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2 Feliciano Montenegro Colón Nació el 9 de junio de 1781 en CaracasFeliciano Montenegro Colón Nació el 9 de junio de 1781 en Caracas. Muere en su ciudad natal el 6 de septiembre de 1853
3 La vida y obra de Feliciano Montenegro ColónLa revisión de las fuentes, nos permite, por ahora al menos, tener algunas certezas sobre varios aspectos de la vida y obra de Feliciano Montenegro Colón. No obstante, tenemos que admitir también, que todavía tenemos muchas dudas sobre algunos pasajes de su vida y de su obra intelectual y pedagógica. Como ocurre, casi siempre, buena parte de las acciones que las personas llevan a cabo a lo largo de su vida adulta, no son otra cosa que la proyección de su temprana biografía. En el caso de Feliciano Montenegro, ello lo podemos constatar ampliamente, comparando, sus orígenes familiares, su formación intelectual y su quehacer hasta los cincuenta años, con lo que fue su vida, producción intelectual y actuación pedagógica en las dos últimas décadas de su existencia.
4 Típico representante de la elite hispanoamericanaEl contexto en el cual se formó inicialmente no fue otro que el de la sociedad colonial venezolano-antillana. Examinando sus orígenes, puede considerarse a Montenegro como un típico representante de la elite hispanoamericana: la clase social y el rango de su familia materna, así como la preeminencia social y política de su padre (español-peninsular) que llegó a formar parte de la Real Audiencia de Caracas marcaron su destino. O dicho de otra manera, su acceso a la selecta educación superior (fue Bachiller de la Universidad de Caracas) y a la milicia (donde fue oficial de carrera hasta el grado de Coronel) no fue algo a lo que pudiera haber aspirado cualquier venezolano de su misma generación, tales privilegios estaban reservados, en tiempos regulares, a los que como él podía exhibir junto a sus talentos y habilidades la alcurnia de sus mayores a través de varias generaciones.
5 Sociedad colonial
6 Los Tres Regresos a la PatriaSu primer regreso: Su primer regreso a Venezuela, después de una ausencia de siete años bien aprovechados en España, le dio la oportunidad de participar efímeramente como funcionario de la administración dirigida por la Junta Suprema Conservadora de los derechos de Fernando VII instalada en Caracas. Mas su “huída” en los días previos a la Declaración de la Independencia (que puso fin a esa participación) lo marcó de por vida como “tránsfuga”, aunque siempre justificase que su retirada no significó sino consecuencia con sus principios, es decir, los que la Junta Suprema de Caracas sustentaba nominalmente: lealtad al monarca legítimo y a la nación española que entonces enfrentaba la invasión napoleónica.
7 Fernando VII
8 El segundo regreso El segundo regreso, se produjo después de la llegada a Venezuela del ejército expedicionario de Pablo Morillo. Esa estadía duró hasta que se completó la derrota realista de Carabobo. Durante ese período ( ), ocupó Montenegro importantes posiciones en consejos de guerra y de apelaciones, en comandancias y gobernaciones y en el Estado Mayor de las fuerzas realistas. Tales posiciones le dieron acceso a todo tipo de información jurídica, política y militar. Ello le servirá muchísimo para su futura función de historiador nacional, pero también le dejará una estela de enemigos que no olvidaron fácilmente ese pasado.
9 General Pablo Morillo Jefe del ejército realista “Pacificador”
10 El tercer regreso En el tercer regreso, el de 1831, vino a quedarse definitivamente en su ciudad natal. Arribó entonces con cincuenta años a cuestas, buena formación intelectual y sobre todo con una riquísima experiencia obtenida en los campos de batalla de Europa e Hispanoamérica, en las luchas políticas de España y en el hervidero de intrigas de la administración civil y militar de las posesiones españolas de Puerto Rico y Cuba. Sobre todo eso último, casi lo lleva a terminar sus días como prisionero o fusilado por un régimen con renovados bríos monárquico absolutistas, cuyos personeros juzgaban como peligrosos hasta a sus más fieles servidores, simplemente por identificarse con la monarquía constitucional de moderado signo liberal y no tener el pedigrí carnicero de un intrigante como Francisco Tomás Morales.
11 Sus luchas desde otra trinchera: ¿Republicano o patriota por simple venganza?Durante esos días cruciales vividos en la Cuba colonial de 1826, fue cuando decidió romper con una larga vida militar al servicio de la monarquía española y luchar más bien por la causa contraria. Su compromiso de luchar en defensa de la amenazada independencia mexicana y a favor de la liberación de Cuba, fueron, en cierta manera, el inicio de su reivindicación como criollo comprometido con la causa americana, no obstante, no le fue sencillo convencer a quienes conocían su pasado; muchos consideraron, tal vez erróneamente, que entonces se había hecho republicano o patriota por simple venganza.
12 El comienzo del ocaso de su vida.Ese regreso en 1831, abrió una última etapa en el ciclo vital de Feliciano Montenegro Colón que pudiéramos denominarlo el comienzo del ocaso de su vida. Paradójicamente, fue durante esa dura etapa, cuando Montenegro sufrió los achaques de la vejez, las estrecheces de la pobreza relativa casi en forma permanente, los ataques más despiadados a su reputación; y peor todavía, la indiferencia pública ante sus desvelos por la educación nacional. A pesar de todo, fue en aquel tiempo cuando escribió y publicó sus obras fundamentales; las cuales tampoco le granjearon un reconocimiento proporcional al esfuerzo realizado y a la trascendencia de las mismas.
13 Cambió su vida, pero sus compatriotas nunca lo perdonaronCambiar su espada de coronel realista por la pluma del geógrafo e historiador pretendidamente imparcial, que quería salvar para la posteridad la gloria de los héroes de la patria venezolana y además limpiar la afrenta infligida por el autor español Mariano Torrente al orgullo de una Hispano América, que había derrotado a su antigua metrópolis, fue una tarea que no le reportó mayores créditos entre sus compatriotas. Estos lo siguieron apostrofando hasta su muerte (y aun después) como godo, realista, traidor, “tránsfugo” y otros calificativos del mismo tenor.
14 Esfuerzos por la EducaciónAsí mismo, no lo ayudó mucho, el sacrificar los últimos años de su vida reconstruyendo un edificio-sede y enseñando en su Colegio de la Independencia ni fundar la Escuela Normal, así como tampoco, organizar instituciones filantrópicas como escuelas para niños pobres y una casa de huérfanos. Tampoco, el dedicarse a escribir obras de carácter pedagógico-moral hasta que la ancianidad y la miseria lo llevaron a la tumba.
15 En este edificio, sin las posteriores remodelaciones a su fachada, funcionó el Colegio de la Independencia. Fue la sede de la UCV hasta la construcción de la Ciudad Universitaria y actualmente es el Palacio de las Academias
16 Tácito (*) el historiador de la nueva patriaSi uno se pregunta, la íntima razón que tal vez tuvo en mente Montenegro, al decidir echarse encima esa tarea de ser el Tácito (*) o historiador de la nueva patria que lo acogía en su seno como el hijo pródigo, puede suponer razonablemente, que éste quiso afianzar su identidad nacional como venezolano (y en cierta manera justificar esa vida que llegaba al ocaso), escribiendo obras útiles requeridas por la ciudadanía de la nueva república. (*) Gaius Cornelius Tacitus (Historiador de la antigua Roma)
17 En defensa de su nombre y de su honorEl constante combatir con su pluma en defensa de su nombre y de su honor, fue para Feliciano Montenegro Colón uno de sus quehaceres fundamentales. Entre sus armas principales estuvieron la apelación a ese gran tribunal de la opinión, la cita de honorables testigos incuestionables y el ejemplo de una vida consagrada al trabajo creador, siempre orientado filantrópicamente. Sin embargo, su pluma y recursos pecuniarios, parece que resultaron insuficientes para la ciclópea tarea a enfrentar. A pesar de todos los textos que escribió y publicó no pudo revertir la corriente de adversos juicios que se hicieron en su contra.
18 Relaciones con sus contemporáneosMuy pocos de sus contemporáneos fueron amigos y leales colaboradores de su persona y sus variadas empresas pedagógicas y literarias. En tal sentido, Feliciano Montenegro Colón terminó casi totalmente aislado; pues se peleó con casi todos los que le tendieron la mano en esos duros días. Por su peculiar carácter quedó reducido a un combate solitario, donde él llevó la peor parte, si consideramos que para entonces él era el débil en ese duelo desigual. Enemistarse con muchos de ellos tuvo como consecuencia, agregar a sus enemigos de la primera hora a todos los que alguna vez apoyaron sus desvelos pedagógicos, geográficos e históricos.
19 Su Obra Mayor Si se hace una comparación entre la Geografía General... y el resto de sus escritos, no nos queda la menor duda sobre el más elevado nivel que tuvo tal obra, que llegó a ver publicados cuatro tomos y a dejar todavía inédita una parte de ella. Si se hace una comparación sistemática entre la obra de Montenegro y la de Mariano Torrente (sobre quien lanzó sus duras críticas en el tomo IV) puede admitirse que la obra del segundo ejerció una influencia mucho mayor a la que explícitamente se deja ver. Pareciera que en los tres primeros tomos el modelo seguido y la fuente no indicada es la obra de Torrente. Ello es evidente en todo lo atinente a esa geografía descriptiva que inventariaba poblaciones, astros, montañas, lagos, ríos y otros datos; y también en esa síntesis que presentaba los momentos estelares de la Historia del mundo desde la remota Antigüedad.
20 Obras de Mariano Torrente
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22 Montenegro enfrenta la visión de Mariano TorrenteLa gran diferencia, ya lo sabemos, se observa en la narración que hace cada uno sobre la Historia americana reciente. Mientras que para Torrente todo se reduce a realizar la crónica de una guerra donde los leales vasallos de un amoroso monarca paternal se enfrentaban contra una cauda de insurgentes sanguinarios, desordenados e ignorantes; dirigidos por unos jefes ambiciosos, cobardes y asesinos (en Venezuela destaca a Simón Bolívar, J.A. Páez y J.B. Arismendi); para Montenegro la cuestión es totalmente opuesta.
23 Simón Bolívar Juan Bautista Arismendi José Antonio Páez
24 Visiones contrapuestas de Montenegro y TorrenteDon Feliciano no solamente trata de demostrar los evidentes errores fácticos de Torrente cuando le replica en todas las notas que incluye en su cuarto tomo. También le responde (sin nombrarlo) cuando presenta con todo detalle los actos de barbarie que cometieron aquellos que Torrente calificó de “héroes”: José Tomás Boves, Francisco Tomás Morales y otros Jefes similares. No obstante, hay que admitir que Montenegro fue muchísimo más equilibrado en su condena a la barbarie de la guerra a muerte que azotó a Venezuela; cuando lo consideró necesario, examinó y condenó las matanzas llevadas a cabo por los republicanos en contra de sus enemigos.
25 José Tomás Boves Francisco Tomás Morales
26 Imparcialidad e incómodos detallesCreemos que la anunciada imparcialidad de la Historia de Montenegro, aunque no fue absoluta, estuvo muy cercana de una ecuánime y honesta narración de un período particularmente difícil que dividió profundamente a la sociedad venezolana. Especialmente si consideramos a la elite, dado que gran parte de los sectores populares estuvieron casi hasta el final opuestos a la república. Esa elite, quedó desnudada por la pluma de Don Feliciano, quien al ofrecer detalles sobre la participación de sus miembros en las cortes de Cádiz y de Madrid, y también, en la administración provincial y municipal colonial (especialmente en los tiempos de la monarquía constitucional) recordaba cuestiones que muchos hubieran preferido que se olvidaran.
27 Rechazo a la obra por sus contemporáneosMuchos de los contemporáneos que conocieron la obra histórica de Montenegro no aceptaron la “imparcialidad” de éste. Les costaba admitir que alguien que tuviese ese pasado realista pudiese “desdoblarse” así y abandonar su propia participación entre los enemigos de la patria para escribir un verídico testimonio de los hechos.
28 Las Fuentes históricas de su obraSin embargo, es de elemental justicia, reconocer que Montenegro realmente hizo un gran esfuerzo recogiendo sistemáticamente toda clase de fuentes, tanto de procedencia realista como patriota para apuntalar su narración; siendo ayudado en su tarea por insignes colaboradores como el historiador patriota Francisco Javier Yánez. Este fue uno de los muchos que le facilitaron variados documentos oficiales, periódicos y valiosos testimonios personales sobre notables acontecimientos del período de la guerra de independencia. Por supuesto que a tales fuentes recogidas después de su regreso en 1831 con la ayuda de patriotas amigos, se debían agregar las que el propio Feliciano Montenegro venía colectando desde mucho antes, ayudada su tarea por su participación directa en el proceso que pretendió historiar.
29 Francisco Javier Yanes
30 El ambiente y las fuentes de la obraEl ambiente donde Don Feliciano colectó sus fuentes determinó junto con su experiencia vital y formación intelectual que lo fundamental de su obra tomase ese matiz de gran crónica guerrera. El análisis del “cuarto tomo” que resumió sus Apuntes Históricos, en líneas generales lo substancial de su Historia de Venezuela, fue un relato de la acción de los ejércitos realistas y patriotas (y sí se consideran las notas sobre otros países hispanoamericanos la tendencia es idéntica).
31 ¿Documentalismo exagerado?En sus apuntes, Montenegro sigue rígidamente la línea que sus documentos le imponen. En muchas partes de la obra el relato del autor es sustituido por la simple reproducción de largos documentos que supuestamente “hablan solos”, pues quien los cita, no los somete a crítica o comentario ninguno. Ese documentalismo (exagerado algunas veces) es ciertamente un arma a favor del autor que trata por todos lados los medios de demostrar su imparcialidad como historiador con sus comprobantes oficiales siempre a mano. Lógicamente, Montenegro sigue los estilos y costumbres propios de la época en cuanto al tratamiento de las fuentes y características del discurso historiográfico.
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33 La obra de Montenegro y la de sus contemporáneosComparando la suerte corrida por la obra geográfica e historiográfica de Montenegro con la de otros de sus contemporáneos: Rafael María Baralt, Agustín Codazzi, Francisco Javier Yánez, Juan Vicente González, José de Austria, José Félix Blanco y Felipe Larrazabal; pareciera, a simple vista, que Montenegro llevó la peor parte. Es bueno destacar que tampoco una obra mayor como la de Baralt y Codazzi (también bajo los auspicios del Estado) y que marcó pauta hasta nuestros días, pudo penetrar en la sociedad y en la elite dirigente de entonces.
34 Rafael María Baralt, Agustín Codazzi, José Félix Blanco, Juan Vicente González, Francisco Javier Yanes, Felipe Larrazábal
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36 La Historia de Baralt y la Geografía de Codazzi
37 Verdadero impacto de las obrasSi se toma como referencia la presencia de los temas históricos o geográficos en la prensa coetánea, el impacto intelectual reflejado fue muy pobre, sobre todo si no se toman en cuenta los avisos de suscripción y/o promoción de las mismas. Más allá de los anuncios relacionados con la distribución de las obras o a los áridos debates sobre simples detalles de fechas o lugares, casi siempre planteados en función de exculpar o condenar interesadamente alguna acción atribuida a determinado prócer de la epopeya nacional; el debate sobre lo publicado bueno o malo-brilló por su ausencia. De tal manera que ese silencio que rodeó a la publicación de la obra de Feliciano Montenegro Colón no fue exclusivo ni tampoco causado únicamente por la ojeriza contra el autor y su pasado.
38 ¿Horror a lo contemporáneo?Finalmente, nos vemos tentados a insistir una vez más en uno de nuestros planteamientos. Tenemos la convicción de que nuestros historiadores de la primera mitad del siglo XIX no le tuvieron horror a lo contemporáneo pero si se lo tuvieron muchos de los que conformaron nuestras elites para entonces. El trauma dejado por una cruenta y larga guerra, durante la cual muchos cambiaron el bando (el Marqués de Casa León no estuvo solo en el grupo), determinó esa situación de “mala conciencia” colectiva. Muchos de esos “traumatizados” representantes de la clase dirigente influyeron en la orientación de los ayuntamientos, diputaciones provinciales, Congreso Nacional, gabinete ministerial, los tribunales y en la prensa de opinión. Tal cosa explica esas actitudes cicateras (por ejemplo en el Congreso) hacia quienes escribieron sobre ese pasado.
39 Verse a si mismos en los textos de historiaEse verse tratados en el papel de los textos de historia causaba profunda desazón en las conciencias de muchos de esos patriotas de última hora que escondían su pasado de delaciones y traiciones con ensayadas poses de mártires nacionales y enrostrándole todo tipo de epítetos a quienes como Montenegro habían quedado en el bando realista perdedor. Si siempre se ha dicho que la Historia la escriben los vencedores, no admitieron quienes enfrentaron a Feliciano Montenegro Colón, que éste habiendo estado del otro lado de la barrera asumiera esa delicada tarea intelectual y política de partero historiográfico de la nueva nación que estrenaba independencia y buscaba una identidad propia.
40 Difíciles explicaciones historiográficasA todo lo anterior habría que agregarle la difícil explicación historiográfica que había que realizar para poder conciliar… el culto a los héroes (teniendo que incluir a Simón Bolívar y a José Antonio Páez) la justificación de la disolución de Colombia y el sistemático cultivo de una “leyenda negra” sobre el pasado colonial y la propia España.
41 El Estado y la Historia A los ojos de quienes dirigían el Estado y controlaban las instituciones políticas y la opinión, ninguna historia de esas escritas para entonces, y menos la de Feliciano Montenegro Colón, dejaba plenamente satisfecha sus expectativas, pues ella, no cumplía cabalmente con el cometido que ellos habían establecido o deseado, esto es, la justificación intelectual del nuevo orden político surgido de la desintegración de la “Gran Colombia” y de la ruptura con el Libertador Simón Bolívar.
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43 Napoleón Franceschi G. Profesor Titular (J) de la Universidad Pedagógica Experimental LibertadorVIDA Y OBRA DEL ILUSTRE CARAQUEÑO DON FELICIANO MONTENEGRO COLÓN Edición digital revisada por el autor Caracas – 2012