorables hechas acerca de compañeros de trabajo, todo sazonado con un espíritu de rivalidad egoísta. Cuando un conductor importante de los noticieros de la televisión avanzó hasta la cumbre sin destruir a otros para llegar allí, un colega observó con admiración: “No hubo cuerpos muertos”. EN MUCHAS EMPRESAS DE TAMAÑO MEDIO y grande existe una “men- talidad de mando interme- dio”. Esta actitud ocurre cuando los obreros se sienten con derecho a al- go que todavía no tienen: un salario más alto, una posición más avanzada, etc. Aun cuando estas aspiraciones son legítimas en sí mismas, una actitud no saludable puede desarrollarse con el tiempo, mientras la persona procura salir adelante. Los síntomas incluyen observaciones aduladoras hacia quienes hacen decisiones y revelaciones desfavorables hechas acerca de compañeros de trabajo, todo sazonado con un espíritu de rivalidad egoísta. Cuando un conductor importante de los noticieros de la televisión avanzó hasta la cumbre sin destruir a otros para llegar allí, un colega observó con admiración: “No hubo cuerpos muertos”.

4 Sería lindo pensar que la rivalidad egoísta está confinada a las organizaciones seculares, y que la iglesia funciona sobre otra base. Lamentablemente, la Escritura indica que demasiado a menudo la “sabiduría” mundana también actúa entre los creyentes. Esta semana veamos lo que tiene que decir la Palabra de Dios acerca de esta realidad lamentable.

5 1. SABIA MANSEDUMBRE “¿Quién es sabio y entendido entre ustedes? Que lo demuestre con su buena conducta [...] con la humildad que le da su sabi-duría” (Santiago 3:13, NVI), o con “sabia mansedumbre” (RVR). ¿Qué puede significar: “Humil- dad que le da la sabiduría o sabia mansedumbre”?

6 Hay comentadores que creen que Santiago 3 habla de lo que capacita (o incapacita) a la gente para ser maestros. Naturalmente, los “sabios y entendidos” serían buenos candida- tos, pero la idea parece ser más amplia e incluir a toda la congregación. La sabiduría que describe Santiago en su epístola no es la intelectualidad tan estimada por los griegos y muchos occidentales de hoy. Más bien, es la sabiduría en la conducta y el estilo de vida, como lo indica la palabra griega anastrofé, traducida como “conducta” (se usa también en 1 Timoteo 4:12; Hebreos 13:7; 1 Pedro 1:15; 2:12). Nuestra conducta testifica cuán sabios somos. Jesús enseñó lo mismo: “la sabiduría es justificada por sus hijos” (Mateo 11:19). Hay comentadores que creen que Santiago 3 habla de lo que capacita (o incapacita) a la gente para ser maestros. Naturalmente, los “sabios y entendidos” serían buenos candida- tos, pero la idea parece ser más amplia e incluir a toda la congregación. La sabiduría que describe Santiago en su epístola no es la intelectualidad tan estimada por los griegos y muchos occidentales de hoy. Más bien, es la sabiduría en la conducta y el estilo de vida, como lo indica la palabra griega anastrofé, traducida como “conducta” (se usa también en 1 Timoteo 4:12; Hebreos 13:7; 1 Pedro 1:15; 2:12). Nuestra conducta testifica cuán sabios somos. Jesús enseñó lo mismo: “la sabiduría es justificada por sus hijos” (Mateo 11:19).

7 Nota que el único lugar en el Antiguo Testamento donde aparece la frase “sabios y entendidos” está en la amonestación de Moisés a Israel, de que debían guar-dar todas los mandatos que Dios les había dado: “Guardadlos, pues, y ponedlos por obra; porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es esta” (Deuteronomio 4:16; énfasis añadido).

8 Por su parte, la fuente de aguas “amargas” que se menciona en Santiago 3:11 produce “celos amargos y contención” (vers. 14) en la iglesia. Esta última pala- bra es la traducción de erithéia, que se refiere a la “búsqueda exclusiva de los intereses propios”.−Ceslas Spicq, Theological Lexicon of the New Testament, t. 2, p. 70. Esta actitud parece como la de Satanás en el cielo. A menos que elijamos en forma consciente el morir al yo y entregar nuestra voluntad a Dios, podemos exhibir las mismas actitudes contra las cuales advierte Santiago.

9 Medita en la frase “la humildad que da la sabiduría”. ¿Cuáles son algunas de las situaciones en que esta sabiduría te resultaría muy útil? REFLEXIÓN

10 2. DOS CLASES DE SABIDURÍA Lee Santiago 3:15 y 16. ¿Cuál es su descripción de la sabiduría munda- na? ¿Cuáles son algunas de las manifestaciones comunes de esta “sabiduría” en el mundo, o aun en la iglesia? La sabiduría que tenemos naturalmente es la “terrenal”, aun “demoníaca” o “diabólica”, y vacía del Espíritu. Esto no debería sorprendernos. Hace mucho, Salomón habló acerca del “camino que parece derecho” como el “camino de muerte” (Proverbios 14:12; 16:25). Esta sabiduría es destructiva hasta su esencia. Si los celos y la ambición egoísta se cultivan y expresan, el resultado natural será el desorden y la disensión, similar a la situación en Corinto (ver 2 Corintios 12:20, donde se usan varias de estas mismas palabras). IDOLATRÍACRISTIANA HOROSCOPOHOROSCOPO

11 Lee Santiago 3:17 y 18; Juan 3:3 al 7; y Colosenses 3:1 y 2. Juntos, ¿qué nos dicen estos textos acerca de la sabiduría “celestial”? Aunque Santiago nunca se refiere directamente al Espíritu Santo, la idea del nuevo nacimiento está claramente presente. El apóstol parece preferir, en cambio, la metáfora agrícola de sembrar y dar fruto, tal vez basado en las parábolas de Jesús que se refieren a que la palabra se “siembra” en los corazones de la gente cuando oye el mensaje del evangelio (ver Mateo 13:3-9, 18-23).

12 La sabiduría celestial está “llena de misericordia” y también de “buenos frutos”. Como vimos, a pesar del énfasis en Santiago sobre la obediencia y las buenas obras como fruto de la fe, la misericordia triunfa aun en el juicio (Santiago 2:13). En otras palabras, los verdaderamente sabios no solo serán mansos y humildes como Jesús, sino también pacíficos, amables, misericordiosos y perdonadores, dispuestos a pasar por alto las faltas de otros, a no ser críticos ni a juzgarlos. La sabiduría celestial está “llena de misericordia” y también de “buenos frutos”. Como vimos, a pesar del énfasis en Santiago sobre la obediencia y las buenas obras como fruto de la fe, la misericordia triunfa aun en el juicio (Santiago 2:13). En otras palabras, los verdaderamente sabios no solo serán mansos y humildes como Jesús, sino también pacíficos, amables, misericordiosos y perdonadores, dispuestos a pasar por alto las faltas de otros, a no ser críticos ni a juzgarlos.

13 Es muy fácil caer en los caminos del mundo, ¿verdad? Examínate: ¿cuánto influye la sabiduría del mundo sobre la forma en que vives, en contraste con la sabiduría del cielo? REFLEXIÓN

14 “¿De dónde surgen las guerras y los conflictos entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que luchan dentro de ustedes mismos?” (Santiago 4:1, NVI; comparar con Gálatas 5:17.) Los versículos iniciales de Santiago 4 describen a los creyentes desgarrados por amargas contiendas internas. Hay una causa interior de las peleas exteriores en la iglesia: el anhelo de placeres (la palabra griega aquí es aquella de la cual deriva nuestra palabra hedonismo). Estos deseos pecaminosos, que Pablo llama “la carne”, están haciendo una guerra activa contra nuestras motivaciones espi- rituales más elevadas. La vida cristiana involucra una batalla larga que, si no está gobernada por “la sabiduría que es de lo alto” (Sant. 3:17), se derrama sobre la iglesia misma y provoca traumas espirituales entre los creyentes. Los versículos iniciales de Santiago 4 describen a los creyentes desgarrados por amargas contiendas internas. Hay una causa interior de las peleas exteriores en la iglesia: el anhelo de placeres (la palabra griega aquí es aquella de la cual deriva nuestra palabra hedonismo). Estos deseos pecaminosos, que Pablo llama “la carne”, están haciendo una guerra activa contra nuestras motivaciones espi- rituales más elevadas. La vida cristiana involucra una batalla larga que, si no está gobernada por “la sabiduría que es de lo alto” (Sant. 3:17), se derrama sobre la iglesia misma y provoca traumas espirituales entre los creyentes. GUERRAS 3. CAUSA DE GUERRAS Y CONFLICTOS LOS CONFLICTOS MATRIMONIALES REVELAN LA CONDICIÓN DE LAS IGLESIAS LOS CONFLICTOS MATRIMONIALES REVELAN LA CONDICIÓN DE LAS IGLESIAS

15 Lee Santiago 4:2 y 3. ¿Qué deseos pecaminosos específicos se mencionan, y cómo afectan a la iglesia? Estos versículos con- tienen referencias di- rectas a los Diez Man- damientos: “Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar” (Santiago 4:2). Las referencias al problema de la envidia, la codi-cia y las pasiones (comparar con Santiago 3:14, 16) reflejan una perspectiva simi-lar a la que expresó Jesús en el Sermón del Monte, en el que se consideran las motivaciones interiores, y no solo las acciones exteriores. Por lo tanto, la refe-rencia a asesinar incluye la ira, en un sentido más amplio. Las primeras con-gregaciones probablemente no se mataban entre sí. Por otro lado, como nos cuenta el libro de los Hechos, hubo ocasiones, particularmente en Jerusalén, cuando la traición podía haber conducido fácilmente al arresto y muerte de los miembros de la iglesia. Estos versículos con- tienen referencias di- rectas a los Diez Man- damientos: “Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar” (Santiago 4:2). Las referencias al problema de la envidia, la codi-cia y las pasiones (comparar con Santiago 3:14, 16) reflejan una perspectiva simi-lar a la que expresó Jesús en el Sermón del Monte, en el que se consideran las motivaciones interiores, y no solo las acciones exteriores. Por lo tanto, la refe-rencia a asesinar incluye la ira, en un sentido más amplio. Las primeras con-gregaciones probablemente no se mataban entre sí. Por otro lado, como nos cuenta el libro de los Hechos, hubo ocasiones, particularmente en Jerusalén, cuando la traición podía haber conducido fácilmente al arresto y muerte de los miembros de la iglesia.

16 “El amor a sí mismo es lo que trae inquietud. Cuando hayamos nacido de lo Alto, habrá en nosotros el mismo sentir que hubo en Jesús, el sentir que lo indujo a humillarse a fin de que pudiésemos ser salvos. Entonces no buscaremos el puesto más elevado. Desearemos sentarnos a los pies de Jesús y aprender de él” (DTG 298).

17 4. LA AMISTAD DEL MUNDO Lee Santiago 4:2 al 4. ¿Por qué Santiago llama a sus lectores “almas adúlteras”? Ver Jer. 3:6- 10, 20; Isa. 54:5; Jer. 2:2; Luc. 16:13. Pensando en Israel como la esposa de Dios, Santiago compara la práctica de los creyentes de seguir las cos- tumbres y las actitudes del mundo con el adulterio espi- ritual. En realidad, ellos eli- gen a un señor y amo diferente. Santiago 4:5 no es fácil de comprender. Para algunos es el versículo más difícil del Nuevo Testamento. La ambigüedad del texto griego se refleja en las traducciones. Algunos consideran que el “espíritu” es el Espíritu Santo (“el Espíritu... en nosotros... nos anhela celosamente) (RVR; RVR95); “el Espíritu que Dios hizo habitar en nosotros, suspira... con celos envidiosos” (VM). Pensando en Israel como la esposa de Dios, Santiago compara la práctica de los creyentes de seguir las cos- tumbres y las actitudes del mundo con el adulterio espi- ritual. En realidad, ellos eli- gen a un señor y amo diferente. Santiago 4:5 no es fácil de comprender. Para algunos es el versículo más difícil del Nuevo Testamento. La ambigüedad del texto griego se refleja en las traducciones. Algunos consideran que el “espíritu” es el Espíritu Santo (“el Espíritu... en nosotros... nos anhela celosamente) (RVR; RVR95); “el Espíritu que Dios hizo habitar en nosotros, suspira... con celos envidiosos” (VM). EL ALEJAMIENTO DE JESÚS, PROPICIA EL ADULTERIO ESPIRITUAL DE LA IGLESIA EL ALEJAMIENTO DE JESÚS, PROPICIA EL ADULTERIO ESPIRITUAL DE LA IGLESIA

18 Otros consideran que es el espíritu humano (“Dios ama celosamen- te al espíritu que hizo morar en nosotros” (NVI); “tiene deseos ardientes el espíritu que él ha hecho habitar en nosotros” (BJ). Estas últimas traducciones parecen adecuarse mejor a la gramática y al contexto, pero el significado del versículo no es muy claro. Basados en un cuidadoso estudio del griego de los versículos 5 y 6, se podría traducir como sigue: “¿O pensáis que las Escrituras hablan en vano contra la envidia? El espíritu que él ha hecho habitar en nosotros anhela, pero él da más gracia. Por lo tanto, él dice: Dios resiste al orgulloso pero da gracia al humilde” (Santiago 4:5, 6, traducción del autor). Otros consideran que es el espíritu humano (“Dios ama celosamen- te al espíritu que hizo morar en nosotros” (NVI); “tiene deseos ardientes el espíritu que él ha hecho habitar en nosotros” (BJ). Estas últimas traducciones parecen adecuarse mejor a la gramática y al contexto, pero el significado del versículo no es muy claro. Basados en un cuidadoso estudio del griego de los versículos 5 y 6, se podría traducir como sigue: “¿O pensáis que las Escrituras hablan en vano contra la envidia? El espíritu que él ha hecho habitar en nosotros anhela, pero él da más gracia. Por lo tanto, él dice: Dios resiste al orgulloso pero da gracia al humilde” (Santiago 4:5, 6, traducción del autor).

19 Como lo aclara en los versículos 1 al 4, el espíritu humano (o “corazón”) está saturado con deseos, que sin ser malos en sí mismos fueron desviados por el pecado a senderos malvados. La gracia es la única solución para esto. El orgulloso no puede recibir con facilidad esa gracia. Alguien dijo que obtenemos gracia como un mendigo que alarga un vasito ante una cascada. Solo uno manso, humilde y que siente su total dependencia está abierto a la gracia, favor inmerecido otorgado a los que somos indignos. Como escribió Elena de White: “Nuestra gran necesidad es lo único que nos da derecho a la misericordia de Dios” (DTG 283). Como lo aclara en los versículos 1 al 4, el espíritu humano (o “corazón”) está saturado con deseos, que sin ser malos en sí mismos fueron desviados por el pecado a senderos malvados. La gracia es la única solución para esto. El orgulloso no puede recibir con facilidad esa gracia. Alguien dijo que obtenemos gracia como un mendigo que alarga un vasito ante una cascada. Solo uno manso, humilde y que siente su total dependencia está abierto a la gracia, favor inmerecido otorgado a los que somos indignos. Como escribió Elena de White: “Nuestra gran necesidad es lo único que nos da derecho a la misericordia de Dios” (DTG 283).

20 ¿Qué hay en ti que te hace digno de la salvación? ¿De qué manera tu respuesta te ayuda a percibir la gran necesidad de gracia en tu propia vida? ¿De qué forma la cruz, y sólo la cruz, responde a esa necesidad? REFLEXIÓN

21 5. SUMISIÓN A DIOS “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Santiago 4:7). Nota el orden de los mandatos aquí. Si tratamos de resistir al diablo con nuestras pro- pias fuerzas, ¿qué posibilidad de éxito tenemos? Cuando siete judíos exorcistas trataron de expulsar un demonio de un hombre poseído usando los nombres de Jesús y de Pablo como una especie de fórmula mágica, el hombre poseído por el demonio los dominó, y huyeron desnudos y heridos (Hechos 19:13-16). Por eso, necesitamos someternos a Dios y a su voluntad a fin de resistir al diablo. En realidad, al dar ese paso, estamos resistiendo al diablo. “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Santiago 4:7). Nota el orden de los mandatos aquí. Si tratamos de resistir al diablo con nuestras pro- pias fuerzas, ¿qué posibilidad de éxito tenemos? Cuando siete judíos exorcistas trataron de expulsar un demonio de un hombre poseído usando los nombres de Jesús y de Pablo como una especie de fórmula mágica, el hombre poseído por el demonio los dominó, y huyeron desnudos y heridos (Hechos 19:13-16). Por eso, necesitamos someternos a Dios y a su voluntad a fin de resistir al diablo. En realidad, al dar ese paso, estamos resistiendo al diablo.

22 Al mismo tiempo, no debemos pensar que los primeros lectores de la carta de Santiago nunca antes se habían sometido a Dios. Santiago estaba escribiendo a creyentes profesos. Tal vez necesitamos pensar más en someternos a Dios diariamente y resistir al diablo siempre que sus tentaciones se presenten.

23 Lee Santiago 4:8 al 10. ¿Qué mandatos da Santiago, y cómo se relacionan entre sí? Además, ¿cómo se conectan con la sumisión a Dios? El llamado al cambio en estos versículos es la culminación de todo lo que Santiago estuvo diciendo desde 3:13. En este pasaje, hay contrastes entre la sabiduría celestial y la diabólica, y entre los orgullosos que se exaltan a sí mismos como lo hizo el diablo (ver Isaías 14:12-14), y los humildes que se someten a Dios y se humillan a sí mismos. También hay una acusación de infidelidad al pacto con Dios (Santiago 4:4), y la acusación de tener una mente doble se repite (Santiago 4:8, comparar con 1:8). Por lo tanto, el lamado a someterse a Dios es más que una amonestación moralista; es una invitación a los pecadores a arrepentirse, como lo hizo Jesús (Lucas 5:32). El llamado al cambio en estos versículos es la culminación de todo lo que Santiago estuvo diciendo desde 3:13. En este pasaje, hay contrastes entre la sabiduría celestial y la diabólica, y entre los orgullosos que se exaltan a sí mismos como lo hizo el diablo (ver Isaías 14:12-14), y los humildes que se someten a Dios y se humillan a sí mismos. También hay una acusación de infidelidad al pacto con Dios (Santiago 4:4), y la acusación de tener una mente doble se repite (Santiago 4:8, comparar con 1:8). Por lo tanto, el lamado a someterse a Dios es más que una amonestación moralista; es una invitación a los pecadores a arrepentirse, como lo hizo Jesús (Lucas 5:32). HUMILLARSE A JESUCRISTO HUMILLARSE CONOCER A JESUCRISTO COMPARTIR A JESUCRISTO

24 ¿Cómo debemos arrepentirnos? Santiago indica los pasos (basados en Sal. 24:3-6): 1) acercarnos a Dios, y él se acercará a nosotros; 2) lim- piarnos las manos y purificar los co- razones (acciones así como pensa- mientos); 3) lamen- tarnos y llorar por nuestras deficien- cias, dándonos cuenta de que nuestra necesidad es nuestro único derecho a la gracia de Dios. “Humillaos delante del Señor, y él os exaltará” (Santiago 4:10). ¿Qué significa eso? ¿Cómo aprendes a humillarte? ¿Cómo puedes aprender a imitar la humildad que reveló Jesús? REFLEXIÓNREFLEXIÓN

25 “Son muchos aquellos cuyo corazón se conduele bajo una carga de congojas porque tratan de alcanzar la norma del mundo. Han elegido su servicio, aceptado sus perplejidades, adoptado sus costumbres. Así, su carácter queda mancillado; y su vida, convertida en carga agobiadora. A fin de satisfacer la ambición y los deseos mundanales, hieren la conciencia y traen sobre sí una carga adicional de remordimiento. La congoja continua desgasta las fuerzas vitales. Nuestro Señor desea que pongan a un lado ese yugo de servidumbre. [...] Los invita a buscar primeramente el Reino de Dios y su justicia, y les promete que todas las cosas que les sean necesarias para esta vida les serán añadidas”(DTG 297). PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: “Son muchos aquellos cuyo corazón se conduele bajo una carga de congojas porque tratan de alcanzar la norma del mundo. Han elegido su servicio, aceptado sus perplejidades, adoptado sus costumbres. Así, su carácter queda mancillado; y su vida, convertida en carga agobiadora. A fin de satisfacer la ambición y los deseos mundanales, hieren la conciencia y traen sobre sí una carga adicional de remordimiento. La congoja continua desgasta las fuerzas vitales. Nuestro Señor desea que pongan a un lado ese yugo de servidumbre. [...] Los invita a buscar primeramente el Reino de Dios y su justicia, y les promete que todas las cosas que les sean necesarias para esta vida les serán añadidas” (DTG 297).

26 DISEÑO ORIGINAL José & Adly Campos Bienestar Familiar Internacional Distribución RECURSOS ESCUELA SABÁTICA © Para recibir las próximas lecciones inscríbase enviando un mail a: [email protected] Asunto: Lecciones en Powerpoint RECURSOS ESCUELA SABATICA Recursos gratuitos para la Escuela Sabática Inscríbase en http://ar.groups.yahoo.com/group/Comentarios_EscuelaSabatica http://groups.google.com.ar/group/escuela-sabatica?hl=es http://groups.google.com.ar/group/escuela-sabatica-ppt?hl=es Créditos

27 SERGIO Y EUNICE FUSTERO, nuestros colaboradores: [email protected] SERGIO Y EUNICE FUSTERO, nuestros colaboradores: [email protected]