LA PREPARACIÓN AL MATRIMONIO

1 LA PREPARACIÓN AL MATRIMONIODESDE EL CONCILIO VATICANO ...
Author: Luz Salazar Hernández
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1 LA PREPARACIÓN AL MATRIMONIODESDE EL CONCILIO VATICANO II HASTA LA EXHORTACIÓN APOSTÓLICA AMORIS LAETITIA

2 Esquema de la PresentaciónEl Concilio Vaticano II La Exhortación Apostólica Familiaris Consortio El Código de 1983 La Exhortación Apostólica Amoris Laetitia

3 1. El Concilio Vaticano II1.1. El Código Pío-Benedictino o Código de Ambiente Pre-conciliar 1.3. Anuncio y celebración del Concilio

4 1.1. El Código de 1917 Canon 1018: Parochus ne omittat populum pridenter erudire de matrimonii sacramento eiusque impedimentis Canon 1033: Ne omittat parochus, secundum diversam personarum conditionem, sponsos docere snctitatem sacramenti matrimonii, mutuas coniugum obligariones et obligationes parentum erga prolem; eosdemque vehementer adhoretur ut ante matrimonii celebrationem sua peccata diligenter confiteantur, et sactissimam Eucharistiam pie recipiant.

5 1.2. Ambiente preconciliarLa escueta y raquítica legislación general de la Iglesia sobre la preparación para la celebración del sacramento del matrimonio fue desarrollada y completada, al igual que en otros sacramentos, por una amplia y variada legislación particular. Pero ésta seguirá en la misma línea que el C.I.C. y se limitará a concretar y desarrollar determinados aspectos jurídicos (esponsales, expedientes de libertad, proclamas…) que no estaban rigurosamente fijados de antemano y a insistir en la importancia que tiene la instrucción doctrinal de los futuros esposos. Esta se enfocaba desde una triple perspectiva: Instrucción al pueblo en general, detallándose en algunas diócesis cuándo había de darse y qué temas habían de explicarse. Instrucción y formación del propio párroco o sacerdote, insistiendo en la preparación científica que deben tener los sacerdotes que atienden a los futuros esposos. Instrucción de los novios, recordando su necesidad y aconsejando que se empleen los servicios de la Acción Católica, los cursillos prematrimoniales organizados con este fin, etc.

6 1.3. Anuncio y celebración del ConcilioEl 25 de enero de 1959, estando reunido el Papa Juan XXIII con sus 25 Cardenales en San Pablo Extramuros, anuncia tres eventos que cambiaron el rumbo de la historia de la Iglesia 1. Concilio Vaticano II 2. Sínodo de los Obispos 3. Revisión del CIC de 1917

7 La preparación y celebración del Concilio Vaticano II se desarrolló básicamente en tres momentos:Fase Antepreparatoria Fase Preparatoria La Etapa Conciliar

8 Lo que dijo el Concilio sobre el matrimonioGS 48: Fundada por el Creador y en posesión de sus propias leyes, la íntima comunidad conyugal de vida y amor se establece sobre la alianza de los cónyuges, es decir, sobre su consentimiento personal e irrevocable. Así, del acto humano por el cual los esposos se dan y se reciben mutuamente, nace, aun ante la sociedad, una institución confirmada por la ley divina. Este vínculo sagrado, en atención al bien tanto de los esposos y de la prole como de la sociedad, no depende de la decisión humana. Pues es el mismo Dios el autor del matrimonio, al cual ha dotado con bienes y fines varios, todo lo cual es de suma importancia para la continuación del género humano, para el provecho personal de cada miembro de la familia y su suerte eterna, para la dignidad, estabilidad, paz y prosperidad de la misma familia y de toda la sociedad humana. GS 50: En su modo de obrar, los esposos cristianos sean conscientes de que no pueden proceder a su antojo, sino que siempre deben regirse por la conciencia, lo cual ha de ajustarse a la ley divina misma, dóciles al Magisterio de la Iglesia, que interpreta auténticamente esta ley a la luz del Evangelio. Dicha ley divina muestra el pleno sentido del amor conyugal, lo protege e impulsa a la perfección genuinamente humana del mismo.

9 2. La Exhortación Apostólica Familiaris consortioEntre el Concilio y el Sínodo de 1980 1.1. Encíclica Humanae Vitae 1.2. Ritual del Matrimonio 1.3. Catequesis sobre el amor de Juan Pablo II

10 Un Sínodo sobre la familiaEl Sínodo de 1980 Un Sínodo sobre la familia

11 Los dos frutos del Sínodo de 1980Carta de los Derechos de la Familia Exhortación Apostólica Familiaris Consortio

12 1.Carta de los derechos de la FamiliaInterpelar a los Estados sobre la defensa de la familia. Derecho a elegir el estado de vida, El derecho a fundar una familia y a sostenerla con los medios básicos aunque se sea pobre, El derecho a concebir siempre una nueva vida, El respeto total de la vida humana, El derecho de los padres (inalienable) de educar a sus hijos.

13 2. FAMILIARIS CONSORTIO Nº 66En nuestros días es más necesaria que nunca la preparación de los jóvenes al matrimonio y a la vida familiar. Esto vale más aún para el matrimonio cristiano, cuyo influjo se extiende sobre la santidad de tantos hombres y mujeres.

14 La preparación remota comienza desde la infancia, en la juiciosa pedagogía familiar, orientada a conducir a los niños a descubrirse a sí mismos como seres dotados de una rica y compleja psicología y de una personalidad particular con sus fuerzas y debilidades. Es el período en que se imbuye la estima por todo auténtico valor humano, tanto en las relaciones interpersonales como en las sociales, con todo lo que significa para la formación del carácter, para el dominio y recto uso de las propias inclinaciones, para el modo de considerar y encontrar a las personas del otro sexo, etc. Se exige, además, especialmente para los cristianos, una sólida formación espiritual y catequística, que sepa mostrar en el matrimonio una verdadera vocación y misión, sin excluir la posibilidad del don total de sí mismo a Dios en la vocación a la vida sacerdotal o religiosa.

15 Sobre esta base se programará después, en plan amplio, la preparación próxima, la cual comporta —desde la edad oportuna y con una adecuada catequesis, como en un camino catecumenal— una preparación más específica para los sacramentos, como un nuevo descubrimiento. Esta nueva catequesis de cuantos se preparan al matrimonio cristiano es absolutamente necesaria, a fin de que el sacramento sea celebrado y vivido con las debidas disposiciones morales y espirituales. La formación religiosa de los jóvenes deberá ser integrada, en el momento oportuno y según las diversas exigencias concretas, por una preparación a la vida en pareja que, presentando el matrimonio como una relación interpersonal del hombre y de la mujer a desarrollarse continuamente, estimule a profundizar en los problemas de la sexualidad conyugal y de la paternidad responsable, con los conocimientos médico-biológicos esenciales que están en conexión con ella y los encamine a la familiaridad con rectos métodos de educación de los hijos, favoreciendo la adquisición de los elementos de base para una ordenada conducción de la familia (trabajo estable, suficiente disponibilidad financiera, sabia administración, nociones de economía doméstica, etc.).

16 La preparación inmediata a la celebración del sacramento del matrimonio debe tener lugar en los últimos meses y semanas que preceden a las nupcias, como para dar un nuevo significado, nuevo contenido y forma nueva al llamado examen prematrimonial exigido por el derecho canónico. De todos modos, siendo como es siempre necesaria, tal preparación se impone con mayor urgencia para aquellos prometidos que presenten aún carencias y dificultades en la doctrina y en la práctica cristiana.

17 3. El Código de 1983 Los cánones del 1063 al Una de las innovaciones introducida en el nuevo Código de Derecho Canónico

18 CAPÍTULO I DE LA ATENCIÓN PASTORAL Y DE LO QUE DEBE PRECEDER A LA CELEBRACIÓN DEL MATRIMONIO Canon 1063: Los pastores de almas están obligados a procurar que la propia comunidad eclesiástica preste a los fieles asistencia para que el estado matrimonial se mantenga en el espíritu cristiano y progrese hacia la perfección. Ante todo, se ha de prestar esta asistencia: 1 mediante la predicación, la catequesis acomodada a los menores, a los jóvenes y a los adultos, e incluso con los medios de comunicación social, de modo que los fieles adquieran formación sobre el significado del matrimonio cristiano y sobre la tarea de los cónyuges y padres cristianos; 2 por la preparación personal para contraer matrimonio, por la cual los novios se dispongan para la santidad y las obligaciones de su nuevo estado; 3 por una fructuosa celebración litúrgica del matrimonio, que ponga de manifiesto que los cónyuges se constituyen en signo del misterio de unidad y amor fecundo entre Cristo y la Iglesia y que participan de él; 4 por la ayuda prestada a los casados, para que, manteniendo y defendiendo fielmente la alianza conyugal, lleguen a una vida cada vez más santa y más plena en el ámbito de la propia familia.

19 4. La Exhortación Apostólica Amoris LaetitiaQué es un Sínodo 1.1. Sínodo Ordinario 1.2. Sínodo Extraoridinario

20 El Sínodo de 2014 El Sínodo de 2015

21 Amoris Laetitia sobre la preparación al matrimonioNnº

22 206. «La compleja realidad social y los desafíos que la familia está llamada a afrontar hoy requieren un compromiso mayor de toda la comunidad cristiana en la preparación de los prometidos al matrimonio. Es preciso recordar la importancia de las virtudes. Entre estas, la castidad resulta condición preciosa para el crecimiento genuino del amor interpersonal. Respecto a esta necesidad, los Padres sinodales eran concordes en subrayar la exigencia de una mayor implicación de toda la comunidad, privilegiando el testimonio de las familias, además de un arraigo de la preparación al matrimonio en el camino de iniciación cristiana, haciendo hincapié en el nexo del matrimonio con el bautismo y los otros sacramentos. Del mismo modo, se puso de relieve la necesidad de programas específicos para la preparación próxima al matrimonio que sean una auténtica experiencia de participación en la vida eclesial y profundicen en los diversos aspectos de la vida familiar»

23 209. El problema es que el deslumbramiento inicial lleva a tratar de ocultar o de relativizar muchas cosas, se evita discrepar, y así sólo se patean las dificultades para adelante. Los novios deberían ser estimulados y ayudados para que puedan hablar de lo que cada uno espera de un eventual matrimonio, de su modo de entender lo que es el amor y el compromiso, de lo que se desea del otro, del tipo de vida en común que se quisiera proyectar. Estas conversaciones pueden ayudar a ver que en realidad los puntos de contacto son escasos, y que la mera atracción mutua no será suficiente para sostener la unión. Nada es más volátil, precario e imprevisible que el deseo, y nunca hay que alentar una decisión de contraer matrimonio si no se han ahondado otras motivaciones que otorguen a ese compromiso posibilidades reales de estabilidad.

24 211. Tanto la preparación próxima como el acompañamiento más prolongado, deben asegurar que los novios no vean el casamiento como el final del camino, sino que asuman el matrimonio como una vocación que los lanza hacia adelante, con la firme y realista decisión de atravesar juntos todas las pruebas y momentos difíciles. La pastoral prematrimonial y la pastoral matrimonial deben ser ante todo una pastoral del vínculo, donde se aporten elementos que ayuden tanto a madurar el amor como a superar los momentos duros.

25 212. La preparación próxima al matrimonio tiende a concentrarse en las invitaciones, la vestimenta, la fiesta y los innumerables detalles que consumen tanto el presupuesto como las energías y la alegría. Los novios llegan agobiados y agotados al casamiento, en lugar de dedicar las mejores fuerzas a prepararse como pareja para el gran paso que van a dar juntos. Esta mentalidad se refleja también en algunas uniones de hecho que nunca llegan al casamiento porque piensan en festejos demasiado costosos, en lugar de dar prioridad al amor mutuo y a su formalización ante los demás. Queridos novios: «Tened la valentía de ser diferentes, no os dejéis devorar por la sociedad del consumo y de la apariencia. Lo que importa es el amor que os une, fortalecido y santificado por la gracia. Vosotros sois capaces de optar por un festejo austero y sencillo, para colocar el amor por encima de todo». Los agentes de pastoral y la comunidad entera pueden ayudar a que esta prioridad se convierta en lo normal y no en la excepción.