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2 Lo que nosotros hagamos mañana, ya está pensado rigurosamente, Lo que nosotros hagamos mañana, ya está pensado rigurosamente,
3 y es en vano que te escondas, mi niña, en vano que te alejes.
4 ¿No ves cómo galopan las tinieblas al toque clandestino del relente?
5 ¿No ves cómo destellan las estrellas en el negro celeste?
6 ¿Y no ves cómo el sol todos los días, nos nutre con su fuego incandescente?
7 ¿No percibes la mano de un artista, y una obra inteligente?
8 No luches contra el destino, mi niña, pues todo será, inexorablemente,
9 y en este corazón yo llevo escrito, que tengo que quererte.