No estar. No estar. No estar Un reflejo a la entrada de la cueva la carrera en medio del día, la manada invisible, la nube de polvo. Desde el fondo tirar.

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Author: Lorenzo Serrano Córdoba
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2 No estar. No estar. No estar Un reflejo a la entrada de la cueva la carrera en medio del día, la manada invisible, la nube de polvo. Desde el fondo tirar la red. ¿Quién cae? ¿Quién vive? Esto es la noche. Esto soy yo. No quiero ver las estrellas, no quiero ver lo que ha de morir, ni imaginar tu rostro ni moverme hacia lo que amo Inmóvil tras mi cuerpo soy un río que crece, que avanza en la noche. Tiempo, rostro de limo, espejo trizado. Repite este aire caliente que gira, hazlo una piedra, un círculo en el agua que me devora. Lánzame mil veces de espaldas, despéñame, lléname de ojos, devuélveme mis palabras, mis pensamientos, más violentos que la luz.

3 Recuerdos donde tú eres yo y haces el mismo gesto de amor en la oscuridad. Voy hacia la ventana, me asomo al día negro y ahí estoy, al centro de la tiniebla. Algo roto, sustancia herida, desgarrón luminoso súbitamente borrado, calor apartado de los labios, luz ambigua, noche de fuego y hielo, silencio, muro de ecos, ser de espaldas. (1- 32)

4 Último poema de junio Pienso en esa flor que se enciende en mi cuerpo. La her- mosa, la violenta flor del ridículo. Pétalo de carne y hue- so. ¿Pétalos? ¿Flores? Preciocismo bienvestido, muerto- dehambre, vaderretro. Se trata simplemente de heridas congénitas y felizmente mortales. Luz alta. Bermellón súbito bajo el que te despiertas de pie, caminado a ninguna parte. Pies, absurdas criaturas sin ojos. No se parecen sino a otros pies. Y además estas manos y estos dientes, para mostrarlos estúpidamente sin haber aprendido nada de ellos. Revelación. Soy tu hija, tu agónica niña, flamante y negra como una aguja que atraviesa un collar de ojos recién abiertos. Todos míos, todos ciegos, todos creados en un abrir y cerrar de ojos. El dolor es una maravillosa cerradura. Arte negra: mirar sin ser visto a quien nos mira mirar. Arte blanca: cerrar los ojos y vernos …

5 Ideas elevadas sobre una escalera tuve a dios bajo el martillo combinación divina el blanco el negro y el rojo de la sangre redentora recién derramada el crimen nos salva en estos trances que nos obligan a trepar hasta el último peldaño el vértigo nos acerca la oscuridad nos protege estamos cada vez más próximos tenemos la lengua dura los devoradores de dios de ese dios que crece cada noche con nuestros pelos y uñas de ese dios aplastable perecible digerible iluminación o ceguera clavar una mosca con un solo golpe de hierro en la pared más blanca

6 Ejercicios materiales [… ]conocerse para poder olvidarse dejarse atrás una interrogación cualquiera rengueando al final del camino un nudo de carne saltarina un rancio bocadillo caído de la agujereada faltriquera de dios enfrentarse al matarife entregar dos orejas un cuello cuatro o cinco centímetros de piel moderadamente usada un atadillo de nervios algunas onzas de grasa una pizca de sangre y un vaso de sanguaza sin mayor condimento que un dolor casi humano el divino con parsimonia de verdugo limpia su espada en el lomo del ángel más próximo como toda voz interior la belleza final es cruenta y onerosa inesperada como la muerte bala tras el humo de la zarza [… ] así caídos para siempre abrimos lentamente las piernas para contemplar bizqueando el gran ojo de la vida lo único realmente húmedo y misterioso de nuestra existencia el gran pozo el ascenso a la santidad el lugar de los hechos entonces no antes ni después «se empieza a hablar con lengua de ángel» y la palabra se torna digerible y es amable al silbo de los aires que brotan quedamente y circulan Por nuestros puros orificios terrenales…

7 sólo la transparencia habita el ánima lograda finalmente inodora incolora e insípida gravedad de la nube enquistada en la grasa gravedad de la gracia que es grasa perecible y retorno y aumento de lo mismo y retiro en el arca interior que así somos y estamos que así somos en la mano de dios

8 Sin fecha Suficientes razones, suficientes razones para colocar pri- mero un pie y luego otro[…] Suficientes razones, suficientes razones para desandar, descaer, desvolar. Suficientes razones para mirar por la ventana. Para obser- var la mano que cuenta a oscuras los dedos de otra mano. […] No se retorna de ningún lugar. Y la regla torcida lo con- firma sobre el aire totalmente recto, como un cadáver. Y hay otras. Palidez, sobresalto, algo de náusea. Misterioso, obsceno chasquido del vientre que canta lo que no sabe. La luz a pleno cuerpo, como un portazo. Adentro y afue- ra. No se sabe dónde. Y las demás. ¿Existen? Infinitas para la duda, evidentes para la sospecha. Dejarse arrastrar contra la corriente, como un perro. Aprender a caminar sobre la viga podrida […]

9 Contra la pared, boca abajo, en un rincón. Temblando, con un lívido resplandor bajo los pies, no más grande que ellos ni más pequeño. Tal vez, tal vez la estancada eternidad que algún alma ino- cente confunde con su propio excremento. Malolientes razones en la boca del túnel Y a la salida. A la postre tantas razones como cuellos existen. Defenderse del incendio con un hacha. Del demonio con un hacha, de dios con un hacha. Del espíritu y la carne con un hacha. No habrá testigos. Se nos ha advertido que el cielo es mudo. A lo más se escribirá, se borrará. Será olvidado. Y ya no existirán razones suficientes para volver a colocar un pie y luego otro. No obstante, bajo ellos, no más grande que ellos ni más pequeña, la inevitable sombra se adelantará. Y volteará la misma esquina. A tientas.

10 Malevitch en su ventana ah mon maitre me has engañado como el sol a sus criaturas prometiéndome un día eterno todos los días de lo inexacto me alimento y toda el agua de los cielos es incapaz de lavar esta ínfima y rebelde herida de tiempo que soy polvo rebelde sí con los cabellos de polvo desordenado para siempre jamás por un peregrino pensamiento persigo toda sagrada inexactitud suave violencia de sueño palabra escrita palabra borrada palabra desterrada del paraíso catástrofe en el cielo de la página hinchada de silencios aquí el ojo comienza a desteñirse a no ser y la voz se quiebra inaudita (alguien ha perdido definitivamente su balsa) [ …]

11 ¨Cuadro blanco sobre fondo blanco¨ (1918) […] alguien vuelve desvelado y sin prisa con un pequeño rectángulo de eternidad entre las manos (¨Malevitch en su ventana¨ 61-65)

12 Ternera acosada por tábanos podría describirla ¿tenía nariz ojos boca oídos? ¿tenía pies cabeza? ¿tenía extremidades? sólo recuerdo al animal más tierno llevando a cuestas como otra piel aquel halo de sucia luz voraces aladas sedientas bestezuelas infamantes ángeles zumbadores la perseguían era la tierra ajena y la carne de nadie tras la legaña me deslumbró el milagro mortecino la víspera el instinto la mirada el sol nonato ¿era una niña un animal una idea? ah señor qué horrible dolor en los ojos qué agua amarga en la boca de aquel intolerable mediodía en que más rápida más lenta y oscura que la muerte a mi lado coronada de moscas pasó la vida

13 Casa de cuervos porque te alimenté con esta realidad mal cocida por tantas y tan pobres flores del mal por este absurdo vuelo a ras de pantano ego te absolvo de mí laberinto hijo mío no es tuya la culpa ni mía pobre pequeño mío del que hice este impecable retrato forzando la oscuridad del día párpados de miel y la mejilla constelada cerrada a cualquier roce y la hermosísima distancia de tu cuerpo tu náusea es mía la heredaste como heredan los peces la asfixia y el color de tus ojos es también el color de mi ceguera bajo el que sombras tejen sombras y tentaciones […] porque así es este amor que nada comprende y nada puede bebes el filtro y te duermes en ese abismo lleno de ti música que no ves colores dichos largamente explicados al silencio mezclados como se mezclan los sueños hasta ese torpe gris que es despertar en la gran palma de dios calva vacía sin extremos y allí te encuentras sola y perdida en tu alma sin más obstáculo que tu cuerpo sin más puerta que tu cuerpo […] y tú mirándome como si no me conocieras marchándote como se va la luz del mundo sin promesas y otra vez este prado este prado de negro fuego abandonado otra vez esta casa vacía que es mi cuerpo adonde no has de volver

14 Lección de anatomía más allá del dolor y del placer la carne inescrutable balbuceando su lenguaje de sombras y brumosos colores la carne convertida en paisaje en tierra en tregua en acontecimiento en pan inesperado y en miel en orina en leche en abrasadora sospecha en océano en animal castigado en evidencia y en olvido viendo la carne tan cerrada y distante me pregunto qué hace allí la vida simulando el cabello a veces tan cercano que extravía al ojo en su espesura las bisagras silenciosas cediendo lagrimeando tornasol y esa otra fronda inexplorada en donde el tacto confunde el día con la noche fresca hermosa muerte a la mitad del lecho donde los miembros mutilados retoñan mientras la lengua gira como una estrella [ …] la tierra gira la carne permanece cambia el paisaje las horas se deshojan [ …] reino de ventosas nacaradas osario de mínimos pájaros primavera de suaves gusanos agrios como la bilis materna más allá del dolor y del placer la negra estirpe el rojo prestigio la mortal victoria de la carne