1 Mónica Isla Oyarzún
2 *Señal de la Cruz.
3 Introducción: Vamos a comenzar nuestra oración con un cuento:Un anciano mantuvo una conversación con Dios acerca del Cielo y el Infierno, cuya diferencia esencial no acertaba a comprender.
4 -Te mostraré el Infierno.Dijo Dios, y lo condujo a una habitación en medio de la cual había una enorme mesa redonda. La gente sentada alrededor estaba hambrienta y desesperada. En medio de la mesa había un gran guiso, lo bastante grande como para alimentarlos a todos y que sobrase. El aroma era delicioso y al anciano se le hizo agua la boca.
5 Las personas sostenían unas cucharas con mangos muy largosLas personas sostenían unas cucharas con mangos muy largos. Cada una descubría que podía alcanzar el guiso y llenar la cuchara, pero como el mango era más largo que su brazo, no le permitía llevarse la comida a la boca.
6 El anciano comprendió fácilmente el terrible sufrimiento de aquellas personas, que permanecían juntas pero solitarias, padeciendo un hambre eterna delante de una abundancia inagotable. -
7 Y ahora te mostraré el Cielo - le dijo Dios.Entraron a otra habitación, exactamente igual a la primera
8 Allí estaba la misma gran mesa redonda y elmismo guiso. Las personas también estaban equipadas con las mismas cucharas de mango largo, pero se las veía bien alimentadas y sanas; reían y hablaban entre sí, juntas y solidarias.
9 El anciano no entendió la diferencia.-Es muy sencillo -le dijo Dios-. Han aprendido a alimentarse unos a otros.
10 * Para la Reflexión Personal:Y nuestra familia, ¿a qué se parece más: a este cielo o a este infierno?... ¿En qué nos cuidamos más?... ¿En qué nos descuidamos más?... ¿En qué debemos mejorar?...
11 Reflexión: Nuestra vida familiar depende de nosotros, del tiempo que nos dedicamos, de lo que compartimos, ya sean cosas materiales o de nuestra propia interioridad, de cómo nos cuidamos, de cómo cada uno ayuda a los demás a crecer y madurar como persona. La vida familiar se funda en el compartir, que es dar y recibir. A los esposos se les pide que la entrega sea recíproca; pero como padres, les corresponde más el dar a sus hijos que recibir de ellos. Y a estos, según crecen, también se les ha de enseñar a aportar a la familia desde sus capacidades.
12 Hay verdadera familia cuando todos están empeñados en dar, y abiertos a recibir; porque también cansa dar mucho y recibir poco. Y nuestro ritmo de vida ya nos cansa demasiado como para que en nuestra familia no encontremos el refugio de un hogar. Este es el amor al que Dios nos llama a vivir como familia, cuidándonos como tal los unos a los otros; que si pensamos un poco, no es más que el amor de Cristo por su Iglesia, que la amó hasta entregar su vida.
13 *Oración: Compartamos con Dios sobre cómo nos cuidamos en familia y pidámosle ayuda para crecer en compartir. *Compartir lo Orado
14 *Acabemos nuestra Oración con el Padre Nuestro como una invitación a vivir nuestra vida familiar cuidándonos más los unos a los otros desde el amor que Dios nos regala porque somos sus hijos: Padre Nuestro...
15 *Señal de la Cruz.
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