1 Mi conducta de lector, tanto en mi juventud como en la actualidad, es profundamente humilde
2 Es decir, te va a parecer quizá ingenuo y tonto, pero cuando yo abro un libro lo abro como puedo abrir un paquete de chocolate,
3 o entrar en el cine, o llegar por primera vez a la cama de una mujer que deseo;
4 es decir, es una sensación de esperanza, de felicidad anticipada, de que todo va a ser bello, de que todo va a ser hermoso.
5 No tengo ninguna prevención previa. (…) mi actitud es una actitud ingenua y me alegro profundamente de eso.
6 Me alegro de que cuando abro un libro lo abro como una especie de premonición de goce, de que todo va a estar muy bien.
7 Y claro, si las cosas no salen así, bueno, abandono el libro o lo termino con una cierta decepción
8 Pero no importa, en ese sentido soy un gran cronopio…
9 ¿te acuerdas aquello de que los cronopios cuando viajan, aunque todo les salga mal siempre están convencidos de que todo está bien…
10 … y que la ciudad es muy linda, y que a todo el mundo le sucede lo mismo y que ellos no son ninguna excepción?
11 Bueno, a mí me pasa lo mismo leyendo… (Fragmento de entrevista por Sara Castro-Klaren, Saignon, 1976)