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2 No me importa que me tilden de solitario poeta, ni que la gente susurre: “Se va solo a la ribera, no le gustan los bullicios y se escapa de las fiestas”.
3 Yo prefiero ver la noche con sus faroles de estrellas porque me ciegan los ojos las luces de las verbenas.
4 No me importa que me llamen el solitario poeta, ni que la gente murmure: “ Se va solo por las eras, lleva en su cara el reflejo del dolor y la tristeza”.
5 Yo prefiero seguir solo con mis musas, cuando vengan, y que me enciendan de noche la luz de la luna nueva.
6 Ellos piensan que estoy solo y no saben que se encuentran en mi corazón el verso y en mis pensamientos, ella. RAMÓN