1 ESCUELA DE PADRES Sesión 3: Los celos, la conquista de la autonomía y el control de esfínteres
2 Los celos son un sentimiento normal y hasta positivo en los niños, siempre que los vivan dentro de unos límites razonables. Indican que el pequeño ha desarrollado con sus padres el sentimiento de “apego”, fundamental para que pueda amar y ser amado en el futuro, y que ha establecido un fuerte vínculo familiar. Por eso lo defiende cuando lo cree amenazado.
3 Pero las cosas cambian mucho mas con la llegada de un bebéPero las cosas cambian mucho mas con la llegada de un bebé. Si hasta ese momento era el centro de todas las miradas, ahora las visitas fijan su atención en el recién llegado. Y sus padres tienen menos tiempo para atenderle. Si a esto le sumamos las tendencias egocéntricas del niño pequeño, también absolutamente normales, y sus limitaciones para manejar este tipo de emociones complejas, el cóctel está servido. Por todo ello, para evitar que lo pase fatal, hay que ayudarle a entender su nueva situación.
4 Las conductas más habituales suelen reducirse a llamadas de atención, (conscientes e inconscientes) como: Desobediencia, oposición o negativismo hacia la autoridad paterna. Conductas regresivas (como volver a hacerse pis en la cama). Tristeza. Conductas con las que manifieste explícitamente su rechazo hacia el nuevo hermanito e incluso conductas agresivas y violentas.
5 Formas de actuación ante conductas inapropiadasIgnorar las conductas negativas recurrentes con las que el niño pretende llamar la atención, y reforzar los comportamientos de “verdadero hermano mayor”, o cuando el niño demuestra un verdadero interés y un esfuerzo por superar sus celos con gestos de cariño. Cuando se castiguen conductas inapropiadas el niño debe conocer con detalle por qué se le castiga. Se castiga una mala conducta, que el niño se ha portado mal, no que sea malo, porque ningún niño “es malo”. Muchos de los castigos suelen aplicarse después de conductas violentas o agresivas: el niño debe entender que de ninguna manera obtendrá beneficios adoptando ese tipo de conductas, que nada las justifica, que deben controlarse y reprimirse. Cuando esto suceda hay que enseñarle a arrepentirse, a pedir disculpas sin humillación, con mucha calma y sin agresividad por nuestra parte (no podemos corregir la violencia con más violencia).
6 ¿Cómo prevenir? Elige el momento adecuado para informarle de su nuevo hermanito. Los más pequeños (1 a 3 años) no entenderán mucho si les cuentas sobre el bebé a comienzos del embarazo. En la medida que tu cuerpo cambie, probablemente alrededor del quinto o sexto mes, tendrás evidencia concreta de que hay un bebé, lo que lo hará más fácil de comprender. Explicarle qué es lo que va a suceder “adaptándonos a su nivel” de comprensión y a su visión de la realidad (cambio de cuarto, compartir las cosas, ayudar a mamá y a papá, tener nuevos juguetes, hacer de hermano mayor…). Explícale claramente todas las inquietudes que tenga (de acuerdo a la edad y maduración del niño) Lo ideal sería poder preparar al mayor para comprender los cambios que van a modificar tu cuerpo durante el embarazo. Relaciona el momento del nacimiento con eventos futuros (nacerá en la época de la Navidad, cuando llegue Papá Noel…)
7 Explícale el mundo de los recién nacidos (cuéntale cuentos de bebés, muéstrale fotos de cuando el era un bebé, y llévalo a visitar amigos o parientes que tengan un recién nacido en casa, para que vea cómo se alimentan y cuánto duermen en los primeros meses). Hacer los cambios necesarios en la casa antes de que nazca (preparar las cosas para el bebé, ordenar los armarios, cambios en la habitación, etc…) Aprovechar para hablarle al niño de la etapa en la que él fue un bebé (cómo durmió en la misma cunita, enseñarles fotos de cuando era bebé, su ropa, para que se identifique y entienda que él también fue pequeño un día). Explícale con anticipación quién lo cuidará el día del parto. Por último lo más obvio y lo más complicado: evitar que toda vuestra vida gire en torno a la llegada del nuevo hermanito.
8 Después del parto… Dedícate exclusivamente a él en su primera visita: Después del nacimiento trata de que sea uno de los primeros en visitarte y dedícate exclusivamente a él en su primer visita. Es muy buena idea tener preparado algún regalo traído por el nuevo bebé para su hermanito mayor. No modifiques su rutina diaria: Conviene no cambiarle la rutina diaria y si hay que hacer algún cambio en la casa para acomodar al recién nacido, conviene hacerlo con mucha anticipación y con su ayuda. Pídele que te ayude a cuidar al bebé: ya de vuelta en casa, trata en lo posible y dependiendo de su edad, que coopere en todo lo posible, que guarde los pañales, que te ayude a vestirlo, durante el baño, o que meza la cuna para dormirlo. Dar relevancia al hecho de que él es el mayor y que por ello goza de unas responsabilidades y unas ventajas mayores respecto al recién nacido. Mantener sus espacios y respetar sus lugares y pertenencias. Enseñarle canciones de cuna para dormir al bebé: Es buena idea que le enseñes canciones para dormirlo, las mismas que tú le cantabas a él cuando era niño. No fuerces situaciones que él no desee: En los casos en que lo ignore por completo, no fuerces la situación, cuando él lo crea conveniente se acercará solito. Dedícale todo el tiempo posible cuando no tengas que cuidar a tu bebé y pasa un poco de tiempo con él a solas. No lo apartes bruscamente cuando atiendas al nuevo bebé. No permitir el comportamiento caprichoso; los padres deben seguir tratando al niño del mismo modo que lo hacían.
9 Compartir alguna actividad cada día con el hijo mayor: la ida a la cama, al jardín, un paseo por el parque, un cuento, etc. Es bueno dejar que el niño toque al bebé y lo acaricie desde sus primeros días. No hay que ser sobreprotectores con el nuevo bebé. •Y Corrige con dulzura sus “excesos” de amor con el bebé Pedir a vuestros familiares y amigos que cuando vayan a veros, reparen en el hijo mayor, no sólo en el bebé. Anímale a expresar los sentimientos que le originan la presencia del bebé. No le mimes y le protejas en exceso, ni muestres una fingida actitud de desapego hacia el bebé. Léele cuentos sobre su nuevo rol en la familia. Se deben evitar las comparaciones No usar sus objetos preferidos (mantita, peluche...) para calmar o dejárselos al nuevo hermano.
10 LA CONQUISTA DE LA AUTONOMÍA
11 Los dos años es una edad intensa llena de cambios, en la que los niños/as dan pasos de gigante en la conquista de su independencia. Te damos claves que te ayudarán a acompañar a tu hijo/a frente al orinal, el paso de la cuna a la cama, aprender a vestirse y comer solitos…para así favorecer el paso de la guardería al colegio.
12 ¿Qué podéis hacer los padres?A los dos años los niños/as nos declaran la independencia diciendo: "¡ Yo solito!". Nos hacen la guerra con unas rabietas enormes que hacen temblar toda la casa, y lanzan los habituales "No quiero", "¡No!", "¡Que noooo!" en los momentos más inoportunos. Pero no hay que asustarse. La consolidación de su naciente "yo" hace que pasen por esta etapa de obstinación y negatividad. Mientras dura, requiere de unos padres repletos de humor, comprensión y mucha mano izquierda. Para sobrellevarlo debes: Ser flexible y persuasivo, establecer rutinas, recordar que ellos son los niños/as y nosotros los adultos y no temer afrontar alguna que otra rabieta.
13 Una vez verificado que el niño/a cuenta con la madurez necesaria y la habilidad motora suficiente para comenzar a funcionar con autonomía en determinadas actividades cotidianas, los padres pueden iniciar el proceso de aprendizaje para crear un hábito y una rutina constante en sus actuaciones. Para llevarlo a cabo con éxito, recomendamos algunas pautas: Siempre y en todo lugar: si se quiere que el niño/a se vista o coma solo, hay que dejarle hacerlo todos los días y en todas las ocasiones, no vale "con papá sí y con mamá no" o "cuando tengo prisa te visto" o "te doy de comer yo". Explicarle cómo se hace: es necesario detallar al niño/a los pasos que debe dar para realizar una acción. No se le puede decir "lávate el pelo" sin contarle antes que debe poner un poco de champú en el cabello, frotar y luego enjuagar. Se les puede enseñar determinados hábitos con un ejemplo. Elogiarle y supervisar: los padres pueden supervisar el resultado de la acción del niño/a y corregirle si se equivoca, pero deben procurar que sea él/ella mismo quien enmiende el error, si lo hay. Cuando la acción esté bien, hay que elogiarle por su resultado.
14 De la cuna a la cama A los que dormían en cuna les toca dar el salto a una cama "de verdad". Conviene planteárselo como una consecuencia de ser mayor, como un avance. No hay que enfocarlo como una pérdida, sino como una celebración. Si el niño/a nos acompaña a comprar el colchón y nos ayuda a elegir los colores de la sábana y la colcha, se sentirá más implicado en el cambio. Cuando el motivo de la mudanza sea la llegada de un bebé, haremos el tránsito con suficiente antelación para que ambas cosas no coincidan. Tampoco conviene que nos acostemos a su lado, porque después puede exigírnoslo. Es necesario que los niños/as adquieran una rutina que les relaje y les facilite conciliar el sueño. Es imprescindible contarles lo que va a ocurrir y en qué van a cambiar las cosas.
15 Rituales de sueño El momento de irse a la cama es ahora muy especial. Los niños/as se hacen los remolones y procuran retrasar todo lo que pueden el quedarse solos en su cuarto. A veces necesitan de todo un ritual para dormir: ponerles el pijama, colocar los juguetes, cantarles una canción o leerles un cuento. La sensación de orden y repetición les tranquiliza y les da seguridad. A los tres años, los rituales irán desapareciendo, siempre que no les hayamos hablado del coco, la bruja o similares, porque se tomaran el asunto al pie de la letra y ya no habrá forma de convencerles de que era una broma.
16 Higiene Es capaz de lavarse y secarse las manos o de limpiarse los dientes. Debemos decirle que debe lavarse las manos varias veces al día: tras ir al váter, antes de comer, al volver al parque, después de jugar con la mascota... Llegará a incorporarlo a su rutina diaria de forma natural. Los jabones y toallas de colores y formas divertidas pueden ser de gran ayuda, así como una cancioncilla improvisada que entonemos mientras se esté aseando. Puede ir enjabonándose, aclarándose y secándose con nuestra ayuda. Hay que hacer de la hora del baño un momento agradable, propicio a las risas, los juegos y los mimos.
17 Alimentación El niño/a debe aprender que es el momento de comer. Para ello debemos crear ciertas condiciones "ideales": Comer siempre a la misma hora y en el lugar apropiado para ello (cocina, comedor…). Reducir fuentes de distracción (juguetes, TV) Es conveniente que el niño/a coma al mismo tiempo que el resto de la familia. Acostumbrarle a terminar la comida que le ponemos. El niño/a debe beber en el vaso o taza Debemos favorecer la autonomía acostumbrando al niño/a a: Lavarse las manos antes y después de comer Lavarse los dientes después de comer. Ayudar a poner y quitar la mesa. Utilizar correctamente cuchara, tenedor y servilleta. Acostumbrarle a pedir las cosas por favor, dar las gracias, respetar a los demás mientras comen. Es importante recordar: Debéis intercambiar información con la maestra para que todos vayamos en la misma dirección.
18 Aprender a vestirse solosLos velcros, las cremalleras fáciles y los botones grandes le facilitarán el trabajo. Cuando intente ponerse los pantalones, un jersey o algo tan complicado como un calcetín, debemos ayudarle. Aún no distingue el calzado derecho e izquierdo ni se ata los cordones, pero sí puede quitarse la ropa. ¡Y hasta ordenarla o llevarla al cubo de la colada! Eso sí, tendrá que hacerlo bajo nuestra supervisión.
19 ¡Adiós al chupete…! Todos los niños/as tienen la necesidad natural de succionar desde que nacen hasta los dos o tres años. Unos lo harán aún con el pecho de la madre, otros con el dedo, otros con el chupete. La presión sobre el paladar específica de la succión ayuda al niño/a a calmarse y regularse frente a las dificultades que encuentra diariamente, cuando aún no tiene otras herramientas para hacerlo. Esto se ve reforzado porque el niño/a relaciona la succión con el cálido bienestar de los primeros contactos con mamá. Llega un momento en el que esta necesidad de succionar empieza a desaparecer de forma natural. A los dos años. Entre los 24 y los 36 meses. Pero no siempre es así. Si el niño/a utiliza su chupete en momentos determinados, por ejemplo, para alcanzar el sueño o para hacer frente a situaciones que le causan estrés, no hay ningún problema. Así utilizado no perjudicará sus dientes (que es una de nuestras grandes preocupaciones) y es una conducta perfectamente normal que tiende a extinguirse sola.
20 Cómo ayudarle a dejar el chupeteElegimos juntos un lugar físico para el chupete: estará ahí y él nos lo podrá pedir cada vez que lo necesite. Le animamos a sustituirlo por otro objeto de consuelo, como un muñeco. Ambos pueden convivir durante un tiempo, no pasa nada. Nos fijamos en los momentos en los que nos pide el chupete: ¿Cómo se siente? ¿Triste, aburrido, agobiado? ¿Es posible que si le acompañamos, jugamos con él/ella y le abrazamos no necesite el chupete para afrontar el momento? Se trata de ofrecerle otras herramientas a cambio del chupete, que es su método de autoconsuelo. Un uso normal del chupete hasta los dos o tres años difícilmente tendrá consecuencias en la configuración de sus dientes. Chuparse el dedo sí parece tener más repercusión en la forma de los dientes que utilizar el chupete, así que si mantiene este hábito después de los dos años, conviene que el odontólogo revise su boca. Si le forzamos con métodos drásticos como tirarlo a la basura, ponerle algo amargo o cortarlo, pueden aparecer otros síntomas, como mojar la cama o morderse las uñas.
21 ¿Hasta cuándo el biberón…?Los médicos aconsejan abandonarlo a los doce o trece meses. Olvidarse de él cuanto antes es un signo más de que empiezan a ser mayores y más autónomos, lo que les ayudará en todas las facetas de su día a día. Usarlo durante mucho tiempo fomenta en muchos casos la aparición temprana de caries. Los pediatras advierten que algunos niños/as que continúan con el hábito del biberón una vez cumplido el año y medio pueden padecer deficiencias en su alimentación. El desarrollo del habla puede frenarse o ir más lento de lo habitual. ¿Por qué los niños no quieren dejarlo? Les calma y les hace sentirse protegidos. El biberón es un objeto que no solo sirve para alimentarse, para ellos también es un juguete.
22 Técnicas para ayudarles a olvidar el biberónEmpezar la transición cuanto antes. Aunque se pongan perdidos, ya podemos empezar a darle vasos o tazas. Paciencia y diversión. Les encanta jugar, así que podemos plantear el cambio del biberón al vaso o taza como una diversión más. Antes de dormir. Muchos niños siguen tomando el biberón de la noche durante muchos años (este es el más cuesta quitar porque les reconforta). Un buen baño caliente antes de acostarse, música relajante, nanas... cualquier táctica que les serene es buena si se consigue que duerman sin él.
23 CONTROL DE ESFÍNTERES
24 ¿Qué es el control de esfínteres?Es un proceso de aprendizaje que supone el paso de un comportamiento reflejo automático a una conducta voluntaria y controlada. ¿Por qué es tan importante? Influye en el desarrollo emocional, social y mental de los niños y niñas. Propicia la individualización, la autonomía, el reforzamiento de normas y valores, Establece las bases de la socialización, a través de la cual, los niños y niñas adquieren hábitos, destrezas, valores y motivos para ser capaces de convertirse en unos miembros responsables y productivos de la sociedad. ¿A qué edad comienza el control? La clave es asegurarse de que el niño/a estén lo suficientemente maduros, en los aspectos: físico, fisiológico y psicológico, para poder controlar el funcionamiento tanto intestinal como vesical, el cual generalmente fluctúa alrededor de los 2 y 3 años de edad.
25 ¿Qué necesita un niño/a para lograr el control de esfínteres?Sentirse seguro en un ambiente afectivamente estable, cálido y continuo. Ser acompañados con empatía, cariño, entusiasmo y comprensión en sus esfuerzos. Tener conciencia de sí, utilizando el YO y el MIO. Que posea un mínimo control de la vejiga: permanecer seco en el día durante dos o tres horas; orinar profusamente de una sola vez y no en pequeñas cantidades. Poseer suficiente coordinación de dedos y manos para coger objetos, trasladarse fácilmente de un lugar a otro sin necesidad de ayuda, poseer control postural suficiente para permanecer sentado sin caerse. Poseer lenguaje comunicacional (oral o corporal). Tener noción de su esquema corporal básico (brazos, piernas, cabeza, etc). Reconocer las nociones de arriba, abajo, adentro, afuera, adelante, atrás. Poseer destrezas motrices que le permitan agacharse, girar, subir, bajar, saltar. Tener habilidad para subirse y bajarse el pantalón y el calzoncillo-braguitas.
26 Una vez hemos comprobado que está preparado ¿qué hacemos?Una vez que la tutora compruebe que el niño/a está preparado para el control de esfínteres se lo manifestará a las familias a través de una circular. El inicio de control de esfínteres se empezará en la guarde el viernes por la mañana y los padres continuaran a lo largo del fin de semana en casa. La tutora entregará una hoja de registro donde se apuntará cada vez que el niño o niña haga pipi o caca, especificando si es encima o en el váter. Esa hoja debe ser entregada a la tutora el lunes e irá y vendrá todos los días a casa y en ella se apuntará todos los pipis y cacas que hagan tanto en el centro como en casa durante una semana. Una vez que hayamos iniciado el proceso ¡no hay vuelta atrás!
27 ¿Cómo se puede apoyar al niño/a desde casa?Evitar regresar al pañal, después de haberlo retirado. No lo uséis de forma intermitente con la excusa de viajes, salidas de casa, etc. Solo colocaremos el pañal en la siesta y por la noche, una vez que el niño/a esté dormido, para que no sea consciente que se lo estamos poniendo. Evitar regañar, pegar o amenazar al niño o niña por los accidentes que pueda presentar. Hacerlo siempre en un ambiente relajado, tranquilo y comprensivo. Evitaremos comentarios negativos “eres un meón”; “tu hermana controló mucho antes… Debemos ser un modelo a imitar. Que el niño/a vea cómo lo hacen los mayores (niños/as o adultos o a través de cuentos ilustrados). Establecer una rutina (llevarle al cuarto de baño cada cierto tiempo, invitarles a que se bajen los pantalones, sentarlos en el wc, lavarse las manos…). Se deberá usar en la medida de lo posible, el mismo lugar, las mismas palabras, etc. Descubrir señales y responder a ellas. (se pone rojo, se encoge, se balance, se esconde…). Usar recompensas (elogia siempre los éxitos y quita importancia a los fracasos). Poner al niño/a ropa fácil de quitar (pantalones con elástico fáciles de bajar y evitar los botones, los bodys, los leotardos, los pantalones con cremalleras, los petos con tirantes…). Es conveniente usar el wc desde el principio, para ello utilizaremos un adaptador para el wc y un taburete. Una vez sentado en el wc, permanecer sentado unos minutos, Si orina, alabarlo y recompensarle de manera inmediata (beso, abrazo…). Si no orina, sacarlo del cuarto de baño, sin reñirle y sin hacer comentarios. Se llevará al niño/a cada 20 o 30 minutos al wc, a no ser que veamos que hace alguna señal de alarma. En caso de “accidentes” (se hace pipí o caca encima), se le explicará que eso no está bien y se le llevará al lugar indicado para hacer pipí o caca para que lo asocien el estímulo fisiológico con el lugar. A medida que se vayan produciendo éxitos, ir disminuyendo la presencia del adulto gradualmente.
28 Algunos trucos caseros…Debes saber… Hay que tener en cuenta que las niñas suelen abandonar el pañal antes que los niños. La retirada del pañal de noche se debe hacer después de que se le retire los pañales de día y permanezcan seco toda la noche durante un mes. El control de la caca se hará mucho después que el del pipí. Cada niño/a tiene su ritmo de aprendizaje. Algunos trucos caseros… Para saber si hace pipí o no, puedes poner un trocito de papel higiénico dentro de la taza del wc y así compruebas si éste está mojado.
29 PROTÉGELO…no lo cubras ABRÍGALO…no lo tapes AYÚDALO…no lo reemplaces ÁMALO…no lo idolatres ACOMPÁÑALO…no lo lleves INCORPÓRALO …no lo aísles MUESTRALE EL PELIGRO…no lo aterrorices ALIÉNTALO EN SUS ESPERANZAS…no lo desencantes NO LE EXIJAS SER EL MEJOR…pídele que sea bueno NO LE PRODIGUES AMOR…dale amor NO LE ENVIES A ESTUDIAR…prepárale el clima de estudio NO LE FABRIQUES UN CASTILLO…vive todo con naturalidad NO LE ENSEÑES A “SER”…ayúdalo para que sea “El” mismo NO LE DEDIQUES LA VIDA…vive la vida con él
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